
viernes, 9 de abril de 2010
jueves, 8 de abril de 2010
miércoles, 7 de abril de 2010
viernes, 26 de marzo de 2010
La Santa Muerte y los cultos populares en México
La presente entrevista se realizó para el extinto periódico en línea El Espartaco, sólo se alcanzó a publicar la primera parte en febrero; la intención era conocer más sobre este tipo de prácticas populares presentes en muchos sectores de la sociedad mexicana paralelamente con otras religiones oficiales o incluso a pesar de ellas.
Particularmente el interés por el culto a la muerte, tan relacionado en el imaginario colectivo con el narcotráfico y los sicarios, resultaba de vital interés para indagar sobre los mitos y tabús al rededor de la misma. Asimismo la ola de violencia de la "guerra contra el narco" en lugares como Ciudad Juárez invitaba a saber más al respecto.
Para el caso se contactó a un experto en el tema quien desde la Ciudad de México expresa sus conocimientos y opiniones al respecto de manera muy interesante y clara.
Aquí la entrevista completa.
Entrevista con el maestro Roberto García Zavala*, sobre los cultos populares y la adoración a la Santa Muerte en México.
¿Qué son los cultos populares?
Desde la antropología de la religión los cultos populares o también llamado religiosidad popular son aquellos en donde los miembros adheridos a un sistema de creencias toma símbolos del universo sagrado, los refuncionalizan de acuerdo a las necesidades propias de la comunidad y en donde, el ritual juega un papel fundamental ya que es ahí donde el símbolo cobra importancia además de cohesionar al grupo.
Se debe mencionar que la religiosidad popular no solo toma algunos símbolos del universo sagrado de un sistema de creencias, sino que tiene la característica de que puede erigir como sagrado a personajes, objetos y seres etéreos; como ejemplo de ello tenemos a Jesús Malverde, la Bendita Ánima de Juan Soldado, el Niño Fidencio y la Santa Muerte.
Así que, un culto “popular” no es aquel que sea lo contrario o lo que se opone a lo “oficial” pensado este último como las normas que la institución establece para el culto a lo sagrado.
Desde la antropología, los cultos populares o religiosidad popular tienen que ver con aquello que no es normado por la institución pero que a su vez es normado por el grupo social que utiliza los mismos símbolos sagrados pero en diferentes rituales con códigos propios de su comunidad.
Debemos de dejar de pensar lo “popular” como lo propio de los subalternos, como lo pasional, como lo colorido, como lo propio de los barrios o lo rural. Así como una persona o una comunidad peregrina a un santuario para pedir que cesen o bien que no caigan desgracias; de igual manera una persona o grupo con un poder adquisitivo mayor lo realiza a otros espacios a través de lo que se conoce como turismo religioso.
Los cultos populares o religiosidad popular no son exclusivos del sistema de creencias católico ya que en otros sistemas de creencias se presentan los elementos antes descritos (apropiación simbólica-refuncionalización-rituales de respuesta inmediata), veamos los siguientes ejemplos:
a) Un culto popular del Taoísmo sería la re funcionalización del símbolo Taijitu (conocido como el Yin-Yang), en donde, dentro del sistema de creencias taoísta tiene un sentido diferente al que la corriente New Age le ha “construido” como un símbolo de equilibrio. Si bien aquí estamos hablando de un préstamo cultural, el símbolo conserva sus elementos propios pero el sentido que le otorga el grupo que lo “adopta” es diferente así como los rituales en donde se encuentra el taijitu como símbolo ritual.
b) En lo que respecta al sistema de creencias católico la feligresía “adopta” determinados símbolos del universo sagrado a los cuales les asignan “funciones” diferentes que cumplen en la institución religiosa. Mientras que para la institución religiosa católica los santos cumplen con la “función” primordial de la imitación, es decir, que la feligresía a través de su vida y ministerio sigan su camino para alcanzar la santidad que es el fin último a que todo feligrés católico esta llamado. Pero en la religiosidad popular existe una “especialización” de santos, vírgenes u objetos del universo sagrado del sistema de creencias católico a los que la feligresía les reconoce la capacidad de obrar milagros y a los cuales acude para pedir en situaciones de crisis ya sea individual o comunitario.
¿Hay diferencia entre la religiosidad popular y la religiosidad institucional de una iglesia católica, por ejemplo?
En esencia no existe diferencia, solo que los caminos son paralelos. Para entenderlo tenemos que saber que la religiosidad es la manera en que un individuo, un grupo o una institución establecen el vínculo con lo sagrado. Este tipo de vínculo se efectúa a través de los rituales que gracias a la apologética logran institucionalizarse. Pero tratemos de ver dentro del catolicismo donde no existirían las diferencias y donde existen.
No existen diferencias entre la religiosidad popular y la institución católica cuando los símbolos rituales presentes en lo popular emanan del Universo Sagrado Católico, es decir, mientras sea San Judas Tadeo, Virgen de Guadalupe, San Ramón Nonato, San Francisco de Asís u otros los que han tomado un grupo para celebrar rituales paralelos (el oficial es la liturgia) la institución no se manifestara en contra de ellos, este es un claro ejemplo de lo que llaman cultos tolerados.
Pero la diferencia existe cuando los símbolos rituales no forman parte del Universo Sagrado Católico aunque los rituales que se elaboran en torno a ellos sean netamente católicos ya que son celebrados por los mismos católicos; un claro ejemplo de ello es el culto a la Santa Muerte.
Estos cultos serán condenados por la institución religiosa como movimientos heréticos sobre los cuales lanzaran anatemas y harán un constante llamado para que aquellos feligreses que lo profesan vuelvan al “rebaño”.
La relación entre un sector de la feligresía que rinde culto a los santos, vírgenes, objetos sacramentales u seres etéreos y la institución católica ha sido de constante tensión en todo su historia. Punto de tensión y en ocasiones de ruptura es el hecho de que la institución se reserva el derecho de determinar quién puede o que puede ser santo y con ello ser elevado al culto.
Antonio Rubial García ubica en el siglo XII con la promulgación de la institución religiosa como la única en erigir la santidad como el punto de ruptura entre la feligresía y la institución religiosa, sobre ello refiere:
La canonización fue derecho exclusivo del pontificado, con ello rompía con una tradición que data del siglo V en donde la elevación de un personaje al culto público era realizada por la devoción popular y ratificada con la autorización del obispo de la región y muy rara vez por el Papa. En el siglo XIII los decretos de Gregorio IX postularon, como parte del derecho canónico, que sólo el Sumo Pontífice tenía la potestad para elevar a una persona al culto público y se mencionaban los dos pasos a seguir en el proceso: La beatificación y la canonización. Para el siglo XVI se introdujeron cambios con referencia a llevar a los “Siervos de Dios” al culto público. Debido a la Contrarreforma y el Concilio de Trento, se produjo dentro de la religiosidad del mundo católico una perspectiva novedosa. Por un lado la Iglesia ejerció un mayor control sobre las manifestaciones populares del culto y se atribuyó el derecho de canonizarlas o prohibirlas. Por el otro fomentó en tal forma los elementos rituales externos, que fertilizó el terreno para que se fortaleciera un cristianismo mágico lleno de prácticas paganas. Así, al mismo tiempo que se proponían la veneración de imágenes y reliquias, los nuevos misales postridentinos eliminaban muchos elementos de los antiguos oficios de los santos y el papado imponía una serie de reglas a los procesos de canonización como a la literatura hagiográfica.
Así que, los movimientos y las tensiones que existen entre la feligresía y la institución religiosa no tienen nada de novedoso. Ambas formas de apropiación e interpretación de los símbolos sagrados ha existido desde que se fundó la Iglesia Católica.
Sobre los rituales que se elaboran en torno a estos símbolos se debe mencionar que algunos de ellos se realizan dentro del espacio de la iglesia (como puede ser el “limpiar” a una persona con una veladora) y otros más especializados (las limpias con hierbas) se harán en un espacio particular.
Tanto la institución católica como la feligresía que profesa el culto a diversos símbolos del universo sagrado del catolicismo han sabido delimitar los límites de su religiosidad. Por una parte la institución “tolerara” determinados cultos que después de un tiempo (pueden pasar siglos) puede ser incorporada al calendario de festividades de la institución. Mientras que la feligresía mantendrá una relación de respeto con la institución religiosa mientras no vea atentado contra su religiosidad y si ello sucede, se alejará de la iglesia pero sin romper el vínculo con lo sagrado.
Dentro de los cultos populares en México, ¿cuáles son los más practicados?
Los principales son los cultos marianos, ellos son: Virgen de Guadalupe, Virgen de San Juan de Los Lagos, Virgen de Zapopan y Virgen de Juquila. Le siguen las diversas advocaciones de Jesucristo, ellos son: Nuestro Señor de Chalma y Sagrado Corazón de Jesús, Santo Niño de Atocha, Divino Niño.
El culto a los santos se remite más a una cuestión local. Así tenemos que San Lorenzo es el santo patrono de Ciudad Juárez, San Francisco de Asís es el santo patrón del barrio de Tepito o San Caralampio como santo patrón de Comitán, Chiapas.
Ahora bien, existen santos “populares” que tiene gran demanda por sus comprobadas cualidades taumatúrgicas, ellos son: El Niño Fidencio, el Ánima de Juan Soldado, San Maximón (santo popular guatemalteco que recientemente se ha incorporado al universo sagrado de la religiosidad popular) y otros santos de carácter local.
De que un santo tenga mayor proyección y mayor número de devotos depende directamente del grado de especialización que se le ha conferido. Por ello, existen santos que sobresalen como son: San Judas Tadeo (el patrono de las causas difíciles), Santo Toribio Romo (Mártir cristero que ayuda a las personas en su peregrinar para llegar a los Estados Unidos), el Ánima de Juan Soldado (cumple con la misma función que Santo Toribio Romo pero en la región de Tijuana) el Niño Fidencio (cuya especialización es el devolver la salud) la Santa Muerte (a la que se le puede pedir salud, amor o dinero).
¿Es posible ser “católico” y tener o hacer otro tipo de adoración, de práctica digamos, no oficial o incluso contraria a la de una religión establecida o reconocida por la Ley de cultos?
Si, se puede ser católico y a su vez tener una devoción –más que adoración- a otros simbólicos que no pertenezcan al universo sagrado católico.
¿Cómo puede ser ello? La religiosidad popular tiene su fundamento en lo práctico, es decir, en aquello que está comprobado que funciona y si al símbolo sagrado o ritual que se acude no cumple con esa característica se desecha.
Charles Guignebert plantea que el mismo San Agustín se vio ante el mismo fenómeno que implicaba el deber ser de la iglesia y la manera en que los simples ejercían su religiosidad.
San Agustín no hizo sino fundar teología de Occidente, establecer los temas principales de su especulación, orientar su mística y formular las reglas de su moral pública; nadie trabajó más para fortificar en la Iglesia, quiero decir, en el cuerpo constituido de las autoridades eclesiásticas, el principio de autoridad en materia de fe; nadie contribuyó más que él a hacer aceptar la opinión de una decisión de la Iglesia es una verdad contra la cual la razón humana no tiene calidad para rebelarse y que las propias Sagradas Escrituras valen sólo por la garantía y según la interpretación de la Iglesia…..Esta afirmación hallaba sólido apoyo en la fe popular a la que San Agustín sabía bien que era necesario hacerle algunas concesiones, tales como las de contentarse con su asentimiento sobre los puntos esenciales de la doctrina, cerrar por fuerza los ojos ante sus menudos extravíos y, sobre todo, perdonarle sus involuntarios retornos a costumbres atávicas (invocar a los muertos o realizar sacrificios humanos con fines adivinatorios). Pero no comprendía completamente qué ardiente deseo de fijeza ocultaba la aparente movilidad de aquella fe.
El hecho de que una persona adscrita al catolicismo acuda a símbolos ajenos a su sistema religioso no importando que ese símbolo sagrado o ritual sea antitético a su sistema de creencias tiene su fundamento en las crisis vitales de los hombres (vida-muerte, salud-enfermedad, bonanza-carencia). Esta persona puede acudir prácticas tales como la lectura de cartas, la bahúa, lectura de café, limpias precedidas por un “brujo” y amuletos, Lo que he mencionado no es permitido por la iglesia católica, pero es una práctica recurrente entre su feligresía.
El mismo Charles Guignebert menciona:
Sin duda los simples son accesibles a todas las sugestiones despasado, de las circunstancias y del medio; su sensibilidad religiosa se conmueve tanto más rápidamente y reacciona tanto más profundamente cuanto más colectivamente impresionada sea y de ordinario son incapaces de reglarla, de modo que muy a menudo ponen en aprieto a los teólogos. Por instinto, también, se sienten arrastrados a multiplicar y agrandar los objetos de su fe. De hecho, pues son en la Iglesia un elemento de agitación más o menos sensible según los tiempos, pero activo y constantemente inestable. Y sin embargo, nada los alarma más la idea de un cambio en sus creencias y nada es más lógico que esta alarma.
En mi andar como estudioso del fenómeno religioso y en especial de la religiosidad popular no he encontrado adhesión de individuos a otras prácticas rituales que no estén registradas dentro de las Asociaciones Religiosas y Culto Público. Ello no quiere decir que no puedan existir, pero su característica principal sería el anonimato y solo los iniciados podrían tener acceso a ello.
Contrario a lo que se puede pensar, los estudios sobre la religiosidad popular no son fáciles ya que se trabaja con el principal elemento que dota de sentido a los hombres…su vínculo con lo sagrado.
El culto a la Santa Muerte popularmente se le relaciona con prácticas satánicas, violentas y oscuras y con profesiones como las de narcotraficante o sicario, ¿qué tan cierto es esto?
Primeramente me gustaría mencionar que el antropólogo de la religión no “certifica” o descalifica culto alguno. Su trabajo consiste en describir el fenómeno guiado por categorías de análisis propias de su disciplina como son: el mito, el símbolo y los rituales.
Ahora bien, debemos separar lo que es la opinión de los individuos que comparten características iguales a los devotos a la Santa Muerte. Me refiero a la misma grey católica que también se encuentran insertos en la religiosidad popular y que cuando se le pregunta opinión con respecto a los que profesan devoción a la Santa Muerte manifiestan su desacuerdo, pero también su respeto a esa decisión.
El vínculo entre Santa Muerte- narcotraficante, Santa Muerte-personas en situación de calle, Santa Muerte-prostitución, Santa Muerte-secuestradores y las que se puedan imaginar no son más que una creación de los medios de comunicación masiva.
Todo empezó con la aprehensión de Daniel Arizmendi “el mocha orejas” en donde los reporteros captaron en imágenes el espacio donde se refugiaba y encontraron un altar a la Santa Muerte con sus respectivas ofrendas como son las manzanas y los cigarros. De este evento se da inicio a la asociación del símbolo ritual (como lo puede ser cualquier santo) con actividades delictivas.
Una característica fundamental de la religiosidad popular es que en las peticiones que se elaboran a símbolos rituales solamente se piden dos cosas: que no caiga la desgracia o que cese la desgracia. Luego entonces, una diversidad de personas con oficios o profesiones diferentes puede acudir a una diversidad de símbolos rituales entre los cuales se encuentra la Santa Muerte.
Con respecto al vínculo Santa Muerte-práctica satánica, es una versión que proviene de la iglesia católica la cual no puede ser refutada ya que responde a su posición milenaria de no aceptar estos tipos de cultos por las razones expuestas en las preguntas anteriores.
Ahora bien, de acuerdo a mis estudios sobre el fenómeno del culto a la Santa Muerte en la ciudad de México puedo decir que el tipo de personas que profesan devoción a la Santa Muerte se encuentran personas de diversas edades y diversos oficios. El tipo de ritual que se celebra es el rezo de un rosario; las ofrendas van desde manzanas, dulces y cigarros; en las oraciones que se ofrendan se le pide a la Santa Muerte salud para la familia, que los proteja en cada una de las actividades que realizan, que les permita llegar a casa, ayuda en las actividades escolares, que rinda el dinero, que les permita tener trabajo.
¿Por qué la fascinación con la Santa Muerte en México? Pareciera que nuestra cultura mexicana está muy arraigada o es a fin a comprender la muerte como algo sagrado, tiene algo que ver con nuestra tradición prehispánica, con tradiciones como el día de los muertos en noviembre.
No, no existe una fascinación por la Santa Muerte en México aunque se debe mencionar que existen devotos en todo el país.
Pero quizá la pregunta esté referida a la supuesta fascinación del mexicano hacia la muerte y la famosa frase “los mexicanos nos reímos de la muerte”. Lo digo como antropólogo y tanatólogo que no hay nada más falso que dicha frase.
La muerte es aquello que no queremos que llegue y por más que nos hagamos a la idea de que llegará nunca se está preparado para ello.
Ahora bien, las festividades de “día de muertos” tiene un carácter religioso y su fundamento básico es la de rememorar a los que se han ido. En ese día los muertos no lo son ya que se convierten en elementos dinámicos e integradores.
Ahora bien, sobre el vínculo muerte-mexicano se debe mencionar que también se trata de una “creación” en este caso de la literatura, las artes plásticas y de la cinematografía en especial del llamado “ciclo de oro”.
El supuesto vínculo del mexicano con la muerte proviene de dos películas a saber: Macario y El ahijado de la muerte. En la primera el protagonista establece un convenio con la muerte y por ello se hace acreedor de un brebaje que puede devolver la salud física. En la segunda, el protagonista es protegido de la muerte y por ello su carácter temerario.
Otro argumento que se utiliza para “comprobar” el vínculo del mexicano con la muerte se encuentra en las obras de José Guadalupe Posada. Aquí estamos en presencia de una descontextualización total de la obra del autor ya que su obra tenía un carácter contestatario en el tiempo previo al movimiento revolucionario. Hoy en día es impensable separar su famosa “catrina” de los altares dedicados a los difuntos.
En relación con otros cultos populares como el de Malverde, adorado principalmente en el norte de México y relacionado también con el narcotráfico, ¿estamos frente a una “necesidad” de las personas por encontrar ídolos más afines con su realidad de vida o es una respuesta a lo que otros cultos o religiones no le ofrecen a la gente?
Espero haber logrado que el lector haya repensado la idea de establecer vínculos entre una actividad profesional liminal y un símbolo ritual en específico.
Los individuos y los grupos acuden a símbolos rituales que ofrecen respuestas inmediatas en situaciones de crisis. Ellos acudirán con quién en boga de muchos es el más milagroso no importando si es San Judas Tadeo, San Lázaro, San Charbel Majluf, Malverde, Santa Muerte u otros símbolos rituales Orishas como lo son Eleggúa, Changó o Babalú ayeé.
No importa para ellos si recurren a elementos rituales ajenos a su sistema de creencia como puede ser adquirir un Buda preparado con semillas y monedas o acudir a Maximón. Lo que se necesita es una respuesta inmediata y se acudirá con aquel que pueda aliviar la aflicción.
El hecho que la feligresía acuda o erija símbolos rituales ajenos al universo sagrado católico no debe pensarse como una “falla” de la institución religiosa o que se encuentre lejos de su feligresía. Pensémoslo así: la institución religiosa ofrece una recompensa a futuro (después de la muerte) pide soportar el dolor de manera estoica ya que este purifica y pide no hacer mal al prójimo. Pero la feligresía necesita parar el dolor, necesita dinero, necesita poseer al ser deseado (y no el amado), necesita protegerse de los enemigos, necesita “suerte” en sus ventas. En fin, se acude a los símbolos rituales para alterar de manera súbita los eventos que causan aflicción, mientras que la institución religiosa acepta y busca el sentido en esas aflicciones…. ¿A caso Cristo o los santos renegaron de su situación?
¿Consideras que puede haber un incremento del culto a la Santa Muerte en lugares donde la violencia o el asesinato es una constante, como en Ciudad Juárez, donde en los últimos dos años se contabilizan más de tres mil muertes relacionadas con la “guerra contra el narcotráfico”?
No, no creo que el culto a la Santa Muerte se pueda arraigar en una ciudad como lo es Juárez por el hecho de que su situación en los últimos dos años haya venido a pique con tantas ejecuciones.
Pero si creo que el vínculo de los juarense para con lo sagrado es más estrecho por la necesidad de encontrar una respuesta inmediata a este problema emergente y con ello difiero un mucho sobre tú idea de “la muerte de Dios en ciudad Juárez”.
El culto a la Santa Muerte tiene presencia en ciudad Juárez, pero su uso está referido a los rituales de respuesta inmediata como lo son el amor, la salud y el dinero. Basta con acudir al mercado Cuauhtémoc y observar que la Santa Muerte es el símbolo ritual que más se oferta (ello no quiere decir que es el que más se consume) y preguntar a los encargados de los locales los usos básicos de dicho símbolo ritual.
*El maestro García Zavala es licenciado en Sociología por la UACJ, candidato al grado de Doctor en Antropología Social con especialidad en estudios de religiosidad popular por la ENAH y tanatólogo por la AMTAC, además ex –docente de la UACJ y la UACH.
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jueves, 18 de marzo de 2010
Alicia en el país de las elecciones
Siempre se llega a alguna parte si se camina lo bastante.
Lewis Carroll
La última versión cinematográfica de Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll por Tim Burton (Estados Unidos, 2010) tiene, increíblemente, mucha relación con este país surrealista llamado México, donde existen personajes, escenarios y situaciones tan locos o más como los de Alicia, sólo que aquí estamos soñando pesadillas y no sabemos cómo despertarnos.
La historia narra las aventuras de una chica adolescente de clase acomodada en la Inglaterra victoriana, Alicia, quien toda su vida tiene el mismo sueño recurrente: un mundo fantástico habitado por personajes extraordinarios con los que interacciona y la conocen, metiéndose luego en situaciones problemáticas y acertijos a los cuales tiene que enfrentar para luego regresar al estado de vigilia. La realidad cotidiana de Alicia es el de una chava imaginativa, pero conflictuada por una sociedad de las apariencias estirada que no le permite ser ella.
La trama de la película de Burton tiene paralelos entre la vida cotidiana de Alicia y las relaciones de poder del país visitado en sus sueños. Alicia aprenderá a ser ella misma a pesar de lo que opinen los demás, rebelarse ante las contradicciones societales e integrarse a la vida como una persona consciente y necesaria para darle un nuevo sentido a un mundo que no puede rechazar, pero sí cambiar. Las situaciones de poder y los personajes autoritarios, así como las soluciones a los conflictos suscitados en la realidad son reflejos recíprocos en el sueño de Alicia o por lo menos vistos con la misma claridad. En la medida que Alicia aprende a ser Alicia, el mundo empieza a mejorar.
La Alicia de Burton sorprende porque representa la emancipación de la sociedad a través de una mujer, cuya juventud a su vez representa la esperanza; es un rompimiento del orden establecido y corrompido del desquiciado comportamiento abusivo de las élites del poder (la reina de corazones, la sociedad victoriana) pero también íntegramente ligado a la aparente locura de la gente en busca de la felicidad o aferrándose a ella (el Sombrerero, la reina blanca, su padre). En la Alicia de Burton encontramos una metamorfosis de la inocencia infantil a una consciencia para sí creativa adulta para poder enfrentar los retos de un mundo hostil y demente cuya locura enferma a quienes “gobierna”.
Si el país de las maravillas lo cambiamos por México, también encontramos paralelismos con la película de Burton: un país maravilloso, rico y de cultura interesante, pero destrozado por gobiernos banales, sanguinarios, intolerantes y despilfarradores, en una sociedad de las apariencias que finge demencia para sobrevivir, pero en el fondo trama la forma en cómo deshacerse del gobierno corrupto y recuperar la felicidad perdida. Sin duda en México las mujeres dan la cara por el país, pero su esfuerzo no les es reconocido, sino hostilizado, al igual o peor que en la película, vulnerando su autoestima con desprecio misógino y de edad.
Las elecciones también tienen lo suyo en eso de la locura insana. Para empezar porque los mismos políticos están constantemente cambiando de puesto, partido, declaraciones, acusaciones y en general, no hacen su trabajo (gobernar e impulsar la democracia) pero siempre están pensando en su futuro personal, la elección a ganar y así. Alicia representa la resistencia ante este tipo de política tan practicada; busca ser congruente en medio de la megalomanía, la egolatría, la soberbia y la adicción al poder; ayudada por el Sombrerero, puede descubrir a los parásitos y lambiscones que viven alrededor de estos pseudolíderes señalando la falsedad de quienes usurpan puestos que no merecen; crecida ante la adversidad no le teme enfrentarse a la bestia destructiva de la política con tal de liberar a la sociedad.
Las elecciones significan la continuación del régimen tal como lo conocemos en la actualidad, con las mismas prácticas, inercias y políticos; su locura radica en su falsedad, mentiras, pactos, cinismo, insensibilidad, pendejez y peligrosidad de su clase política-empresarial; es un mundo descompuesto y dañino que contagia la salud mental de la población con miedo y violencia. La gente reacciona, pero necesita la fortaleza de la creatividad femenina para encontrar respuestas a la degeneración patriarcal de la clase dirigente.
Pregúntale a Alicia. En esta época de decadencia política nos estamos acostumbrando a rendir pleitesía a una clase política que no la merece y ante la cual, sólo contamos como votos, como súbditos pasivos y miedosos. Las elecciones son las ilusiones, los sueños del país de las maravillas del cual hay que despertar, porque la reina de corazones es una vulgar sanguinaria y la locura por la libertad y la equidad social puede sucumbir ante la locura de la irracionalidad y las apariencias.
¡NO SOLUCIONES, NO ELECCIONES!
Revolución MMX
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miércoles, 17 de marzo de 2010
Terror en Juandhó
REGISTRO No. 760
Integrado por Trabajadores de la Industria Eléctrica
DOMICILIO SOCIAL: 3a DE ANTONIO CASO No. 45
APARTADO POSTAL 10439
MEXICO , D. F.
CODIGO POSTAL 06470
TEL: 55 46 32 00
Boletín de prensa Urgente
A las organizaciones sindicales, sociales y políticas de México y del Mundo,
A los organismos de derechos humanos nacionales y extranjeros,
Al pueblo mexicano:
Desde la madrugada del día de hoy 17 de marzo, la población de Juandhó está viviendo un
escenario de terror. Sitiados y prácticamente secuestrados por más de 1000 militares
vestidos con los uniformes de la Policía Federal y otros directamente del Ejercito federal,
sus pobladores han visto como decenas de casas fueron cateadas sin orden judicial desde
luego, sustraídos documentos y pertenencias de índole estrictamente personal, detenidos y
golpeados varios compañeros electricistas (Diego Sánchez Mendoza, Sergio Mendoza
Rivera, Adrian Monroy Mejía, entre otros) y del resto de la población civil, así como
decenas de desaparecidos.
Desde altas horas de la noche de ayer, fue suspendido el servicio de energía eléctrica,
comenzaron los patrullajes y el sobrevuelo de helicópteros policiacos y militares,
hostigando a los familiares de nuestros camaradas, en especial, a la familia de nuestro
Secretario General Martin Esparza Flores y en la búsqueda de los camaradas: Pablo
Esparza Flores Subsecretario General de la División de Juandhó y de Gregorio Ernesto
Paredes Gómez, Miembro de nuestra Dirección Sindical.
Los delitos que cometió el pueblo de Juandhó son tener dignidad y haber parido entre sus
hijos, a una buena cantidad de dignos trabajadores miembros del Sindicato Mexicano de
Electricistas, que ayer decidió colocar las banderas rojinegras de Huelga. Ello ha encendido
el enfermizo odio de Felipe Calderón Hinojosa y sus tropas contra los trabajadores, pero
lejos están de amedrentarnos, y menos aún, de hacernos abandonar la lucha digna que
nuestro Sindicato ha decidido encabezar.
A los organismos nacionales e internacionales de derechos humanos, a los dirigentes de las organizaciones sindicales, sociales y políticas, a los intelectuales y pueblo en general, les invitamos a visitar Juandhó, constatar de cerca este secuestro masivo de una población inerme, pero dispuesta a no dejarse intimidar y golpear, para movilizarnos e impedir que continúe esta miserable política fascista de criminalización de la justa lucha social electricista.
Responsabilizamos al gobierno de Calderón de la integridad física de todos nuestros camaradas y especialmente de los familiares de nuestro Secretario General Martín Esparza Flores, así como de las imprevisibles consecuencias que traerá esta política de terror hacia la población de nuestra hermana División de Juandhó, la actuación de Calderón está llegando a límites intolerables.
A las organizaciones internacionales solidarias les invitamos a organizar movilizaciones de protesta frente a las embajadas y consulados de México en sus respectivos países, debemos detener la mano fascista que peligrosamente se enseñorea en México.
Fraternalmente
“Por el derecho y la Justicia del Trabajador”
México D.F. a 17 de marzo de 2010
Fernando Amezcua Castillo
Secretario del Exterior
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martes, 16 de marzo de 2010
Pobreza política, hipocresía y cinismo
En solidaridad con Kaori y la kasa de kultura, por el asesinato de Haziel.
El 2 de marzo del presente año el Congreso del estado de Chihuahua exhortó a los otros 30 estados de la república para “preservar la esencia del matrimonio y la familia”, así como “a defender” el matrimonio entre hombre y mujer; no sólo eso el 9 del mismo mes las y los legisladores chihuahuenses aprueban declarar el “Día del matrimonio” a celebrarse el último domingo del mes de febrero de cada año.
La clase política chihuahuense deja claro con estas decisiones su ideología conservadora, retrógrada, intolerante y antidemocrática, de derecha; además demuestra su incapacidad o hipocresía para esforzarse por solucionar el problema de la inseguridad, cosa en la cual uno supondría estarían trabajando arduamente, pero no, es mucho más importante defender su ideología imponiéndola, que realmente hacer algo por estos tiempos nefastos de violencia exagerada.
Han demostrado su cabal ignorancia en ciencias sociales y sus prejuicios sexuales, quieren engañar a la ciudadanía con argumentos falsos, pues ni la familia es “la base de la sociedad”, ni en ella “se conjugan los valores fundamentales de todo ser humano” como indican en su desplegado publicado en los medios. Estos “legisladores” prefieren alinearse a los dictámenes de la iglesia católica (quienes hace días a su vez les exhortaron a evitar legislaciones progresistas como la del DF en materia de sociedades de convivencia o matrimonios gays) dejando ver la inutilidad del Estado laico, pues pesan más sus creencias católicas o cristianas, que la constitución, ahora se ve con claridad.
También es una irresponsabilidad de su parte, pues indirectamente respaldan las acciones bélicas y el discurso discriminatorio de Felipe Calderón, cuando dice de las y los jóvenes de Ciudad Juárez que “no tienen familia y no creen en ella” aduciendo al tipo de familia monoparental o donde los padres trabajan, para justificar la violencia y la presencia del ejército en la frontera, porque para este tipo de pensamiento despótico, es más importante aparentar que reconocer las fallas del sistema político-económico-sociológico, verdadera estructura que despedaza a las familias e individuos en sociedades donde la desconfianza y la corrupción son los valores que rifan, gracias precisamente a políticos como los actuales.
Es triste ver a esta cuadrilla de políticos salidos de todos los partidos, aunque extraña la posición de los que se asumen de “izquierda”, defender condiciones de vida de la Edad Media (ni siquiera del siglo pasado) pues eso no ayuda a fomentar mejores relaciones humanas ni sociedades más concientes e incluyentes, imposibilitando incluso el desarrollo de la ciencia. Estamos en manos de personas que podrán tener un título universitario en el mejor de los casos, pero no les sirve de nada si su ética o sus compromisos están ligados a intereses particulares o a sus deformaciones religiosas. Señores y señoras “diputados” sus sueldos los pagan nuestros impuestos, no las limosnas de las iglesias, que aunque el catolicismo sea mayoría, no representa las opiniones de la totalidad de las y los habitantes de esta entidad.
Esta lección de intolerancia mostrada por la actual legislatura estatal, vuelve a confirmar la baja calidad moral de los políticos que tenemos: en vez de tener a las y los mejor preparados, a los más inteligentes, progresistas, honorables y valientes, tenemos a los sumisos de siempre, los levanta dedos, los defensores del Estado totalitario quienes a la vez están más preocupados por mantener a la sociedad sumisa y enajenada con ideas contaminadas que en poco o nada ayudan a ser libres e iguales, como se suponen deben ser las sociedades democráticas. El grado de cinismo e hipocresía mostrada por la tan poco ilustrada LXII Legislatura, demuestra la falta de compromiso asumida hacia la sociedad, aquella a la que dicen servir.
Lo peor de todo es que muchos de estos individuos luego los vemos o los hemos visto de regidores, presidentes municipales, gobernadores o repitiendo en el puesto, sin mostrar el menor ápice de cambio. Por eso no son dignos de confianza, por eso la gente no sale a votar y por eso México no progresa: por que ustedes son el obstáculo. El FBI entra a Juárez a investigar el asesinato de dos de sus ciudadanos trabajadores del consulado y ustedes muy a gusto en su recinto dejando violar la soberanía estatal. Miles de asesinatos, migración y negocios cerrados y ustedes a toda madre cobrando su dieta. El fin de semana la empresa Cablemás no dejó acceder a varias páginas de periódicos digitales violentando la libertad de expresión y el derecho a la información, pero no los vemos preocupados por el tema, no están en la jugada. Ahora sí, como suelen insultarnos en las manifestaciones aquellas personas en desacuerdo o que se sienten afectadas: ¡pónganse a trabajar!
Ya vienen las elecciones, los spots televisivos nos piden fervientemente que salgamos a votar, a demostrar el amor por México votando. Nos dicen que ahora sí, tú voto cuenta, que las cosas sí van a cambiar, en fin…el fin de semana 28 muertos en Juárez, según el encabezado del PM del lunes 15 de marzo, el ilustre periódico heredero de la tradición del ALARMA!, cuyas portadas son siempre sangrientas. ¿Para qué nos sirve una democracia exclusivamente electoral, a quién representa?
Hoy regresaron las mamás de la Ciudad de México, ¡no estamos solos!
¡NO SOLUCIONES, NO ELECCIONES!
Revolución MMX
viernes, 12 de marzo de 2010
Juárez, bajo Estado de excepción no declarado
(Escrito para la revista Aserto, número 80, marzo del 2010, pp. 6-9, Chihuahua)
El caso más conmovedor y emblemático de estas manifestaciones es el de Luz María Dávila, quien perdió a sus dos únicos hijos en la masacre de Villas de Salvárcar, la que llaman Madre Coraje, por confrontar desde sus entrañas a Calderón y sintetizar en menos de cinco minutos lo que muchos no se atreven a reclamarle, comenzando con el ya famoso “para mí usted no es bienvenido”. Casi al mismo tiempo, afuera del recinto donde se celebra la reunión del 12 de febrero, estudiantes, activistas y familiares de las víctimas son reprimidos por elementos de la Policía Federal Preventiva (PFP). Ese día, durante el tiempo que dura el evento, tres personas más son ejecutadas en los suburbios de Juárez.
Vigilar y castigar
Michel Foucault
El contexto sociológico
Febrero se caracteriza por ser un mes corto, rápido, pero los primeros veinte días del presente se viven con una intensidad pocas veces vista en Ciudad Juárez. Los acontecimientos sangrientos de la masacre estudiantil de Villas de Salvárcar a finales de enero, más la respuesta despectiva y errada del ejecutivo federal son el detonante de una larga serie de manifestaciones con todo tipo actores sociales bajo una causa común: el regreso a la paz social. Ha sido y es tan ensordecedor el grito de las y los juarenses contra la violencia, que es inevitable ignorarlos.
La presión ejercida desde Ciudad Juárez fuerza la venida de Felipe Calderón y todo su gabinete (la tercera y cuarta visita en tres años) para entablar una especie de diálogo entre los tres niveles de gobierno y representantes invitados de la sociedad civil que lleve a encontrar soluciones aplicables a la ciudad. La sociedad juarense recibe con escepticismo las ofertas del programa “Todos somos Juárez” advierten ya no creer en discursos e insisten en exigir resultados inmediatos.
Estos veinte días son una verdadera catarsis para la sociedad juarense. Las imágenes ofrecidas por la televisión y el Internet alcanzan a mostrar sólo una pequeña parte del estado de ánimo juarense en estos momentos. Los sentimientos encontrados de miedo, inseguridad y desesperación se mezclan con el estrés, la irritación, la ansiedad y la depresión canalizándose a través del enojo, la agresividad, la angustia, pasando a convertirse en una clara consigna: que renuncien Calderón, Reyes Baeza y Reyes Ferriz. La ciudadanía por iniciativa propia empieza a tomar interés por su destino y está expectante de obtener las respuestas largamente negadas de las promesas de un gobierno tras otro.
El caso más conmovedor y emblemático de estas manifestaciones es el de Luz María Dávila, quien perdió a sus dos únicos hijos en la masacre de Villas de Salvárcar, la que llaman Madre Coraje, por confrontar desde sus entrañas a Calderón y sintetizar en menos de cinco minutos lo que muchos no se atreven a reclamarle, comenzando con el ya famoso “para mí usted no es bienvenido”. Casi al mismo tiempo, afuera del recinto donde se celebra la reunión del 12 de febrero, estudiantes, activistas y familiares de las víctimas son reprimidos por elementos de la Policía Federal Preventiva (PFP). Ese día, durante el tiempo que dura el evento, tres personas más son ejecutadas en los suburbios de Juárez.
Las y los jóvenes son otro actor emblemático de las manifestaciones actuales. El grueso de la población asesinada es joven, sean estudiantes, trabajadores o delincuentes, quienes se han visto más vulnerables ante la crisis de seguridad y la económica, factor que subyace también en el meollo de la problemática de la violencia. Contra ellos y ellas también recaen las acusaciones de menosprecio y criminalización de los medios de comunicación, principalmente los televisivos, al destacar y denostar sus acciones en contra de la militarización y la exigencia de renuncia de Felipe Calderón. La violencia de las manifestaciones, que no ha pasado del graffiti de protesta y las consignas políticas, comparada con el uso de la fuerza policiaco-militar y sus intimidaciones cotidianas de los retenes y cateos, más los mil casos documentados de violaciones a los derechos humanos por parte del ejército, no tienen parangón.
Protagonismos, ausencias y suspicacias
Las dos reuniones del programa “Todos somos Juárez” conducidas por las cabezas de los tres niveles de gobierno, pero supeditados por el gobierno federal en la figura de Calderón, de entrada muestran una actitud conciliadora hacia la sociedad juarense, a la cual (dicen) viene a escuchar para encontrar soluciones juntos. Es innegable el aparatoso despliegue de medios y seguridad para cubrir los eventos, a los que sólo se puede acceder exclusivamente por invitación, aunque a veces ni con ella.
Adentro las cosas no son fáciles, en la reunión del jueves 12 son muchas las voces exigentes y críticas, muchos los reclamos y pocos los aplausos. En la del miércoles 17 siguen las críticas, pero bajan el nivel de exigencia al tiempo que aumentan los discursos aduladores y la invitación al evento se hace más selectiva; aparentemente hay un público más favorable a la conducción del ejecutivo, centro del poder moderador de la reunión. Las figuras del gobernador, el presidente municipal y la representación del Congreso se desdibujan ante la mayoría de secretarios federales, en donde se intenta además, que las voces ciudadanas invitadas lleven las propuestas de trabajo y protagonicen junto con Calderón, el evento.
De las dos reuniones hay dos posiciones claramente distinguibles. La primera es la abrumadora incredulidad crítica de las mesas participantes y sus conclusiones hacia las tres esferas de gobierno, donde parece nadie queda satisfecho con los compromisos asumidos por el Estado. La otra es la inamovible respuesta en defensa de la milicia que hace Calderón, la de mayor firmeza y convicción: los militares no salen de Ciudad Juárez, con lo cual se prosigue con esa política militarizada de Estado policiaco que es precisamente una de las principales quejas de la sociedad juarense hacia la estrategia de seguridad implementada a través de los finalmente inoperantes Operativos Conjuntos, cuyos pobres resultados son muestra elocuente de la incapacidad del Estado por ofrecer condiciones mínimas de protección a su población y el punto neurálgico de las crecientes exigencias por las cuales comparecen a trabajar los tres niveles de gobierno en Ciudad Juárez.
Parte de la bien fundada incredulidad de las y los juarenses hacia el ejecutivo federal, es la exclusión del tema de derechos humanos y peor aún, la exclusión de algunos de los participantes de esa mesa, particularmente de la activista Cipriana Jurado y el diputado Víctor Quintana. Esta mesa resultó ser la más combativa e incómoda para Calderón, pues su propuesta exige el retiro inmediato de la milicia y la rendición de cuentas de los abusos y violaciones perpetrados por esta institución hacia la población, lo cual se antepone frontalmente con la posición guerrerista calderoniana. Igualmente son acalladas o disipadas las manifestaciones que exigen la revocación de mandato de Calderón y/o la desaparición de poderes en Chihuahua y Ciudad Juárez.
Otras exclusiones o ausencias no menos importantes, pero sí evidentes son la juventud, la mujer y la niñez. Siendo estos actores los más vulnerados en los dos años de operativos en la ciudad y aun antes, no son figuras principales de las mesas de trabajo; mejor se invita a las iglesias evangélicas y católica, a las inmobiliarias y a los medios de comunicación, que seguro algo tienen que decir y aportar, pero no representan más que a ellos mismos. Es interesante notar en estos dos eventos cómo hay un mayor interés por las instituciones que por los actores; es decir se prefirió trabajar con representantes de instituciones (académicas, empresariales, religiosas, ONG´s) que finalmente terminan por representar sólo una parte de la sociedad, que instalar mesas de trabajo más amplias e incluyentes con las y los directamente afectados. La montaña vino a ellos, pero no se acercó demasiado.
Otro punto neurálgico de recelo social es la cuestión electoral. Las visitas de Calderón anuncian también la atracción de recursos extraordinarios para enfrentar el crónico rezago social de la ciudad, un recurso por cierto seriamente cuestionado por su supuesto engaño (ver el interesante artículo de Hernán Ortiz en su columna Desde Juárez, http://www.arrobajuarez.com/notas.phpIDNOTA=15508&IDSECCION=DesdeJuarez&IDREPORTERO=Hernán Ortíz) que en medio de las campañas y precampañas electorales, resultan por demás polémicas, pues se perciben intenciones más allá de la ayuda a la ciudad. Para nadie es secreto el desprestigio que gozan los partidos y políticos en esta ciudad fronteriza y el elemento dinero conlleva a suspicacias sobre qué candidato o partido saldrá beneficiado con la ayuda anunciada.
Discurso y propuesta calderoniana
El discurso conservador de Felipe Calderón permite ver claramente su posición ideológica, sus debilidades y carencias, así como su ética de trabajo. Lo que inicialmente se presenta como diálogo entre gobierno y sociedad, en realidad es una justificación autocomplaciente para demostrar el interés del ejecutivo en el tema. En general no se percibe un compromiso serio (no se establecen fechas límite ni se va el ejército) para resolver el problema de inseguridad en Juárez.
En sus dos intervenciones Calderón se afana por justificar la presencia del ejército y la PFP en la frontera. Acusa a la ciudad de violenta y no que la violencia aumenta con la llegada de estas instituciones armadas. Para Calderón Ciudad Juárez es un caso paradigmático donde la decadencia de la vida social humana es inminente y requiere de una intervención dura y ejemplar. Incapaz de reconocer los errores de la estrategia de la “guerra contra el narcotráfico”, se aferra a defenderla y acusa a sus no pocos críticos de detractores, considerándolos como enemigos de las instituciones, lo que equivale a entender el porqué de la criminalización de la sociedad juarense y la represión, hostigamiento y asesinatos de líderes sociales y activistas derecho humanistas.
La propuesta calderoniana más clara y precisa al clima de inseguridad, es más policía y presencia militar. El autoritarismo del discurso de Calderón ofrece una visión chata, limitada en su percepción particular influida por lo que él llama “la erosión de los valores universales (haz el bien, evita el mal)”. Esta posición maniquea de clara influencia católica responsabiliza a la ausencia de familia (sic) como el origen de las circunstancias que vivimos actualmente en Ciudad Juárez. La llegada de la maquila y la migración dice, cambió la estructura familiar en Juárez: madres solteras, niños desbalagados, aumento del consumo de drogas, aumento de la delincuencia; las y los jóvenes “no tienen familia y no creen en ella”, comenta Calderón para dar a entender el tamaño de la problemática de Juárez.
Este tipo de discurso es engañoso por que deslinda al Estado de su responsabilidad social y acusa a la familia, institución infinitamente más pequeña y frágil, de todo lo malo que le sucede. Es también ofensivo, intolerante y discriminatorio por que sugiere que sólo la familia nuclear propuesta por el cristianismo (papá, mamá, hijos) puede influir en mejores sociedades. Además se acusa indirectamente a las familias uniparentales o no tradicionales de producir prole tendiente a delinquir. Eso significa que todas aquellas personas que somos fruto de este tipo de familias somos criminales en potencia.
Por otro lado el discurso del “camino de la ley” anunciado por Calderón, invita a reconstruir la sociedad “sobre la base de la ley y el derecho”, pero al identificarse como partidario del “comercio libre” y al confundir la anarquía con la anomia, se deslinda de la situación provocada precisamente por ese tipo de visión neoliberal que él representa: un sistema basado en las leyes del mercado (que en realidad es un sistema caótico violatorio de reglas) por encima del poder del Estado da como consecuencia un gobierno anómico, pues no respeta leyes (la anarquía es la ausencia de gobierno, no de leyes).
Síntesis
Seguramente habrá muchas cosas que aclarar antes de poder solucionar el problema de la violencia en Ciudad Juárez, como el trato indistinto ante la misma problemática a otros estados como Sinaloa o Morelos; el aspecto internacional del problema de las drogas o el porqué no se han investigado las multimillonarias cuentas bancarias y el lavado de dinero de los cárteles. Mientras tanto los asesinatos en este Estado de excepción no declarado que es Ciudad Juárez continúan.
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jueves, 11 de marzo de 2010
¿Y si gana el Teto?
No tiene la culpa el indio, sino el que lo hace compadre
Refrán popular mexicano
Propiamente, para ser malo, no necesitas quebrantar la ley.
Basta con que la observes a la letra.
Anthony de Mello
Ciudad Cárcel, Chihuahua, mes de la reivindicación de las mujeres y del natalicio de Benito Juárez. Ese día creí que soñaba, pero en la noche tuve pesadillas; no lo podía creer ¡EL Teto candidato a presidente! Parecía un mal chiste, uno de esos que cuentas para burlarte de la estupidez humana, pero no, era cierto, la noticia amanecía en todos los periódicos y luego por la noche a través de los noticieros televisivos locales: en Chihuahua se había elegido al candidato de unidad del PRI por la candidatura del municipio de Juárez, al ingeniero Héctor “Teto” Murguía Lardizábal.
Justamente en la mañana decía Itzel sobre la película de Alicia en el país de la maravillas de Tim Burton, que la reina de corazones le recordaba a políticos como el Teto porque tenía corazones por todas partes en su palacio; es decir, tenía una necesidad inmensa de amor, de que la amaran, como hacen efectivamente en la vida real los políticos con sus anhelos de reconocimiento, de ser amados por el pueblo, convirtiéndose luego en temibles gobernantes crueles, así bailen, hagan muecas o sean su propia caricatura para ganarse simpatías baratas.
El trienio neopopulista del Teto (2004-2007) verdaderamente es uno de los más polémicos que se tenga memoria, sino es que el más. Son tantas y tan conocidas las tragedias, conflictos, violaciones, engaños, encubrimientos, sospechas y demás, que hasta resulta ocioso escribir de ellas, ¿quién no conoce al Teto?, en verdad sí es un político muy conocido en la Frontera Juárez-El Paso, no se necesitan encuestas para saberlo. Pero lo que las encuestas no pueden hacer es medir la percepción de la gente en cuanto a lo que sienten o les provoca el Teto, eso es otra cosa que sólo con instrumentos más finos, como los grupos focales, se puede lograr.
Mucha gente de alguna manera festejó cuando se supo oficialmente a principios del 2010, que el candidato a gobernador (sic) por el PRI era César Duarte y no el Teto, porque eso significaba al menos un peligro menos para el estado, independientemente de que Duarte u otro candidato o partido llegase a ganar, pues ya de antemano no se tenía pensado votar, que es el caso de la mayoría de las personas en posibilidad de hacerlo en Chihuahua. Sin embargo nadie sospechaba que sucediera esta situación, ¿cómo llamarla?, ¿cínica?, ¿audaz?, ¿burlona?, ¿temeraria, retadora, amenazante?
En estos tiempos de escepticismo socialmente expandido, donde se acusa de una pérdida de valores a la sociedad, como siempre, buscando distorsionar la realidad desde sus propios gobiernos con la ayuda de intelectuales, religiosos y pseudoperiodistas. Cosa imposible porque existe una verdadera decadencia concurrente ya muy vista en los libros de historia y documentales sobre el comportamiento disoluto de las clases dominantes, llámense aristócratas, burguesas políticas o neoliberales, cuando llegan a extremos de incongruencia y se convierten en un peligro para la sociedad, el reino, la nación o como quieran llamarle, porque después del terror y el miedo, viene el hartazgo y la respuesta de la gente, ¿a qué juegan?
Por el comportamiento de sus dirigentes nacionales e históricos, podemos conocer las formas de actuar de la clase política simplemente a través de lo que nos enseñan los noticieros televisivos para aumentar sus noticias transformadas en shows de acción y entretenimiento dramatizado y así atraer a la teleaudiencia: intrigas, engaños, traiciones, pactos secretos descubiertos, corrupción, negocios turbios, práctica delictivas, violaciones a las leyes, en fin, ¿qué no hemos visto en Televisa, Azteca y los canales locales? Pero cuando pensamos que lo hemos visto todo, ¡zas! El Teto, haciéndonos recuperar nuestra capacidad de asombro tan derrotada y aterrada por la guerra contra el narco ¡gracias Teto! Aunque ya no sabemos si llorar, reír o ladrar.
El retorno ¿político? del Teto, legislador de la actual legislatura federal asumida hace apenas unos meses, no sólo nos debe recordar la poca seriedad con la que se toman las campañas políticas, el despilfarro de recursos para que al final el vencedor salte a otro puesto que se le atraviese, también nos debe poner a pensar en las razones, pactos, conveniencias e intereses ocultas detrás de la candidatura del Teto, porque los políticos juegan a ganar, no a competir, pero como no juegan limpio, no sabemos lo que traman, ¡cuidado!
Sea como sea, el Teto tiene que hacernos reaccionar como sociedad (ya lo está haciendo) y verlo como un avatar más de un sistema en decadencia que nos enseña sus entrañas carcomidas por el cáncer; un ejemplo más de porqué tienen que cambiar las cosas en esta ciudad, este estado y este país. ¡Qué bueno!, que bueno tener de regreso al Teto, porque nunca se fue; porque ahora será imposible que nos hagamos pendejos e ignorarlo, pero si no reaccionamos con él, entonces como sociedad estamos muertos, no dormidos, muertos(as).
¿Más problemas? ¡No elecciones!
Revolución MMX
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