martes, 7 de junio de 2016

Breve análisis del concurso electoral Chihuahua 2016



Breve análisis del concurso electoral Chihuahua 2016
Carlos Murillo González

Si los resultados no se transforman en los tribunales, de acuerdo a la amenaza del PRI por impugnarlos, la votación del concurso electoral en Chihuahua marca el retorno del PAN a la gubernatura, la mayoría de los municipios y del congreso, además de la primera ocasión de un gobierno municipal, el de Juárez, en manos de un candidato sin partido.

Mucha gente anda contenta por la promesa del candidato ganador panista, Javier Corral, por someter a la justicia al actual gobernador, César Duarte, por enriquecimiento ilícito. Además en Juárez también es motivo de alegría la derrota del candidato del PRI, el multiodiado, Héctor “Teto” Murgía, quien buscaba la presidencia por tercera ocasión. Pero seguramente si le preguntáramos a estas personas sobre las propuestas de los ganadores, la mayoría no sabrían qué contestar.

Por otro lado, desde la elección a gobernador de 1998, no se registraba una participación electoral mayor al 50%. Esto se puede deber a dos motivos principales: el voto de castigo hacia el PRI, pues prácticamente obtuvo votaciones similares a las correspondientes anteriores; es decir, no aumentó y en algunos casos disminuyó su votación, o sea, descanso en su voto duro. Y la aparición de los candidatos “independientes” pues, según los resultados del PREP, hicieron la diferencia al haber podido sumar más votantes a las urnas. Habrá de recordar que tanto José Luis “Chacho” Barraza, como Armando Cabada, son parte de la oligarquía chihuahuense y tuvieron los recursos económicos para hacerlo.

Ahora bien, estos resultados sólo indican cierto hartazgo hacia el PRI y el conservadurismo o la ignorancia política de una sociedad chihuahuense incapaz de hacer valer otros derechos además de votar. El electorado demostró estar a gusto con la derrota del PRI, pero no le molesta el modelo económico neoliberal vigente ni recuerda que las actuales reformas de Peña Nieto surgieron durante los gobiernos panistas, aunque nunca las pudieron aprobar. Menos relaciona al partido de Corral con la “guerra contra el narco” de Calderón y su herencia de sangre y destrucción, particularmente en Ciudad Juárez.

El concurso electoral es perverso por que lucra exclusivamente con este tipo de democracia y hace creer a la gente que es la única forma de hacerse ver y oír, entonces luego el electorado se decepciona cuando no ve resultados o nota como se transforma el candidato(o) gentil y amable en un déspota soberbio corruptible. Mientras no se promocionen y la sociedad haga suyos mecanismos de participación más amplios como el plebiscito, el referéndum, la revocación de mandato o simplemente la democracia participativa, no importa quien gane las elecciones, las personas no podrán evitar la corrupción y los abusos de poder.

Cuando pase la euforia de triunfo por la derrota del PRI, poco a poco la gente se dará cuenta de la ilusión electoral, que el PAN no es sino otra cara del PRI neoliberal; que en Juárez el gobierno de Cabada estará repleto de funcionarios priistas, y que, aun de cumplirse la certeza de encarcelamiento de Duarte y sus compinches, será cuestión de tiempo antes de ver nuevos escándalos de corrupción.

No triunfó la democracia en estas elecciones, ganó la continuidad del sistema político actual en detrimento de la utopía democrática, pues la verdadera democracia (el gobierno del pueblo) no puede reducirse a un concurso de ganar o perder, donde, como en el fútbol, los protagonistas son los competidores (es decir, los pocos) y los muchos apoyan desde las tribunas simplemente pagando su boleto, contemplando y echando porras.

Mientras tanto seguirán esos pequeños grupos de izquierda, esos individuos y colectivos que no pactaron con la derecha, que hacen su trabajo diario en pro de una comunidad, luchando contra las reformas peñistas neoliberales; por los derechos de todos y todas; contra el feminicidio y la desaparición forzada; contra la miltarización y la pérdida de derechos; contra el ecocidio y a favor de otro tipo de sociedad más consciente, libre y empática. Pero este tipo de personas no son del agrado de una sociedad costumbrista y conforme con las “garantías” del sistema político económico creador del narcotráfico, la limpieza social (ejecuciones extra judiciales) y la diversión enajenante.

Es difícil hacer cambios radicales por que estos tienen que surgir desde abajo, desde la propia sociedad. Esto solamente sucede cuando se conjugan condiciones de hambruna y desesperanza, cuando se pierde riqueza y se enriquece la impunidad, el poder se concentra en poquísimas manos y se vuelve imposible hasta respirar; esto último es más una realidad y no una metáfora, pues la acelerada destrucción del medio ambiente por parte del humano es un hecho bajo el actual sistema capitalista. Pero sólo el tiempo lo dirá, no hay fórmulas mágicas.

Por último, el abstencionismo debería de ser considerado con peso político desde hace mucho tiempo. Como actor es muy pronunciado y está ahí, silencioso, invisible, pero reacio a involucrarse en lo electoral. Ninguna elección es seria, por que además de la compra de votos, los fraudes y las falsas promesas, ignorar al abstencionista, insultarlo e incluso culpabilizarlo por los bajos resultados de participación, indican la derrota del sistema mismo e implicaría la necesidad de un cambio político real.
 
           



miércoles, 25 de mayo de 2016

El problema no es votar (sobre las elecciones en Chihuahua, 2016)


El problema no es votar
Carlos Murillo González

Hay mucha confusión y descontento ante las “elecciones” del 5 de junio a celebrarse en el estado de Chihuahua. El problema no es votar (la cosa más sencilla del mundo) sino todo el entramado, la cultura, los intereses detrás del ejercicio electoral.

Para empezar, usted no elige nada. La mal llamada democracia, en México, como en la mayoría de los países que se rigen por sistemas electorales periódicos, han reducido la participación democrática (es decir, la participación activa de la gente en asambleas, con voz, disensos, discusiones y propuestas) a una farsa, una simulación de justicia basada en promesas donde la mayoría de la sociedad tiene una participación mínima, casi pasiva, reducida a la reflexión y decisión personal a la hora de tachar un símbolo o un nombre en una papeleta para depositarla en una urna.

Si las elecciones han tenido momentos importantes en la política,  como el derecho al voto de las mujeres, la disminución de la edad para votar o la incorporación del referéndum y la revocación de mandato, no ha sido por benevolencia de las élites ni se ha dado de manera gratuita o por arte de magia; ha sido por largas y a veces sangrientas luchas para reivindicar ese derecho, para arrebatar un trozo de justicia y de coherencia a un poder económico que no regala nada.

Quienes compiten por un puesto de elección popular no lo representan a usted. A menos que usted sea familiar, amigo, compañero(a) de partido del candidato(a) o un rico empresario que le respalda económicamente, en realidad no va a ser representado(a) ni defendidos sus intereses si su candidato (que además no comparte nada en común con usted) resulta vencedor. Un país donde existe despolitización social y analfabetismo político; donde más de la mitad de la población es pobre, no se le puede llamar democrático por que no lo es.

¿Y quiénes osan autoproclamarse representantes de la sociedad chihuahuense? Empresarios, políticos, personas de familias de abolengo; todos sumergidos en el culto al ego, con las relaciones y el dinero suficiente para hacer campaña; gente sin necesidades económicas que desconocen los problemas sociales, cuando no son quienes directamente los provocan. ¿El empresario “Chacho” Barraza va a comprender y respetar la idiosincrasia económica del pueblo tarahumara?; ¿el abogado Javier Corral va a condenar a Felipe Calderón por crímenes de lesa humanidad de su “guerra” contra el narco en Chihuahua?; ¿el ex alcalde de Juárez, suplente del senador Carlos Romero Deschamps, Enrique Serrano, va a llevar a la cárcel al actual gobernador César Duarte por sus multimillonarios robos al pueblo chihuahuense?  
     
Si lo anterior queda claro, también debe de serlo el llamado al “voto útil” del pragmatismo político. Da pena ver a personas de “izquierda”, de corta memoria política, apoyando la candidatura del panista Javier Corral bajo el pretexto de sacar al PRI del gobierno. Cierto es que el PRI es un cáncer terrible, un enemigo feroz cuyos días deberían estar contados, pero en realidad a ese monstruo no se le puede ganar en el terreno electoral por que lo tiene cooptado; es una mafia con un ejército de enajenados y corruptos formados durante casi un siglo y en puestos clave: desde grupos de choque (civiles y policiacos) hasta quienes cuentan los votos y deciden en los tribunales.

El cinismo político es evidente, por eso la sociedad está enfadada y desconcierta. Si llevamos estas contradicciones al entorno de Ciudad Juárez, se convierten en aberraciones: un “Teto” Murguía dos veces alcalde de la ciudad y que se postula por tercera vez, es el candidato a vencer; un “independiente”, Armando Cabada, ligado al PRI, cuestionado en relación al feminicidio y además dueño de un canal de televisión; una “Vicky” Caraveo del PAN que ha manipulado políticamente a su conveniencia el tema de las desaparecidas y asesinadas.

Bajo estas condiciones, ante estos candidatos(as) votar no sirve de nada. Así le digan “vota inteligente”, “vota por el menos peor”, etcétera, aunque la intención sea buena,  no ayuda mucho. Si de veras honestamente quiere un cambio, el camino es otro. Olvídese de candidatos, no alimente onerosos sistemas corruptos ni legitime a un gobierno traidor y parásito que le esta robando la riqueza, la felicidad y la vida en sus narices.  

Usted no necesita más política, sino hacer sociología. No necesita de líderes, usted es un líder. No está solo, somos la mayoría. Al abstencionismo no se le da peso político por que ya habría hecho caer al sistema entero desde cuando, pues simboliza el rechazo a la política maquiavélica, la protesta silenciosa hacia un poder ilegítimo y por ende, la derrota de todo el stablishment tal como lo conocemos, descubriendo sus flaquezas y las formas como nos mantienen al margen, divididos, ignorantes y confundidos.

Le invito a asumir conscientemente su responsabilidad cívica y social más allá de las urnas. Si tiene ideas, proyectos, empatía por el bien común, lo podemos hacer prescindiendo de las y los políticos, de los gobiernos e incluso, de la depredadora y destructiva economía capitalista. Ya sea por su cuenta, en grupo o contactándome, podemos hacer realidad otro mundo, otra forma de vida, así sea con acciones pequeñas y modestas. Los grandes cambios comienzan con pequeños pasos.


*Carlos Murillo es fundador y único miembro del Partido del Abstencionismo, futuro ganador indiscutible de la contienda 2016.

lunes, 28 de marzo de 2016

Pornografía electoral


Pornografía electoral
Carlos Murillo González*


Foto tomada de kobini.com


Desde los últimos dos meses del 2015 empezaron las campañas electorales. Sí, los medios periodísticos en su afán de hacer noticias han visibilizado las pre pre candidaturas partidistas e independientes, especulando nombres o cínicamente cargando hacia algún partido o persona.

Las elecciones simulan ser una acción democrática, pero no lo son. Es la forma en que se “legitima” un régimen buscando ser reconocido más por otras naciones que por su propio pueblo. Por eso no importa cuántos voten o quiénes voten, lo importante es ganar elecciones, obtener el poder político.

En su afán por mantener las apariencias, el sistema político mexicano se disfraza de democracia y ante la pérdida de credibilidad inventa cosas como las candidaturas ciudadanas para dar la impresión de apertura y cambio cuando en realidad se trata de una trampa, una simulación.

El bombardeo de propaganda política, así sea para las competiciones internas de cada partido o en las recientes aspiraciones individuales independientes, aportan al desgaste de la opinión pública y no abonan a generar ciudadanía por que la satura muy anticipadamente de procesos que no le interesan. Ahí está el meollo del asunto: mantener despolitizada y apática a una sociedad políticamente analfabeta.

Tal vez las y los independientes puedan alegar ignorancia, pero lo cierto es que al entrar al terreno de la participación electoral (que no es la única manera de hacer política) legitiman un régimen corrupto y caen en su juego, o bien son parte de la estrategia de partidos o élites con intereses egoístas opuestos a las necesidades de la gente, como el caso de El Bronco en Nuevo León.

El camino electoral es pornográfico por que exhibe de manera cínica las aspiraciones de poder aún de los bien intencionados. La adicción al poder político inicia precisamente con los deseos de cambios, reformas, continuidades o revoluciones y termina convirtiéndose en el modus vivendi de un grupo, familia, hombre o mujer pero, de eso nunca se habla.

Por eso es posible en esta prostituida realidad electoral ver aberraciones como la tercera postulación (por dedazo) del dos veces presidente municipal de Juárez, Héctor Teto Murguía, para competir por el mismo puesto pese al odio y temor indiscutible que genera en muchos sectores de la ciudad, quienes no han podido evitar sus triunfos.

Lo mismo se podría decir de Julián Leyzaola, el militar torturador de triste recuerdo en Juárez quien ahora compite por la alcaldía de Tijuana. Tanto el caso del Teto como el de Leyzaola, no son dignos de un país democrático, sino de sistemas políticos corruptos que juegan a mantenerse en pie pese a sus contradicciones burlándose una y otra vez de una sociedad moldeada a la medida a sus intereses.

Pornográfico es también dentro de los independientes la cuestión del dinero, pues no es lo mismo ser la “candidata obrera Toñita”, que el “candidato del Canal 44”, Armando Cabada, cuya familia y cadena de televisión, además de reaccionarios y amarillistas, siempre han apoyado al PRI.

El sistema electoral está diseñado actualmente para darle la ventaja al PRI: el Instituto Nacional Electoral (INE) candidaturas a modo (si no gana el Teto, gana Cabada) los periódicos y televisoras más poderosos, ¡hasta el narcotráfico juega su papel electoral! El o la que no quiera ver esta situación o es ingenuo(a) o es parte del sistema.

Partidos emergentes como MORENA, con todo su entusiasmo y buena voluntad, poco a poco se encaminan en la dirección errónea haciendo las mismas acciones que han criticado a los “partidos de siempre”, sin saberse desprender de su líder nacional, Andrés Manuel López Obrador, y abanderando una falsa ideología de izquierda.

La mesa está puesta para la continuidad del PRI y migajas para los demás; para que gobernantes rateros como César Duarte no teman ser molestados por la ley y las cosas sigan como están, dejando como siempre, la estafeta de la corrupción al político ganador para solapar estas y otras atrocidades, cobrando la factura a esa sociedad dormida, enajenada y confundida que se queja, pero no sabe o no quiere arriesgarse a sacar a estos parásitos del poder.

El camino electoral no es la respuesta a las necesidades de vida de la sociedad. Es el juego maquiavélico de las élites del poder político-económico para seguir dominando a su antojo. No ha de esperarse nada bueno de esta ni las siguientes contiendas electorales.

Para sacar al PRI del poder y para evitar la priistización de los demás partidos, lo mejor es considerar alternativas políticas no electorales (revocación de mandato, juicios políticos populares, insurgencia civil pacífica, democracia participativa…) de otra manera lo único que se logra es alimentar al enemigo: la monopólica clase política-empresarial. 

*Candidato de la sociedad anónima y futuro ganador abstencionista 2016.

martes, 16 de febrero de 2016

¿Qué espera Juárez del papa?



¿Qué espera Juárez del papa?
Carlos Murillo González*

Ciudad Juárez es una urbe fronteriza con los EEUU donde unas 400,000 personas trabajan en la maquila (la principal fuerza económica) su media de estudios es de secundaria (8-9 años de escolaridad) más de medio millón de personas viven en la pobreza (incluyendo pobreza alimenticia) y desde hace varios años sigue sumergida en una crisis de violaciones a derechos humanos (comenzando con el feminicidio).

La religión católica viene perdiendo feligreses en México censo tras censo desde hace medio siglo y en Juárez no es la excepción: sólo siete de cada diez personas se identifican católicos(as) (el promedio nacional es ocho de diez) el resto de las identidades se reparte entre todas las derivaciones cristianas y en las los no practicantes (ateos, agnósticos, libre pensadores…) más o menos es la inversa del promedio de participación electoral de la ciudad (tres de cada cuatro ciudadanos(as) se abstienen de votar).

La visita de un papa, en otras palabras, no es de interés para por lo menos el treinta por ciento de la población juarense (en general, al 80% de la población mexicana no le interesa la visita papal).

Jorge Mario Bergoglio, o papa Francisco I, trae su propia agenda de interés, donde destaca su discurso por las y los jóvenes, los migrantes y la opción por los pobres. Es un jefe de Estado y a la vez es un guía espiritual jugando los dos papeles. Destaca su labor diplomática en el restablecimiento de las relaciones políticas entre Cuba y EEUU y, más reciente, en el diálogo con el papa Kiril de la iglesia ortodoxa de oriente, algo inédito desde hace mil años.

Durante la dictadura argentina (1976-1982) es elocuente su silencio frente a la tortura, la desaparición forzada y el asesinato de miles de personas. Peor aún, está relacionado con el robo de infantes hijos de desaparecidos políticos (nacidos en cautiverio) razón de existir de las madres y abuelas de la Plaza de Mayo, y en el caso de dos jesuitas torturados por el régimen, a los que no quiso o supo proteger.

A pesar de los esfuerzos de los medios de comunicación por vender el acontecimiento como algo histórico, el espíritu juarense, por lo menos hasta el “Día del amor y la amistad”, no está con la visita de Francisco. Ves los grandes carteles espectaculares pagados por los empresarios en varias avenidas, pero  nada más. La ciudad sigue igual de caótica, de estresante.

El estilo de visitas de Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón, armando aparatosos dispositivos de seguridad, ahora también se inaugura con las visitas papales: se cierran calles, se instala el ejército y los federales, la militarización de vuelta. Todo se altera, la gente se pone neurótica y opta por no salir a las calles. Pareciera que el Estado mexicano se apresura a esconder a las y los juarenses metiéndonos miedo frente al gran evento.

La ley seca, la suspensión de clases, las instituciones de gobierno paradas un día antes y durante la visita de Bergoglio. Todo suma a quebrar, a molestar a Juárez, a dividir a los juarenses. Si es una visita de Estado, ¿dónde está el Estado laico? Esta revuelto un acto político con uno religioso y no da oportunidad para la diversidad, para el respeto al libre tránsito y la tolerancia.
El gobierno aconseja a creyentes y no creyentes a “comportarse” frente a ese día singular (febrero 17) para dar una imagen de una sociedad que no somos a unos peregrinos que no vienen a visitarnos sino por el papa. Si Ciudad Juárez va a ser usada con fines políticos, por lo menos que se sepa que no es la realidad que los medios pintan, más bien es la que ocultan. 

El jefe de Estado del Vaticano no es un santo. Es un líder equivalente a un presidente o un monarca, haciendo su trabajo, pero no deben tener esperanza quienes anden buscando a través de él, justicias específicas. Su venida es un evento para miembros de la iglesia, de la élite y para gente de fuera.

Para quienes vivimos en esta frontera, el papa nos evidencia de nuevo el Estado policiaco y trastorna la cotidianidad paralizando las actividades económicas y sociales. Recuerda al viejo PRI, el que pinta las calles por donde va a pasar el pontífice y esconde a los pobres, el Estado autoritario en resplandor.   


 *Carlos Murillo González,  “Carmugo”, candidato por el Partido del Abstencionismo y futuro ganador de las elecciones 2016 en Ciudad Juárez.


miércoles, 13 de enero de 2016

El abstencionismo lanza a su candidato

 
El Abstencionismo lanza a su candidato

Hola, soy Carlos Murillo González “Carmugo” candidato por el Partido del Abstencionismo, surgido de la sociedad anónima y seguro ganador de las próximas elecciones de Ciudad Juárez, Chihuahua, 2016.

Como ustedes bien saben, las elecciones son una burla, una estafa; un simulacro de democracia para mantener a una clase parásita en el poder sin cambios positivos para la gente. Por esa razón, opto por hacer frente al sistema de partidos viciado que tenemos desde la perspectiva de la mayoría, que somos todos y todas, por eso soy invencible y no debe caber duda sobre nuestra holgada victoria.

Al igual que tú y tod@s, soy parte de la sociedad silenciosa, de la sociedad anónima; la que no vota, la que no se ve; la que el poder político desprecia e ignora y con la que cuentan partidos mafiosos como el PRI para ganar elecciones, pues sólo uno de cada cuatro posibles electores(as) vota y de ese 25%, menos de la mitad hace al “ganador”; es decir, una de cada diez personas “elige” al tirano en turno.

Mi campaña será la más austera y económica de todas, por que no es necesario hacer gastos superfluos para convencer a quienes ya están convencidos. Cuento con su apoyo por que sé que no saldrán a respaldar al Estado corrupto, gastalón y violento que tenemos; que no saldrán a votar. Al abstencionista no se le puede sobornar ni engañar; no somos parte del sistema aunque el sistema se mantenga a base de nosotros, por eso tenemos la razón de nuestro lado, el sistema actual sobra.

No se confundan: el abstencionismo también es una forma de lucha política y tú formas parte de ella. Somos invencibles. Demuestra tu inconformidad absteniéndote, anulando o depositando tu voto en blanco. Yo no defraudo, el gobierno defrauda, el político defrauda, el mafioso defrauda y yo no soy eso. 

Si te interesa conocerme, cómo pienso y qué hago, búscame en internet.

Estas son 20 propuestas que hago, espero incluir las tuyas:

1 Desconocimiento de la deuda pública municipal

2 Prohibición de los retenes de tránsito y policiacos

3 Castigo a empresas que exijan la carta de no antecedente penales

4 Castigo a políticos y funcionarios corruptos que hayan ocasionado daños a la ciudad y a terceros. Se abrirán juicios a compañías que hayan defraudado al gobierno y juicios populares contra políticos defraudadores.

5 Apertura de guarderías y comedores infantiles.

6 Preferencia a mujeres en secretarías y direcciones de gobierno.

7 Más impuestos para quienes más tienen.

8 Desmilitarización de los cuerpos policiacos.

9 Eliminación de las regidurías.

10 Presupuesto participativo y representación ciudadanizada.

11 Recreación del IMIP, autónomo, independiente y ciudadanizado.

12 Aumento de multas y castigos severos a ecocidas y feminicidas.

13 Programas para la equidad de género.

14 Transporte digno, barato y profesionalizado.

15 Iniciativa de ley para acceder a internet gratuito como derecho constitucional.

16 Creación de la universidad de la gente.

17 Reducción y/o eliminación de gastos de publicidad en medios.

18 Distanciamiento con organizaciones religiosas.

19 Detener la industria minera en Samalayuca.

20 Creación de programa extraordinario para la recuperación del estrés postraumático de la población juarense ocasionado por la “guerra” contra el narco del Estado mexicano.








viernes, 1 de enero de 2016

Ruteros, ¿servidores o enemigos públicos?

(Foto cortesía de Saxon García)

Ruteros
¿servidores o enemigos públicos?
Carlos Murillo González

Los camiones sin asientos y pasamanos….Los ebrios que pistean arriba como si fuera cantina, hablando puras tonterias…A veces (los ruteros) sobrecargan el camión y se esperan hasta 15 minutos a que se llene…El aumento es una mentada de madre porque sacan hasta más de mil pesos por día sólo para el chofer, con eso fácilmente pueden invertir en mantnimiento para los camiones…Deberia estar prohibido poner música en los camiones y con más razón narcocorridos y el Komander, que todos esos pendejos sólo enferman más a la gente…Habia una línea, la “Tierra Nueva”, que traian una calcamonia que decia: “Súbase, agárrese y cállese”…Hay camiones con hoyos en el piso.
Expresiones de un usuario inconforme con el aumento al transporte público.

Desde hace meses  los ruteros de Juárez buscaban incrementar las tarifas del transporte público con nulos resultados, pues no gozan de la simpatía ni de sus usuarios y mucho menos de quienes compartimos las vías con ellos (peatones, automovilistas, ciclistas) por que actúan como una verdadera mafia: con total impunidad y sin respeto al derecho del uso de las calles y con esa misma filosofía tratan a sus pasajeros(as). Este primero de enero del 2016, las y los juarenses nos despertamos con la ingrata noticia de que estos mafiosos lograron su cometido sin ofrecer nada a cambio, gracias al Partido Revolucionario Institucional (PRI). 

De todos y tantos problemas sociológicos que puedan aquejar a quienes viven en grandes ciudades, uno es la cuestión del transporte público. ¿Cómo hacerlo efectivo, útil, amigable, económico, ecológico, o incluso, prescindible? Si de por sí la tarea es enorme dada la tendencia al gigantismo poblacional-urbano en las ciudades, agréguesele conflictos de interés, corrupción, poder político y resistencia al cambio, en aquellos lugares como Ciudad Juárez, de quienes controlan el sistema de transporte público.

No es un problema menor. La dispersión poblacional, los bajos salarios y el desarrollo anómico de la ciudad (es decir, su falta o violación a la planeación urbana) obedece a intereses económicos con visión a mediano o largo plazo que a la vez no tiene interés por resolver las necesidades reales presentes de la gente. Aberraciones como la Ciudad Universitaria de la UACJ; violaciones criminales como la expropiación de tierras en Lomas de Poleo; la construcción de casas cada vez más alejadas de los centros económicos, políticos y culturales de la ciudad.

Lo anterior debe dar al lector(a) una imagen de una ciudad de 1.3 millones de personas dispersada en una extensión de una ciudad de tres millones. Sin metro, con un gran número de calles sin pavimentar y con una enorme clase parásita que controla servicios claves como es el transporte público afiliados al (PRI).

El chofer de ruta o “rutero” es una profesión con cerca de 50 años de existir en Ciudad Juárez. Es un gremio polémico, protagonista de la nota roja (hay matones y violadores entre sus filas) y con mucho poder político. Casi casi, un mal necesario. Viajar en “rutera” no siempre es la aventura romántica o cultural de artistas o sociólogos, divertida y desconectada de su propia realidad; también es el reflejo de la sociedad de la que forma parte. Para muchas personas además es su realidad cotidiana, su única forma de transporte, les guste o no.    

El rutero entonces no es precisamente un personaje común ni rebuscado en la vida cotidiana de la sociedad juarense, es un actor político discreto la mayor parte del tiempo, pero puede ser violenta su forma de conducir, casi como norma de su oficio. Los ruteros (aunque de repente se ven también “ruteras”) forman parte de un estrato social marginado, pero a la vez privilegiado: no es necesario ir a la escuela de choferes para obtener la licencia; es una profesión  poco profesionalizada y al servicio de los intereses del PRI. 

El gremio de los ruteros es uno de los más fuertes y amafiados. Ligados al PRI, la historia del transporte público está directamente relacionada a los sindicatos afiliados a este partido (CTM; CROC, FUTV…) por lo tanto, es un servicio que nació viciado. Desde su origen, es identificable a la fecha, su falta de profesionalidad e irresponsabilidad al volante, uso de unidades bastante viejas y sobre todo, una fuerza intacta a los cambios de la alternancia partidista e impermeable a la justicia; a veces ni el propio PRI los puede meter en cintura.

El sistema de transporte es un monstruo fortalecido por décadas de abandono de los servicios básicos por parte de  gobiernos tanto pre y post neoliberales. En otras palabras, es el “talón de Aquiles” de Juárez, una ciudad que (espero) lentamente está recuperando su dignidad y no considera justo, por que no lo es, el aumento a las tarifas de un servicio menos que mediocre, viciado y tolerado en complicidad por el Estado.

A mis paisanos juarenses les deseo un 2016 combativo, que ya no tengan miedo ni asco al PRI y a los ruteros y que sepan defender sus intereses y solucionar sus necesidades. Su dignidad vale más que los intereses mezquinos de un partido corrupto y sus vasallos ruteros. Ellos no son dignos de otra cosa sino de lástima, no los apoyemos.

Ánimo, prosperidad y justicia para Ciudad Juárez