lunes, 18 de mayo de 2020

Anarquía ante la contingencia

Anarquía ante la contingencia*
Carlos Murillo González


...llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones
Buenaventura Durruti

*Publicado originalmente en revista Acracia #4, mayo del 2020

Un virus nos mantiene encerrados o limitados en nuestras actividades cotidianas a través de las acciones del Estado para contrarrestar una pandemia de alcance mundial. Creemos que podemos sobrevivir la pandemia, con lo que debemos tener cuidado e ir preparándonos, es para el mundo de la post-pandemia; es decir, no sabemos en qué condiciones quedará la sociedad, la economía, la política, la salud, la libertad y los derechos humanos.
 
El corona virus SARS-COV2 conocido como COVID-19, aparece a finales del 2019 en la ciudad de Wuhan, China, declarando la cuarentena en enero del 2020 mientras el virus se dispersa por el mundo; febrero marca el contagio masivo en Europa y Estados Unidos, para marzo está ya bien establecido por toda América; en México entramos desde finales de abril a una fase de contagio comunitario o local. Los países han tomado diferentes medidas para atender la contingencia, con resultados variados.

¿Por qué esta pandemia es atendida de esta manera tan emergente, mientras otras tanto o más letales, como la diabetes, el hambre o el genocidio, no? Sin duda la pregunta libera sospechas genuinas sobre las razones políticas e intereses económicos detrás que alimentan las teorías de la conspiración, pero también ofenden la inteligencia de las personas sensatas. Una cosa es segura: el capitalismo en su etapa neoliberal es responsable de administrar la muerte: privatiza la vida y deja morir a los débiles. Este panorama es visible en el cuasi colapso de los sistemas sanitarios de varias naciones donde EEUU es el ejemplo más patético de fracaso en atender a sus enfermos. En general la negligencia política y la avaricia económica ofrecen un escenario desalentador para esta generación humana. Si nos descuidamos, el autoritarismo y el fascismo pueden extenderse aprovechando esta contingencia.

No todo es dramático. Una de las consecuencias positivas del autoencierro y la disminución de la actividad humana es el descanso ecológico para beneficio de todos y todas. La Tierra lo merece. La humanidad no puede prescindir de ecosistemas sanos, pero el planeta sí puede prescindir de nosotros(as). Si no tomamos esto en consideración, no hemos entendido la conexión que tenemos con la naturaleza, de la cual formamos parte.  La anarquía ayuda a ser empáticos(as) no sólo con las personas, sino también con la naturaleza. No podemos regresar a ser los mismos tiranos(as) con La Tierra. el mundo no nos pertenece, nosotros(as) somos parte del mundo.

Las y los humanos somos animales mamíferos, por lo tanto, sociables. Nos gusta la libertad por que nacimos libres y nos gusta la compañía por que somos sociales. Por eso las condiciones de encierro las entendemos como castigos (cárceles) y las cuarentenas, como la actual, altera el orden y pone a la mayoría de las personas en condiciones desfavorables, sobre todo si lo vemos con los lentes de las clases sociales. La crisis del corona virus nos pone al descubierto la dimensión de los espacios, las relaciones humanas, las angustias y los miedos. Por eso es importante sobrevivir y aprender de estas singularidades. El instinto de supervivencia se activa en momentos de peligro o riesgo, hay que estar atentos a no volver a los hábitos de consumo ilimitado e innecesario, de diversión enajenante, degradante y, sobre todo, a evitar perder garantías individuales so pretexto de la pandemia. El enemigo entonces no será un virus, sino el Estado. Si algo hay que sacar de provecho del encierro es aprender a ser más autosuficientes y mesurados, a recuperar libertades perdidas y derechos justos.      

En las ciudades de la frontera norte de México, el capitalismo más necrófilo se encuentra en la industria maquiladora. Ligada la economía mexicana a la estadounidense, la maquila simplemente se niega a parar y sólo lo hace cuando sus empleados(as) enferman por el COVID-19 y mueren. Así es como han provocado una ola de protestas de las y los obreros expuestos a contagiarse por la negligencia de estas empresas. Este es otro ejemplo de cómo las personas son vistas como desechables y exponen la crueldad de un sistema económico denigrante y autodestructivo, con sus cómplices corruptos de la prensa burguesa y los gobernantes en turno.

Como todavía es un misterio esta pandemia, lo que sí sabemos es que la sociedad está semi paralizada, estresada y con miedo. Mucha gente perderá su empleo, cuando no la vida o algún ser querido y eso asusta. Como la sociedad entre más urbanizada se vuelve menos comunitaria, el individualismo egoísta se antepone al individuo(a) consciente, a la conciencia de clase y a la consciencia para sí; se abandona así mismo ante la percepción de pérdida de seguridad de su destino y está dispuesto a entregarse a un “líder” que le dé las respuestas que desea oír; ahí es donde radica el peligro de seguir encadenados a un sistema que se niega a morir precisamente por que sabe alimentar los miedos humanos. Sí, la sociedad está dividida y aprisionada, pero hay gente deseando ser libre.

La autarquía, el mutualismo, el respeto a la naturaleza o las cooperativas, son algunas de las formas como podemos participar para reconstruir la sociedad, a recuperar la confianza en uno mismo, a pensar conscientemente y en armonía con la naturaleza. Tal vez no tengamos los medios económicos suficientes o la influencia mediática de masas, pero nos tenemos a nosotros mismos(as) y eso es más valioso que todo el dinero junto. Nos toca hacer lo propio en nuestra trinchera local o regional, en nuestro barrio o con nuestras amistades y familiares, la cosa es estar atentos a lo que viene y actuar en consecuencia.

Existe la posibilidad de colapsos de gobiernos de todos los niveles en todo el mundo, que el Estado esté rebasado, superado por los estragos de la actual contingencia, sobre todo los económicos. Son tiempos críticos, desde la sociedad se requerirá de voluntad, inteligencia y solidaridad para manejarlo de la mejor manera. El distanciamiento físico no podrá suplantar el distanciamiento social, pero requiere de personas alertas a ello, se viene una reconfiguración de los estratos sociales y las libertades y derechos estarán en peligro, no lo permitamos.  

sábado, 18 de enero de 2020

Juan Pablo II: el boulevard de la muerte



Juan Pablo II: el boulevard de la muerte
Carlos Murillo González


Una de las formas de ver más evidentemente la corrupción gubernamental es en la infraestructura urbana; los charcos, los baches y la falta de alumbrado son sólo una muestra de cómo se roba el dinero público empleándose mal. En este rubro corrupto se ubica el Boulevard Juan Pablo II (BJPII) también conocido por su nombre anterior “Boulevard Cuatro Siglos”, un verdadero boulevard de la muerte.

El BJPII tiene alrededor de 20 años de vida y se fue alargando hasta unirse con el Boulevard Independencia hacia el oriente y con la avenida Rafael Pérez Serna hacia el poniente. Es una versión de freeway fronterizo: una vía rápida corriendo paralela a lo largo del Río Bravo. En esta vía suceden constantemente accidentes automovilísticos, atropellos, choques, muchas veces mortales. Particularmente de la intersección que va del Boulevard Francisco Villarreal a Boulevard Independencia (un tramo de unos siete kilómetros) es donde se localizan los accidentes más letales.

Este segmento del BJPII es más angosto; pasa de tres a dos carriles; no hay un muro protector que separe el flujo vehicular en sus dos direcciones; no tiene acotamientos y para colmo, está franqueado por el bordo del Río Bravo hacia el norte y por un canal de irrigación hacia el sur, convirtiéndose en una especie de trampa mortal. Se trata de un tramo sin calles intermedias (salvo la salida a la calle Ramón Rayón) convertida en pista de carreras que a raíz de tanto accidente, se ha optado por ir disminuyendo la velocidad permitida hasta llegar a los 50 km/h, velocidad que, por cierto, nadie respeta y todos rebasan, pues fue creada como una vía rápida para evitar el tráfico vehicular y, sobre todo, facilitar el cruce hacia El Paso, Texas y viceversa, del transporte de carga de la industria maquiladora.

Si de por sí las ciudades sacrifican al peatón y al ciclista a favor del automóvil cuando se piensa en construir vialidades, si se trata de una urbe maquiladora como Ciudad Juárez, la lógica responde a satisfacer las necesidades del principal generador de empleo de la ciudad, incluso en contra de los intereses de los autos particulares y los residentes locales. Todo sea en función de mantener contentos a la maquila, no vaya a ser que se vayan. El BJPII fue construido bajo esa lógica, pero mal y el ejemplo vergonzoso de ello es ese tramo de 7 km.

La vida laboral juarense es acelerada, marcada por la pauta de la maquila. Desde las 4 de la mañana el día inicia con el rugir de los camiones maquileros, el famoso “transporte de personal” contratado por la industria para asegurarse de que sus trabajadores(as) lleguen a tiempo. Por cierto, los choferes de dicho transporte son protagonistas frecuentes de la nota roja tanto por su forma de conducir, como por verse involucrados en delitos de todo tipo, incluidos la violación y el asesinato. La forma de conducir en general del juarense, es descuidada, agresiva, sin respeto al orden y al derecho de tránsito. Los periódicos diariamente publican noticias de accidentes viales, como si fuese una competencia con la cuota diaria de asesinatos que vivimos desde hace doce años. 

Si bien la problemática de la construcción irresponsable y corrupta de vialidades y caminos no es exclusiva de Juárez (recordemos al infame Gerardo Ruiz Esparza, secretario de Comunicaciones y Transporte en el sexenio de Peña Nieto, quien debe vidas por sus obras autorizadas mal construidas en varias partes del país) el problema es que el BJPII seguirá abierto por que no le interesa a las autoridades reparar en él; es decir, seguirán pasando accidentes por que no se puede detener el flujo vehicular maquilador y, mientras no sea alguien “importante” quien muera en un percance por esa vía, no se va a hacer nada.

Por el lado de la ciudadanía, es tan grande nuestra apatía y deshumanización, que no nos conmueve una muerte inocente más, pues estamos dopados por tanto asesinato y feminicidio, por tanta violencia de todo tipo. El conductor(a) promedio juarense juega carreras diariamente contra el reloj laboral disciplinario, de manera egoísta y en perjuicio de otros conductores y usuarios de las vías. No todos los carros juarenses son recientes ni están en buenas condiciones; todos los días hay al menos algún carro descompuesto, así sea por ponchadura de llanta, en algún punto del BJPII, con los inconvenientes y peligros que conlleva. Como además desde el verano del 2019 se están haciendo pasos elevados (puentes) para agilizar esa vía, las largas filas y la desesperación por llegar a casa o trabajo provocan en las y los guiadores, reacciones suicidas con consecuencias funestas.

El reto del BJPII es cómo convertir ese elefante blanco en una obra verdaderamente funcional y segura. No es falta de inteligencia o de profesionales para hacer las cosas bien; se trata de una cuestión de principios, de escoger entre el dios dinero de la necropolítica o la vida y seguridad de las y los beneficiarios: la ciudadanía; pero sí esta se niega a interesarse en sí misma por sí misma, entonces, ¿qué hacer?
 

domingo, 25 de agosto de 2019

Cielo Vista, Feminista, Ambientalista (I)


Cielo Vista, Feminista, Ambientalista (I)
Carlos Murillo González

Foto tomada de The National (thenational.ae)

Cielo Vista

El 3 de agosto del 2019 vino a marcar a la ciudad de El Paso, Texas con la peor tragedia de su historia. 22 personas fueron asesinadas por un supremacista blanco texano, quien viajó desde Dallas para matar al “mayor número de mexicanos posible”. En la escena murieron efectivamente, nueve mexicanos(as) personas quienes, como otros miles de connacionales, cruzaban cada fin de semana la frontera para visitar familiares o hacer compras en tiendas como Wal-mart, sede del atentado terrorista, desde la vecina Ciudad Juárez.

La prensa de EEUU ha minimizado el hecho como un asunto de internal terrorism, “terrorismo doméstico” le llaman. Bajo esta lógica han invisibilizado un asunto de interés binacional banalizado las muertes de nuestros paisanos(as) el aumento de la ideología del supremacismo imperialista y una historia de violencia fronteriza predominantemente de norte a sur y tan antigua como la guerra de intervención que hizo ese país al nuestro en 1846-1848. La respuesta del gobierno mexicano, un tanto tibia, pero al menos inmediata, vino un poco a equilibrar las dimensiones del evento, pero le ha faltado valor para ir más allá. Mejor países tan lejanos como Uruguay, en Sudamérica, han alertado a sus ciudadanos de los peligros de viajar a EEUU, justamente del tipo de alertas que lanza el vecino país advirtiendo a sus connacionales a evitar visitar ciertas regiones o ciudades de México.

No es un asunto menor que la matanza haya sido en El Paso. La región es predominantemente de origen mexicano. La zona urbana fronteriza se compone de Ciudad Juárez, con su 1.3 millones de habitantes y El Paso, con sus 600,000 habitantes y un 60 a 80% de población latina, 90% mexicanos. Una de las ciudades más violentas del mundo junto a una de las ciudades más pacíficas de EEUU. Por la frontera pasa todo y no pasa nada. La dinámica fronteriza es desde siempre de cruce de mercancías, de personas, legal e ilegalmente. De dos culturas distintas y distantes (por la política estadounidense) las ciudades fronterizas como Juárez-El Paso sintetizan ambas en una dialéctica local que influye en ambos lados, además o más allá de los lazos consanguíneos.

La masacre del 3 de agosto en el Walmart de Cielo Vista, ese paso obligado de todo mexa que visita El Paso (una de las sucursales de la cadena con mayores ventas en el país) al menos una vez ha comprado algo ahí. Es como si el atentado hubiera sido en Juárez; es como si te hubiera tocado a ti, aunque no hayas estado ahí; es escuchar el pensamiento de más de uno: “yo compro ahí”, “yo iba a ir hoy…”, por eso la masacre tiene un impacto inmediato en Juárez; ese mismo día se organiza una vigilia pública por la noche. Hay consternación, muchos(as) juarenses tenemos familiares y amistades en El Paso. Cosa curiosa, en estos últimos 11 años de violencia extrema de “guerra” contra el narco, no se recuerda alguna manifestación o mitin solidario de paseños(as) por la circunstancia juarense. Tal vez por lo trágico de nuestra historia reciente, la cual no estamos superando, por eso comprendemos lo que están pasando y sintiendo nuestros vecinos(as) del norte.   

¿Qué habría pasado si las 22 víctimas fueran gente blanca y de ojos azules, que fuese en un centro comercial de Ciudad Juárez y que fuese ejecutado por un extremista mexicano que odia a los gringos? Seguro tendríamos una respuesta virulenta de Washington, así como de la sociedad estadounidense en general; tendríamos un mayor intervencionismo en México y, muy probablemente aumentaría el sentimiento antimexicano en el país vecino. Pero eso sólo lo haría un Pancho Villa que buscase desestabilizar al país generando un conflicto internacional. Un escenario así, aunque posible, es poco probable. Por el contrario, el escenario del Walmart de Cielo Vista supone un hecho condenable más hacia una minoría étnica que pronto entrará al olvido en espera de la siguiente masacre. El indulgente sistema de justicia de EEUU hacia sus terroristas blancos no supondría una amenaza, sino una invitación para futuros terroristas, sino para todas aquellas personas vulnerables por estar fuera de esos estándares étnicos que temen al mestizaje por que creen que van a desaparecer de la faz de la Tierra.

El peligro real que viene es el de la militarización del Estado policiaco, es decir, el aumento de la presencia militar y la militarización de la policía, el espionaje a la sociedad y otras tantas formas de vigilancia que ofrecen las democracias artríticas como la de EEUU y las semi colonias, semi democráticas como México. La militarización ya está, pero el objetivo varía. La Guardia Nacional desplegada en el borde del Río Bravo es para evitar el tránsito migratorio hacia el gringo, no para evitar que algún loco de la migra, de las milicias o entusiasta seguidor de Donald Trump se le ocurra dispar, como ya ocurrido, sus armas de fuego contra nosotros y en nuestro territorio.

Va a cambiar la dinámica de vida cotidiana en esta región fronteriza. El temor y el miedo ya está instalado, por lo pronto, en ambos lados de la frontera. Otros peligros acechan la región, como la apertura de la mina en Samalayuca y el feminicidio que no cesa, ambas producto del patriarcado capitalista. En las siguientes entregas se analiza la necropolitica del poder detrás de estos eventos.