lunes, 1 de febrero de 2010

¡Despierten Indios!

La soberanía nacional reside esencial y originalmente en el pueblo.
Todo poder público dimana del pueblo y se instituye en beneficio de éste.
El pueblo tiene, en todo tiempo, el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.

Artículo 39, Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

¡Qué bueno que se recupere Cabañas!, pero aquí tenemos un problema mayúsculo. Mientras toda la atención de la noticia se centra en la recuperación y justicia para un deportista extranjero, lo mejor del país, su juventud, esta muriendo asesinada, ¡despierten indios, despierten!

Las campañas y precampañas están incansables todos los días, para ganar las simpatías del 25% del electorado que vota. Nadie, o casi nadie de los candidatos se pronuncia por la masacre de estudiantes de la noche del sábado, si así es ahorita, ¿tendrán justicia las víctimas cuando estos tipos lleguen al poder? ¡Despierten indios!

El “presidente” Calderón anda promocionando a México en Davos y Japón, como un país próspero, sin dificultades, bueno para invertir, mientras en Torreón, Ciudad Juárez y Sinaloa las masacres continúan. Un presidente que no es presidente y el sexenio de la muerte continúa con su cuota de sangre, ¡despierten indios!

Una guerra que no existe. No hay guerra contra el narcotráfico, es un pretexto para gobernar el país con mano dura, en contra del pueblo y sin tocar intereses privilegiados, por que no hay inteligencia ni idea de nación, el país se maneja como una empresa de negociosos y al ciudadano(a) se le da un trato de trabajador de segunda desechable. El Estado resuelve el problema del desempleo matando a los desempleados y a los futuros trabajadores, en vez de crear trabajos, ¡despierten indios!

Los periódicos locales, nacionales e internacionales buscan sólo la noticia impactante para lectores impresionables, las masacres de Juárez compiten sí sólo si es importante el número de muertes, si es suficiente el grado de barbarismo que nos equipare a África, Afganistán o Haití, sino, se opta por hablar de las nalgas de la Guzmán o del atentado de Cabañas, por lo tanto, estamos solos. Nadie en el mundo, ni en México, nos va a resolver nuestros problemas si nosotros no actuamos. ¡Despierten indios!

Las noticias de los chismes sobre famosos, del mundial de Sudáfrica, de los escándalos de políticos frívolos, desvían la atención de los graves problemas de violencia, desempleo, delincuencia, dependencia alimenticia, explotación indiscriminada de los recursos naturales y de la riqueza del país, descomposición de la clase política, además de los miles de asesinatos. Se quiere ocultar lo inocultable, ¡despierten indios!

Los intereses fácticos de Estados Unidos, las transnacionales y El Vaticano, buscan imponer afanosamente sus intereses en México por encima de los mexicanos(as). El Plan Mérida, las mineras canadienses, las empresas españolas o la homofobia y misoginia católica son tufos intolerables que envenenan el ambiente, violentan el estado de derecho y explotan física y mentalmente a la sociedad mexicana. ¡Despierten indios!

Los Estados, aún los “democráticos” prefieren lidiar con “ciudadanos(as)” sumisos, acríticos, a responder con resultados a un mundo cada vez más complejo e injusto. El desmantelamiento de una nación (como México) se da mientras su población se enajena en el fútbol, las telenovelas, la lotería, los juegos, la borrachera y el Estado persigue, encarcela y mata a los activistas y todas aquellas personas que se resisten a vivir en un mundo así, ¡despierten indios!

La salvaje e incivilizada “guerra contra las drogas” es un sinsentido, un crimen de lesa humanidad que requiere detenerse inmediatamente y castigarse política y ejemplarmente a los responsables. Las prohibiciones siempre vienen acompañadas de violencia; si se quiere acabar con el problema de la droga, hay que legalizarla, así se corta de tajo esta masacre. Si se quiere evitar que la sociedad siga teniendo adicciones, hay que comenzar combatiendo y regulando la adicción a la avaricia, al poder y a Dios, por que estas adicciones concentran a los más peligrosos sociópatas y fanáticos que una sociedad pueda tener. ¡Despierten indios!
El país requiere de una nueva constituyente, un nuevo sistema de organización social, una nueva economía; nuevos sistemas de salud, de justicia, de educación, pero también, y más importante, necesita de NUEVOS MEXICANOS(AS) por que los actuales damos lástima. Esta generación agachona, sumisa y corrupta tiene que darle paso a una nueva generación con una nueva actitud hacia esta tierra, por que actualmente no merecemos el título de “ciudadanos” ni de “mexicanos”, hemos traicionado a los que nos precedieron y seguimos traicionando a los que vendrán. ¡Despierten indios, despierten!



Ciudad Cárcel, Chihuahua, mes de la Constitución violada.



¡No soluciones, no elecciones!

Revolución MX