martes, 9 de febrero de 2010

Amor y amistad política



Las élites están ansiosas por conservar el status quo permitiendo sólo transformaciones superficiales destinadas a evitar cualquier cambio real en su poder de decisión.

Paulo Freire, La naturaleza política de la educación.



¿Guerra contra el narco o guerra electoral? Bonito espectáculo está dando la clase política mexicana tomando como pretexto el sufrimiento de Ciudad Juárez. ¡De repente existimos!, de repente todos se rasgan las vestiduras por Juárez, haciendo declaraciones locuaces y mordiéndose la lengua a cada instante, pero nadie le puede regresar la tranquilidad ni la confianza a esta ciudad atormentada, los asesinatos no paran (cinco durante la visita de Gómez Mont).

¿Qué es la política? Política, dicen los que están dentro de ella, es el arte de comer caca y sonreír. Perspicaz frase que nos hace comprender al instante la expresión forzada de tantos políticos cuyas fotografías cuelgan de un poste o un espectacular, haciendo contaminación visual; también lo es de los juramentos televisados, de los hechos negados, de las cifras alegres o las declaraciones de esperanza de cualquier político hipócrita.

¿Y qué es democracia? Democracia es la desviación de la participación social (rex publica) reducida a una papeleta en una urna, y según la experiencia mexicana, de defraudar la decisión de las mayorías (sic, pensando en el abstencionismo) si es necesario. Tenemos entonces una clase política corrupta (de ahí el olor a caca) que no permite la vida democrática, mucho menos otras formas más avanzadas de organización y participación social.

El “acercamiento” del Estado a esta ciudad, es un burdo enamoramiento de los gobiernos hacia la sociedad, una respuesta demasiado tardía, desesperada y desesperanzante ante la ausencia de materia gris (cerebro) para justificar sus puestos políticos, pero sobre todo, es una respuesta de miedo, del gran temor a perder el control sobre la población y con ello, los privilegios: sueldazos, tranzas, guaruras, lambiscones, negocios$$$. Ciudad Juárez pone a prueba las declaraciones de cualquier político, pues aquí las contradicciones se miden en sangre y dolor, no en palabras. Por cierto, MUERTE es la palabra con la que tendrán que cargar en sus conciencias estas personas por el resto de sus días.

Ni Ciudad Juárez, ni el estado de Chihuahua ni México importan. Importa ganar electoralmente el mayor número de ciudades, estados y curules para llegar con mayores posibilidades de éxito a la elección “grande” del 2012. Mientras todo se mida en relación al número de votos válidos para mantener el stablishment, todo seguirá igual, ¿qué importa parecer una república de salvajes?, ¿qué importa que cada vez menos gente vote? ¡mejor!, así se cuentan menos votos y se calcula en base al voto duro partidista, prácticamente el único participante.

La amistad no existe. Existen los intereses, las conveniencias, los pactos, las alianzas, los peleles, el pragmatismo. ¿Qué nos puede decir un Ulises Ruiz en Oaxaca?, ¿un Jesús Ortega en el PRD?, ¿un Felipe Calderón en la presidencia?, ¿un Chapo Guzmán en Durango? Nada que no sepamos la ciudadanía: vicio y vacío de poder, nada más. Su “amor” al poder es tan grande, que se convierte en una patología casi del tamaño de su soberbia y avaricia, así de enorme. Por eso es tan difícil encontrar la humildad en los políticos(as) si ellos nunca se equivocan, ja.

Como no podemos a aspirar a que por voluntad, ética y dignidad los “gobernantes” renuncien, se retracten y mucho menos, enfrenten juicios populares, de las pocas cosas que como sociedad tenemos es la denuncia pública. Otra no menos efectiva, pero sí más dolorosa para aquéllos, es el abstencionismo y el voto nulo. Otra más, aunque no muy recomendable para nadie, pero inevitable si la cerrazón de la clase política es tenaz (y absurda) es la lucha armada. También está la resistencia pacífica ciudadana, la desaparición de poderes, el plebiscito y el referéndum; hay opciones, lo que no siempre hay es gente que tenga amor propio y diga ¡hasta aquí!

En estos momentos Gómez Mont, Baeza y Reyes andan de lisonjeros con los familiares de los estudiantes y civiles muertos en Villas de Salvárcar, a solas (para no politizar, sí claro) me pregunto qué les ofrecerán (¿o amenazarán?) para que cedan a exigir respuestas de una autoridad nula y acéfala, ¿cuánto puede valer la muerte de sus seres queridos?, ¿cuánto la necesidad de una familia pobre y sin empleo?

Miles de millones de pesos para reparar el “tejido social” de Ciudad Juárez, ¿sabrán de lo que hablan estos señores?, ¿darwinismo social?, ¿eugenesia?, ¿eutanasia? No, simplemente año electoral, lo que significa año de Hidalgo. Mientras no se retire el ejército, no se legalice la droga y no se combata la corrupción política (verdadera calamidad, por obvias razones) Juárez y México seguirán poniendo los muertos y los políticos sus caras de simios; el negocio sigue.

¡NO SOLUCIONES, NO ELECCIONES!



Revolución MMX