miércoles, 24 de febrero de 2010

La sociedad anónima ataca de nuevo


Al Día de la Bandera, el febrero del 2010 es un verdadero remolino de pasiones ciudadanas desbordadas en Ciudad Juárez. Dos visitas presidenciales con sus respectivos recibimientos, un estallido obrero en la maquila Foxconn, dos recibimientos estudiantiles críticos al gobernador y una “sesión habitual” del Congreso del estado en la ciudad son los ingredientes, más las matanzas que no cesan, para mantener incontenible el malestar de la sociedad juarense.

Es de poner atención a este tipo de respuestas provenientes de la sociedad, porque acusa un malestar profundo, hartazgo y desesperación. El modelo económico-político-sociológico que vivimos no nos ofrece las respuestas necesarias; por el contrario, aumentan el malestar y desasosiego en la gente. No hay respuestas, sólo que sigamos siendo dóciles y sumisos ante la adversidad. Pero las personas no pueden permanecer pasivas ante la ola de atropellos, impunidad, desgobierno, corrupción y sobre todo, falta de respuestas al problema de la crisis de seguridad y económica que estamos viviendo.

Las reacciones de repudio a la clase política en su conjunto están para dar miedo a aquéllos que han hecho de esa actividad su modus vivendi: nadie los quiere porque simplemente no dan resultados, cobran en exceso para una función que no hacen o hacen mal y todavía se regodean de ser imprescindibles para la sociedad, por lo cual no renuncian, no comparecen, no ofrecen disculpas ni prescinden de sus privilegios, generando un enorme desprecio en la sociedad, aumentando la ola de descontento hacia ellos y dejando un vacío de poder que parece, la ciudadanía está dispuesta a asumir porque no le queda de otra.

Sorprende también la reacción de los obreros de la maquiladora Foxconn el viernes 19, porque por un lado demuestra las arbitrariedades de esa empresa hacia sus empleados, ubicada en San Jerónimo, a las afueras de la ciudad en una zona desértica, obligándolos a trabajar horas extras contra su voluntad y de manera engañosa; pero también porque deja ver el modelo de trabajo maquilador, que suele ser explotador y exhaustivo además de enajenante, como seguramente muchos operadores(as) podrán contar. El modelo maquilador instalado en Ciudad Juárez obedece a sus propias reglas, crea sus propios horarios y beneficios a cambio de las facilidades que las autoridades les otorgan (bajos salarios, exención de impuestos, vaga vigilancia ambiental y leves sanciones laborales) lo cual contrasta con la calidad de vida de sus empleados, pero coincide con las promesas de campaña (más empleos) y los beneficios de los dueños de las tierras y edificios donde se instalan (recuerden Lomas de Poleo).

También es de tomar en cuenta la actitud crítica y retadora de las y los jóvenes estudiantes. Por fin la ciudadanía juvenil, esa que no cree en los adultos ni en los políticos, despierta ante la pesadilla de violencia que se afana contra ellos(as). Las manifestaciones callejeras, las expresiones artísticas, los reclamos a los tres niveles de gobierno que hacen por sus amigos(as) y compañeros(as) caídos son tal vez, el acontecimiento más esperado por la clase política chihuahuense al menos, por la cuestión de disminuir la apatía política y el abstencionismo, sólo que no es la reacción esperada. Siempre es bienvenida la participación juvenil en los asuntos sociales y políticos porque es en ellos y ellas donde recae el futuro de las decisiones del presente. En realidad la clase política prefiere una juventud apolítica “buena onda”, fresa o naca, pero manipulable, que enfrentar a jóvenes enojados y frustrados por la falta de oportunidades y, como es el caso, porque se trata además de su supervivencia.

Esta sociedad anónima se convierte en sujeto tácito cuando toma conciencia de sí misma para sí misma. Es una sociedad pasiva cuando, por ejemplo en el caso del abstencionismo, hace de la no participación electoral su forma de protesta, pero más comúnmente, de rechazo ante una acción que no comprende, desconoce y/o no encuentra sentido ni beneficio. Pero cuando es activa, es de esperarse una suerte de interacción instintiva posible por la suma de conflictos o problemas, como en el caso juarense, que incumbe a buena parte o la totalidad de una sociedad dada. Las y los seres humanos, al ser animales sociables y por ende políticos, tendemos a buscar la organización y la ayuda entre nosotros mismos frente a la adversidad.

La construcción del sujeto tácito es una cuestión colectiva. No se trata de “liderazgos” a la vieja y todavía vigente usanza política-capitalista-neoliberal-conservadora de un “mesías”, un héroe que viene a acabar con todas las calamidades del pueblo sufrido, no. Se trata de una participación amplia y heterogénea de individualidades y grupos preocupados por una situación dada y dispuestos a cumplir las tareas necesarias para su solución. La presente situación anómica de inseguridad seguro es un detonante para el surgimiento del sujeto tácito de la sociedad anónima.

¡NO SOLUCIONES, NO ELECCIONES!

Revolución MMX

Posdata. La bandera mexicana no encuentra a su águila, ¿alguien lo ha visto?