miércoles, 21 de octubre de 2009

Democracia cibernética, ¡No al 3%!

                     
Como era de esperarse, la Cámara de Diputados aprobó un aumento a los impuestos (16% de IVA, 30% al ISR y 3% a telecomunicaciones, entre otros) con el beneplácito mayoritario del PRI y PAN. Probablemente la polémica no termine ahí, es de esperarse movilizaciones a nivel nacional, pues la inconformidad es enorme porque afecta sobre todo a lo que queda de las clases medias para abajo.

Como bien se sabe, los impuestos son necesarios porque con ellos se realizan y operan la infraestructura e instituciones necesarias para la funcionalidad y progreso de una nación a través del Estado. Sin embargo, y con demasiadas pruebas a favor, la pérdida de la credibilidad y la confianza en las instituciones estatales y actores políticos de este país, está más que demostrada por sus constantes tranzas, pactos, intereses personales y de grupo, actos de corrupción, nepotismo, cinismo, impunidad y demás.

De esta nueva ola de impuestos (qué mejor verbo de identificación de la clase política autoritaria de México: imponer) sobresale el de las telecomunicaciones por su impacto en el uso del internet. No se trata de poner al internet por encima de otras necesidades prioritarias, pues todavía es un lujo inaccesible para la mayoría de la sociedad mexicana, pero, dadas las potencialidades que ofrece esta nueva forma de comunicación tecnológica, su repercusión tendrá un retroceso lamentable para la construcción de una sociedad más libre e igualitaria.

El internet es más que un nuevo medio de comunicación, es una herramienta que ha venido a consolidarse rápidamente en la era de la globalización como un instrumento indispensable para informarse, educarse, entretenerse; es un fenómeno social mundial que permite la democratización de la noticia, la socialización de las ideas, la creatividad; es el primer gran acervo cultural mundial, para terminar pronto. El internet es ya una necesidad real si se piensa en términos mundiales, en el avance o estancamiento de una sociedad dada. En estos momentos se puede medir el desarrollo de una sociedad por la accesibilidad que tenga al internet.

No se trata de idealizar este sistema, es un instrumento con pros y contras, pero cuando se hace buen uso de él, posibilita la libertad de expresión, potencia la imaginación y la interacción a un bajísimo costo si consideramos el universo de cosas que se encuentran en la red. Nunca antes en la historia fue posible tener a disposición bibliotecas enteras, documentos, imágenes, videotecas, información, noticias al instante en tiempo real, empresas, colectivos e instituciones de todo tipo, comprar y vender, y hasta la posibilidad de hacer dinero y crear fama, además, claro está, de mantener y/o ampliar las redes de amistad.

Internet no desplaza a otros medios de comunicación, como la televisión, la radio, los periódicos y revistas o la telefonía, sino que los incorpora a su sistema haciéndolos más operativos, competitivos y modernos (¿o posmodernos?) haciéndose cada vez más indispensable para la persona que necesita estar al día, bien comunicada e incluso, para proyectarse o buscar trabajo. No se trata entonces de un servicio elitista, aunque en estos momentos lo sea, sino de la necesidad de una democratización de la vida tecnológica en este país.

Así entonces, además de las contradicciones propias de la clase política, la servidumbre del empresariado evidencia su falta de olfato sociológico, tal vez atrofiado por estar tan inmersos complaciendo a sus amos. El internet puede ser una forma de descolonización de las ideas retrógradas, de la información tergiversada de medios como Televisa o TV Azteca y en general de la enajenación fruto de la pobreza, la ignorancia y la cultura de la sumisión mexicana.

La crisis económica mundial neoliberal dejó mal parado al Estado mexicano que no acaba de entender que el modelo neoliberal no da para más. La crisis económica nacional tiene además como lastre, décadas de políticas públicas decadentes y ausencia de cobertura social en todos los ámbitos para la gran mayoría de mexicanos(as) que no pueden pagar servicios “de calidad” privados. El internet es un medio que no puede hacerse inaccesible a la sociedad mexicana; por el contrario, esa contradicción indica una síntesis hacia la apertura amplia de centros GRATUITOS de internet de manera que puedan cubrir por lo menos a las nuevas generaciones de mexicanos(as), más familiarizados con la computación e internet y no el camino hacia el ostracismo tecnológico.