martes, 4 de noviembre de 2014

Otoño, México y la revolución





Otoño, México y la revolución
Carlos Murillo González

Ante los signos de tristeza y enojo de la sociedad mexicana frente a la tragedia de los 43 normalistas de Ayotzinapa por su desaparición forzada el 26 de septiembre, pasa desapercibido el otoño, esa época del año donde suceden los grandes cambios en este país. De todos los sucesos deplorables de injusticia en México, ¿cómo es que éste en particular cala tan hondo y despierta las múltiples protestas incluso más allá de nuestras fronteras poniendo a temblar al Estado mexicano?

Ni los estudiantes asesinados en Villas de Salvárcar (enero del 2010) ni los bebés calcinados de la Guardería ABC de Sonora (junio del 2009) ni los excesos de San Salvador Atenco (mayo del 2006) o los más recientes del fusilamiento de 22 supuestos “narcos” en Tlatlaya por el ejército (junio del 2014) tan sólo para mencionar algunos de los más notables, han despertado tanta movilización social. No se trata de minimizar ningún hecho en sí, sino de observar que ninguno de ellos u otros más antiguos como las masacres de Acteal (diciembre de 1997) o Aguas Blancas (junio de 1995) han indignado tanto al mexicano(a) al grado de poner al sistema político en jaque. 

El gran problema del pueblo mexicano es su clase gobernante, corruptible hasta el tuétano. La historia política de México es la sucesión de esfuerzos (sociales) por combatir esa plaga y hacer una nación más justa y equitativa. País rico y empobrecido, por alguna razón todavía desconocida, es durante el otoño cuando hace posible los cambios de régimen, aunque a base de grandes esfuerzos y sacrificios en periodos más bien largos, como es notable en la Guerra de Independencia (1810-1821) y la Revolución Mexicana (1910-1917) ambas iniciadas en el otoño (septiembre y noviembre, respectivamente).

Hoy hemos retrocedido un siglo con las “reformas” del retornado Partido Revolucionario Institucional (PRI) que en contubernio con el resto de los partidos políticos (burgueses) han vendido al país despojando al pueblo de sus riquezas y derechos ganados a sangre y fuego. El PRI actual no tiene nada de revolucionario y sí mucho de conservador y retrógrada. Con el neoliberalismo como bandera económica y el entreguismo como política servilista, principalmente hacia Estados Unidos y las grandes firmas transnacionales, México no está muy lejos de desaparecer como nación (balcanización) sumida desde hace años en un caos de violencia, próxima a ser repartidas sus riquezas naturales, principalmente el petróleo, entre intereses particulares favorables a Washington.

El Estado mexicano no podrá mantenerse tal cual por largo tiempo. Es mucho el enojo y varias las “zonas calientes” del país. De Guerrero a Chiapas, Oaxaca, Estado de México, Tamaulipas, Chihuahua o Michoacán, hay “focos rojos” de alerta por la violencia desatada y son más bien pocos los estados que pueden presumir cierta estabilidad política-económica y sobre todo, pacífica. los constantes asesinatos, ataques y amenazas a activistas y periodistas éticos son un síntoma agudo y visible del deterioro del Estado, de la misma manera que los medios deshonestos como los de Televisa o Milenio y los grupos paramilitares del narco o de las fuerzas armadas estatales son percibidas vivamente al servicio político de gobernantes y empresarios en ese engendro llamado “terrorismo de Estado”.

En el estado de Chihuahua vivimos todavía y pese al hipócrita discurso oficial repetido por políticos y empresarios de “haber recuperado la paz”, una violencia exacerbante e inmerecida. Aunque los grandes medios televisivos, radiales  e impresos callen o se autocensuren con lo que está sucediendo en la Sierra Tarahumara o no mencionen palabras como “ejecutado” o “narco” (ya se sabe las grandes cantidades de dinero que les destina el gobernador para publicidad) es imposible ocultar las matanzas constantes en Guachochi o Parral, las desapariciones forzadas en Cuauhtémoc o los crímenes de alto impacto en Ciudad Juárez.

Chihuahua también es escenario de gran indignación social: los accidentes mortales sin justicia del Aeroshow y la fábrica Blueberry en 2013, los despilfarros cínicos del gobernador César Duarte, su agenda receptiva hacia el posible próximo advenimiento en el estado del fracking (técnica ecocida para extraer del subsuelo gas no convencional) y no menos importante, las acusaciones legales hechas por el activista Jaime García Chávez a Duarte y parte de su gabinete por peculado, son elementos que se suman al dominio público y exigen respuestas. La pesadilla de los corruptos apenas comienza.  
 
A más de cinco semanas de la desaparición de los 43 normalistas, las protestas no han cesado ni disminuido. La economía va mal, las violaciones a derechos humanos no cesan y la clase política, como mafia, busca protegerse a sí misma guardando un bajo perfil y haciendo acuerdos entre ellos, pues no saben cómo salir del embrollo. La polarización social es por demás evidente entre la mayoría de las y los excluidos del régimen y la élite beneficiaria del mismo. Si la dialéctica no falla (materialismo) este otoño estamos entrando a un ciclo de cambios trascendentales para México.


domingo, 14 de septiembre de 2014

Independencia del Gringo



El primero de enero de 1994 es una fecha simbólica para México por que formalmente nos unimos a Estados Unidos y Canadá a través del Tratado de Libre Comercio (TLC) como “socios comerciales”. Mano de obra barata, grandes recursos energéticos y riquezas naturales para nutrir el voraz apetito y way of living de la potencia de América del Norte llamada Estados Unidos de América (EEUU).

Para los EEUU la palabra “socio” está ausente de su significado horizontal, igualitario y democrático, pues aborrecen la equidad y la igualdad; este término más bien corresponde al de “asociado” de Walmart y otras empresas donde utilizan los conceptos de “asociado(as)” y “socios(as)” para dar la sensación a empleados(as) y clientes(as) de ser parte de una marca de prestigio o beneficiarios de la misma, pero de ninguna manera sus dueños(as). México y Canadá podrán ser empleados del mes, incluso gerentes o socios VIP del TLC, pero nunca serán EEUU, sino algo inferior.

En este siglo y a partir de las administraciones panistas, el Estado mexicano abrió definitivamente las puertas el primero de octubre del 2002 al intervencionismo (o anexionismo simulado) de Washington, en lo que refiere a integrar al país en el Comando Norte de Estados Unidos (United States Northern Command o USNORTHCOM) también junto con Canadá para unir fuerzas en cuestiones de seguridad y defensa  de ese país y no se diga, unirse luego a sus numerosas aventuras bélicas (adiós a la Doctrina Estrada). ¿Por qué Canadá y México se unieron a un organismo cuyo principal objetivo es defender el territorio nacional de EEUU y no el de tres naciones independientes y soberanas?

La persecución y endurecimiento del trato de México hacia migrantes centroamericanos en tránsito hacia los EEUU; la sangrienta e interminable “guerra contra el narco” en estados con grandes reservas de gas, mientras EEUU legaliza; las revelaciones de espionaje diplomático y vigilancia cibernética y telefónica masivas hechas por Wikileaks y el ex espía Edward Snowden, nos debe dar una idea de hacia a dónde se dirige México en esta etapa de subordinación del país a la agenda de Washington.

En el 2014 es cuando finalmente se consuma la entrega de la soberanía del país. Si con el TLC y el USNORTHCOM o Comando Norte ya se comprometía la independencia y el patrimonio de la nación, con las reformas en masa a la Constitución se formaliza la entrega del país a intereses particulares y no necesariamente benéficos para la sociedad o benignos para el medio ambiente; se abre otra etapa de empobrecimiento, violencia, despojo y descontento social, a la cual apenas estamos entrando y desconocemos la profundidad y dialéctica de la misma.
 
Por un México sin mexicanos

Muchos mexicanos(as) estarán contentos por integrarnos a los EEUU, pero no es como se lo imaginan. Para Washington, México es un peligro. Todos los males que les aquejan vienen del sur (migración ilegal, drogas, corrupción, crimen…) y tarde que temprano vendrá una mayor intervención militar en nombre de la seguridad o contra el terrorismo. Esto significa un reforzamiento militar de la frontera y mayor espionaje. Como en la primera versión del videojuego guerrerista, “The Call of  Juarez”, una intervención militar estadounidense no vendría a aniquilar a  gobiernos corruptos, sino a defender sus intereses y los de sus grandes compañías privadas incluso en contra de los legítimos intereses o salud de la población. En caso de una revuelta social, Washington intervendría a favor del gobierno.

La próxima entrada de la exploración y posible explotación de gas esquisto con métodos de fracturación hidráulica o fracking, seguramente confrontará a las poblaciones a afectar con las grandes firmas petroleras. La apuesta del Estado mexicano sería a favor de los intereses de la nueva patria (EEUU) y en contra de las y los mexicanos. La desaparición de la tenencia de la tierra en manos de connacionales disminuye en la medida que grandes capitales y particulares obtienen los mejores terrenos, playas, territorios. Como la población nativa y originaria en la Colonia española, corremos el riesgo de convertirnos en extranjeros de nuestras propias tierras.

La experiencia de Irak tal vez sea el referente actual más cercano para ver cómo se desgarra un país por una guerra guiada por la codicia del petróleo, lo de menos es el pretexto para iniciarla. La situación de Gaza nos dice de cómo una nación se puede reducir a un gueto y su población al exterminio, en una historia universal que se construye en el patriarcado, se repite en el imperialismo/capitalismo y se combate en la lucha de clases. El sufrimiento actual del pueblo palestino no es ajeno a las y los mexicanos, pues nos recuerda el holocausto indígena.


Cuando Enrique Peña Nieto declara que con las reformas México va a cambiar, ha de tomarse literalmente sus palabras; es posible que estemos viviendo los últimos años de México como lo conocemos. La próxima independencia será del gringo.

domingo, 17 de agosto de 2014

Fronteras por la Paz




¡Yo no le voy, le voy a la guerra!

¡Yo si le voy, le voy a la paz!

Consigna de Fronteras por la paz

En el 2003 el mundo experimentó una ola de protestas en multitud de países contra lo que sería la inminente e injustificada invasión a Irak por parte de los EEUU, Gran Bretaña y otros aliados menores. Era la primera gran protesta mundial, convocada por Internet como su principal medio de difusión en cientos de ciudades alrededor del globo. Ciudad Juárez escenificó localmente el rechazo a la guerra a través del movimiento Fronteras por la paz.

Fronteras por la paz surgió de las aulas de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez y contó rápidamente con un amplio y heterogéneo número de integrantes, extendiéndose a otras instituciones de educación superior y preparatoriano. Aunque fue principalmente un movimiento juvenil y estudiantil, también acudían grupos interesados y personas en lo individual prácticamente de todas las corrientes políticas, pero con el tiempo prevalecieron las personas y colectivos más identificados a la izquierda.

En un momento de las marchas hacia los puentes internacionales o en los plantones frente al Consulado de EEUU en Juárez, se unen colectivos de El Paso y estudiantes de UTEP y el movimiento se hace binacional con acciones coordinadas en ambos lados de la frontera. Cientos o quizás miles de personas participaron de alguna u otra forma durante el 2002 hasta los meses previos al 20 de marzo, fecha fatal en que inicia finalmente la guerra. Desde el performance, las innumerables marchas, las cinco semanas consecutivas de protestas frente al Consulado, de donde sale el mote de “tambores por la paz” al llevar percusiones a las marchas, hubo mucho y de todo para hacer ver el rechazo a la guerra al unísono con otros millones de personas en el mundo.

Otro aspecto importante de este movimiento es que pudo convocar y contar con un gran número de artistas, intelectuales, maestros(as) luchadores(as) sociales y activistas. Para quienes fue su primera experiencia sociopolítica no sólo pudieron conocer formas organizadas de protesta, tanto novedosas como tradicionales, sino también ser partícipes de un acto inusitado en la historia de la humanidad. Si el Ejército Zapatista de Liberación Nacional se considera la primera guerrilla posmoderna por su éxito en Internet, la protesta mundial actual demuestra el poder del ciberespacio como una herramienta útil al servicio de la sociedad.

A pesar de los esfuerzos el inicio de la invasión a Irak fue un duro golpe al movimiento y éste empezó a decaer en todo el mundo; Fronteras por la Paz no fue la excepción y a pesar de las deserciones, todavía hubo ánimos para celebrar una marcha al año siguiente, justo en el primer aniversario de la invasión y fue hasta el segundo aniversario con un tokín en el Monu (Plaza Benito Juárez) con el que se cerraría definitivamente el movimiento, quedando reducido al todavía vigente y en uso fronterasporlapaz@yahoogrupos.com.mx al cual están invitados a adscribirse y participar

Hoy el movimiento pacifista sigue vivo en los colectivos que salen a las calles y alzan sus voces en contra al genocidio que sucede actualmente en Palestina por parte de las fuerzas armadas israelitas; sigue siendo global, pero aparentemente carece de la convocatoria de hace 11 años. Asimismo en las calles de Ciudad Juárez, la sufrida Ciudad Juárez, que hace once años tampoco se imaginaba la catástrofe que vendría con el 2008 y años posteriores, son pocas las voces públicas en contra de ese hecho bochornoso. Tal vez la misma política del miedo, el Estado de terror a la mexicana ha hecho su trabajo facilitando el autoencierro y la enajenación de la sociedad para dificultar la ciudadanía, es decir, la legítima recuperación de las calles y las plazas públicas, por el público.

El inicio del siglo XXI nos va dejando ver sus entrañas políticas, económicas y sociales más allá de las proezas culturales o los avances científicos, en sus contradicciones irracionales como las guerras, el rescate bancario a costa de la gente, como en Europa o la venta de un país, como en México, donde las entrañas de la globalización nos muestra su falsedad emancipatoria y más bien deja ver sus miserias. La avaricia de las grandes potencias, la corrupción del sistema económico dominante, el servilismo de la clase política, todo en conjunto hace dudar sobre el progreso social o el avance civilizatorio de esta generación humana.

La paz, como la honestidad, no son “valores” de moda y nunca lo serán por que representan lo opuesto del pragmatismo de la vida contemporánea dentro del régimen capitalista patriarcal, egoísta y belicista. La solidaridad universal puede trascender fronteras, los gobiernos del mundo lo saben y temen el poder de las redes sociales, de ahí su interés por la censura a Internet, el espionaje indiscriminado y la vigilancia panóptica para desalentar la democracia más que el terrorismo y este último, como renovado pretexto para la guerra.

Fronteras por la paz ya no existe, pero deja su legado activista para esta ciudad y para el mundo en importantes hechos donde participan varios de sus ex integrantes, como el movimiento en defensa de la tierra de Lomas de Poleo o el movimiento contra la militarización y el Estado policiaco en México. Con la reforma energética y al acecho de aprobarse el fracking en Chihuahua, es muy probable que el espíritu de Fronteras por la paz se vuelva a integrar a los próximos movimientos sociales que de seguro surgirán ante el peligro venidero. La gente siempre preferirá la paz a la guerra.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Fractalia






No soy de aquí, ni soy de allá.
Facundo Cabral



Disfrutemos los últimos días de libertad. Nada como la Navidad para estar en paz…pero, ¡qué difícil! ¿Qué va a pasar con México?, ¿con Chihuahua?, ¿con Juárez?, ¿seremos expulsados de nuestras tierras?, ¿erraremos sin patria?, ¿quiénes errarán sin patria? Más bien, ¿sin matria, en qué nos convertiremos?

Si recorremos la historia como un fractal, entendemos algo que se mueve, se transforma, está en constante cambio y sucede en distintos momentos del fenómeno que denominamos tiempo. Alejo Carpentier, por ejemplo, es un maestro en la descripción del eterno retorno, de la desestructuración del tiempo recorrido hacia atrás o en cualquier momento y con Borges entendemos de la posibilidad de todos los tiempos, El Aleph, y de otros mundos paralelos o invisibles, como dice el antropólogo escritor Carlos Castañeda o, mejor aún, el efecto óptico de la obra de M.C. Escher, retando a la tercera dimensión, o la realidad onírica del surrealismo de la terna Buñuel-Dalí. Pensar o experimentar cualquiera de estos ejemplos provenientes del arte, facilita la comprensión de lo diminuto y rígido de la historia lineal a la que estamos acostumbrados.

Gracias a las aportaciones de Benoit Mandelbrot, a partir de una fórmula matemática, ya es posible hacer reproducciones hasta el infinito de imágenes casi idénticas, pero no iguales, de un objeto dado (el famoso Mandelbrot Set o Conjunto de Mandelbrot) ayudando también con eso, a descubrir la geometría fractal de la naturaleza, como en el brócoli, y a desarrollar toda una nueva tecnología basada en está realidad. Ahora es posible medir con mayor precisión superficies ásperas o terrenos accidentados y no se diga de los avances en materia de pixeles para la industria cinematográfica y fotográfica ligada los programas computacionales.

Pero en las ciencias sociales ya no es un objeto raro e incomprendido; hay un acercamiento cualitativo, amistoso con las ciencias duras por medio de la computación; ya existen programas y aplicaciones para investigación social, como el ATLAS.ti, que utilizan fractales. La posmodernidad, desde la filosofía a partir del libro de François Lyotard, La condición posmoderna, es un referente obligado para entender los dispositivos on/off, los metarrelatos, y otros tantos conceptos ya vigentes para describir las nuevas sociedades posindustriales donde ahora vivimos buena parte de la humanidad y, en lo político, la aportación de lo multi y lo trans, el reconocimiento de la diversidad y el empoderamiento de los débiles. Michel Foucault descubrió, sin saberlo, una realidad fractal de las relaciones humanas: todas y todos tenemos y ejercemos poder y este atraviesa nuestras vidas, nuestros cuerpos.

Un discípulo de Mandelbrot, el economista Nacim Taleb, predijo el desastre financiero del 2008, aunque cree que “el pasado no puede usarse para predecir el futuro” (Wikileak´s  quote) utilizando teorías del caos y matemáticas fractales. Por el contrario, si hacemos una síntesis de fractales con materialismo histórico, podemos observar ciclos que se repiten, que nacen, se desarrollan y mueren transformándose en otra cosa: sociedades, economías, países, religiones. El materialismo dialéctico reconoce la negación de la negación; la transformación dinámica y constante de la naturaleza: la semilla es la contradicción de la raíz y esta de las hojas y estas de los frutos y así.

Aun las y los seguidores de las teorías darwinistas de la evolución natural, están al tanto, sin quererlo, de una relación de fractales, de ensayo y error en la supervivencia y adaptación a un mundo en constante cambio: el fenómeno de la vida como fractal. Religiones como el hinduismo, el judaísmo, el cristianismo y las antiguas religiones mesoamericanas, suponen una realidad fractal con diferentes niveles de mundos alternos, universos infinitos, vibraciones que producen movimiento a niveles indescriptibles para la mente humana, las cuales inspiran técnicas de contacto con lo divino, modos de ascetismo, como el uso de sustancias alucinógenas (con visiones fractales) en la búsqueda de dios. La dialéctica ya está presente.

Nuestras vidas acaso en lo cotidiano, ¿no reproducen también las ideas de nuestros ancestros, los hábitos de nuestros padres y madres, incluso sus neurosis? También el lenguaje se transforma con neologismos y va dejando palabras en desuso. Luego la vida no es lo mismo en la infancia que en la juventud o en la vejez. Si se puede notar esto, entonces el aparente caos de las cosas empieza a tener sentido, armonía. Los ciclos de la vida son fractales que se cierran y abren, grandes y pequeños, siguiendo el matrón o patrón que las produjo. De ahí también los prejuicios, las rutinas, los deseos y otras tantas cosas que componen el fractal de la vida cotidiana humana.

¿Qué tiene que ver todo esto con los miedos del futuro colectivo, con la política y el presente de un país como México? Difícil ser optimista ante la avalancha que viene. ¿Cuántas y cuántos estaremos reflexionando o haciendo algo ante la inminente pérdida de derechos, del aumento de las violaciones a DDHH? Se fue la Asarco, pero regresó convertida en Godzilla petrolera, ya se sienten los temblores de su fracking, mientras el gobierno, la policía y el ejército, que antes te “defendían a ti”, ahora defenderán a los inversionistas (como ya viene ocurriendo) contra cualquier tipo de manifestación, movimiento o demanda (remember Blueberry). Este fractal se fue al lado oscuro, hace falta girarlo. La rotación del poder político es posible con la lógica fractal.


   

jueves, 19 de diciembre de 2013

Virgin Mary, put Putin Away - Pussy Riot - Subtitulada



Festejando la liberación de las Pussy Riots con la canción que las llevó a la cárcel

lunes, 14 de octubre de 2013

Miedo a la anarquía


Al capitalismo no se le discute, se le destruye.
Buenaventura Durruti
El Estado mexicano gobernado por el PRI neoliberal y en contubernio con periódicos de derecha, han encontrado un “nuevo” enemigo en quien depositar  y alimentar miedos, odios y amenazas a la “democracia” mexicana en la figura encapuchada de un “anarquista” anónimo, agresivo y peligroso que, curiosamente, aparece puntualmente en cada marcha y mitin desde el primero de diciembre del 2012 (¿?)
¿Por qué el miedo a la anarquía?
Parafraseando a Erich Fromm en su libro El miedo a la libertad (1941) donde describe psicológicamente el tránsito de la sociedad alemana al nacional socialismo después de la Primera Guerra Mundial, en estos momentos el miedo a la anarquía es comparable, pues la sociedad mexicana tiende al autoritarismo manipulada no por una figura autoritaria y carismática como Hitler, sino por el retorno del partido de Estado (PRI) como partido fuerte y omnipresente, ahora en su fase neoliberal, entreguista, traidor y condimentado con fuerte tufo persignado católico.
Al igual que el primero de enero de 1994, cuando irrumpe en la escena nacional e internacional el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) primera guerrilla posmoderna anarquista, el trato del Estado y su prensa afín es prácticamente la misma de hoy: descalificación, manipulación y desinformación para presentar a los subversivos como enemigos del pueblo, como “sediciosos” a los que hay que eliminar no sin antes haber desprestigiado sus causas de origen e ideológicas. El Estado mexicano, o mejor dicho, la plutocracia cleptómana que gobierna el país apoyada en la partidocracia y la curia católica,  todos de derecha, al sentirse amenazados en su modus vivendi, reaccionan de manera virulenta hacia quienes consideran sus enemigos, haciéndolos pasar por enemigos del pueblo.
La anarquía en la prensa negra
Un verdadero insulto a la memoria de los hermanos Flores Magón es la campaña de desinformación de periódicos como el Reforma, El Universal o El Diario de Ciudad Juárez, en contra del amplio y heterogéneo movimiento anarquista, que no nació hace diez meses, sino hace siglos. Aparte de asumirse anarquistas, los Flores Magón ejercían el periodismo libre y comprometido con el pueblo, algo difícil de encontrar hoy en sus colegas de estos días, pues exige no sólo veracidad, sino valentía y por lo tanto, peligros. Hoy a periódicos de izquierda como La Jornada, periódicos como los antes mencionados los descalifican como “poco serios” por que según ellos, no pueden ser imparciales al declarar abiertamente su postura política, ¿acaso el lucro capitalista detrás de sus ganancias y editoriales carece de ideología?, ¿qué seriedad acusan los amarillistas El Gráfico o el P.M.?; ¿los periódicos de derecha no tienen ideología? 
La cuestión es que existe una campaña de criminalización social y de la protesta social en contra de algunas variables del anarquismo, como las y los jóvenes punks, en quienes desviar la atención y hacer olvidar así que quien verdaderamente es violento y abusa de su poder es el Estado y no al revés. Caso interesante es el de El Diario, pues ya ha demostrado en sus noticias y reportajes su mentalidad fascistoide en el desprecio a ciertos actores sociales que no son de su agrado, como los artistas urbanos o quienes viven de la limosna, pero por otro lado no tocan ni critican a verdaderas amenazas a la sociedad como los ruteros, menos aún al narco o a los jefes policiales, a quienes temen, no se diga a los gobiernos de quienes maman.
Ignorancia y malicia
Es obvio el interés cupular por confundir a la ya de por sí despolitizada sociedad al presentar a todos y todas las anarquistas como violentos y desalmados. Para crear miedos mintiendo, el PRI es un especialista: compra prensa, infiltra manifestaciones, encarcela a inocentes, asesina a activistas o firma tratados internacionales que no cumple, por ejemplo, en DDHH o de protección a las mujeres. Jamás la derecha ni ningún Estado autoritario (que lo son todos por patriarcales) te va decir por qué surge la anarquía o el socialismo, pues significaría asumir su corrupta responsabilidad, pero sí te contagiarán de sus miedos. 
La malicia antes descrita destapa la ignorancia (real o pretendida) de temas que no conviene divulgar. Así por ejemplo un(a) anarquista según el Estado y sus medios, será un vándalo destructor de la paz y no un agente de cambio, haciéndoles ver ante el público como anómico, caótico y como pretexto para la represión. Cierto que existen dentro del movimiento anárquico actores y acciones violentas, pero, esa violencia es incomparable con la del Estado o del neoliberalismo; no todos los anarquistas optamos por la violencia como método o bien existen aberraciones tipo los anarcocapitalistas, defensores de la propiedad privada (sic).
Internet, el quinto poder
Para el siglo XXI la lucha por la libertad de expresión se abre en el ciberespacio. A pesar del espionaje; a pesar de los intentos de censura y a pesar del lucro económico, el internet brinda la posibilidad de subir, buscar o contrastar la información. De esta manera no sólo encuentras el famoso anónimo “Manual del anarquista” sino también su historia de dudosa procedencia. Le buscas un poco más y te encuentras el software libre o los copyfree y copyleft; a autores interesantes como Fernando Gil Villa, autor anarko (como él se asume) de la Universidad de Salamanca o a los ahora célebres Wikileaks de Julian Assange; las y los internacionalistas Anonymous o al peligrosísimo crítico delstablishment, Noam Chomsky y no se diga, los testimonios gráficos y literarios de reporteros activistas, no necesariamente anárquicos.
No se crea todo lo que dicen los grandes periódicos y medios de comunicación ligados al Estado. Alto a la campaña mediática anti anarquista. Prensa libre para Chihuahua, ¡ya!

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Mexicanismo y nacionalidad





¡Muera el mal gobierno!
Miguel Hidalgo y Costilla

27 de septiembre de 1821, 202 aniversario de la consumación de la Guerra de Independencia de México.

El orgullo se relaciona con la nacionalidad. Estar orgulloso de tú país, de su gente, de su cultura, etcétera, influye en el comportamiento y estado de ánimo de una persona. En lo colectivo se convierte en energía, moral y eso impactará en su relación con otros pueblos y consigo mismo. Es una construcción social imaginada e implementada en eso que llamamos realidad o mundo material.

¿Cómo se asume el mexicano(a) del siglo XXI?

No es asunto ligero esta cuestión. La mexicanidad del siglo XXI nos brinda mirarnos en el espejo de lo heterogéneo y lo tradicional. En el México del siglo XXI conviven clases y castas, religiones cuasioficiales con los cultos populares y el terrible ateísmo, diversidades sexuales y machismos patriarcales. Igual como en los siglos anteriores, una parte de México busca un cambio; el otro, no. El desequilibrio de fuerzas se complica más con las influencias externas; no es fácil la era de la globalización y el internet ni convivir vecinalmente con tamaño poder imperial. ¿Hemos cambiado algo en dos siglos de existencia?

De los Niños Héroes a los nuevos héroes

Las peleas de Saúl “El Canelo” Álvarez, los partidos del “Tri”;  los narcocorridos, las comidas con Coca-Cola, los artistas de moda, las borracheras…los nuevos símbolos de lo mexicano ambulan entre gigantescas pantallas de promoción y consumo. Los nuevos héroes son momentáneos, mientras dure su brillo. Del charro del siglo XX saltamos a la ausencia de símbolos únicos, sino compartidos enajenadamente (cada quién su héroe o heroína). Ahora los sueños son individuales, aspiracionales, ya no importa el destino de un país, sino mi destino. El padre y la madre dejan de ser admirados, sustituidos por “verdaderos” héroes salidos de la televisión y las películas, del narcotráfico y la política. 

Conservación del conservadurismo

Ciclos de cien años que nos regresan al abismo. Reformas borbónicas, liberalismo y neoliberalismo bien pueden sustituir las fechas de 1810, 1910, 2010. Cada era se repite cambiando sólo los actores y los escenarios, pero en abstracto, son lo mismo. Cada vez que la vida social en México se vuelve insostenible, conflictiva y confrontada, el desenlace es sangriento. La tendencia de las revoluciones sociales al concluirse, es la vuelta de un grupo conservador al poder; un retorno a la situación anterior. Por ese moebius, los fractales se hacen dañinos y destructivos. No importa qué tan marcadas o reconciliables sean las diferencias sociales, si no hay soluciones ante lo obvio y lo profundo, el desenlace ya lo conocemos. 

De nacos y fresas

El naco aspira a ser fresa. La naquez está de moda; los nuevos mirreyes saltan igual al mundo del espectáculo que al de la política; a los negocios lícitos e ilícitos. Estudiar por un título, para subir al menos en el estrato social; o mejor no estudiar y usar ese tiempo para escalar en el trabajo partidista-gubernamental; o también largarse al Norte o a vender droga. El México de las ladies and gentlemen está plagado de quienes comparten el sueño de “ser alguien”; de quienes hacen posible el fascismo y la intolerancia que luego se hace masiva y en contra de uno mismo: niños y niñas negando su origen moreno indio y aspirando a la belleza europea blanca.

Libertad y mexicanidad

¿Cómo se siente ser mexicano(a)?; ¿qué nos causa orgullo y qué no?; mexicanas y mexicanos del mundo, uníos.Mexicanidad que aspira a libertad. Nuestro país es uno más en el mundo, pero es el nuestro. Ese sentido de pertenencia, por nacimiento o elección de ser, por voluntad, conlleva también sacrificios, no sólo beneficios. La sociedad de las apariencias mexicana nos permite el anonimato del disfraz: pretendemos ser lo que no somos. Un político(a) no es un(a) estadista (todas y todos somos políticos) un(a) pobre no es clase media y un(a) rico no es dios. tod@ssemosmexicanaos.

¿Existe la mexicanidad?

Este año el cielo ha llorado como nunca; una tragedia más derrama al país, como si no fuera suficiente la “guerra” contra el narco. Desastres prevenibles, inversiones inútiles, pérdidas humanas, se suman a la surreal mezcla de huelgas y malestares con nacionalismos vanos y recuerdos de la historia de esta nación, de escaso valor para la mayoría. Pierde el “Tri”, pierde “El Canelo”, el mundo no se va acabar; el carrusel posmoderno girando alrededor de uno mismo; memorias del terremoto de 1985 y San Juanito; memorias de Madera.En la frontera de ser mexicano(a), hay algo mágico de México que no podemos negar. Un México que sorprende, nutre e intriga: agnósticos, hippitecas, neoadelitas y transmexicanos, surgen por doquier y por contagio; María Sabina y El Santo renuevan el mutante santoral azteca.


Ciudad Cárcel, Chihuahua, septiembre del año 13 del tercer milenio de esta era.

martes, 10 de septiembre de 2013

El suicidio o la vida





La vida no vale nada

José Alfredo Jiménez


La Organización Mundial de la Salud (OMS) celebra el 10 de septiembre como el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. Según la OMS 3000 personas se suicidan diariamente y por cada suicidio, hay 20 intentos. Es una de las tres principales causas mundiales de muerte en personas de 15 a 44 años.


¿Por qué valoramos la vida?, ¿por qué se condena el suicidio? Pocos temas causan tanta polémica como este, pero su complejidad es tan grande como su historia. ¿Cuándo vale la pena vivir y cuándo no? Aunque no es un fenómeno exclusivo el humano, a nuestra especie nos cuesta mucho trabajo aceptarlo.

El acto de quitarse la vida es hipócritamente condenado por moralistas religiosos incapaces de criticar la corrupción y la inhumanidad hacia dentro de sus sociedades: preferible tener un vivo infeliz, que un suicida consumado. Sociológicamente hay un sinfín de razones para quitarse la vida; Durkheim, el sociólogo francés, ya escribió de ello hace poco más de un siglo, hacia 1897. Pero aún en pleno tercer milenio, en la actual civilización global que se jacta de inteligente, el suicidio sigue siendo una de las principales causas de muerte a nivel mundial.

Como en el caso del aborto o el consumo de drogas, al futuro suicida la sociedad le quiere impedir hacer uso de su propia voluntad a través de la coacción de sus instituciones por considerarlo un acto anómico. Dentro de sus muchas causas, se puede suicidar por honor, por una causa política, por enfermedad o por egoísmo, el más criticado de todos. Este último tal vez sea el más frecuente, pues se relaciona con problemas individuales casi siempre vinculados con el entorno de la persona: problemas económicos, decepciones amorosas, soledad…lo cierto es que a la fecha, no se quiere comprender el acto suicida, sólo rechazarlo.

El miedo a la muerte y al sufrimiento, el primero desconocido, mas no el segundo, son los dos ejes confrontados antitéticamente alrededor de la llamada vida. Subjetivos los dos y por ello terriblemente presentes los dos, el Tánatos gira también en la mente, en equilibrio con el Eros. La vida para muchos, tal vez la mayoría, es el máximo valor posible, aunque sus vidas no hagan honor al respecto. Todos y todas en algún momento hemos fantaseado o deseado morir ante algún hecho bochornoso, miserable o doloroso experimentado. Las crisis son momentos ideales para la aventura suicida.

Una vez un conocido, al leer sobre el suicidio de una niña de trece años, comentaba que cada suicida era un fracaso para la sociedad y en parte es cierto eso. Matamos por placer, por envidia y por lucro, pero eso no es tan señalado por que es condenable y punible, cosa imposible con el suicidio. No es que el/la suicida arda en deseos de matarse; es que la sociedad es inmune, insensible a esta catarsis por que está metida en el juego de la competencia patriarcal con sus innumerables violencias: capitalismo, imperialismo, guerras, persecuciones y perjuicios son el contenido de diarios y noticieros, de la realidad humana desde hace miles de años.

Volviendo a Durkheim, es en las sociedades individualistas donde se presentan con mayor frecuencia los intentos suicidas y la actual sociedad globalizada tiende a ser individualista y por ende, suicida. Las religiones solían ser refugio y consuelo de las/los desamparados, pero hoy las mismas iglesias están en crisis, los gobiernos sólo responden a sus juegos de poder y los poderosos, a mantener sus privilegios. Tu vida vale si vales algo: posición económica, prestigio, genio, etcétera, sino, eres desechable. La actual crisis económica mundial es un vil ejemplo de esto. Aún así, las/los famosos y poderosos no son inmunes a quitarse la vida.

El vacío existencial, fruto de la actual forma de vida egoísta, es raíz de ansiedades y depresiones, pues la “movilidad social” competitiva no hace sino acomodarse a la pirámide de jerarquías que mueven al mundo: puedes tener riqueza o belleza, pero no ser feliz; puedes intentar acumular títulos, premios o conquistas, pero a cambio de qué. El sistema está hecho para hacerte infeliz, incompleto, insatisfecho y además, millones de gentes detrás de ti anhelan lo mismo y sufren lo mismo. La frustración está detrás de cada desempleado, la humillación detrás de cada derrotado, la desesperación detrás de cada persona ignorada, invisibilizada.

El futuro, esa capacidad humana de imaginarse o prever lo que todavía no sucede o va a suceder, es sin duda clave en el tema. Cuando el presente resulta insoportable y la esperanza (otra forma de percibir el futuro) se esfuma, estamos ante la posibilidad del suicidio. La vida vale por que le damos valor, por que así nos han enseñado y por que tememos a la muerte y lo desconocido. El suicidio no es un acto de valentía o cobardía, como dice la gente estúpida e ignorante; es un efecto de la cultura y situación particular de cada sociedad o individuo.