martes, 5 de febrero de 2013

Ciudad Cárcel, Chihuahua 2013



Por fin los asesinatos masivos diarios disminuyeron considerablemente, dejando ver de nuevo la corrupción política-gubernamental de la segunda ola del PRI en su etapa populista-neoliberal. La ciudad sigue desprendiéndose hacia el sur-oriente y norponiente, conforme las decisiones del político gobernante en turno y el grupo que representa imponen. Las y los habitantes de Ciudad Cárcel se alistan más conscientes a pesar de la doctrina de shock de la “guerra” antinarco y en corto su reto de sobrevivir se convertirá en el de transformar. Pero hay pendientes.

¿Cómo y dónde se empleó el dinero del Subsemun?

El Subsidio para la Seguridad de los Municipios (Subsemun) es un programa federal que como su nombre lo indica, aporta dinero al rublo de la seguridad municipal. Aquellos lugares del país donde la “guerra” contra el narcotráfico ha sido particularmente destructiva y sangrienta, como Ciudad Cárcel, suelen verse beneficiados mayormente con esta partida. Sin embargo ¿cómo se empleó o dónde quedó ese dinero? Pues es obvio que la ciudad no ha visto más “mejora” que una torpe y mal ubicada academia de policía situada justamente en medio de un espacio cultural y universitario, como referente directo y de mal gusto del Estado policiaco que vivimos.

El Estado policiaco y el terrorismo de Estado son reales y suelen notarse en los tolerados (por la ciudadanía) anticonstitucionales retenes de tránsito policiacos (antiebrios, engomados ecológicos, “operativos”, “operativos de rutina”, carros chuecos, …) que no son otra cosa que un constante acoso a la sociedad bajo cualquier pretexto para recuperar los impuestos que se han dejado de cobrar por la gran ausencia de gente en los últimos años y que sirven además: para financiar campañas electorales; para lucrar con el soborno y la extorsión y, muy importante, como política de sometimiento cívico a través del miedo y el autoritarismo (convertir ciudadano(a)s en súbdito(a)s) pues la “democracia” no es otra cosa que la política de cobrar impuestos para ganar elecciones; para cobrar impuestos, para ganar elecciones; para cobrar ... Los robos siguen, las extorsiones siguen, la corrupción y los abusos policiacos siguen. El Estado presume la disminución del volumen de crímenes, pero la realidad nos indica que seguimos en el mismo camino. 

Priistas pavoneados

Así como la gran perdedora sigue siendo Ciudad Cárcel (insisto, por que sus habitantes así lo quieren) hay ciertos actores sociopolíticos muy beneficiados (no sólo los empresarios son los consentidos) se trata de grupos adheridos al PRI que siguen gozando de una tolerancia casi absoluta, lo cual fomenta que sigan abusando de su poder. El más representativo de ellos es el de los ruteros. Mientras los asesinatos del crimen organizado disminuyen, este otro grupo organizado se ha encargado de ser el protagonista de la nota roja diaria, causando anomia, atropellos y muerte, protegidos bajo la siglas de la FUTV, la CTM, la CROC…todas marcas registradas priistas. Ahora que Enrique Peña Nieto “escribe” en los “grandes” periódicos de Chihuahua, como El Diario, las y los priistas se han de sentir intelectuales.

Feminicidio energizer (sigue y sigue y sigue…)

La gran tragedia chihuahuense continúa y los números de mujeres asesinadas sigue aumentando. El Estado, desvergonzado como siempre, no se atreve a dar la cara y sólo atina a gastar millones de pesos en publicidad favorable, haciendo de la política de la invisibilización y el silencio, cuando no la descalificación, su bandera política hacia las madres, padres, familiares y amigos de las víctimas, sobre todo si son activistas, ¿cuál otra política tendrían las y los gobernantes si no fuera la dignidad de resolver o renunciar? Por lo menos Ciudad Cárcel ya aprendió a protestar: el legado de Marisela Escobedo o la familia Reyes y muchos más, han hecho salir a las calles a la gente enfrentando de cara al gobierno cuando éste abusa o es negligente, lo cual sucede con frecuencia.
  
2013 olvido, desmemoria y elecciones

Los últimos años no han sido fáciles. Con la violencia nacional-local y la crisis económica mundial, la pobreza y el desempleo se dispararon a la par que los gastos de seguridad en Ciudad Cárcel; sin embargo y por lo mismo, la disminución de la violencia y el crimen en el 2012, da la pauta para la esperanza y los buenos deseos. La lenta apertura y reapertura de negocios parece buena señal y las ganas de atraer la libertad y prosperidad inspiran a la gente para pensar en un futuro mejor y no muy lejano. Pero hay que echarle ganas.

No hay nada mejor que lo que llamamos “realidad” para volver nuestros sentidos a notar las necesidades y urgencias del entorno donde vivimos; de la vida que cuidamos. Por delante, sigue estando una barrera que promueve la ignorancia y la enajenación en nombre de la democracia, de Cristo o de la televisión, promoviendo “valores” anacrónicos como la familia, la religión y la fe-obediencia (si duda, consulte sobre la ideología y propaganda de las dictaduras fascistas latinoamericanas y española del siglo XX, hay mucho material en internet). Si como dicen los mayas, estamos empezando un nuevo ciclo, entonces hemos de asumirnos como personas del siglo XXI y cortar con el pasado que conocemos y no nos favorece. Es mucha responsabilidad pero, hay que seguir viviendo y vivir significa crear, transformar. Desde Ciudad Cárcel, Chihuahua, a 19 de enero del 2013. 




Coloquio de género


La paz como derecho constitucional




La “guerra” contra las drogas continúa en el actual sexenio de la era  del PRI neoliberal-populista. Todo parece indicar, que para legitimarse internacionalmente, el gobierno federal hará lo necesario, como liberar a la francesa Cassez o bien, someterse dócilmente a las políticas de Washington y no se diga, la entrega del petróleo y otros recursos energéticos y naturales del país a transnacionales. ¿Qué podemos hacer al respecto?

Gobierno de fresas

La polarización de la sociedad mexicana es evidente. El modelo económico-político y cultural es una estructura sociológica de dominación pensada para sustituir el esclavismo por el consumismo. Desde el triunfo de la Revolución Francesa y las guerras de independencia del continente americano, la burguesía asume el poder político-económico en sustitución de la aristocracia. En estos últimos doscientos años, los países democráticos (como gustan ser llamadas las naciones capitalistas) herederos de esta tradición, terminan finalmente comportándose como aquellos a los que criticaron y pelearon, pudiéndose fijar un patrón dialéctico que se repite (moebius): después de cada revolución social, el bando triunfante se vuelve igual o peor que su enemigo derrotado.

En otras palabras, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) hoy representa los intereses de aquellos en contra de los que surgió. Su ideología y su actuar lo sitúan claramente a la derecha del espectro político, disfrazado en un discurso populista,  pero con un voraz apetito económico.  El actual presidente de la república Enrique Peña Nieto, cuya figura recuerda al acompañante de la muñeca Barbie, Ken: un monito bonito, elegante, bien peinado y jovial, es sólo la carátula de una plutocracia que gobierna a través de él y en cuya base central se distinguen las huellas del ex presidente Carlos Salinas de Gortari y otros grupos de poder.

La “guerra” heredada del pasado gobierno panista, no parece tendrá otro tratamiento que la actual criminalización de la sociedad (encarcelamientos, retenes, revisiones exhaustivas, cateos…) especialmente a los grupos de izquierda y activistas; que programas como el SUBSEMUN se irán a los bolsillos de militares, políticos y empresarios del ramo de “seguridad” sin cambiar un ápice la estrategia de Estado policiaco, pues forzosamente esta visión requiere de la violencia para justificarse.  Y para que todo esto suceda, la sociedad tiene que vivir en miedo o dormida (enajenada) lo más alejado de la realidad posible.

La cultura del consumismo, el placer, la competencia, el egoísmo, la avaricia, son los pilares (valores) de la sociedad actual, por eso son tan comunes los arrebatos de ira que llevan a la violencia (estrés) y enfermedades como el cáncer y la diabetes, cuyas curas parecen alejadas, mas no así las ganancias que dejan a la industria farmacéutica. En sociedades donde sus individuos aspiran a ser deportistas cocainómanos, estrellas de telenovela y empresarios sin escrúpulos, a convertirse en Kens y Barbies ¡con todos los aditamentos! En ese tipo de sociedades afresadas, donde el dinero y la apariencia lo es todo, hay una tendencia al vacío y la autodestrucción, pues sus pilares no son sólidos.  

Sociedad de nacos

Para que exista un gobierno de fresas, la sociedad tiene que ser naca. El “naco”, como el buen Carlos Monsiváis escribía en los años setenta del siglo pasado, es un individuo que no se involucra en la política, no la entiende ni le interesa; es una persona que prefiere la ignorancia antes que comprometerse, la comodidad a la movilidad. En otras palabras es el tipo de ciudadano(a) ideal, perfecto, para el consumismo, pues se le puede moldear de acuerdo a sus deseos (placeres) y políticamente satisface el modelo electoral del que tanto presumen las democracias, pues igual no vota o puede ser cooptado por algún beneficio barato e inmediato.

El/la naco(a) no se da cuenta de su realidad; su grado de enajenación no le permite distinguir con claridad la situación en la que vive. La baja escolaridad y la mala alimentación son factores que influyen en la personalidad del naco, pero no son las únicas. En las clases medias, donde abundan los títulos universitarios y los pequeños negocios, se prefiere la diversión a la diversidad; la segregación a la solución a fondo del problema; a quejarse, a lo mucho, pero sin involucrarse demasiado. En sí, el naquismo, es algo muy común en las sociedades actuales, no sólo mexicanas. El naco politizado, como el snob, es aquel que repite desinformadamente lo que escucha que dicen los demás.

En el colmo de su naquez, el naco(a) aspira a ser fresa. Si el neoliberalismo no le da las oportunidades, las tomará por las mala, por ejemplo, en el narcotráfico. La aspiración de todo naco y todo fresa es el poder, el lujo; que le digan “mi rey”, que lo respeten y pueda jugar a ser magnánimo, a ser dios.

La paz

El patriarcado no puede garantizar la paz por que es fuente de guerra; es decir, su contrario. Ante la vorágine del Estado policiaco y el terrorismo de Estado, como ciudadanos(as) como personas, en lo individual y en lo colectivo, no sólo se debe y puede aspirar a la paz ¡hay que hacerla una bandera política y una aspiración social! Elevando el concepto como una garantía constitucional: el derecho a la paz. La felicidad no puede garantizarse, la paz sí. El camino de la paz es contrario al camino guerrerista de la agenda de Washington y el PRI; en está última el terrorismo, las armas, la ilegalidad, el abuso policiaco y el miedo alimentan una atmósfera dañina y perjudicial para la sociedad.

Si optamos por la paz y logramos el cometido, automáticamente tendrá que cambiar la estrategia de seguridad, primero por que será una demanda legítima y urgente surgida de la sociedad y segundo, por que el gobierno también sabe que no puede mantener por mucho tiempo el estado actual de las cosas. El regreso de la paz también significa castigo para los culpables de secuestrarla y la construcción de organismos y leyes que la faciliten. Vivir en paz es igual a vivir en sociedad civilizadamente.




martes, 25 de diciembre de 2012

Feliz Navidad Metalera (Death Warrant y el metal en México)





Dedicado a las y los metaleros de Ciudad Juárez

Era una casa de dos pisos que parecía vibrar; en cuanto entrabas, el impacto del sonido era dominante, de frente, como una montaña invisible que te cae encima y te atraviesa el cuerpo. Agrupados en y alrededor de la escalera, las y los invitados: jóvenes, niños, hombres y mujeres; en el  apretado lobby del segundo piso, las bandas tocando casi en penumbras por la poca luz y el predominante negro de la ropa de los presentes. Por extraño que parezca y pese a la violencia anómica de la “guerra contra el narco”, la escena metalera de Ciudad Juárez sigue gozando de una excelente salud.

El metal es ese sonido revolucionario que llevó a una generación de adolescentes a establecer un nuevo género de vida influido por la actitud punk hardcorera y una mezcla de valores masculinos e instintos salvajes como culto a la testosterona, lo bizarro, lo oscuro y lo diabólico con infinitas variantes. Desde la década de los ochenta del siglo pasado, la cultura metalera es una presencia en el mundo. El metal es un género de música “extrema” degustada por una insignificante, pero significativa, población mundial. Más allá de idiomas, religiones, edades, género o clase social, ser metalero(a) es toda una actitud ante la vida.  

Hablar del metal en México necesariamente pasa por hablar de David Payán y Ciudad Juárez. Esta historia tiene que ver con un justo reconocimiento a cierto tipo de artistas pioneros y escenas sin las cuales no sería posible comprender la existencia de otros géneros plenamente establecidos e identificados y la permanencia de los mismos. El metal, ese estilo marginado y subterráneo, sin más pretensiones que una abierta y crítica rebeldía contraria a lo establecido socialmente, sobrevive a espacios hostiles como el de Juárez y no le pide nada en cuanto a escena, a ciudades más grandes y cosmopolitas. No es de extrañar que estos conglomerados urbanos contemporáneos estresantes, deshumanizantes, militarizados, sean una fuente para la constante aparición de bandas y artistas que le dan vida a las distintas formas del metal.     

Históricamente las ciudades industrializadas, pensadas para trabajar y sin alternativas para el desarrollo social y el esparcimiento, son ecosistemas ideales para el metal. En los setentas, bandas como Black Sabbath sentarían las bases del Heavy Rock en transición hacia el Heavy Metal surgiendo de este tipo de ciudades (en este caso de Birmingham, Inglaterra). Desde entonces el metal y sus seguidores son característicos de cualquier ciudad globalizada: pelo largo o corto, tenis o botas, mezclilla y cuero, a veces maquillaje, cadenas, tatuajes, piercings, colores oscuros y militares, son parte del estereotipo característico, así como cierta tendencia al consumismo parafernalio. La posmodernidad no puede explicarse sin identidades disidentes y rebeldes como la metalera y los movimientos musicales son tan influyentes como indispensables, para comprender fenómenos como el pacifismo o el comunismo hippie, por ejemplo.      

En el caso de México, el metal entró por las grandes ciudades y particularmente por aquellas de la frontera del norte; las ciudades maquiladoras colindantes con sus pares estadounidenses, como el caso de Ciudad Juárez y El Paso, Texas. Mucho antes de que bandas como Metallica y Slayer fueran famosas o Sepultura y Kreator existieran, en 1983 se forma Death Warrant (sentencia de muerte) la primera y más influyente banda de thrash metal mexicana cuando ni siquiera existía un rock nacional. Con dos demos Metallic Slaughter (1984)  Time of Dying (1987) y varias recopilaciones, Death Warrant fue conocida y escuchada en el mundo, aunque sólo tocó en algunas plazas de México alternando con bandas como Torture (El Paso) Taskforce (Ciudad Juárez) Frightful Cross (DF) Six Beer (Querétaro) y Virgin Witch (Toluca). De sus integrantes originales, Felix Reley (batería) Agustín García (bajo) David Payán (guitarra) y Manuel Estrada (guitarra y voz, 1964-1991) sólo Payán sigue vigente. La banda jamás se ha vuelto a reunir después de la muerte de Estrada.               
 
David Payán nace el 5 de diciembre de ­1964 en Ciudad Juárez y además de haber sido miembro fundador, junto con Manuel Estrada, de Death Warrant, ha sido productor e integrante de otros grupos como Dark Half (cuyo primer disco Reborn, sería el primero lanzado en Estados Unidos por una banda mexicana de death metal) Death Fucking Noise (Pionera del crossover thrash/hardcore) y Dream Factory (death progresivo) así como influido en otras bandas y artistas del género. El toquín con el que abre este artículo fue organizado para festejar el cumpleaños  de Payán, quien por supuesto, tocó con su nueva banda para celebrar tan importante evento sin poses, sin rockstars, sin piedad; sólo pleno y poderoso raw metal.

El metal es un género que llegó para quedarse. En más de tres décadas la cultura metalera no ha cambiado su actitud desafiante ni su ambiente fraterno y respetuoso, pese a la agresividad de su música. Hoy como ayer sigue siendo más fácil que un metalero(a) se adapte y tolere ambientes pop o fresas, a que alguien de estos u otros ambientes acepten el metal. Tal vez tenga que ver con la honestidad con uno mismo y con la vida, lo que te hace seguro de lo que eres y lo que no; tal vez sólo se trata de la supervivencia en un mundo hostil; lo cierto es que el ser metalero sigue fuerte y sigue vivo. ¡Felicidades Payán y larga vida al metal! 



jueves, 6 de diciembre de 2012

Primer presidente gay/¿Dónde está Peña Nieto?





Son bellos por fuera,  pero están llenos de inmundicia por dentro
Jesús  de Nazareth, “El Cristo”

Soy insensible a heridas de amor, jamás exclamo un ¡ay! de dolor
Alberto Aguilera, “Juan Gabriel”



¿Cuándo se verá un político llorando? ¡Ni de alegría! El llanto es considerado un acto de debilidad y cobardía en la arena política. La carátula de los hombres duros, firmes, fuertes, parece consolidar el nuevo perfil del poder; a fin de cuentas, no se necesita ser militar para ser represor. Aquí es dónde inicia esta historia: el sexenio de los bonitos contra los feos; el México de las apariencias contra el México de las realidades.

Las apariencias de este país son las imágenes de la televisión comercial, los informes presidenciales; es el conservadurismo de “las  buenas costumbres”; los tabús, el engaño de la libertad y la democracia; la pretenciosa identidad de ser feliz en una sociedad desigual e inequitativa. Las realidades están disimuladas entre el anonimato, la invisibilización o negación de grandes sectores sociales como los pueblos autóctonos, las mujeres, los pobres, la juventud, o bien minorías religiosas, ideológicas o de preferencia sexual que en conjunto, hacen una gran mayoría. Un político surgido e identificado con alguna de estas realidades, tendría mayores posibilidades de realizar cambios significativos, por ejemplo, un político gay. 

Hasta ahora ningún político mexicano(a) se ha declarado abiertamente gay, pero las y los hay. ¿Qué pasaría si un presidente, por ejemplo, declarara abiertamente su homosexualidad? Sin duda sería un acto revolucionario, emancipatorio, pues haría visible una identidad altamente perseguida, intolerada y violentada en el mundo y con ello, como en su tiempo fue la defensa del alma de los indígenas por fray Bartolomé de las Casas para no ser considerados animales en época de la Colonia, elevarla al nivel de los derechos humanos, del reconocimiento universal y civilizatorio actual, la realidad gay. La preferencia sexual debe ser un derecho universal, un resultado de la madurez de una sociedad sexualmente satisfecha y con mayor grado de consciencia.

Muchos políticos  mexicanos esconden su preferencia libidinal a personas de su mismo sexo por temor al rechazo y a poner fin a sus aspiraciones en un medio político obviamente patriarcal, machista y bastante conservador, hipócritamente católico, ambiente por ellos mismos(as) creado. Si una persona reprime su identidad y deseo sexual, es muy probable que su vida esté llena de contradicciones e incluso violencia, como es el caso de los sacerdotes pederastas católicos, tan abundantes hoy en día; pero, ¿lo mismo sucede a una persona con una doble vida sexual en posiciones de poder, por ejemplo, político? El actual “presidente” de la república Enrique Peña Nieto (EPN) está acusado de violación y violencia por un hombre que dice haber sido su amante.

La identidad gay suele ser una pesadilla en los actuales tiempos, pues todavía hay mucha gente que se niega a aceptar(se) esta identidad. En los varones de la cultura machista andromórfica mexicana,  se crece con prejuicios negativos en relación con lo gay: “joto”, “marica”, “puto”, son expresiones peyorativas para significar cobardía, impotencia o deshonra, todos valores masculinos-guerreristas que no tienen nada que ver con lo sexual, pero sí con un cultivo del miedo característico del patriarcado. Por eso “los hombres no lloran” ni muestran sus sentimientos (salvo los de odio y enojo). Hoy podemos decir que el gobierno del PRI tuvo una actuación marica (cobarde) en cuanto la represión a las protestas contra la toma de EPN e igual, que se comportaron como putos (sin ética, vendidos) los medios de información que esconden o maquillan estos hechos; pero no podemos esperar que EPN reconozca, aunque él no lo fuera, la identidad gay haciendo, por ejemplo, constitucional el matrimonio y la adopción en este público, por que el hombre además de represor ¡es muy católico!

El PRI es la prolongación del siglo XX, la vuelta a los gobiernes peleles (considerando a EPN como el segundo gobierno de Carlos Salinas, del  salinato) por lo tanto, no es de esperarse cambios en la sociedad mexicana, salvo más represión y miseria. La preferencia, identidad y goce sexual, deben ser un derecho universal y constitucional, como también lo deben ser el derecho a escoger el género (y con ello, un desarrollo sexual saludable) el internet libre y gratuito, la legalización y despenalización de la marihuana o el libre y rápido acceso a la información, tan sólo para hablar de los derechos pendientes para este siglo, más los izquierdos (copylefts, autonomía, autarkía, etcétera)…pero EPN, Salinas y el PRI neoliberal están muy lejos de poder proponer algo que no sea la venta de las riquezas del país.

¿Dónde está Peña Nieto?

El DF ya había olvidado lo que es vivir bajo el régimen priista, por eso están sorprendidos con la violencia inaugural del primero de diciembre pasado. Cinco días después EPN sale a su primer acto “público”: la graduación de 400 cadetes de policía en Nuevo León. Señores(as) del PRI: no lo escondan, un líder no debe esconderse, sino dar la cara a la sociedad más allá de las fuerzas armadas y policiales, ¿qué acaso no lo eligió la mayoría, el pueblo?, ¿a qué o quién le tiene miedo? EPN primer presidente metrosexual.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Fin a la “guerra” contra el narco



Las elecciones en Estados Unidos no sólo dieron como ganador a Obama, también se votó a favor de la legalización de la marihuana con fines recreativos en los estados de Washington y Colorado, lo cual inmediatamente hace innecesario seguir con la política de exterminio en México para que la droga no llegue a ese país. Es la mejor noticia que podemos tener las y los mexicanos.

Ya no hay motivos ni razones para seguir las políticas impuestas desde La Casa Blanca con la Iniciativa Mérida y menos aún con la sanguinaria propuesta de Calderón, que nunca tuvo ni pies ni cabeza, pero sí un profundo impacto negativo en la sociedad, con un saldo irremediable en vidas humanas, sobre todo en el norte del país. Influidos por Washington y Colorado, seguramente otros estados de ese país llevarán estas iniciativas de legalización y cada vez serán menos justificables las acciones “bélicas” que tanto daño han hecho en la población.

Se estima que la “guerra” contra el narco calderonista ha costado ya entre 60 y 100 mil asesinatos relacionados, más las desapariciones, más la migración, más la destrucción económica y el impacto psicológico en aquellos estados y ciudades donde esta política ha sido singularmente cruel. Pero ya no hay pretextos para seguir adelante con tan macabro programa; ya no tiene sentido la destrucción del país para complacer a otro país que esta virando su estrategia de manera pacífica; sería absurdo continuar en la misma dirección.

Hace dos años, California había llevado una iniciativa de legalización de la marihuana con fines recreativos. La iniciativa no pasó por un ligero margen, pero dejaba ver la tendencia cada vez mayor en esa nación de darle otro sentido al consumo de este estupefaciente en particular. Estados Unidos y en especial California, son los principales cultivadores de marihuana en el mundo (sí, en el mundo) además de ser, con mucho, el principal país consumidor de drogas. Las políticas de Washington por décadas han ido perdiendo batalla tras batalla, programa tras programa, todas las luchas contra las drogas.

En el libro “La guerra al narco y otras mentiras”, coordinado por César Cansino y Germán Molina (ICI/CEPCOM: 2011) escribí un texto sobre el impacto de esta “guerra” en Ciudad Juárez, donde vienen cifras no sólo de la ciudad, sino también de los índices de consumo y combate a las drogas en el vecino país del norte: después de multimillonarios presupuestos, costosas campañas y agresivos programas contra la delincuencia organizada (Estados Unidos cuenta con el mayor número de encarcelados de los países ricos, con una población de más de dos millones de presos) la tendencia sigue imperturbablemente a la alza. No es ocioso decir además, que sus técnicas de prevención y rehabilitación son un fracaso. Ver: http://carmugosociologico.blogspot.mx/2011/12/la-guerra-perdida-contra-el.html

El negocio de las drogas, como bien se sabe, es una industria muy lucrativa que se relaciona además con otros negocios también ilícitos, como la trata de blancas o el tráfico de armas, entre otros. En el capitalismo todas las industrias prosperan mientras haya demanda y la gran paradoja del narcotráfico es que la prohibición del consumo ha hecho más fuertes a estos grupos criminales y mayor la demanda. Se puede decir que a partir del siglo XX los grupos del narcotráfico alcanzan niveles de poder inimaginables un siglo atrás. Plantas como la marihuana, después de ser apreciada, estudiada y aplicada por miles de años (ya se le estimaba en China unos tres mil años antes de esta era) es ahora objeto de persecución y sus usuarios criminalizados, inhibiendo también, aunque no totalmente, su investigación y explotación en otros ámbitos como la medicina, la alimentación o la industria textil.

La constitución de Estados Unidos, su Carta Magna, está escrita en hoja de cáñamo, sustancia derivada de la marihuana. George Washington y los padres de la nación del norte, no sólo eran terratenientes esclavistas, también se dedicaban al cultivo de esta planta. El gran problema con los estadounidenses es su población conservadora, los WASP* principalmente, de donde han surgido presidentes escrupulosos incapaces de entender el problema y sí muy dispuestos torpemente a complicarlo más. El resultado es desde el siglo pasado y coincidiendo con el empoderamiento de ese país como la principal potencia mundial, la progresión del consumo de drogas con gran sufrimiento humano.

Todavía no hay que celebrar. Más bien ha de hacerse una profunda y sincera introspección sobre cómo presionar a los gobiernos de México (federal, estatal y municipal, así como a las cámaras representativas) para terminar con esta “guerra”, despenalizar y legalizar la marihuana sin sufrir consecuencias por ello. Desafortunadamente la mayoría de las y los políticos mexicanos son conservadores y sumisos ante Washington, aunque muy probablemente muchos de ellos sean consumidores de sustancias ilícitas.     

Hay mucho por hacer entonces. Insisto: ya no hay argumentos para sostener una “guerra” insostenible. La batalla por la legalización ha comenzado.



*White Anglo Saxon Protestants. 

lunes, 5 de noviembre de 2012

IV Cumbre de “valores” ¿priistas?




Los días 6, 7 y 8 de noviembre se llevará acabo en Ciudad Juárez, la IV Cumbre de Valores y Cultura de la Legalidad, en los más caros y elitistas espacios de la ciudad y con no menos caros conferencistas internacionales. El dinero de los impuestos, que no alcanza ni para tapar un triste bache, es usado a montones para legitimar un gobierno mediocre, sanguinario y principal detonador de la cultura de la ilegalidad.

Por obvias razones, en el mundo de las apariencias donde se mueve la clase política, que incluye a rectores, empresarios, religiosos y por supuesto, a la plana mayor del gobierno estatal, municipal y “representativo”, será algo así como un evento de autocomplacencia y autoconsumo, pues en las calles, mientras se lleve a cabo tan “prestigioso” evento, seguirán los abusos policiacos, la tolerancia a ruteros, el soborno, el cohecho, la corrupción y todo lo que se sabe del corporativismo priista. En contraparte, seguirá la misma política de oídos sordos hacia las quejas, cuando no represión, a la ciudadanía.

Para nadie es secreto que la principal mafia está en el gobierno, esa que utiliza el terrorismo de Estado en distintas facetas, como la limpieza social, las amenazas del fisco o los acuerdos con las diferentes cúpulas del poder, legal o no. El cinismo no llega a más por que tal vez la cartera no sea ya tan gorda, después de tanta muerte y éxodo de juarenses que han dejado de pagar impuestos, sino, hasta son capaces de traer al Papa para que les dé sus bendiciones. El mismo hecho de despilfarrar el dinero de todos y todas para hacer creer al mundo (por que ni modo que a las y los juarenses) que Juárez va en camino de la recuperación, es una contradicción habiendo tanta necesidad a la vista. Pero a los políticos les da asquito la pobreza, por eso no la quieren ver ni remediar, sólo explotar.

El capitalismo es fuente inagotable de la adicción al dinero y el poder, deviene en sociedad egoísta y anómica donde quiera que se aplica y es controlable a través de una farsa democrática basada en elecciones. Resultaría por demás irrisorio, si no fuera por la tragedia de vivir en Juárez, que los grupos más antidemocráticos, soberbios e insufribles del estado y ciudad más afectados por la “guerra” contra el narco, sean los anfitriones de este evento que parece más un espectáculo para retrasados mentales que para gente en sus cinco sentidos; es tan absurdo como si el Ku Klux Klan o el partido Nazi realizarán una cumbre sobre derechos humanos.

Pero, ¿a quién va dirigido este caro espectáculo?, ¿a los cientos de detenidos diaria y arbitrariamente por las fuerzas de Julián Leyzaola con beneplácito del Teto Murguía?; ¿a los deudos de Marisela Escobedo, la familia Reyes, Géminis Ochoa o Manuel Arroyo? Tal vez sea para consolar a las madres y padres de mujeres desaparecidas o asesinadas durante tantos años. ¿Qué valores van a apoyar?, ¿la sumisión, la injusticia, la hipocresía, la avaricia y el cinismo?; ¿tal vez la falta de vergüenza o cómo robar a los contribuyentes sin sentir remordimiento? Lo que sí es seguro es que nadie afectado por los malos gobiernos, mucho menos sus críticos, estarán ahí; sólo la gente bonita, de clase media para arriba y bien vestidos; ah y la borregada de personas sin voluntad, dignidad ni inteligencia que fácilmente son comprados y acarreados por coacción.

Querer imponer valores, además valores burgueses como “liderazgo” o  el hipócrita “combate al crimen” resulta por demás estúpido cuando todos(as) sabemos que la corrupción viene de arriba e influye en lo social. Así por ejemplo, ¿para qué estudiar si se pueden ganar elecciones fraudulentamente o trabajar de rutero?, ¿para qué la paz y armonía si se puede ser policía y violentar a gusto sin ser llevado a la justicia?, ¿para qué educar si entre más ignorancia, mejor se gobierna y se roba?; aunque traigan a sus cómplices de la ONU y Washington, en Juárez no cambia nada: lo único que nos dejan muy claro a la ciudadanía, es la imperiosa necesidad del Estado por legitimarse sin cambiar, pero no engañan a nadie; entre mayor y más costoso su espectáculo, mayor y más visible su ruina moral.

¿Por qué no hacen público cuánto se van a gastar en hacer este evento, cuánto les van a pagar a los que vienen? Mejor aún, ¿cómo van a medir el impacto de quienes nos vienen a dar lecciones de moralina para justificar el dispendio? A ver, ¿de cuánto va a ser el gasto? Esto huele a “Todos somos Juárez”, oscuro programa millonario sin resultados del cual se desconoce cómo se distribuyen dichos recursos. Pero por lo pronto todo es felicidad en Tetolandia o Ciudad Duarte, como gusten llamar a la anteriormente conocida y en próximos años por desaparecer, Ciudad Juárez.