jueves, 30 de agosto de 2012

La felicidad que enajena




El verbo chingar significa el triunfo de lo cerrado,
del macho, del fuerte, sobre lo abierto.
Octavio Paz

Según la Wikipedia “la felicidad es un estado de ánimo que se produce en la persona cuando cree haber alcanzado una meta deseada… (es) una sensación interna de satisfacción y alegría”; para llegar a ese estado de ánimo implica un recorrido lúcido, ético o sensato; cuando no es así, estamos ante una felicidad enajenada y si además es colectiva, es posible encontrar un uso político detrás.   

La felicidad como engaño

Cuando la felicidad se emplea sociológicamente para favorecer a los grandes sistemas político-económicos, es un agente enajenante eficaz para dirigir masas. De esta manera por ejemplo, en sociedades jerárquicas, la felicidad equivale a ser rico, exitoso o poderoso, metas fascinantes que obligan a las personas a buscarlas para sentirse completas. O bien, otros satisfactores consumistas sirven para, frente a la imposibilidad de que toda una sociedad disfrute de una felicidad colectiva (sólo unos cuantos(as) lo logran bajo los “valores” antes mencionados) sirven como premios de consolación comprar, comer, beber, drogarse, admirar a “triunfadores”, encerrarse en la religión y un largo etcétera.

Así frente a la frustración de no ser el/la mejor en nada, ni rico(a) ni poderoso(a) el individuo(a) moderno se contenta con los alicientes cotidianos como un trabajo “seguro”, ver telenovelas o el fútbol. Este tipo de felicidad despolitizada para no causar daño a las/los precursores del sistema tal cual, se nutre de la individualización egoísta y narcisista que crea un mundo de ilusiones para cada quien dependiendo de sus gustos (también manipulados) y posibilidades, haciendo de la felicidad momentos esporádicos, como las ya famosas tarjetas Monex-Soriana que dio el PRI para comprar votos: una felicidad inmediata a cambio de una más larga y grande.

Las empresas no se quedan atrás. El gran secreto del éxito de la Coca-Cola, consiste en el bombardeo publicitario de su marca como sinónimo de felicidad: tomando Coca-Cola el mundo es más bonito. Claro que este tipo de mercadotecnia que invita a la adicción de ese veneno, esconde además otros peligros como la osteoporosis y la diabetes, primera causa de muerte en países como México. Pero no hay nada más refrescante que una Coca-Cola bien fría y esa felicidad instantánea es difícil de erradicar por que es un negocio.

La felicidad que chinga

El poder es la adicción de los políticos; les da una enorme felicidad que les digan “sr.(a) presidente(a)”, “sr.(a) gobernador(a)”, “sr.(a) diputado(a)” etcétera y tener dominio sobre los demás. No hay nada más alentador que el triunfo sobre el rival, chingárselo, y luego hacer tranzas con otros poderes, como el económico y el religioso. En este mundo la traición y el fraude son más eficaces que la competencia y los ideales; narcisismo puro, egocentrismo egoísta.

Esta felicidad es más notable en los políticos, por que estos se han acostumbrado a servir a un patrón (empresas y grupos de poder) chingando a la sociedad en general. No es nada nuevo descubrir el derroche en nimiedades como el nuevo avión presidencial y la nueva sede del Senado, grandes símbolos de poder, contrastando con la austeridad para con la sociedad, sobre todo en los sectores más marginados, por ejemplo, en los frecuentes y raquíticos presupuestos para el deporte, el arte y la educación o, en un ejemplo más reciente, el de las ya famosas sillas de ruedas donadas por la SEDESOL al gobierno de Sonora, un verdadero fraude.

No debe sorprendernos la felicidad de los priistas, cuya autorrealización consiste en ganar elecciones de manera fraudulenta e ilegal. Otras profesiones y gremios como el académico, tal vez se conforme con mucho menos: un buen sueldo, estímulos y de vez en cuando un reconocimiento a la labor para mantenerlos contentos y calladitos; igual el policía, el médico cirujano, el carnicero o el cazador, basan la felicidad sublimando su violencia a través de prácticas legítimas.  Otras profesiones como la de sicario, son todavía más energúmenas pues su felicidad consiste directamente en el daño generado a terceros.

La felicidad se pinta como un valor tan abstracto como el amor, y como éste, se interpreta de millones de maneras. Para fines prácticos y usos políticos, es tan útil para las religiones como para la política y la economía, pues a través de ella es posible homologar los sentimientos y sobre todo, las energías de la sociedad en la búsqueda de satisfactores de acuerdo a la época y sistema socio-económico y cultural que le toca vivir, pero manteniendo un orden que en realidad no le deja ser feliz, desarrollarse en todo su potencial.

Final feliz, ¿para quién?

La felicidad de alguien puede ser el sufrimiento de alguien más cuando la persecución de este fin se convierte en algo desleal y sin sentido de colectividad. En México tenemos muchos ejemplos de ello gracias a la televisión, la iglesia, el modelo económico y los traumas y rencores generacionales sin resolver. Curiosamente en estos tiempos, nadie parece feliz buscando la felicidad del otro(a) o los otros(as) incluyendo a otras especies o el planeta mismo y eso, querámoslo o no, es una de las formas en que estamos esclavizados y a merced de los grupos de poder egoístas, cuya felicidad depende de que sigamos engañados. 

miércoles, 22 de agosto de 2012

Segunda Marcha de Las Putas, Ciudad Juárez



Comité Organizador de la Marcha de las Putas 2012


 PROGRAMA
2ª MARCHA DE LAS PUTAS 2012

23 de agosto
11:00hrs.       Rueda de Prensa
Samborns Ciudad Juárez
Paseo Triunfo de la Republica #3809 Circuito PRONAF

24 de agosto

17:00hrs.       Punto de Encuentro
Parque Borunda
Calle Gregorio M. Solís

18:00hrs.       Inicio Marcha de las Putas
Ave. 16 de Septiembre

19:00hrs.       Carrera Mixta en Tacones 100 mts.
Inicio Calle Fco. I Madero
Meta Av. Lerdo

Continuidad de la Marcha

20:00hrs.       Cierre de la Marcha de las Putas
            Evento
Plaza de Armas
Av. 16 de Septiembre y calle Noche Triste
20:00 a 20:05  Recibimiento de la marcha por parte de las y los maestrxs de ceremonias
20:05 a 20:10  Lectura del pronunciamiento e invitación al público para que lo suscriban
20:10 a 20:25 Show Travesti
20:25 a 20:45 Presentación musical por Dite Demons
20:45 a 20:55 Presentación musical por MX
20:55 a 21:00 Cierre del evento

martes, 21 de agosto de 2012

Vivir en la mentira




No hay mejor almohada que una consciencia tranquila
Refrán alemán


Ciudad Cárcel, Chihuahua, verano del 2012


La sociedad de las apariencias es aquella que desarrolla constantemente elementos satisfactores inmediatos para una realidad no agradable de las relaciones sociales. Así por ejemplo, el alcohol (la cerveza, el licor)  cumple una labor social similar al de las religiones: conducen hacia la enajenación del alivio del espíritu, del alma; combate el estrés, para hablar en términos cotidianos actuales.

Este tipo de relaciones se da mayormente en sociedades totalitarias, jerárquicas y economías capitalistas; puede tener connotaciones nacionalistas, como describe Octavio Paz en El Laberinto… por ahí por las “Máscaras mexicanas. La preferencia por la Forma…”. En las sociedades contemporáneas además, la apariencia viene acompañada de soledad, por el individualismo, la desaparición de la comunidad y la noción de ella. 

Pero, ¿qué estimula la aparición y permanencia de dicho fenómeno?, ¿a quién se quiere engañar?, ¿para qué? La apariencia también puede disfrazarse de silencio, de ausencia; ahí está el elocuente ejemplo del silencio de la iglesia católica frente al fraude electoral en México. ¿De qué protege la apariencia? Los gobiernos bajo cualquier argumento (de seguridad nacional, confidencialidad, moral y buenas costumbres, etcétera) suelen cometer abusos, como el emblemático ejemplo de Wikileaks y el caso Julian Assange/Bradley Manning, perseguidos por Estados Unidos al revelar públicamente cables diplomáticos y sobre todo, información secreta de masacres a civiles realizadas en Afganistán por fuerzas de ese país, entre otros documentos.

La sociedad actualmente está predispuesta a las apariencias. Las y los políticos aparentan ser inteligentes y honestos; los noticieros y periódicos, pretenden ser veraces. O bien en el microcosmos de la vida diaria, actuando de acuerdo a la ocasión, con seriedad en un funeral, con alegría en una boda o con rutina al trabajar, poniéndonos un disfraz para cada ocasión. Es una costumbre disimular, aparentar, engañar; es la astucia de vivir y sobrevivir sociedades que además, suelen ser hostiles por herencia del patriarcado. La competitividad tan característica de las sociedades de libre mercado, también procura trampas, secretos, traiciones, así sea en un mercado o empresa, o en el deporte y la música; todo depende del grado de enajenación de la sociedad.

La apariencia de la mentira, cuando es social (es decir, cuando sociológicamente tiene un impacto en la forma de pensar y actuar de la gente o un sector de la misma) se transforma en hábito, costumbre y finalmente, cultura (generacional, nacional, etcétera) y es difícil de quitar. ¿Cómo se puede vivir en la mentira? Rehusándose a constatar la realidad o considerar otros puntos de vista, amparándose en la negación, la hipocresía o el cinismo, como el reciente caso de la elección federal, con tantos actores e instituciones involucradas, negando evidencias, ocultando información o simplemente haciendo como si nada.

Ciudad Cárcel cada vez se hace más grande, enorme. No tardan en llegar las cárceles privadas, por que la persecución policiaca arrasa con todo y pronto no va a haber cupo para tanta persona, además de la herencia de la narcoguerra. Nadie da cuenta de las desapariciones, pese a tanta denuncia y policía, que no se da abasto con tanto civil convertido en delincuente, aunque sea por no traer identificación o “para protegerte”, como suelen ahora decir las y los agentes discípulos de Julián Leyzaola antes de encarcelarte. En Ciudad Cárcel la apariencia se convierte en cifras: primero te crean una guerra ficticia, donde efectivamente muere mucha gente, y luego de disimular que no pasa nada y se exagera, se presumen estadísticas de la disminución de homicidios (contrariamente y pese a lo que se diga, los feminicidios continúan).

La promesa también es apariencia, por lo tanto, engaño y mentira (ensayo y error). En el neoliberalismo se adora el futuro, por que en él está la felicidad, por eso es inalcanzable. No es coincidencia la semejanza con la recompensa del cristianismo a posteriori, El Cielo, pues Adam Smith era monje. La promesa juega con la esperanza convertida en fe, por eso es tan dañina.

En las ciudades Cárcel se aprende a cuidarse del desconocido tanto como del policía; las y los ciudadanos de bien se convierten en potenciales terroristas, desde el que no paga impuestos o es desempleado, como el/la que sale a las calles a protestar, así sea estudiante o anciano. Sólo las sociedades cerradas dentro de Cárcel, las élites, gozan de un macabro juego de sobrevivencia con la libertad que da el dinero y las relaciones, es parte de la apariencia.

¿Cómo se sabe si vives en la mentira? Hay verdades sociales innegables, como la pobreza, la injusticia; pero también hay verdades personales, secretos que no se comparten con cualquiera (hay versiones sobre la orientación sexual de cierto priista cuarentón de copete que además tiene fama de golpeador, otro chisme basado en hechos sin importancia que sucedieron en San Salvador Atenco y con ser el número uno en feminicidios). Otras formas de enajenación están en la televisión, el fútbol, el sexo, las cantinas, el internet…todo lo necesario para olvidar la realidad, al menos un rato; la enajenación de la nada, de no involucrarse en nada, voltear al otro lado, encerrado en la casa, el cuarto, el fraccionamiento, vivir con precaución.    

No toda la gente vive en la mentira. Ahora la resistencia es moral, dialéctica de consciencia personal y colectiva, del presente y para el presente. Es época de cambios, pero sucede que mucha gente se quedó dormida en el siglo XX. La posmodernidad no significa fragmentos, sino fractales; de lo que ocurra hoy dependerá el mañana; el futuro no existe sino como perspectiva en un espacio caótico sin límites y sin centro, en constante movimiento, según dice Albert Einstein. Esa es la realidad que nos provee la ciencia para el siglo XXI.

Pero mientras la mentira es parte de la doble moral, del malestar social, del engaño y el error, Serge Galam, sociofísico de la Universidad de Jussieu, Francia, explica bajo modelos matemáticos lo que llama inercia: que un sistema democrático termina siendo conservador e inmovilista, inerte.

jueves, 16 de agosto de 2012

Universidad Autónoma del PRI de Juárez






Como era de esperarse, sin guardar las apariencias lo más mínimo, el nepotismo se instala en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) a través del nuevo rector por unanimidad (un aplauso por favor) Ricardo Duarte, cuyo mayor mérito por supuesto, es ser el hermano del actual gobernador, ¿hacía falta algo más?

La mafia del PRI cada vez es más descarada, cínica y soberbia. No quieren dejar nada fuera de su alcance: medios de comunicación, sindicatos, colonias, campo, pueblos y, por supuesto, universidades. No es que se trate de algo nuevo, sino de la continuación de la mediocridad, el abuso y la corrupción tan característico de tan desprestigiada organización política.

La UACJ se ha caracterizado desde sus inicios por ser un instrumento del PRI, casi todos sus rectores (por que no ha habido rectoras) son de ese partido y egresados de la Universidad Autónoma de Chihuahua, como si fuera una colonia de estos organismos. De entrada, eso de “autonomía” queda en entredicho. La UACJ todavía espera y aspira a ser una universidad independiente, autónoma, democrática y en manos de sus propios egresados.

En cuanto a las y los consejeros universitarios que eligieron en nombre de los 25 mil alumnos(as) y otros cuantos miles de maestros(as) y trabajadores(as) simplemente actuaron con la despolitización social característica de este país y ciudad, por las buenas (ignorancia, apatía) o por las malas (manipulados, comprados o amenazados). La realidad de la UACJ es y será la continuación de las políticas neoliberales en contra de maestros y alumnos, una universidad mayoritariamente de borregos sumisos que no dan lata, como debe ser.

Esta triste realidad casi trágica, no es exclusiva de las y los universitarios. Las y los profesionistas egresados de esta institución a final de cuentas se incorporan como tales a la sociedad, con su buena o mal formación, sin compromiso social, a proseguir su destino de manera egoísta. La UACJ lejos de ser una universidad de primer nivel, como siempre nos quieren hacer creer sus autoridades, sigue evidenciando lo mismo que aqueja a muchos de sus egresados(as): falta de compromiso con las/los universitarios, con la sociedad; nepotismo, grupos de poder, malas prácticas laborales…todo un palacio de marfil que sirve como trampolín a sus rectores.

A favor de la UACJ se debe decir que no es la única universidad priista (hay otras peores) que dentro de la comunidad universitaria sí existen voces disidentes y personas éticas, aunque son la minoría y que, así sea modestamente, sin esas personas éticas no habría prestigio universitario. De hecho, la rectoría usurpa funciones que le corresponden a los consejos Universitario y Técnico: toma decisiones en su nombre, lo cual le quita autonomía y democracia a los que se supone son los órganos máximos de la universidad, no el rector.   

¿Qué esperar del nuevo rector/viejo sistema? Nada nuevo, más bien mayores cuotas a las y los alumnos, cero apoyo a las universitarias desaparecidas y sus familias, abusos y explotación a los maestros(as) de horas sueltas, derroche de recursos sin rendir cuentas, etcétera; ¿qué de bueno puede venir de un priista? Para la sociedad nada, para los priistas y sus huestes, pues para empezar, trabajo, transas, apoyo y sumisión al gobierno municipal del Teto Murguía y del gobernador…si Dios existe, de seguro es priista.

Todavía el día de ayer el flamante y viejo rector Duarte tuvo la oportunidad de congraciarse con las y los estudiantes que organizaron a través del movimiento #Yosoy132, un debate al que sólo acudió el doctor Nolberto Acosta, los otros dos paleros (perdón, candidatos) tampoco asistieron. Debe ser muy fuerte la línea política que trae dicho personaje para en su discurso decir que se “preocupa” por la comunidad universitaria y en la práctica se comporte como un déspota. Cuidado disidentes.

El microcosmos de la UACJ se parece mucho al macrocosmos de México: un espacio cooptado por déspotas, que no rinden cuentas a nadie; que trabajan de espaldas a la sociedad; un lugar donde se adora la mediocridad, se recompensa la arbitrariedad y la fidelidad (al rector, claro) y se hace uso de los recursos discrecionalmente. Además el codiciado puesto de rector tiene un envidiable sueldo vitalicio de varias decenas de miles de pesos, del que muy bien nos pueden platicar TODOS los ex rectores. ¿Será por eso que la UACJ tiene problemas económicos y recurre a aumentar las cuotas a estudiantes?

Como estudiante y en un tiempo “maestro por honorarios” de la UACJ, me avergüenza que la universidad de pasos hacia atrás. Pero por otro lado y en honor a las y los buenos maestros(as) y compañeros(as) que tuve (estudiantes y trabajadores) lo menos que puedo hacer para salvar mi honor y el suyo, es advertir a la sociedad que no todos los y las egresados, maestros(as) y trabajadores(es) de la UACJ somos priistas, corruptos ni mediocres. Con pena ajena, le ofrezco una disculpa a la sociedad juarense principalmente, por las aberrantes acciones que hace la universidad y las consecuencias de sus actos.

Mil disculpas.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Ciudad Juárez, engendro del PRI




Lo peor que un príncipe puede esperar  de un pueblo que no lo ame
 es el ser abandonado por él.
Nicolás Maquiavelo


A poco más de un mes de consumido el megafraude electoral, la vida cotidiana juarense se apresura a regresar a la realidad priista de Estado policiaco (esa que asusta tanto a las y los chilangos) utilizando el terrorismo de Estado para seguir abusando de una sociedad enajenada, empobrecida política y económicamente.

En esta ciudad donde “no pasa nada” y “los homicidios van disminuyendo”, donde “hay que hablar bien de Juárez”, el priismo local se apresura a consolidar cotos de poder, como en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, donde un hermano del gobernador del estado compite por el puesto de rector. Más preocupante aún, el congreso del Estado está cocinando una reforma constitucional estatal para aumentar a cuatro años los periodos de presidentes municipales y diputados(as) claro, sin consulta pública de por medio. El PRI es mayoría en el congreso, ¿mayoriteo?, ¿por qué no? Sería justificado como “democrático”.

Esta normalidad también incluye el acoso policiaco a la ciudadanía, es decir, una posición de abuso policiaco contra la sociedad juarense que mantiene la atmósfera de miedo sin la cual no podrían “gobernar” las actuales “autoridades”. ¿A quién denunciar cuando es la policía la transgresora de la ley?, ¿a Derechos Humanos? JA, JA, JA.

Hay más de un motivo de desconfianza hacia el gobierno cuando trata a las y los ciudadanos como súbditos. En el caso de Juárez, es menester  guardar las apariencias mientras se termina de instalar un Estado de excepción permanente como modelo de vida. La ciudad no se ha recuperado ni económica ni psicológicamente; pero ahora la violencia sórdida se expande hacia un proceso de despoblamiento y destrucción de Juárez a favor de Gerónimo y Guadalupe (¿dos nuevas ciudades?). Todo bajo cobijo priista y a favor de un modelo neoliberal de “desarrollo”.

Pero la vulnerabilidad del PRI se encuentra en sus propias filas y es irremediable. 

Las torpezas del actuar de la actual administración municipal del tristemente célebre Héctor “Teto” Murguía, un priista populista neoliberal al estilo Enrique Peña Nieto, lo han confrontado rápidamente con las y los juarenses en dos situaciones distintas: la primera, con el rumor de la próxima desaparición de un antiguo restorán, “La nueva central”,  so pretexto de la “remodelación” del centro histórico (proyecto desconocido por la ciudadanía) creándose una manifestación inmediata en contra de la demolición de ese edificio (curiosamente, otras protestas locales, contra el feminicidio o la violencia en el Valle y Lomas de Poleo, por ejemplo, no generan tantas simpatías, ¿será síntoma de nuestra enajenación?).

Luego, como no conforme, o tal vez no sabiendo cómo actuar de otra manera, otro evento penoso de parte del municipio, el decomiso de mercancía de un evento ya tradicional y familiar (de esos que les gusta tanto a la “gente de buenas costumbres”) llamado “Arte en el parque” utilizando lo que según testigos, fue un excesivo operativo policiaco. Las críticas de la sociedad no se hicieron esperar. Al PRI le funcionó muy bien la veda electoral, pues la sociedad descansó del protagonismo del Teto y el gober (con la excepción de Leyzaola) pero ya se les ve ansiosos de seguir mostrando sus flaquezas.

Hablando del temible por terrible, jefe de la policía municipal de Ciudad Juárez, Julián Leyzaola, hoy es prácticamente un secretario de gobierno adjunto que se encarga de hacer el trabajo sucio del municipio: recabar impuestos violentando a la ciudadanía. El poder que adquiere esta persona crece al igual que su negra leyenda; sin ley, Leyzaola es una especie de brazo armado del Estado local, el municipio. En él descansa la “paz” de Juárez, la “armonía” del buen gobierno. Nadie se salva de Leyzaola: periodistas, activistas, jóvenes, mujeres, ong´s, trasnochados, desmadrugados, desempleados(as) nadie. De los malandros,  “se matan entre ellos” dice Leyzaola, queriéndonos decir a la sociedad “civilizada” que de la gente buena se encarga él; por los demás, no responde.      

Este es el PRI reloaded, en decadencia y sumergido en sus propias heces, la adicción total al poder. El laberinto de la enajenación los hace cada vez más cínicos, más obvios. El PRI que conocemos es un artefacto putrefacto del siglo XX, anacrónico; un cáncer que se debe extirpar si se desea vivir sanamente.

Las y los juarenses somos un engendro del PRI nacionalista y neoliberal: prole silvestre del patriarcado postrevolucionario y proestadounidese a favor del valemadrismo. Vivimos por décadas en este desierto de ciudad maquiladora sin parques, sin teatros, sin luz; con pavimento insuficiente, con educación deficiente; en barrios bravos, en fraccionamientos enrejados; acostumbrados a la transa y el soborno, a la mediocridad; a añorar cruzar al Chuco, Teczas, y dejar la pobreza, la ignorancia, lograr el ascenso económico, de clase.

Hoy ese engendro está mutando, la sociedad anónima.

   

martes, 7 de agosto de 2012

Chef Maquiavelo


Chef  Maquiavelo
Recetario




Presenta:

De cómo los gobiernos devienen déspotas, la gente idiota y la sociedad anómica




Esta es una receta inventada de acuerdo a los gustos de Nicolás Maquiavelo, si este fuera chef y contemporáneo del siglo XXI; para entender cómo funcionan las sociedades pre y pos modernas actuales.


Ingredientes:

1 (una) sociedad previamente despolitizada y enajenada. No importa el tamaño, puede ser una ciudad, un estado o un país.

1 (un) gobierno autoritario y corrupto.

1 ó más medios de información aliados o corruptos.

1 (una) religión de masas o en su defecto, varias que hagan la función.

Empresarios al gusto.


Además se va a necesitar:

Un sistema económico que proteja los intereses de las élites, preferentemente neoliberalismo, pero puede usar también cualquier otro sistema capitalista.


Preparación:

Alimente a su sociedad con comida chatarra previamente publicitada y legitimada por la televisión. Rocíe muy bien las mentes de las personas con desinformación y condicione sus gustos desde la niñez con entretenimiento enajenante de acuerdo a sus intereses. Haga alianzas con la(s) iglesia(s) y empresarios para completar la enajenación de las mentes con ideas dogmáticas y adhiera muy bien con la enajenación económica del consumismo y la pobreza previamente establecida. Muy importante: revuelva muy bien estos ingredientes de tal manera que confunda a la sociedad y ésta la interprete como la realidad.

Establezca instituciones y organismos de moda como partidos, elecciones, Derechos Humanos, etcétera. Dé la impresión de que se vive en una democracia (no importa que la gente no sepa, de eso se trata) y utilice los medios de comunicación para bombardear con mensajes sobre la obra de gobierno. Mientras publicita obra puede desviar recursos para su propio beneficio o sus socios. No permita la prensa libre; ante cualquier información verídica y persistente, no dude en utilizar cualquiera de las formas de disuasión conocidas (amenazas, robo, censura, atentados…).

Lentamente conceda algunas exigencias sociales, como escuelas o parques (de todos modos es su obligación) pero sin soltar la parte ideológica. Haga o rechace reformas de todo tipo sin consultas públicas y procure tener en armonía y contentos a sus socios empresarios y religiosos. No escatime recursos en imagen, viajes, lujos, publicidad, sobornos,… todo es permitido.  

Por si acaso, mantenga siempre una buena porción de personas adictas a usted y su grupo de poder, así como una partida de dinero en caso de que requiera comprar voluntades, si llegará a faltarle sociedad, por efecto de alguna represión a algún movimiento social, por emigración o por la misma despolitización y apatía. Puede inyectar un poco de miedo, pero siempre en raciones controlables, pues mucha cantidad de miedo puede resultar contraproducente.  

Tenga cuidado de no agregar ingredientes no incluidos en la receta, como el narcotráfico o gobiernos extranjeros, pues podría perder no sólo el gobierno, sino también su vida o su libertad.

  
Y  listo:

Si sigue estas sencillas instrucciones, ya tiene una sociedad dócil, a modo, engañada, apática y fácilmente manipulable. Con esta receta puede hacer lo que quiera: enriquecerse (lo más común) pero también puede darle rienda suelta a sus deseos y pasiones; por ejemplo, creando guerras si es usted sanguinario; o bien hacer negocios con empresas extranjeras explotando los recursos de todos y todas; éstas le pueden contratar o rescatar como recompensa cuando termine su gestión.

Disfrute de su despotismo, por que dura poco.  

miércoles, 1 de agosto de 2012

El prestigio del PRI




¿Usted consultaría a un médico, maestro, abogado, policía o sacerdote priista?

Es una pregunta provocativa, pero también seria. El Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha hecho los méritos suficientes (y como ejemplo está la reciente elección) para alimentar con más elementos la animadversión priista. En el imaginario colectivo mexicano el desprestigio del PRI es más fuerte que nunca.

El daño que el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto (EPN) hace a su partido es innegable y de amplio alcance. Las bromas populares en su contra no faltan por que cada semana, casi cada día, EPN no deja de dar motivos para la burla con su inevitable debilidad mental. Además las muestras del megafraude electoral priista son simplemente enormes, tanto que ya no dejan cabida para el cinismo, esa práctica arrogante tan común en este partido.

Si ya de por sí el PRI goza de una fama de ochenta años de corrupción, autoritarismo, perversión y un largo etcétera, al parecer irreversible, ahora también y después de tanto daño que han hecho al país, son víctimas de sus propios errores, de su propia porquería, al ser incapaces, obviamente, de producir  “líderes” políticos lo suficientemente inteligentes como para continuar con sus conocidas prácticas, que si bien les siguen dando resultados, cada vez les es más difícil tener elementos en sus filas mínimamente presentables, es decir, que no parezcan tanto priistas.

Hay muchos ejemplos de la calidad moral de los políticos que produce el PRI: los gobernadores César y Javier Duarte de Chihuahua y Jalapa, respectivamente, son ejemplos de incapacidad, fascismo y mediocridad, donde el narco, el homicidio, el feminicidio, la pobreza y la impunidad son la marca de esos estados. Pero hay muchos más, como el presidente municipal de Tlalnepantla Arturo Ugalde, el alcalde mejor pagado del país y tal vez del mundo(750,000 pesos al mes) o el no menos polémico alcalde de Ciudad Juárez Héctor “Teto” Murguía, famoso por su analfabetismo funcional y los rumores de su relación con el narco; ambos alcaldes, Ugalde y Murguía, lo son por segunda ocasión, curiosamente, en municipios donde hay alto abstencionismo. No está demás recordar los procesos y acusaciones que siguen los ex gobernadores de Tamaulipas, Tomás Yarrington; de Coahuila, Humberto Moreira; de Oaxaca, Ulises Ruiz; y no menos importante, el “gober precioso” Mario Marín de Puebla.       

¿Pero quiere más? Pues ahí está el peligrosísimo y siempre mal recordado ex mandatario Carlos Salinas de Gortari; el grupo Atlacomulco de Carlos Hank y Arturo Montiel; el SNTE de Elba Esther Gordillo; sacerdotes como Onésimo Cepeda, ex obispo de Ecatepec; empresarios como Emilio Azcárraga Jean; líderes sindicales como Carlos Romero Deschamps; “periodistas” como Mario Vázquez Raña; nuevos “intelectuales” venidos del PAN, como Manuel Espino y Vicente Fox. La CNC, la CNOP, la CTM, Antorcha Campesina y un ejército lumpen de gente muy jodida dispuesta a todo, además de una burocracia leal o forzada a disposición como policías, jueces, rectores de universidades, “estudiantes”. Bonito partido donde se practican además los favores sexuales para hacer carrera política.

Si bien es cierto el PRI se “robustece” actualmente con dinero de posible procedencia del narcotráfico, además de las arcas públicas de los estados priistas para comprar voluntades, en realidad es un partido en proceso de descomposición. Su debilidad es precisamente su modus vivendi, su inagotable adicción al poder que atrae a individuos y grupos afín. Para engrosar las filas y hacer carrera dentro del PRI no es necesitan títulos (aunque sirven) sino tener sangre fría y estómago para tolerar los excesos de todo tipo. Ahora con la construcción de EPN como político plástico, inevitablemente sus “cualidades” alcanzarán a todos y todas las priistas por igual.

Así pues, alguien la pensará dos veces si necesita, por ejemplo, un profesionista y descubre que éste es priista: no sólo desconfiará de sus credenciales y habilidades, sino sospechará que lo querrá engañar y sacar dinero. Y es que parece chiste, pero es fácil descubrir a un(a) priista: si son universitarios, no saben ni escribir y sus gustos son vulgares y frívolos; si son columnistas  o “intelectuales” de algún diario, sus opiniones son totalmente parciales que hasta un niño(a) se da cuenta; si son burócratas, de seguro son los más holgazanes y mediocres. Destacan por su falta de ética, poca inteligencia y agresividad; no por nada la sociedad mexicana en general los rechaza.

Hoy todavía se ven por las calles autos con sus calcamonías del PRI y EPN, orgullosa gente alienada por el dinero, el poder y el egoísmo, el mundo de la transa y la impunidad, una verdadera mafia. El PRI seguirá siendo por un tiempo el partido que es, no va a cambiar. Lo que está cambiando es el mundo y, aunque el PRI sigue siendo una mafia peligrosa, no podrá soportar el cambio de los tiempos. Mientras tanto hay que ayudarles a encontrar el camino a su desaparición por el bien de México y de ellos mismos.

Chiste:

Un padre priista le aconseja muy ilusionado a su hijo:

Hijo, no estudies para que de grande seas como Peña Nieto.

lunes, 30 de julio de 2012

El Estado egoísta y el PRI


(Caricatura tomada de caricaturistapacote.blogspot.com) 

Existe un miedo sociológico real al Partido Revolucionario Institucional (PRI) por  su pretendido “retorno” al poder. Para ciudades como Juárez o Oaxaca, que conocemos muy bien los gobiernos del PRI, sabemos la que le espera al país. No es que el PRI sea el peor de todos los partidos, sino además en su etapa neoliberal, conservadora y de derecha, los hace cada vez más peligrosos.

Se trata de un estilo de gobierno autoritario muy conocido por sus métodos represivos y antidemocráticos que son marca de la casa y que luego también han aplicado  y siguen aplicando todos los demás partidos (incluyendo los de “izquierda”) por que, tal vez la única institución a la cual el Estado no se atreve a renunciar (privatizar) es al aparato policiaco-militar, la institución máxima del poder masculino, un símbolo altamente patriarcal y hegemónico; el famoso monopolio de la violencia weberiano, ahora llevado a las esferas del capitalismo salvaje y en crisis que no duda en el recurso de la guerra para solucionar sus problemas o justificar su sanguinaria mediocridad, como Calderón en México.

El Estado es egoísta por culturaleza.  De la monarquía a la oligarquía, del esclavismo a la democracia capitalista y el socialismo totalitarista, sus acciones pasan siempre por hombres de poder, no esos y esas que se hacen llamar “presidentes” sino de los grupos de poder (élites, como dice Wright Mills): El Papa quién es sin la Curia, Obama sin el ejército y los empresarios, Calderón sin el PRI y EUA. Desde Thomas Hobbes se justifica “científicamente” un poder práctico en pocas manos. Preservar el orden social, el status quo, es preservar el Estado; es decir, la seguridad de su clase dirigente; ningún rey o dictador puede decir que “gobernó” solo, ni aún Hitler.

El problema con el egoísmo es la supervivencia. Existe un debate entre las ciencias sociales y las naturales sobre la naturaleza o aprendizaje de la especie humana; si somos sociables (amigables) o más bien somos egoístas (si sólo podemos pensar en el beneficio personal) si es lo primero, seguramente está por ahí uno o varios genes que nos predisponen a socializar (como el apareamiento, por ejemplo, para preservar la especie) y de ahí todo estaría relacionado: el amor como punto de partida. Pero si es lo segundo, entonces tenemos una situación de adaptación más o menos forzada, donde ante la percepción de un ambiente hostil se anima una convivencia, más o menos pacífica, con otros grupos e individuos; se tiende a lo individual o a pequeños grupos, pero no se va más allá, salvo que sea para dominar a otros grupos e individuos. Las clases altas y el culto al héroe capitalista, serían un ejemplo actual de esto, como el esclavismo lo fue en el pasado.

En el plano político, que involucra lo económico y lo sociológico, la democracia representativa-electoral es la última moda desde la Segunda Guerra Mundial para acá. En algunos países como México, el monopolio de participación política la tienen los partidos; en el caso de Estados Unidos, se trata sólo de dos partidos. La consolidación de los partidos políticos se da en el siglo XX; burgueses y socialistas, ambos sistemas ejercen Estado; desde ahí se dirigen las finanzas, los recursos; se aplica la ley, se reprime a la oposición o se invaden países; todo en nombre y beneficio del Estado.

¿A qué nos vamos a enfrentar con el PRI? Seguramente arden en ganas de venganza ante tanta presión social, nacional e internacional. En Ciudad Juárez tenemos la policía de Leyzaola, que ya hace lo que es lo suyo: violar la ley; más la violencia del narco, más la observancia de la Border Patrol o la migra, como cariñosamente se le dice por estos rumbos. También tenemos CTM, FUTV, CROC, sindicatos priistas que hacen posible uno de los peores transportes públicos de México, por ejemplo. Pero más importante y alarmante aún, es la división de la ciudad en dos: hacia el poniente y el oriente, la destrucción del centro y el desvío de recursos para desarrollar dos nuevos polos económicos y urbanos, Gerónimo y lo que antes era el Valle de Juárez, hoy asesinado bajo el pretexto de la “guerra” contra el narco, para desarrollar una nueva urbe en el poblado de Guadalupe, cruce con Tornillo, Texas, mientras Gerónimo con Santa Teresa, Nuevo México.  En ambos casos se despoja, expulsa o mata a sus habitantes, todo en tiempos priistas.

El narco ya estaba ahí, Televisa ya estaba ahí, la corrupción ya estaba ahí; el PRI nunca se ha ido de la vida de México y las y los mexicanos. ¿Qué es lo que lo hace ahora más peligroso? Que termine con la rotación de poder partidista es lo de menos; que terminen de peleles de alguien más es muy grave. No sabemos qué y cómo han pactado con el narco, con los empresarios, con Washington; qué tan debilitados llegan por la falta de legitimidad; eso puede ser muy perjudicial para el país, pues pueden negociar desfavorablemente y en contra de la sociedad y a favor de sus enemigos. Ejemplos en nuestra historia muchos, como el de Santa Anna en el siglo XIX, ¿recuerdan la pérdida de la mitad territorio? Los políticos son capaces de cualquier cosa con tal de alcanzar o mantenerse en el poder, pero también para salvar el pellejo.

El PRI está en crisis como el Estado “democrático” y el capitalismo neoliberal. Sus políticos dejan mucho que desear en todos los planos, pero sobre todo, en el intelectual, lo cual agregado a sus ya conocidos apetitos de poder y corrupción, hacen que el Estado priista pierda poder en relación con sus aliados, pero se vuelva más virulento para la sociedad, su riqueza y medio ambiente, como de hecho no ha dejado de suceder desde la Colonia y como está pasando en estados como Tamaulipas, Coahuila y Chihuahua en relación con el narcotráfico.