Mostrando entradas con la etiqueta policía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta policía. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de octubre de 2013

Miedo a la anarquía


Al capitalismo no se le discute, se le destruye.
Buenaventura Durruti
El Estado mexicano gobernado por el PRI neoliberal y en contubernio con periódicos de derecha, han encontrado un “nuevo” enemigo en quien depositar  y alimentar miedos, odios y amenazas a la “democracia” mexicana en la figura encapuchada de un “anarquista” anónimo, agresivo y peligroso que, curiosamente, aparece puntualmente en cada marcha y mitin desde el primero de diciembre del 2012 (¿?)
¿Por qué el miedo a la anarquía?
Parafraseando a Erich Fromm en su libro El miedo a la libertad (1941) donde describe psicológicamente el tránsito de la sociedad alemana al nacional socialismo después de la Primera Guerra Mundial, en estos momentos el miedo a la anarquía es comparable, pues la sociedad mexicana tiende al autoritarismo manipulada no por una figura autoritaria y carismática como Hitler, sino por el retorno del partido de Estado (PRI) como partido fuerte y omnipresente, ahora en su fase neoliberal, entreguista, traidor y condimentado con fuerte tufo persignado católico.
Al igual que el primero de enero de 1994, cuando irrumpe en la escena nacional e internacional el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) primera guerrilla posmoderna anarquista, el trato del Estado y su prensa afín es prácticamente la misma de hoy: descalificación, manipulación y desinformación para presentar a los subversivos como enemigos del pueblo, como “sediciosos” a los que hay que eliminar no sin antes haber desprestigiado sus causas de origen e ideológicas. El Estado mexicano, o mejor dicho, la plutocracia cleptómana que gobierna el país apoyada en la partidocracia y la curia católica,  todos de derecha, al sentirse amenazados en su modus vivendi, reaccionan de manera virulenta hacia quienes consideran sus enemigos, haciéndolos pasar por enemigos del pueblo.
La anarquía en la prensa negra
Un verdadero insulto a la memoria de los hermanos Flores Magón es la campaña de desinformación de periódicos como el Reforma, El Universal o El Diario de Ciudad Juárez, en contra del amplio y heterogéneo movimiento anarquista, que no nació hace diez meses, sino hace siglos. Aparte de asumirse anarquistas, los Flores Magón ejercían el periodismo libre y comprometido con el pueblo, algo difícil de encontrar hoy en sus colegas de estos días, pues exige no sólo veracidad, sino valentía y por lo tanto, peligros. Hoy a periódicos de izquierda como La Jornada, periódicos como los antes mencionados los descalifican como “poco serios” por que según ellos, no pueden ser imparciales al declarar abiertamente su postura política, ¿acaso el lucro capitalista detrás de sus ganancias y editoriales carece de ideología?, ¿qué seriedad acusan los amarillistas El Gráfico o el P.M.?; ¿los periódicos de derecha no tienen ideología? 
La cuestión es que existe una campaña de criminalización social y de la protesta social en contra de algunas variables del anarquismo, como las y los jóvenes punks, en quienes desviar la atención y hacer olvidar así que quien verdaderamente es violento y abusa de su poder es el Estado y no al revés. Caso interesante es el de El Diario, pues ya ha demostrado en sus noticias y reportajes su mentalidad fascistoide en el desprecio a ciertos actores sociales que no son de su agrado, como los artistas urbanos o quienes viven de la limosna, pero por otro lado no tocan ni critican a verdaderas amenazas a la sociedad como los ruteros, menos aún al narco o a los jefes policiales, a quienes temen, no se diga a los gobiernos de quienes maman.
Ignorancia y malicia
Es obvio el interés cupular por confundir a la ya de por sí despolitizada sociedad al presentar a todos y todas las anarquistas como violentos y desalmados. Para crear miedos mintiendo, el PRI es un especialista: compra prensa, infiltra manifestaciones, encarcela a inocentes, asesina a activistas o firma tratados internacionales que no cumple, por ejemplo, en DDHH o de protección a las mujeres. Jamás la derecha ni ningún Estado autoritario (que lo son todos por patriarcales) te va decir por qué surge la anarquía o el socialismo, pues significaría asumir su corrupta responsabilidad, pero sí te contagiarán de sus miedos. 
La malicia antes descrita destapa la ignorancia (real o pretendida) de temas que no conviene divulgar. Así por ejemplo un(a) anarquista según el Estado y sus medios, será un vándalo destructor de la paz y no un agente de cambio, haciéndoles ver ante el público como anómico, caótico y como pretexto para la represión. Cierto que existen dentro del movimiento anárquico actores y acciones violentas, pero, esa violencia es incomparable con la del Estado o del neoliberalismo; no todos los anarquistas optamos por la violencia como método o bien existen aberraciones tipo los anarcocapitalistas, defensores de la propiedad privada (sic).
Internet, el quinto poder
Para el siglo XXI la lucha por la libertad de expresión se abre en el ciberespacio. A pesar del espionaje; a pesar de los intentos de censura y a pesar del lucro económico, el internet brinda la posibilidad de subir, buscar o contrastar la información. De esta manera no sólo encuentras el famoso anónimo “Manual del anarquista” sino también su historia de dudosa procedencia. Le buscas un poco más y te encuentras el software libre o los copyfree y copyleft; a autores interesantes como Fernando Gil Villa, autor anarko (como él se asume) de la Universidad de Salamanca o a los ahora célebres Wikileaks de Julian Assange; las y los internacionalistas Anonymous o al peligrosísimo crítico delstablishment, Noam Chomsky y no se diga, los testimonios gráficos y literarios de reporteros activistas, no necesariamente anárquicos.
No se crea todo lo que dicen los grandes periódicos y medios de comunicación ligados al Estado. Alto a la campaña mediática anti anarquista. Prensa libre para Chihuahua, ¡ya!

jueves, 6 de junio de 2013

Campaña anticampaña




Dedicado a El Burro Chón

La competencia electoral en México en poco tiempo dejó de ser considerada en serio. El desprestigio de las instituciones políticas es enorme, tan grande como el cinismo y la erosión de la llamada “clase política”, comenzando con el PRI, pero abarcando a todos los partidos políticos, institutos y tribunales electorales. Jugar a la democracia para justificar gobierno, es el juego y disfraz de un grupo parasitario al servicio de intereses particulares y egoístas.

Las elecciones del 2013 en Chihuahua de lo que más van a adolecer es de credibilidad: candidatos chapulines, pragmatismo partidista (alianzas y coaliciones desideologizadas) candidaturas marcadamente empresariales, discursos chatarra, compra de votos, instituciones públicas y privadas afines…todo está previsto para continuar con una costumbre desvirtuada cuyo significado es hoy sinónimo de despilfarro y engaño; de discurso y teatro; de formalidades para legitimar un sistema político-económico y cultural que hoy sigue sumiendo en la pobreza, ignorancia y apatía a su población.  

¿Qué significa la democracia? ¿Un grupo en el poder para gobernar sobre el resto de la sociedad? Ahí inicia el primer engaño: en la concentración del poder político en un grupo; eso implica desequilibrio, un sometimiento de los muchos a los pocos. En las democracias electorales el gobierno es elegido por mayoría, segundo engaño; el gobierno del pueblo termina siendo el juego de los grupos económicos, militares, religiosos, sin la participación de todos las y los individuos de una sociedad dada. Los representantes “populares” (diputados, senadores, regidores) son sólo soldados mercenarios tratando de hacer carrera fortaleciendo el sistema.

Ya para cuando estén las campañas en plenitud de sus actividades, la ciudadanía debe recordar de nuevo el feminicidio crónico y el genocidio chihuahuense de la “guerra” contra el narco, presente a la fecha en todo el estado; los abusos de  Julián Leyzaola en Ciudad Juárez; el asesinato de activistas, el acoso a periodistas  y un sinnúmero de casos de violación a los derechos humanos. Por que todo será alegría para quienes apoyan las campañas, como la Iglesia católica, las cámaras empresariales, y tal vez de manera indirecta, actores como las mineras canadienses y los dueños de los pozos clandestinos menonitas (es decir, los inversionistas extranjeros y las élites protegidas) mientras la hambruna y ecocidio en la Sierra Tarahumara se olvidará, vendrán los candidatos-payasos tipo el Teto Murguía a fastidiarnos con sus simplonadas y cinismo o si no, los clásicos románticos-populistas que te quieren bajar el sol, la luna y las estrellas a cambio de tu preciado voto.

Pero todo este circo es innecesario, evítenos la pena de avergonzarnos con sus miserias; está más que demostrado la efectividad de los monederos electrónicos, los celulares desechables y las tradicionales concentraciones populosas en viaje redondo con cachucha, camiseta, banderilla, su lonche y Pepsi-cola incluida como fuente formidable de compra de votos, así que para qué tanto circo si ya sabemos cómo van a ganar y quiénes van a votar. Ya sabemos para qué se usa la deuda pública contraída por estados (como Coahuila, Tabasco o Chihuahua) y los programas de gobierno tipo “combate a la pobreza” (comida chatarra por votos).

Abstencionismo y voto nulo: verdaderos termómetros de una elección actualmente.

Votar o no votar es un ejercicio y decisión individual, pero votar no es elegir, sino legitimar y sin embargo, el efecto de culpa se instala como un chip y se aferra a reglas obsoletas y regímenes autoritarios; por temor se vota más que por ética. Votar significa estar contento con el régimen y no querer cambiar . Por el contrario, el voto nulo y la abstención son dos caras de la misma moneda: una protesta silenciosa, un descontento y reflejo de la real politik del todavía vigente Old Regime y de cómo la gente responde al engaño, así esté despolitizada.

Es muy posible que en estas elecciones del 2013 se rompan records de inasistencia (abstencionismo) pues la actividad es como volver al pasado, cuando se votaba para legitimar al PRI. La participación electoral anda por debajo del 30% en elecciones estatales intermedias de los años recientes. La diferencia podría ser el voto nulo, en su ambivalencia de participación electoral y abstencionista, cuyo número crece a cada elección. Para anulistas, apartidistas y abstencionistas las siguientes sugerencias:

Dedícale tu voto a alguna causa que valga la pena apoyar o llamar la atención, por ejemplo, contra la privatización del agua, el maíz transgénico o el abuso policiaco.

Agrega el nombre exigiendo justicia por alguna de las personas desaparecidas o asesinadas de este estado.

Vota por tu lucha particular (legalización de la marihuana o los matrimonios gay; contra el maltrato a los animales; defensa del Estado laico, poligamia…)

También puedes dejar tu boleta en blanco si tienes la suficiente confianza de que no será alterada. Recuerda que el voto es anónimo, si te place o te sirve de desahogo, hasta puedes mentar madres y padres.

En el inevitable caso de enfrentarte en la vida cotidiana con campañas y candidatos se recomienda:

Pega un escrito o calcamonía en un lugar visible de tu casa o carro (una ventana, por ejemplo) donde expliques muy claro que no recibes propaganda partidista de ningún tipo o a candidatos(as).

Si hay comité de vecinos donde vives, vigila que no se organicen mítines partidistas sin consentimiento vecinal.

Sí hay un mitin partidista y están contaminando con ruido excesivo u obstruyendo las vías de tráfico, puedes llamar a tránsito o la policía, las campañas no les da privilegios ni impunidad.

No es obligación recibir propaganda no deseada en tu casa, trabajo o la vía pública.



viernes, 8 de marzo de 2013

Semana negra para la prensa en Chihuahua



El domingo 3 de marzo es asesinado en Ojinaga el periodista Jaime Guadalupe González Domínguez, director del periódico en línea Ojinaga Noticias; en los primeros minutos del miércoles 6 de marzo, son balaceadas las oficinas de El Diario y Canal 44 en Ciudad Juárez; un día antes y un día después, roces de periodistas con el jefe de la policía de Ciudad Juárez, Julián Leyzaola y con los guardias del gobernador del estado, César Duarte. El viernes 8 de marzo aparece una carta pública del columnista político Jaime García Chávez sobre la desaparición de sus textos dominicales y/o posible censura en El Heraldo de Chihuahua.

Los primeros cien días del nuevo-viejo régimen nos da, como las cabañuelas de inicio de año, una panorámica del porvenir. Es sin lugar a dudas a través de los símbolos como representamos la cotidianidad y la “realidad” para, de alguna manera, incidir o protegerse de ella. Es mal augurio la continuación del asesinato a periodistas y la justificación del Estado policiaco como única salida a la violencia. Hasta un niño(a) de primaria sabe que la violencia (es decir: la pobreza, el hambre o la avaricia) son origen de la delincuencia y no consecuencia. Por eso llama la atención los atentados a los diversos medios de comunicación y libre pensadores en tan poco tiempo, pues pareciera un pretexto del Estado para seguir militarizando, pero no necesariamente para hacer justicia. Ahí el tristemente célebre caso del doctor Víctor Manuel Oropeza, legendario columnista político asesinado a principios de los años noventa del siglo pasado, primer mártir de El Diario.

Otros actores políticos sensibles al terrorismo de Estado son las organizaciones derechohumanistas y los movimientos activistas de todos los colores, quienes desde iniciada la “guerra” contra el narco, no han dejado de ser acosados(as) amenazados(as) e incluso asesinados(as) en estos años de guerra sucia a la mexicana. El vivo ejemplo desde hace veinte años, son las madres y familiares de desaparecidas y asesinadas, las víctimas del feminicidio quienes hasta el día de hoy, siguen padeciendo la multiplicación de sus desgracias por ser pobres, invisibles y desechables para un Estado neoliberal representado por quienes sólo se sienten seguros rodeados de decenas de guaruras y en ambientes empresariales y religiosos de alta jerarquía.

Que el cuarto poder sea amenazado no es buena señal para las y los mexicanos en general. La libertad de expresión es un síntoma de la buena salud de una sociedad dada; cosa contraria, en una sociedad donde priva el miedo y la violencia, perjudica la salud pública enfermando las mentes de sus integrantes. La censura, el toque de queda, el silencio y la denuncia anónima se convierten en herramientas para dividir más a la sociedad. La lucha de poderes suele no respetar lógicas pacíficas sino la lógica de la fuerza: es más fácil imponer que dialogar. También da cuenta del valor de la vida y lo que llaman las buenas gentes de derecha como “pérdida de valores”. Estos atentados en Chihuahua, ¿son réplica de los atentados a la prensa en Tamaulipas o más recientemente a El Siglo de Torreón, Coahuila, aparentemente ambos ocasionados por el hampa? O bien, ¿obedecen a cuestiones políticas y de gobierno?

Los atentados a los medios de comunicación, a la prensa y a la libertad de expresión vulneran también el derecho a la información de la sociedad y hacen irremediablemente visible la violencia imperante en Chihuahua, que habrá disminuido en cantidad, pero se ha extendido a todas partes del estado. No puede presumir el gobierno del estado como suyo el logro de la disminución de los homicidios (los feminicidios siguen a la alza) por que no es debido a ninguna de las estrategias aplicadas; pare evitar engaños y como ejemplo de honestidad, se deben regresar premios inmerecidos otorgados al gobierno municipal de Ciudad Juárez, por méritos que no son suyos (también en cuestión de disminución de la violencia).

Es un mito el regreso al orden y la paz en Chihuahua. Una semana basta para comprender la dimensión del problema y el reto que se nos avecina a las y los chihuahuenses: la entidad sigue siendo peligrosa, sobre todo para ciertos oficios, como el periodismo. Una de las grandes críticas a la autoridad es que no previene, no investiga y no aprehende (prácticamente sus tareas) y que sólo encuentra soluciones en chivos expiatorios de grupos vulnerables (pobres y jóvenes) cuando no amedrenta a personas pacíficas, sin tocar a sus propias filas. No es ajeno a la opinión pública las amenazas y acciones de Julián Leyzaola contra las y los trabajadores de la información en la fronteriza Ciudad Juárez; no ha de descartarse esa línea de investigación en el caso de los atentados a El Diario y Canal 44, ¿pero quién la investigaría? Hasta la Comisión Estatal de Derechos Humanos le tiene miedo a este personaje.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Arzate contra el Estado




Desde el 3 de febrero del 2010 comenzó la pesadilla de Israel Arzate Meléndez. ¿Qué hizo?  Tener la mala fortuna de toparse con una célula militar a unos días del escándalo internacional de la masacre de Villas de Salvárcar (donde se asesinaron a 16 jóvenes) en Ciudad Juárez. Había que encontrar a los culpables o fabricarlos para bajar la presión al gobierno mexicano y eso fue lo que se hizo: encontrar chivos expiatorios en los barrios pobres de la ciudad.

El caso de Arzate es paradigmático por que refleja la precariedad del Estado mexicano en todas sus formas: desde las criticadas prácticas de confesión bajo tortura, la parcialidad de los jueces en complicidad con los diferentes niveles de gobierno; hasta el desamparo que brinda la incapacidad gubernamental de impartir justicia y protección a una sociedad temerosa e ignorante de sus derechos. La historia de México esta repleta de casos de injusticias y Ciudad Juárez continúa la tradición en el siglo XXI con sus feminicidios y juvenicidios en un sistema político que es cómplice junto con el sistema económico, de la depreciación de la vida humana (que ahora es desechable) y del trato a sus ciudadanos como delincuentes dependiendo de la clase social (a los criminales de cuello blanco no se les toca).

Esta circunstancia, de entrada grave, permite precisamente una orientación fascistoide del Estado, cuyas ventajas se pueden medir en cuanto a limpieza social, echando mano de la población, sobre todo en aquellos sectores vulnerables donde es más fácil engañar o abusar de la sociedad. En una ciudad como Juárez, donde la policía te ve como sospechoso, el desamparo social se pronuncia ahí donde hay más ignorancia y miseria. La pobreza no sólo es útil en tiempos electorales, cuando se pueden comprar votos; también se aplica en esos momentos críticos cuando hay que “solucionar” problemas (aunque en realidad los compliquen más) echando mano de tanto pobre indefenso que hay y del que se puede abusar. Esas complicaciones no son otra cosa que las contradicciones del Estado por ocultar su naturaleza violenta intentando una imagen de eficacia.

Regresando al caso de Arzate, lo primero que salta a la vista es la irregularidad de su detención, aunque es una práctica típica de las policías mexicanas, muy común también en los militares; la debilidad de los cargos que se le implican, siendo el más grave, el de su participación como sicario en la masacre antes citada; y la inexplicable actitud berrinchuda de las autoridades por mantenerlo recluido bajo cualquier escusa antes que declarar que todo lo han hecho mal y están negándole un juicio justo a Arzate y una investigación profesional, ÉTICA, a la sociedad y sobre todo, a los familiares de las víctimas. La soberbia de los gobernantes no tiene límite y el Estado mexicano es incapaz de reconocer sus errores. Se juega con las personas como monedas de cambio en las intrigas políticas, para acallar a la sociedad, mantener el orden y sobre todo, el puesto a salvo.

La masacre de Villas de Salvárcar es un asunto ya muy politizado, muy manoseado, donde la justicia brilla por su ausencia y buena parte de los vecinos afectados han sido comprados con regalos y dinero del gobierno (municipal , estatal y federal) o incluso, por  consejo de  ONG´s, han optado por aceptar lo que diga la versión oficial, antes que llegar a la verdad de los hechos. El engaño de atrapar culpables que luego resultan ser inocentes, es una película muy vista en Juaritos, por eso no es posible creer en las “autoridades” cuando presumen que han “atrapado” a alguien. El caso de Arzate Meléndez, como el de muchos otros, entra desafortunadamente en esta categoría.

Convertirse en enemigo del gobierno de la noche a la mañana, sin aviso previo y con toda la ignorancia que la despolitización social y el egoísmo individualista permite, es una violación táctica que el Estado hace con aquellas personas escogidas al azar o selectivamente para vaciar al Estado de culpas y someter al desdichado(a) con toda la fuerza del poder, donde no sólo participan las diferentes instancias de gobierno, sino también aliados y grupos de interés. Uno de los cómplices del poder son los medios informativos, que juegan una doble moral al, por un lado, alinearse o negociar noticias con los gobiernos y grupos de poder, y por el otro, generar o desviar la atención sobre algún tema en particular. En el caso Arzate, sobresale el tratamiento que le dan algunos medios masivos, que lo juzgan culpable antes que las autoridades, fungiendo como aliados del Estado e  influyendo así con su opinión en las masas.

¿Por qué el afán del Estado contra Israel Arzate? Tal vez su delito más grave ha sido tener la suficiente valentía para denunciar los abusos y torturas que ha sufrido con la “justicia” mexicana, llamando la atención de organismos de Derechos Humanos nacionales y de medios de comunicación serios e independientes. El Estado no sabe reconocer que sigue fracasando en impartir justicia; que proyectos sociales como el “Todos somos Juárez” no funcionan; que la violencia ha bajado pero sigue habiendo homicidios, feminicidios, asaltos y que el sistema de justicia (jueces y policías) no es confiable.
  
El Estado mexicano sigue teniendo una gran deuda pendiente en materia de calidad de vida para las y los juarenses. Más penoso todavía, su legitimidad sigue en descenso, con la consiguiente antipatía social más allá de las urnas. El Estado, el PRI, los partidos, podrán comprar a buena parte de la sociedad, pero no a toda la sociedad.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Más policía no es la solución, pero…




Más policía no significa más seguridad. Una sociedad sana, pacífica, libre y equitativa, amistosa, no necesitaría este tipo de protección hacia dentro de sí misma o de un ejército que amenazase al exterior. Pero una sociedad así es más una aspiración que una realidad actualmente.

En las democracias neoliberales, tanto como en las sociedades totalitarias, existe un aparato  de seguridad al servicio del Estado; ese aparato, escudado en el discurso de la justicia y el bien, utiliza la violencia en todas sus formas y se hace  aliado de los grupos de poder traicionando a la sociedad que debe servir. Este grupo civil armado que puede ser secreto, antidisturbios, militarizado y hasta ejecutorio, se le denomina policía.

Una de las grandes tendencias de la ideología neoliberal es la utilización de la policía para imponer el “orden y progreso” a fuerzas, así sea reprimiendo cualquier manifestación que vaya en contra de sus programas o desacreditando y persiguiendo a personas y grupos opositores, defendiendo así sus intereses y de paso convirtiendo a la policía en sus cómplices, aunque a veces también combaten a la delincuencia. Los Estados policiacos son la moda en el neoliberalismo, haciendo la libertad tan ficticia como la igualdad y equidad, al estilo de los Estados Unidos con sus dos millones de encarcelados y sus cárceles privadas.

La siguiente  propuesta  de policía especializada, está inspirada por la policía  municipal de Ciudad Juárez a cargo de Julián Leyzaola, quien ha optado por la limpieza social y la violación a los más mínimos derechos humanos, tratando a las personas como delincuentes en potencia, sospechosos de cualquier cosa, con el visto bueno del alcalde priista, Héctor “Teto” Murguía y las élites económicas locales, incluida la iglesia católica. Ante este panorama de terrorismo de Estado y ante la imposibilidad de desaparecer dicho aparato, aquí una propuesta amable y humana para profesionalizarlos, que podría incluso reivindicarlos socialmente, aunque soñar no cuesta nada:

Policía ecológica. Sería la encargada de parar la contaminación al medio ambiente del transporte (público y privado) así como de las empresas; vigilar el respeto a la naturaleza, el cuidado del agua, que no se abuse del ruido, del desperdicio de recursos no renovables o se concentren en pocas manos.

Policía escolar. Se encargaría tanto de vigilar que no haya abusos de los maestros hacia el alumnado, ni entre el alumnado (bullying) así como de recoger a niños y niñas de la calle o explotados laboralmente, para llevarles a la escuela; también estaría vigilante de que lleguen los recursos a las aulas y que no se cobren cuotas a los padres y madres de familia.

Policía Protectora de animales. Aunque para los animales no existen derechos, si sufren las consecuencias del maltrato humano de múltiples formas; esta policía vigilaría desde los rastros, corridas de toros y peleas clandestinas de perros y gallos, hasta el trato doméstico a mascotas.

Policía antimonopolios. A esta policía le tocaría atacar a los grandes grupos de poder económico. Evitarían desde despidos y leyes injustas, hasta competencias desleales, mercados negros, las altas tarifas y precios y los acaparamiento de productos y servicios. Pondría especial atención a la protección de sueldos y prestaciones laborales y perseguiría a los grandes evasores de impuestos.

Policía gay. Como su nombre lo dice, estaría encargada de tratar asuntos de las identidades sexuales, cuyas sociedades son frecuentemente abusadas incluso, por la propia policía. Esta policía estaría integrada necesariamente por agentes gays y transgénero.

Policía antirracista. Acudiría a prestar sus servicios ante la discriminación de todo tipo: étnica, sexual, etial, religiosa, con especial énfasis en la protección de los grupo indígenas; vigilaría desde los insultos racistas hasta la discriminación laboral. En vez de desaparecer gente, ayudarían a combatir el racismo en México.

Policía anticorrupción. Estaría en sus manos la vigilancia de las y los políticos, partidos y funcionarios públicos, por eso de los frecuentes robos y engaños a la nación de este singular grupo. Aquí el énfasis estaría desde las promesas de campaña hasta acciones consideradas como traición a la patria.

Policía clerical. Esta policía especializada se encargaría de todo abuso relacionado con las iglesias de toda denominación, particularmente de los casos de pederastia tan frecuentes de los sacerdotes católicos, que además gozan de impunidad actualmente, pero también combatiría a las religiones fraudulentas y engañosas.  

Policía fronteriza. Como respuesta a los frecuentes abusos e invasiones de la Border Patrol (patrulla fronteriza) y esporádicos ataques de ciudadanos de Estados Unidos hacia México, esta unidad daría cuenta de la protección de las y los connacionales en el norte del país. (Ya existe el Grupo Beta, pero como si no existiera).

Policía comunitaria. Es una especialidad existente, pero ahora se especializaría en evitar las conductas egoístas individuales y de grupo, evitando la concentración de poder y generando confianza entre las personas, unidad y autogestión, de tal manera que se hiciese innecesaria la presencia e incluso existencia policiaca.