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viernes, 18 de noviembre de 2016

El Buen Trueque, la otra economía



El Buen Trueque, la otra economía.
Carlos Murillo González

Mientras la sociedad es conducida por el mercado con ayuda del Estado, a encaminar sus aguinaldos adelantados, sus ahorros, la toma riesgosa de crédito y deuda plástica, a crear más y más compradores(as) compulsivos  para aprovechar las ofertas de “El Buen Fin” (EBF) también hay una respuesta contraria al consumismo, la competencia y el afán de lucro que promociona el actual sistema político económico.

Se trata de “El Buen Trueque”, una iniciativa de varios colectivos de México que desde el 2012 vienen organizando este evento de forma alternativa a EBF en las mismas fechas, pero con propósitos opuestamente distintos, pues “El Buen Trueque” se propone como una recuperación de la dignidad humana, de la solidaridad y la confianza como bases económicas y en armonía con el medio ambiente. Es la antítesis del consumismo depredador y explotador ejercido por el Estado capitalista neoliberal.

¿Trueque?

El trueque es antiquísimo y precede a la moneda; es una forma natural de intercambio de mercancías y servicios. Nunca ha dejado de existir. En momentos de crisis políticas y económicas, como la de Argentina de principios de siglo, la gente ha respondido ante la anomia de forma autopoiética autoorganizándose incentivando el trueque y otras formas solidaridad, como los comedores populares, los bancos de comida, las cooperativas… toda una oferta de alternativas en lo que bien podría llamarse La otra economía.

Esta otra economía tiene principios, más que fines: recurre a las bases mismas, al origen del intercambio comercial, el bien común, la amistad, la confianza, la satisfacción de necesidades y la armonía con la naturaleza. Según Wikipedia, a este tipo de economía se le denomina social, popular, solidaria, comunitaria, entre otros epítetos, y se le coloca entre la economía  de mercado y la economía de Estado, pues no busca el lucro como su principal fin, alienta el autoempleo, impulsa el comercio justo e incentiva la participación empoderando a grupos vulnerables y marginales.  

¿Qué pasaría si por arte de magia desapareciera el dinero? Mientras la tecnología y la mercadotecnia nos tienen fascinados con infinidad de productos para facilitarnos la vida, haciéndola más cómoda o agradable, también nos hace adictos al dinero o a desear constantemente, anhelar la riqueza, ser rico. El resultado es un consumismo irracional, una excesiva explotación de los recursos naturales y una enajenación masiva mundial sin precedentes. El capitalismo neoliberal representa esos fines.   

Competencia contra cooperación

El Estado mexicano desde su formación ha perseguido y castigado el comunitarismo, sobre todo el indígena, por considerarlo una forma atrasada de organización social comparado con el modelo civilizatorio del Estado-nación capitalista liberal del siglo XIX, y neoliberal del siglo XX y XXI, basado en la libre empresa (libre competencia) la industrialización, y la explotación laboral.

A partir de las contradicciones del capitalismo en forma de crisis y de guerras periódicas, estudiadas desde el siglo XIX y confirmadas por su afán de lucro infinito, ecocida y depredador actualmente, el mundo se encuentra en un peligro real por causa humana: muchas especies animales y vegetales desparecerán por responsabilidad nuestra de continuar con este modelo económico patriarcal capitalista.

Competir significa un juego de supervivencia del más fuerte, una mala interpretación de la teoría darwinista para justificar un estado de guerra permanente, de la ley del más fuerte y del racismo deshumanizante. Pero competir viene del latín competere, “buscar todos juntos”,  muy lejos de justificaciones biológicas y bélicas del competir. ¿Hay un problema social, económico? A ti y a mí y a todos y todas nos compete resolverlo.

Si bien el individualismo egoísta promociona el culto a la personalidad, la riqueza y el poder, es en verdad una nueva forma de esclavismo, de sometimiento condicionado de la voluntad, de fragmentación de la realidad. Para tomar consciencia ecológica, social, de género, etcétera, en sociedades enfermas de competencia, idiotizadas con ideologías superficiales, se requiere asumirse en lo individual y en lo social como persona, lo cual no es fácil, pues se camina contra corriente con los riesgos de naufragar.

El Buen Trueque Ciudad Juárez

Por primera vez, Ciudad Juárez se une a esta forma de intercambio comercial  aprovechando las fechas del EBF, pero celebrando al Revolución Mexicana, el 20 de noviembre en el Bazar Cultural del Monu, de 10 de la mañana a 5 de la tarde; y el martes 22 de noviembre en el Instituto de Ciencias Sociales y Administración (ICSA) de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, de 10 de la mañana a 6 de la tarde.    

Estos tianguis tienen la intención de dar a conocer La otra economía, la economía social y solidaria, sensibilizando a la sociedad juarense sobre el consumismo; sobre comprar localmente apoyando a productores pequeños, artesanos y artistas; pero sobre todo, de intercambiar bienes y servicios, de hacer trueque.

Hay muchas maneras de hacer frente a las injusticias del sistema, el trueque es una de ellas. Están cordialmente invitados a participar y/o apoyar.

jueves, 10 de marzo de 2011

¿Qué es el neoliberalismo?



(Tomado de Ala Siniestra, número 5, Comité Universitario de Izquierda, es un texto del 2007, antes de que empezara la “guerra contra el narco”)

http://comiteuniversitariodeizquierda.blogspot.com/2007/06/ala-siniestra-no-5.html 


Para don Goyo, con admiración; porque con sus 10 tacos por 10 pesos contradice al modelo neoliberal más feroz



Está de moda criticar al neoliberalismo, desde echarle la culpa de prácticamente todo lo malo que le sucede a México, hasta de ser un producto de la derecha y con un poder ilimitado, inagotable y casi, casi, invencible; pero ¿qué es el neoliberalismo? El presente artículo es un pequeño esbozo de sus principales características y de cómo se vive y se percibe en Ciudad Juárez.

El concepto lo desarrollan Friedrich Hayek y Milton Friedman a mediados del siglo XX, pero tiene su origen en las teorías de Adam Smith sobre el liberalismo económico, a finales del siglo XVIII. Básicamente es una versión refinada y contemporánea de las tesis de Smith sobre la apertura de mercados y la libre competencia, con impulso desde el Estado, pero con poca intervención del mismo, resumido en el famoso laissez faire, laissez passer (dejar hacer, dejar pasar).

A partir de los gobiernos de Ronald Reagan en Estados Unidos y Margaret Tatcher en Inglaterra, se impone el modelo en el mundo teniendo como características principales, además de las antes señaladas: la eliminación de las empresas estatales o paraestatales, la apertura del mercado a empresas transnacionales, apoyos y subsidios a empresas privadas, disminución de las políticas sociales y un papel del Estado como árbitro facilitador del libre mercado.

En México y a partir del gobierno de Miguel de la Madrid en 1982, se establece el neoliberalismo como respuesta y para terminar con el Estado de bienestar, más enfocado a un gobierno paternalista en lo social y proteccionista en lo económico. Desde entonces (hace 25 años) es el modelo político-económico vigente en el país, con su estilo muy mexicano, que igual ha rescatado a la banca (Fobaproa, con nuestros impuestos ¡claro!) que desmantelado el campo (TLC) o rematado paraestatales (Telmex) y que ahora busca vender Pemex.

Cada presidente en turno se convierte más bien en un gerente cuyo fin es establecer los mecanismos que permitan el crecimiento y desarrollo económico, sobre todo el primero, aun por encima de las necesidades inmediatas de la población, que es la que hace el gasto de aguantar inflaciones, devaluaciones y demás fenómenos macroeconómicos. De ahí la moda de los políticos-empresarios, cada vez más frecuentes.

¿Cómo se vive el neoliberalismo en Ciudad Juárez? De las muchas formas como se percibe, una de las más corrientes es a través de las devaluaciones; muchas veces y para poder atraer capitales al país (o maquiladoras a Juárez) una moneda devaluada sirve mucho como gancho de mano de obra y materias primas baratas; así que es una especie de bendición maldita, porque significa empleos a la vez que bajos salarios y depredación de los recursos naturales, sin olvidar la contaminación ambiental y nuestra dependencia económica con El Paso, Texas.

Otra es la mala calidad y disminución de los servicios públicos: muchas personas saben lo malo que suele ser el servicio en el IMSS, CFE, etcétera; o la calidad educativa en muchas escuelas públicas, la falta de las mismas y de infraestructura en general, así, en paquete; pero la idea y tendencia neoliberal es que estas condiciones sigan así, ya sea para hartar a la población, acelerando la urgencia ciudadana a tomar iniciativas propias; ya sea para motivar a la población a buscar opciones particulares, como efectivamente sucede con la población más pudiente; o bien, para justificar la desaparición de las empresas paraestatales, como se pretende con Pemex. La idea es que el ciudadano(a) sea autosuficiente y no dependiente del Estado, aunque curiosamente no se le ayude a hacerlo, salvo si se es gran empresario, ¿Cuál es la función del Estado para con su ciudadanía?

Otra más: la planificación urbana (cuando la hay) con perspectiva exclusivamente empresarial; en este caso entran desde la conformación de la maquila (insertada en medio de zonas poblacionales, sobre todo pobres) hasta el tristemente famoso Camino Real, que tanto dinero cuesta a los juarenses y cuyo objetivo es el desarrollo de San Jerónimo, en detrimento de Juárez (recuerden las lluvias). La idea aquí es que habiendo más negocios, va a haber más inversión, por ende ¡más empleos! (con las características antes mencionadas) y asunto arreglado.

Una última: la entrada de cadenas transnacionales; no sólo me refiero a las maquiladoras, también a las franquicias de comidas y bebidas chatarra, a las farmacéuticas, supermercados y demás; en la forma como perjudican a las empresas pequeñas, locales y nacionales, obligándolas a cerrar al no poder ofrecerles competencia (precios bajos) así como también a la forma como impactan negativamente en los hábitos alimenticios, la salud y el estilo de vida de la población en general.

Podría seguir comentando cosas como el rezago social, precisamente porque es imposible verlo con ojos neoliberales, cuando hay tanta necesidad de hacer negocios y colocar a Ciudad Juárez y a México en la vanguardia mundial como economías pujantes, pero tal vez sea materia para otro escrito, mientras que éste, espero, sea materia para alimentar la inteligencia del(a) amable lector(a).

miércoles, 20 de octubre de 2010

Economía y anomia: drogas



I don´t want to believe, ¡I want to know!

Carl Sagan



Es imposible no comentar sobre las malas noticias de México y sus ciudades. No es posible darle otra cara más amable (que sí existe) a una situación anómala por la que atraviesa el país en buena parte de sus estados (principalmente en el norte). ¿Por qué? Porque estamos viviendo una situación histórica en medio de una crisis económica mundial que amenaza con empeorar el próximo año mientras en México seguimos empantanados en una “guerra” contra el narco que nos puede costar la independencia (o lo que queda) del país.

Es común hablando de narcotráfico y drogas, que se vea como un problema de criminalidad y en menor medida, como un problema de salud pública; pero también es un problema y grande, de la economía. Lo que entendemos como “drogas” siempre han existido desde que existe la humanidad; de hecho se cree que por buscar religiosamente a Dios, es que se conocieron las drogas. Pero, ¿cómo fue que se hicieron ilegales? En todas las épocas y en todos los pueblos existen prácticas, plantas y hasta animales que segregan ciertas sustancias facilitadoras de estados de la mente que propician tranquilidad, excitación o experiencias desconocidas de las cuales se extrae incluso conocimiento.

El problema actual de prohibición e ilegalidad de las drogas inicia en las primeras décadas del siglo XX, pese a que en el pasado existen antecedentes de persecución y prohibición. Un siglo antes, los ingleses enviciaron al pueblo chino con opio y hasta libraron dos guerras para defender su “negocio”. Luego para inicios del siglo XX el consumo de opio era un verdadero problema social para varios países consumidores, mas no así para los comercializadores. Precisamente y por iniciativa de Egipto, uno de los países afectados, la Liga de las Naciones, bajo la influencia ya de la nueva potencia mundial, Estados Unidos, establece la prohibición de ciertas drogas, además del opio y sus derivados, de la marihuana, la cocaína entre otras.

Lo que casi nunca se dice es que más que “proteger” a los usuarios de estas drogas, se debe más a intereses económicos de las naciones y para el caso Estados Unidos es el ejemplo emblemático. Cuando la delegación egipcia promueve su campaña contra el opio, el gobierno estadounidense ve una oportunidad para satanizar la marihuana como una droga de mexicanos, negros y delincuentes que amenazaba a su sociedad limpia y blanca. La verdadera razón de su prohibición era la competencia que ofrecía un derivado de la marihuana, el cáñamo o hemp, en la industria textil contra la industria textil estadounidense del algodón. En otras palabras los Estados Unidos actuaron de manera proteccionista para hacer prevalecer su industria sin rivales y no por estar realmente preocupados por la salud de la sociedad mundial o de la propia.

Por otra parte no es de extrañar que en momentos de crisis económica como la actual, se incentiven e incrementen los negocios ilícitos como el mercado de las drogas. El capitalismo, se ha repetido miles o millones de veces, es un sistema cruel basado en la avaricia que propone la desigualdad social, sociedades jerárquicas, la explotación natural y laboral y el consumo irracional. No debe suponer entonces que actividades antes y todavía condenadas socialmente sean por otro lado (más oscuro y clandestino) alentado por los propios gobiernos o tolerado por los mismos.

Estamos entonces ante un doble discurso político-empresarial, o lo que es lo mismo gansteril-económico. Primero porque se sitúa el problema de las drogas como un problema social y legal, que en gran medida lo es, pero nunca como un problema económico, ¿por qué será? Resultaría ser bastante ingenuo para pensar que la cuestión del dinero no tiene posibilidades en un tema como este en un sistema como el capitalismo y su versión neoliberal, más ofensivo en todos sus frentes. Segundo porque violenta la libertad individual que tanto pregonan las democracias capitalistas neoliberales al inhibir y condenar la elección personal por el uso de “x” sustancia y lo que desee hacer la persona con su vida y su cuerpo, ¿dónde queda la libertad si no se causa daños a terceros?

La “guerra” contra las drogas en México no tiene razón de ser porque interioriza un problema global que ciertamente se ha hecho más complicado por las propias prohibiciones y condenas político-económicas sin que se quiera honestamente llegar a comprender el “problema”. Mucho se ha polemizado por la legalización de las drogas y lo que esta acción haría de positivo al respecto, pero si no se termina con el sistema que genera la necesidad de estar drogándose, difícilmente se podrá poner fin al problema.

La cuestión de la forma de vida que llevamos dentro del capitalismo faculta que las personas busquen algún aliciente para poder cumplir con las obligaciones y desempeños que un sistema así exige de sus integrantes; por tal motivo no debe sorprendernos las adicciones al trabajo, al café, a la coca-cola, al sexo, a los tés, las bebidas energizantes y tantas otras sustancias y actividades “licitas” que se promueven abiertamente en el neoliberalismo. Sí, aunque usted no lo crea, el capitalismo en su etapa neoliberal es tendenciosamente anómico…