jueves, 13 de enero de 2011

Insurgencia civil pacífica

El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.

Artículo 39, Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos



La lamentable política policiaca del Estado mexicano en su “guerra” contra el narcotráfico y su cerrazón a dialogar con la ciudadanía o reconocer sus errores no dejan muchas opciones a la sociedad para resistir y sobrevivir prácticamente sola a la escalada de una violencia creada para satisfacer intereses mezquinos de delincuentes y políticos. Ante la urgencia real de recuperar la paz, la sociedad puede y debe implementar acciones para tal fin.

El discurso de gobierno tanto federal (PAN) como estatal (PRI) insisten en mentir, engañar, distorsionar la realidad, desviar la atención y hasta minimizar la violencia y los asesinatos con tal de “guardar las apariencias” como un país “progresista”, “democrático”, etcétera. El caso emblemático de Chihuahua y sobre todo de Ciudad Juárez, son el vivo ejemplo de la carnicería humana desatada por un Estado cada día más fascistoide e insufrible. Apremia la iniciativa ciudadana para poner orden y darle fin a un periodo trágico de muerte y destrucción social bajo un régimen corrupto tambaleante que si no se resuelve lo antes posible, tendrá peores situaciones en el futuro inmediato.

La opción de las armas está descartada porque no se puede combatir la violencia con más violencia. Como ciudadanos(as), como sociedad, es menester poner el ejemplo de civilidad ante la barbarie de priístas, panistas y demás, así se llamen Calderón, Duarte (gobernador de Chihuahua) o le digan “El Teto” (alcalde de Ciudad Juárez). Hoy los enemigos están sueltos en las calles, pero también están en los partidos, en la burocracia gubernamental, en el Congreso y en el sistema de justicia. Como no se puede confiar en el sistema y clase política (que actúa como verdadera mafia) se hace necesario organizarse desde y por la sociedad ante el peligro latente de más crimen y delincuencia, además de las represalias de parte del gobierno a quienes consideran sus enemigos (ong´s, movimientos sociales, activistas).

La insurgencia civil pacífica (ICP) no es algo nuevo, sus precursores Mahatma Gandhi y el pueblo hindú nos heredaron su exitosa escuela de la No violencia que logró poner fin a la ocupación británica en el siglo XX. No hace mucho (último cuarto del siglo XX) las y los chihuahuenses implementamos acciones de resistencia civil pacífica para forzar al Estado a respetar resultados electorales también con bastante éxito. Las manifestaciones públicas de performance, marchas y eventos culturales en repudio a la militarización y las exigencias de justicia para tanta gente asesinada en Ciudad Juárez, son los ejemplos actuales de ICP, pero falta hacer mucho más.

¿Cómo o qué acciones de ICP se pueden llevar a cabo? Muchas, sólo es cuestión de voluntad e imaginación y muy importante: dejar de lado el miedo. La misma gente propone o realiza acciones de desobediencia civil (dejar de pagar impuestos, dejar de votar, autogobierno) o bien de presión política-económica (toma de puentes internacionales) actos de conciencia (huelgas de hambre) resistencia pasiva, huelgas, boicots…en fin, hay mucha tela de donde cortar, sólo se necesita que la gente tome conciencia de su poder.

miércoles, 12 de enero de 2011

¡Basta de sangre!

Cartel de la campaña ¡Basta de sangre!, una iniciativa de Eduardo del Río (Rius) para iniciar, a partir de hoy, una masiva movilización ciudadana en demanda de un alto a la violencia que padece el país. Los promotores invitan a la población a reproducir la consigna y pegarla en parabrisas de automóviles, repartirla entre amigos y vecinos, exhibirla en puertas y ventanas y propagarla en redes sociales como Facebook y Twitter. Tenemos que hacerle saber a los de la estúpida guerra que estamos hasta la madre de ellos, que también los muertos tienen familia, señalaron en Twitter @monerohernandez y @Monosdepatricio Diseño: Alejandro Magallanes

Sociología de la pobreza

(publicado en Aserto, número 90, Chihuahua, pp.26-27)
La pobreza sigue siendo uno de los temas más difíciles de abordar para la sociología, lo cual no ha impedido que se hayan logrado avances para comprender y en la medida de lo posible, erradicar dicho fenómeno de la realidad social. La pobreza es una de las razones por las cuales existen pensadores de la talla de Karl Marx o August Comte, considerados fundadores de esta profesión, quienes han hecho importantes aportes teóricos y metodológicos a esta ciencia.

¿Por qué es importante estudiar la pobreza desde la sociología? Porque es una manifestación multifactorial que involucra muchos aspectos de lo social: económicos, políticos, culturales, psicológicos. Existe además, como con muchos otros conceptos, discursos y visiones distorsionadas o minimizadas de dicho fenómeno. Así por ejemplo, para un economista la pobreza puede limitarse a una respuesta de ecuaciones algebraicas mientras para el ciudadano(a) común de clase media de una democracia capitalista, como el resultado por la falta de esfuerzos de un individuo(a) y para quien realmente sufre de aprietos económicos, es posible que por razones psicológicas (para no sentirse más victimizado) se niegue inconscientemente a reconocerse como pobre.

La pobreza no es pues un mero acontecimiento económico, aunque pueda ser su flanco más visible. Para empezar es un acontecimiento sociológico cuando un segmento importante de una población o sociedad dada es afectada por la falta de recursos o el acceso a los mismos (materiales, económicos, culturales, etcétera) en comparación con el resto de la población; cuando sucede este tipo de fenómenos es indudable que estamos ante un problema estructural provocado por el mismo carácter de la forma cómo está organizada la sociedad. Una clave de lo anterior lo da el libro La democracia en México, obra de Pablo González Casanova escrita en 1965 y que sigue vigente para el caso mexicano. González Casanova da en el clavo al distinguir que no existe democracia donde hay desigualdad socioecónomica.

Precisamente uno de sus aspectos más importantes y no tan estudiados tiene que ver con la política: la pobreza es también un acto y botín político y para nadie debe resultar un misterio la relación pobreza-votos en una democracia como la mexicana. ¿Quién se beneficia con la pobreza?; ¿cómo se relaciona la ignorancia y la necesidad con el poder político y económico?; ¿cómo funciona y es afectada una sociedad donde permanece el fenómeno?; ¿Se puede llamar democracia a un Estado clasista? Seguramente muchos otros fenómenos relacionados, como la violencia, el delito o el machismo, pueden ser fácilmente combatidos y erradicados de la sociedad si se resuelve la pobreza (es decir, si hay voluntad política).

Pero también la pobreza es cultural y psicológica. Generaciones de personas que no pueden salir de ella tanto por las condiciones económico-materiales (estructurales) como por las ideológicas y religiosas (superestructurales) o bien se sienten cómodos(as) en la pobreza o frustrados(as) ante la falta de oportunidades. Un ejemplo de la cultura de la pobreza radica en el ambiente católico: la abnegación como valor y modelo a seguir en una sociedad que se prefiere sumisa y callada, capaz de aguantarlo todo en silencio. Ejemplo de la pobreza psicológica la da la propia sociedad capitalista-individualista dividida en clases: la persona que para subir en la estratificación social roba, traiciona, engaña o llega incluso al crimen con tal de lograr reconocimiento social; podrá alcanzar incluso sus metas, pero su pobreza de espíritu quedará intacta.

Hablando de pobreza de espíritu, a veces tendemos a pensar la pobreza como algo de los pobres, pero se nos olvida la pobreza de espíritu que radica en el empresario codicioso, en el obispo sin fe o en el político sin escrúpulos. Este tipo de pobreza de principios, de moral, es muy común en nuestras sociedades contemporáneas también llamadas posmodernas. De nada sirve el avance tecnológico si permanece el fenómeno de la pobreza, porque si no hacemos como el cuento de Jean Christian Andersen donde el rey camina desnudo en público creyendo llevar puesto un vestido que sólo ven los inteligentes.

La dialéctica de la pobreza es aquella que puede transformarse a partir de sus contradicciones. Pero cuando estas contradicciones (antítesis) corresponden a una dialéctica negativa (pobreza transformada en tristeza o miseria, por ejemplo) la síntesis no podrá efectuarse. Puede superarse e incluso desaparecer cuando se transforman los valores en los que se asienta o cambia el régimen político-económico que lo propicia: la pobreza es un resultado de la mala repartición de la riqueza. No se trata de que todos y todas seamos ricos (eso no lo resiste un planeta) sino de que nadie sea pobre, que nadie quede excluido de los beneficios sociales y de derechos fundamentales como la alimentación, la salud y la educación. Por lo pronto sabemos el nombre del sistema ideado para crear pobreza a favor de la riqueza de unos cuantos: CAPITALISMO.

jueves, 6 de enero de 2011

SUSCRIPCIÓN SOLIDARIA, REVISTA PASO DEL RÍO GRANDE DEL NORTE

Paso del Río Grande del Norte inicia su campaña de suscripción solidaria. Al aportar 100 pesos (9 o 10 USD) antes del 15 de enero de 2011, recibirás los cuatro números del 2011 en tus manos dentro de un área restringida de entrega. Si ya te anotaste, disculpa la insistencia. Si no lo has hecho, te estaremos esperando.

Si te animas a comprar varias suscripciones, más lectores participarán de este movimiento cultural.

De antemano, muchas gracias por tu solidaridad y tu apoyo a la difusión de las ideas que nacen en Ciudad Juárez.

Ricardo León García

Esperamos tu respuesta solidaria.

Deja tus comentarios: http://pasodelriograndedelnorte.blogspot.com/

miércoles, 5 de enero de 2011

El fin de la lucha de clases

 
Malditos aquellos que con sus palabras defienden al pueblo
y con sus hechos los traicionan.

 Benito Juárez

 
“La historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases” así inicia el Manifiesto del Partido Comunista, escrito por Marx y Engels en 1848. Siglo y medio después la frase sigue vigente más que nada, por los constantes conflictos y problemas ocasionados por los grupos de poder contra la humanidad y el medio ambiente en un mundo globalizado, ¿estaremos cerca de la lucha que ponga fin a esta sinrazón para organizar otra sociedad humana más inteligente y menos autodestructiva?

 
En la idea de contar ciclos anuales para reflexionar sobre pasado y futuro, el horizonte para el 2011 no se distingue optimista en comparación con los años posteriores recientes como tampoco para el futuro inmediato. En México como en Estados Unidos, Europa o Asia, la crisis económica mundial neoliberal y el arrastre de siglos de explotación, injusticias y genocidios, nos tienen atados(as) a un destino igual o peor al que ha conocido nuestra especie. No hay posibilidades de solución, sólo ciclos que se repiten (luchas de clase) en una dialéctica negativa sin alcanzar el estruendo de una nueva era exenta de guerras y de privilegios para unos pocos.

 
Los intelectuales de derecha suelen confundir malévola o ingenuamente la lucha de clases como una propuesta bélica constante, interminable, que genera odio, destrucción y fomenta la división social. Obviamente no han entendido nada sobre emancipación y niegan la realidad del mundo construido día a día desde hace milenios en base a engaños, alienación y pretenden cambiar los papeles de forma maniquea para presentar a los hombres y mujeres de izquierda como retrógradas peligrosos sin, por supuesto, escandalizar por el ejercicio de dominación político-económicas de las élites (gobiernos incluidos).

 
¿Qué significa el fin de la lucha de clases? El momento en que superemos como humanidad el grado de enajenación productora de sociedades jerarquizadas para beneficio de unos cuantos; por consiguiente, el fin de las condiciones que originan los conflictos, las contradicciones, las guerras, ¿es difícil comprender esto? No, lo que es difícil es lograr convencer por vías pacíficas a quienes se enriquecen y benefician de forma egoísta, a quienes hacen mal uso del poder. Cada nueva lucha nace con la esperanza de ser la última, pero hasta el momento eso no es posible; hemos pasado del esclavismo al feudalismo y ahora estamos en el capitalismo esperando o provocando la crisis que dé lugar a un cambio sustancial, a una nueva era de las relaciones humanas.

 
El ejercicio del poder sin duda es una acción que requiere de mayores y profundos estudios si buscamos encontrar la solución a las contradicciones humanas. Michel Foucault y Max Weber nos han aportado nociones al respecto, pero falta más, mucho más si queremos comprender y transformar la condición humana actual. ¿Por qué nos engolosinamos con el poder?, ¿cómo es que la avaricia y la ambición devienen en vicio?, ¿han fracasado las revoluciones sociales?, ¿somos destructivos por naturaleza o es algo culturalmente aprendido?, ¿por qué la riqueza genera pobreza?...sin duda hay muchas interrogantes por resolver.

 
Hoy la lucha de clases está presente en pequeños y grandes movimientos sociales; en individuos y sociedades; en la gente que quiere vivir en paz y libertad, con inteligencia y alegría, en rebeldía a las innumerables injusticias y corruptelas de gobiernos, instituciones, empresas y movimientos reaccionarios. Hoy los enemigos de la humanidad y de sí mismos (pues sin duda son desleales a la especie) siguen en el poder escudándose detrás de la democracia, la libre empresa, el futuro luminoso y otros engañosos discursos para justificar que las cosas no cambien, imponiendo su visión del mundo y retrasando la emancipación social.

 
El 2011 mexicano nos trae la continuación de la “guerra contra el narco” con su secuela de muerte y violaciones a las garantías individuales; otro aumento de la gasolina “que no genera inflación”, un insultante aumento al salario mínimo, mayor desconfianza a las instituciones de justicia y gobernanza, además de todo lo que se viene arrastrando en materia social (pobreza, enfermedad, ignorancia, austeridad, desempleo…).

 
La Independencia y la Revolución son dos ejemplos de la lucha de clases en México. Los dos momentos, en su momento, sirvieron para generar cambios sociales, pero no alcanzaron para erradicar las diferencias de clase y con el paso del tiempo se generaron nuevas viejas formas de explotación e injusticia, por tanto, sigue pendiente la lucha que dé fin a las contradicciones sociales en México.

 

 

martes, 21 de diciembre de 2010

¿Cómo tomar la liberación de Diego?


Diego Fernández de Ceballos, “El jefe Diego” fue liberado después de siete meses de cautiverio en los que se especularon y se siguen especulando muchas cosas, sobre todo opiniones encontradas (a favor y en contra) de su muerte, liberación, forma de ser, forma de actuar, etcétera. En este país de desconfiados(as) ya nada nos sorprende, sólo nos contenta expresar nuestras dudas, tristezas, enojos o alegrías (aunque estas últimas resultan ser las mínimas).

Fernández de Ceballos sin duda alguna es un político polémico, indispensable en la historia reciente de México para comprender muchas cuestiones políticas y por lo tanto, con muchos y poderosos aliados, así como también muchos enemigos, por lo mismo muchos celebran su liberación mientras otros tantos expresan su malestar y desencanto. Otra vez el país surrealista llamado México se entretiene en la novela mediática en la que suelen caer los acontecimientos importantes tan llenos de versiones oficiales y populares.

Su Amigo Fauzi Hamdan, abogado panista y rector de la Escuela Libre de Derecho, desde un inicio comentaba sobre la desaparición de Diego como un secuestro obra de un “grupo de gran poderío”, según entrevista con Carmen Aristegui, por tal razón se pensó en una acción guerrillera, que luego apuntarían los medios hacia el Ejército Popular de Liberación (EPR) activo en la zona donde fue secuestrado Fernández de Ceballos, en el estado de Querétaro. Finalmente los otrora misteriosos “desaparecedores” se sabe ya, se hacen llamar Red por la transformación global y en su primer comunicado dejan muy claro la razón del secuestro de Diego: como un ejemplo de venganza popular hacia la clase política-empresarial, particularmente hacia quienes ellos consideran han engañado y robado a la sociedad mexicana.

¿Y cómo no relacionar a Diego con lo peor de esa clase política-empresarial? Este señor es pieza clave en el fraude electoral de 1988; sospechosa su cercanía con Carlos Salinas de Gortari y cómo no, sus no menos graves litigios en contra de grupos vulnerables, o si se quiere ver de otra manera, a favor de poderosos empresarios. La arrogancia de su personalidad, su lenguaje despectivo hacia los pobres y mujeres, su riqueza ¿lícita?, su influencia en el PAN, todo lo señala como un “hombre del sistema”. Quienes perpetraron su secuestro sabían muy bien el impacto que iban a lograr con su acción.

Se especula que su secuestro fue una simulación, que la Red no existe, que se busca hacerlo “héroe” para lanzarlo como candidato presidencial del PAN hacia el 2012 y muchas cosas más. Lo cierto es que la clase política está muy contenta, comenzando con Felipe Calderón, pero quién sabe si en el fondo no se sientan amenazados por quienes consideran una clase (o raza) inferior: el pueblo de México. Cierto que habrá un antes y un después del secuestro de Diego, pero en realidad no sabemos las reacciones que pueda generar en la clase política a raíz de ello.

Muy mal se van a ver las “autoridades” si encuentran a las y los secuestradores de manera rápida y aplican todo el peso de la ley, o peor aun, como acostumbran con los narcos, intentan asesinarlos a todos(as), pues eso no hará más que hacer más gruesas las diferencias de clase y dejará un malestar mayúsculo en los estratos más desprotegidos. Bien sabemos que la justicia no baja hacia los sectores menos pudientes, como bien se puede comprobar en el caso de Marisela Escobedo, asesinada frente a palacio de gobierno en Chihuahua por exigir justicia, tan sólo unos días antes de la liberación de Diego. Como quiera que sea, es una apuesta que la clase política y sobre todo Calderón, no pueden ganar: apuntarían hacia una derrota moral.

El Diego que aparece hoy ante los medios de comunicación, mesurado en su hablar y agradecido con su fe, no se ve muy distinto, salvo por la barba, al egocéntrico Diego de antes, petulante, dueño de sí. ¿Habrá reflexionado sobre su actuar, su vida y su muerte durante el tiempo que duró en cautiverio?, ¿volverá a ser el mismo, cambiará?, ¿enfrentará algún día a la justicia por el daño que hecho a la nación? Sólo el tiempo lo dirà.

¿Quién mató a Marisela Escobedo?


Marisela Escobedo fue asesinada el jueves 16 de diciembre en el corazón de Chihuahua luego de varios días de plantón frente a las oficinas de gobierno para exigir justicia para Rubí, su hija adolescente asesinada hace un par de años. Desairada por el gobernador, ignorada por el sistema de justicia, sola ante el mundo, su muerte, pero sobre todo su valentía y coraje ante la adversidad, nos envía un mensaje muy claro a la ciudadanía: en el Chihuahua y México de hoy no hay justicia sino vacío de poder.

El caso de Marisela Escobedo es diametralmente opuesto al de Isabel Miranda de Wallace. Las dos se movieron para esclarecer y exigir justicia para sus respectivos hija e hijo asesinados, de acuerdo a sus posibilidades físicas y económicas ante la mediocridad y corrupción de la justicia en México, pero mientras la señora Wallace por sus propios medios localizó a los secuestradores y asesinos de su hijo, la señora Escobedo, de recursos económicos más limitados haciendo lo mismo que la señora Wallace, sucumbió primero ante el ineficaz sistema de justicia chihuahuense y ahora, para vergüenza de las y los ciudadanos chihuahuenses (porque no creo que la tengan las “autoridades”) es asesinada en las puertas de palacio de gobierno en la capital del estado.

Es triste tener que contar este tipo de noticias previo a la navidad o en cualquier época, pero es más triste aún quedarse callado o peor todavía contentarse con la verdad desvirtuada de las respuestas oficialistas y discursos vacíos de los políticos y gobernantes. El estado de Chihuahua y particularmente Ciudad Juárez, son célebres por sus feminicidios, ese ultraje machista devastador contra las mujeres que es sinónimo de impunidad, complicidad y cinismo del gobierno, que sigue permitiendo primero el feminicidio y ahora el avance del genocidio sin distinción de sexo, edad, clase, etcétera (salvo la “clase” política, que vive tan campante rodeada de guaruras).

La muerte de Marisela cala hondo por varias razones: por sus agallas pese haber sido amenazada de muerte; por evidenciar la poca voluntad política para ayudarla y protegerla; por demostrar, como otras mujeres ilustres, lo que puede hacer una madre desgarrada ante la injusticia; porque demuestra la saludable misoginia vigente en los gobiernos federal, estatal y municipal, como se puede constatar en la falta de respuesta del caso “Campo algodonero”; y para no alargar más la lista, porque su crimen constata el verdadero estado de indefensión de la sociedad chihuahuense, especialmente de quienes como Marisela, por necesidad se han convertido en activistas.

El gobierno nos dice a la sociedad que no los veamos como enemigos, pero entonces su “amistad” nos resulta muy cara y peligrosa, así provengan del PRI, del PAN o cualquier otro partido. Más bien lo que nos dicen con sus actitudes despóticas es que no les molestemos en sus tranzas; que sigamos sumisos como siempre; que colaboremos para dar una imagen de felicidad ante el mundo aunque nos estén matando como bestias. Señores y señoras políticos, entiéndalo de una vez, no se hagan tontos(as): el distanciamiento entre gobierno y sociedad no proviene de la sociedad sino de ustedes, que lo promocionan día a día con sus acciones o la ausencia de ellas.

¿Quién mató a Marisela Escobedo?, ¿quién mató a Paullette?, ¿quién mató a las y los niños de la guardería ABC de Sonora?, ¿quién a las empleadas de la tienda Coppel de Sinaloa?, ¿a las y los migrantes centroamericanos?, ¿a los 30,000 del sexenio calderonista?

¿Dónde está la justicia?


viernes, 17 de diciembre de 2010

Organizaciones se pronuncian por el feminicidio de Marisela Escobedo Ortiz

· Ante la incapacidad y el desprecio del gobierno federal y el gobierno estatal, Marisela fue asesinada por pedir justicia para su hija Rubí.

“No me voy mover de aquí hasta que detengan al asesino de mi hija” fueron las declaraciones de Marisela, antes de colocar su pequeño campamento en la Cruz de Clavos NI UNA MÁS, en la Ciudad de Chihuahua. Estaba dispuesta a pasar navidad y año nuevo en ese lugar emblemático, en el que apenas el 25 de noviembre pasado, había participado en una manifestación junto con las madres de Justicia para Nuestras Hijas, para colocar en la cruz, más de 300 nombres de las mujeres que han sido asesinadas en el estado de Chihuahua tan sólo en este año, 2010.

Rubí, tenía 16 años cuando fue asesinada por Sergio Rafael en agosto de 2008. Desde que desapareció y su pequeño cuerpo fue encontrado en un terreno junto a huesos de marranos, la madre de Rubí, Marisela, una enfermera jubilada, dedicó su vida a buscar justicia para su hija, convirtiéndose una defensora de derechos humanos.

El mismo día que el Secretario de Gobernación, Francisco Blake, pedía a la ciudadanía “sacudirse el miedo para combatir a los criminales”, Marisela fue asesinada frente a las puertas del Palacio de Gobierno de la Ciudad de Chihuahua, mientras realizaba una protesta pacífica e indefinida para exigir a las autoridades la detención del asesino de su hija Rubí.

Marisela no sólo se sacudió el miedo, caminó durante días desde la Subprocuraduría de Justicia a la Ciudad Judicial en Ciudad Juárez para exigir sanción para el asesino de su hija. La acompañaban una carriola con su nieta de dos años y un cartel con la foto de su hija Rubí. Un tribunal de juicio oral dejó en libertad al asesino, cimbrando el sistema de justicia.

Marisela, luchadora incansable, logró junto con las abogadas del Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (CEDEHM) que un tribunal de casación (integrado por tres magistrados) rectificara la decisión de los jueces y logró obtener una sentencia condenatoria contra Sergio Rafael, asesino confeso, en el que se le condenaba finalmente a 50 años de prisión.

“Ya me cansé de hacer su trabajo, ahora les toca a ellos” decía Marisela. Efectivamente, mientras las autoridades no lograron encontrar a Sergio Rafael, Marisela con sus propios recursos, lo ubicó en Zacatecas y dio aviso a la Procuraduría de Chihuahua, que alegó que por trámites burocráticos no pudo detenerlo.

La Procuraduría del estado de Chihuahua le informó a la madre, que en coordinación con la Procuraduría General de la República y las de los Estados “se encontraban buscando al asesino de su hija en todo el país”. Nunca lo encontraron.

Durante dos años, recorrió el país. Regresó a Zacatecas, viajó a la Ciudad de México donde solicitando audiencia con el Presiente Calderón y con el Procurador Arturo Chávez Chávez, quienes se negaron a recibirla. Se entrevistó con mandos de la Procuraduría General de la República que le prometieron que buscarían al asesino de su hija. Tampoco lo encontraron.

Días antes de ser asesinada, acudió a un acto donde se encontraba el Gobernador de Chihuahua, César Duarte y sacó una pancarta que decía “justicia, privilegio de gobiernos”. La solicitud de Marisela hizo enojar al Gobernador, como lo documentaron varios periódicos locales. El gobernador incluso la regañó y despreció. Después, logró entrevistarse con el Fiscal del estado de Chihuahua que le prometió que revisaría su caso.

Lucha Castro, coordinadora del Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (CEDEHM) declaró “en estos momentos, no se puede descartar ninguna línea de investigación, incluida la de un crimen de estado pues Marisela no iba a parar hasta que detuvieran al asesino de su hija”.

Marisela murió a las puertas del Palacio de Gobierno y frente a la cruz de clavos que colocaron la red de mujeres de negro y madres de las jóvenes asesinadas en el estado de Chihuahua. Marisela fue asesinada por pedir justicia.

Sr. Presidente Calderón y Sr. Duarte, Gobernador de Chihuahua: ¿hasta dónde llega la responsabilidad de los ciudadanos para hacer justicia y dónde empieza su labor como autoridades?


Ante tal incapacidad, cantidad de omisiones, desprecio y negligencia, el Estado mexicano es responsable y debe responder inmediatamente por el asesinato de Rubí y Marisela.



Ya basta. Ni una más.

Centro de Derechos Humanos de las Mujeres / Mesa de Mujeres/ COSYDDHAC/ Justicia Para Nuestras Hijas / Centro de Derechos Humanos Paso del Norte


Para mayor información:



Justicia para Nuestras Hijas // info@justiciaparanuestrashijas.org // Tel. (614) 413-3355 // twitter: @jpnh01 // Centro de Derechos Humanos de las Mujeres // comunicacion@cedehm.org // Tel. (614) 415-4152. //Centro de Derechos Humanos Paso del Norte// Tel. (656) 331 95 00// COSYDDHAC// Tel. (614) 410-77-55 // Mesa de Mujeres de Ciudad Juárez

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Chihuahua, pasado, presente y futuro

(Revista Aserto, número 89, diciembre del 2010)

Chihuahua vive uno de los peores momentos de su historia. Tres años han pasado ya desde el inicio de la “guerra contra el narco” implementada por el gobierno federal estancado al estado en una situación de muerte, violencia y destrucción. Aun si la “guerra” desapareciera hoy, las secuelas de la misma y la reconstrucción de Chihuahua durarían varios años.

El estado ha pagado muy caro su situación geopolítica y su crónico estancamiento de desarrollo social. La combinación de ambas (la cercanía con Estados Unidos y la marginación de buena parte de su población) son elementos sinérgicos de la prolongación de una guerra perdida desde el inicio que dice más por sus silencios que por sus acciones. Mientras tanto gente muere asesinada todos los días en las grandes ciudades como Juárez y Chihuahua; en los municipios serranos; en las ciudades pequeñas y medianas; en las carreteras. El festín de sangre y anomia es hoy sinónimo del “estado grande”: grande en masacres, impunidad y corrupción sin límites.

El presente brillante se opaca con la pérdida de miles de empleos además de las muertes violentas y la explosión de los delitos de todo tipo, algunos de ellos desconocidos para las y los chihuahuenses hasta la llegada de las fuerzas militares y federales: extorsiones, secuestros, derecho de piso, carjackings, violaciones a los derechos humanos y las garantías individuales entre otras. La prosperidad económica va de salida junto a miles de residentes del estado que buscan salvar sus vidas o sus propiedades al tiempo que se establece un sórdido Estado de excepción no declarado donde nadie tiene la vida asegurada. El miedo generalizado y la desconfianza en las instituciones públicas, sobre todo las de impartición de justicia y policiacas, hacen posible una atmósfera de enajenación estresante, tristeza y desesperanza ante los días por venir.

Del prestigio de Chihuahua como “cuna de la Revolución”, “salvaguarda de la república”, “defensora del respeto al voto y la apertura democrática”, sólo queda el recuerdo histórico. Hoy es más visible el feminicidio, las masacres juveniles y estudiantiles, la corrupción y cinismo gubernamental, la violencia por todos lados, la “tierra de nadie”; eventos por los cuales seremos conocidos. Hoy Benito Juárez, Francisco Villa, Abraham González o Pascual Orozco, son personajes desdibujados, sólo presentes en los discursos oficiales y los anhelos populares, dándole entrada a los nuevos “héroes” regionales: los narcos, los sicarios, los políticos sumisos y castrados, los empresarios sin escrúpulos.

El pasado se hace lejano y añorable, el presente angustioso e interminable; el futuro asusta. Chihuahuenses jóvenes y viejos, hombres y mujeres forman parte de la generación de la violencia anómica cortesía del Estado mexicano. La identidad chihuahuense cambia: el estado que es incapaz de protegerse a sí mismo, matándose para que la droga no llegue a los Estados Unidos, país de donde provienen las armas de la catástrofe. República de salvajes que justifica la intensidad de la violencia y el discurso belicista estadounidense que se adelanta al futuro deseado inventándolo: el Estado mexicano no puede.

El futuro chihuahuense a corto, mediano o largo plazo, no es el futuro neoliberal de la tierra prometida y gente bonita; se acerca más a la sobrevivencia de Estados en situación de guerra como Irak o Afganistán a los cuales habrá que hacerles posible la recuperación de la tranquilidad perdida. Olvidados por la política y los políticos, seguramente la sociedad chihuahuense hará enormes esfuerzos por reponerse con gobiernos, sin gobiernos o a pesar de los gobiernos, de seguir su actitud déspota como hasta ahora. Como en otras épocas de crisis, la solución estará en la capacidad de organización y decencia de su sociedad.

El 2010 al igual que el 2009 y el 2008, son años sumamente difíciles para quienes tenemos en Chihuahua nuestro hogar y el 2011 no se avizora mejor que los anteriores. Es difícil predecir cómo vendrá el nuevo año, si sobreviviremos el actual o si las personas y lugares que forman nuestro entorno común y cotidiano estarán a salvo. Nadie imaginábamos vivir un periodo como el actual. En el año del centenario de la Revolución y bicentenario de la Independencia son más los retos a afrontar que los ánimos por celebrar. No es que no exista el orgullo por el pasado, por cómo llegamos hasta aquí; se trata más bien de un choque con la realidad que nos tiene aturdidos y con ganas de terminar con esta situación absurda lo antes posible, pero ¡oh insensatez! Todavía tenemos mucho por hacer para en verdad darle sentido a una independencia, tal vez con una verdadera revolución social.

La esperanza es lo último que muere. Pero, ¿qué le da vida a la esperanza? Espero y sean nuestros anhelos de vivir en paz y armonía con nosotros mismos. Las soluciones no vendrán de la clase política ni de fantasmas del pasado; el carácter de un pueblo se forma ante la adversidad. Por antítesis, la imposibilidad actual de influir en la política de la violencia hará que las y los chihuahuenses encontremos nuestra propia síntesis.

martes, 14 de diciembre de 2010

El Barzón sobre el aumento a las tortillas

DECLARACION DE PRENSA


ES URGENTE LA REGULACIÓN DEL MERCADO DE MAÍZ-TORTILLA



El acuerdo tomado entre la Secretaría de Economía y la Unión de tortilleros para suspender (temporalmente) el aumento del precio de la tortilla, es demasiado frágil. En poco tiempo estaremos nuevamente ante un incremento del costo de dicho producto. El golpe económico será de gran severidad para los sectores más empobrecidos.

El problema principal radica en la incapacidad del gobierno mexicano para establecer una nueva regulación del mercado que suprima el control oligopólico que hoy existe en la comercialización del grano y en el esquema desventajoso que tiene el funcionamiento de los molinos y tortillerías. El gobierno sigue actuando con una enorme cobardía anti monopólica frente a uno de los mercados más sensibles para la economía popular.

El gobierno se ha mostrado indiferente frente al hecho de que tres empresas (maseca, cargill, minsa) tienen el control de más del 60% de la comercialización del grano y son las principales beneficiarias de los grandes volúmenes de importación. Este hecho ha dado como resultado la fijación oligopólica de precios, el acaparamiento y la especulación. Son, además los principales beneficiarios de los enormes subsidios que se entregan a través de SAGARPA como apoyos a la comercialización.

Es decir, dichas empresas no solo gozan de regímenes fiscales de ´privilegio, obtienen la mayor parte de subsidios y colocan el producto con sobreprecios en distintas regiones donde la competencia es verdaderamente nula.

De igual manera, la estructura del mercado de la masa y la tortilla se encuentra profundamente distorsionada. Hay un control que impide la entrada de nuevos participantes en el mercado, una obligación de compra de insumos, una determinación de distancias y permisos para abrir nuevas tortillerías. Hay un control corporativo de dicho mercado.

El incremento de precios resulta injustificado. No hay un problema de producción. A nivel internacional hay una producción de 820 millones de toneladas. Y en México se ha logrado una cifra histórica de cerca de 25 millones en el 2010. Lo que existe es un grave problema de especulación a nivel internacional y en nuestro país.

La situación se torna demasiado grave, pues estamos ante el inicio de una nueva crisis de precios de los alimentos. En el 2007 la crisis de precios también inició con el incremento de la tortilla y absolutamente todos los productos alimenticios se incrementaron. Los resultados de la crisis de 2007-2008 provocaron el incremento de 2 millones de nuevos ´pobres y borró todos dos esfuerzos que se habían realizado desde el 2000 en materia de política social y de disminución de la pobreza.

Por ello, el gobierno mexicano no puede seguir abordando dicho problema como algo coyuntural. La Comisión Federal de Competencia tiene, de oficio, la facultad para iniciar una investigación sobre el control del mercado y la fijación oligopólica de precios. La COFECO debe anunciar el inicio de medidas para establecer sanciones y castigar las prácticas comerciales contra los consumidores, principalmente los más pobres.

La situación internacional y los altos niveles de especulación que se están presentando en el mundo y a nivel nacional deben obligar al gobierno a actuar con mayor energía. Sobre todo por el hecho de que vamos a vivir en el futuro.

La Sagarpa debe de modificar la política agropecuaria, pues es el momento de establecer una reserva de alimentos e incrementar la protección y la productividad de millones de campesinos que nunca se benefician de los altos precios que existen en el mercado nacional e internacional. La enorme ganancia siempre se las llevan los mismos.

En la siguiente gráfica se muestra el consumo promedio en pesos en tortilla de maíz por decíl:



La colusión de los grupos monopólicos es evidente en el impacto y afectación para los consumidores. Ya al inicio del año, la Cofeco hizo público el resultado de investigación en materia de tortilla encontrando los siguientes resultados.

Los industriales de la masa y la tortilla restringieron la competencia en las actividades de producción, distribución y comercialización de la siguiente forma:

• No competían en precios, establecían precios fijos por kilogramo.

• Asignaban áreas exclusivas para los establecimientos existentes a través del establecimiento de distancias mínimas entre establecimientos del mismo giro comercial.

• Impedían u obstaculizaban la entrada de nuevos participantes mediante acuerdos para evitar el otorgamiento de licencias o autorizaciones necesarias para un interesado, pudiera construir un nuevo establecimiento.

• Impedían o prohibían las actividades en determinados días u horarios de operación, o imponiendo horarios obligatorios de servicios, restringiendo las oportunidades y la flexibilidad de los establecimientos para elegir el tiempo de operaciones más eficiente para sus condiciones específicas y la competencia y libre concurrencia en los mercados afectados.

Por ello demandamos:

1.- El inicio inmediato de la Cofeco para sancionar la colusión de estos grupos acaparadores y que dicha autoridad no actúe tibiamente como en la anterior crisis de alimentos.

2.- Que la propia Secretaría de Economía enfrente a estos grupos monopólicos y no los cobije en sus estrategias de acaparamiento y menos, mienta ante la opinión pública al declarar que ya pacto el no incremento, cuando su deber es impedirlo. Bruno Ferrari no debe jugar a la simulación, la gravedad del tema se lo impide.

3.- Qué Congreso no concluya sin la aprobación de la Ley anti-monopolios y de no ser así, se convoque uno extraordinario específicamente para ello.

Seguiremos atentos al comportamiento de la autoridad y denunciando la especulación ominosa de las empresas acaparadoras. Nuestro país y los millones de personas que vivimos en él, lo merecemos.

Diciembre 14, 2010



Alfonso Ramírez Cuéllar


Presidente de El Barzón