miércoles, 17 de noviembre de 2010
martes, 16 de noviembre de 2010
Convocatoria al Movimiento Nacional a Favor de la Desmilitarización
“Movimiento Nacional a Favor de la Desmilitarización”
Ciudad Juárez Chihuahua., a 9 de noviembre de 2010
A l@s estudiantes
A l@s trabajador@s
A las organizaciones sociales
A tod@s l@s mexican@s hart@s de tanta injusticia e impunidad
La Asociación Estudiantil Juarense, organización que surge como respuesta al intento de asesinato del estudiante de Sociología José Darío Álvarez (quien recibió un disparo por la espalda por parte de la Policía Federal dentro de un campus universitario), en el afán de difundir lo que realmente sucedió, mantener nuestra exigencia de justicia, repudiar la presencia de PF y del ejército en las calles, así como para poder acabar con el cerco mediático en que nos encontramos, convocamos al inicio del “Movimiento Nacional a favor de la Desmilitarización”; teniendo como fecha de partida el 20 de noviembre del año en curso.
Compañer@s, los y las exhortamos, en la medida de sus posibilidades, a sincronizar nuestras acciones, a difundir lo sucedido el 29 de octubre pasado, a que nos respalden en nuestra demanda por el retiro de la Policía Federal de nuestra ciudad y del resto del país, así como del regreso de los militares a sus cuarteles. Sabemos que much@s de ustedes dentro de sus agendas ya tienen movilizaciones previstas, por lo que les pedimos incorporen, de ser posible, nuestras demandas.
Les pedimos que envíen sus acciones al correo electrónico estudiantesjuarez@gmail.com, para poder subirlas a la pagina www.aestudiantiljuarense.com, para así dar a conocer todas las movilizaciones que se darán en el país. Además en esta dirección podrán encontrar más información de la ASEJ.
En ciudad Juárez realizaremos la marcha “A Favor de la Desmilitarización: Por Una Vida Sin Miedo; Una Revolución Sin Armas”, donde recorreremos la Avenida De las Torres, iniciando en Plaza Las Torres a la 1.30 pm (hora local) y terminando en el Monumento a Francisco Villa que esta sobre la misma avenida. Finalizaremos el acto con un mitin a micrófono abierto para emitir posicionamientos.
Desde Ciudad Juárez, desde esta maltratada frontera, reciban un caluroso y combativo saludo.
¡Si le dan a un@, nos dan a tod@s!
Asociación Estudiantil Juarense
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viernes, 12 de noviembre de 2010
Prioridad es: ¡el Camino Real!
¿Qué importa la inseguridad, la falta de empleo, el hambre de justicia, los hoyos en el asfalto, la falta de escuelas en el poniente, qué importa? Mientras haya gobiernos empecinados en hacer con los recursos económicos lo que les dé en gana. Aún si Ciudad Juárez no estuviera sumergida en la barbarie de la obscena “guerra contra el narco”, con tanta necesidad social crónica, ¿por qué se invierten recursos para beneficiar negocios privados y no se atiende la alarmante problemática social?
En el primer gobierno municipal del Teto Murguía la aprobación al desarrollo de San Jerónimo (que sería conectado por el camino Real) generó fuertes críticas y movimientos sociales para evitarlo. En aquel entonces el ¿H.? Ayuntamiento de Juárez, aprobó en sesión de cabildo tal proyecto en la última sesión de diciembre del 2005, pese a comprobársele de muchas maneras las irregularidades para dicho fin. No importó el IMIP, no importó la opinión de académicos de la UACJ, no importó la sangre derramada en Lomas de Poleo: había que invertirle al desarrollo urbano de un territorio largamente codiciado por empresarios y políticos ligados al PRI. Ese día además el Teto introdujo golpeadores traídos ex profeso para enfrentar a los activistas presentes en la sesión de cabildo, como bien puede citar el doctor Héctor Padilla.
Al año siguiente, 2006, organizaciones no gubernamentales en coordinación con algunos empresarios y regidores panistas iniciaron el Frente Ciudadano por Juárez con una recolección de firmas para demandar un plebiscito o consulta pública sobre San Jerónimo. Se juntaron más de cuarenta mil firmas, pero el Instituto Estatal Electoral de Chihuahua, en ese entonces dirigido por Julio César Santacruz Favela, simplemente las descalificó y desechó, dejando así el camino abierto al desarrollo de San Jerónimo vía el Camino Real.
Lomas de Poleo. Desde antes de la aprobación del proyecto ya los habitantes de Granjas Lomas de Poleo, algunos de ellos con una antigüedad de hasta cuarenta años de residencia, empezaron a sentir el peso del poder neoliberal. Todavía envueltos en un juicio interminable por los terrenos que habitan y que son reclamados por la adinerada e influyente familia Zaragoza, quienes han llevado la violencia a Lomas coludidos con los tres niveles de gobierno, no sólo deben la destrucción de casas sino también la vida de varios de habitantes de la zona. La adicción al poder y el dinero de estas personas no ha escatimado recursos para establecer un cerco en La colonia, lo más parecido a un campo de concentración con todo y guardias armados donde es imposible entrar sin ser amenazado o violentado. Los vecinos(as) de Lomas llevan años viviendo en esta difícil situación pese al apoyo de algunos movimientos sociales, ONG´s y derecho humanistas.
Según notas de algunos diarios, el gobierno del estado está planeando invertir 30 millones de pesos en 6 meses a este proyecto de claros tientes particulares, porque habiendo tantas y tan diversas necesidades en Juárez, ¿Por qué apoyar el desarrollo que tardará varios años en despegar? Claro que como siempre la “gran” respuesta gubernamental será que “generará más empleos” y ya con eso se dará por arte de magia el desarrollo social. Ya no se puede decir que es un engaño sino un cínico descaro la inversión en el Camino Real, pues recordemos, se hace con los impuestos ciudadanos. En otras palabras: estamos financiando los futuros negocios del Teto y sus amigos.
Las y los políticos no entienden los tiempos que estamos viviendo. La llegada del Teto Murguía trae de nuevo los proyectos que dejó atorados en su administración anterior. Por este tipo de razones la gente le pierde el respeto a las “autoridades” y siguiendo el ejemplo de las mismas, las imita en las pequeñas cosas cotidianas por ejemplo, no respetando las señales de tránsito. Desafortunadamente el espaldarazo del nuevo gobernador César Duarte al proyecto es una vil burla a la sensibilidad y la memoria reciente de la ciudad. Así es imposible que los “gobernantes” exijan el más mínimo orden cuando son los primeros en violarlo.
San Jerónimo y el Camino Real son dos acciones más que se suman a la violencia cotidiana traída por el Estado vía la militarización y el terrorismo de la Policía Federal. El gobierno hace posible que la anomia continúe: no te resuelve el problema de la inseguridad o el de la corrupción, pero en cambio te suma nuevos dolores de cabeza para beneficiar a quienes de alguna u otra manera manejan los destinos de la ciudad sin preguntarnos (empresarios).
¿Qué va a pasar con Ciudad Juárez? Si se la dejamos en exclusiva al Teto y sus amigos, pues ya puede imaginarse. ¿En quién confiar del Estado? Si se cuidan y apoyan entre ellos sin importarles la sociedad. ¿A dónde voltear para encontrar justicia? Aún la presión de los organismos internacionales hacia el gobierno mexicano se desvanece en la agenda política. Caray, creo que solamente quedamos quienes aquí habitamos, ¿qué haremos?
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jueves, 11 de noviembre de 2010
Federales torturan y amenazan a Estudiante de la UACJ, levantan a su primo
11 de Noviembre de 2010
Compañer@s
Hoy en la madrugada, un grupo de aprox. 30 Federales irrumpieron en el domicilio del compañero universitario Xavier Ordoñez Neyra (3er. Semestre de Mecatrónica), ubicado en C. Benito Álvarez #22 en el poblado de San Isidro, en el Valle de Juárez.
La Familia nos informa que alrededor de las 2 am irrumpieron violentamente sin orden de Cateo. Xavier al abrir la puerta de su cuarto fue golpeado en el pecho con la culeta del arma por un federal, en ese momento el federal lo tomo de la camisa y lo arrojo al suelo para posteriormente patearlo.
Los federales también rompieron a patadas la puerta del cuarto del hermano menor (14 años), ante esto Xavier se intento parar para defender a su hermano, pero los federales lo volvieron a someter a golpes.
El Padre de Xavier también fue sacado de su habitación a golpes junto con su primo político Daniel Angel Vázquez Montecinos.
El que daba las órdenes al resto de los federales, preguntó al papá de Xavier si este se llamaba Arnoldo. A lo que este respondió que sí. El mando dio la orden de encapucharlos y ponerles mas manos en la nuca pasándolos al patio, semidesnudos y descalzos, en el caso de don Arnoldo con el rostro cubierto con su propia camisa.
En otro de los cuartos un grupo de Federales retuvieron a la madre de Xavier junto con una de sus hijas (10 años) y el hermano de 14 años.
A Xavier y a su padre los pusieron en medio patio con las manos en la nuca y con la cabeza agachada. La raron era para que, según el mando de los federales, otra persona los pudiera identificar, lo extraño es que alrededor no se veía otra persona que no fueran federales, nos platica la familia. El mando pregunto: ¿Es él? (echándole las luz en el rostro a Xavier) A lo que una voz entre los federales respondió –No!, volvió a preguntar lo mismo pero señalando a Don Arnoldo de la misma forma. La misma voz respondió con titubeo un siseo para terminar con un No! En eso el mando de los federales dio la orden: Bájenme al otro cabrón!
Los federales sacarón a culetazos al primo de Xavier, Daniel Angel Vázquez Montecinos. Ya en el patio, al echarle la luz en el rostro, el mando volvió a preguntar lo mismo. Y la misma voz respondió con titubeo un nuevo siseo para terminar con un No! A lo que el mando respondió categórico: Sí, sí es él! , a lo que los federales respondieron llevándoselo a unos 10 mts de donde estaban, donde Xavier puedo ver que los federales empezaron a torturarlo con la llama de soplete en la espalda descubierta de Daniel. Daniel empezó a gritar y a patalear. Mientras esto pasaba los federales cuestionaban a Xavier y a su papá de que si no decían donde estaban las armas, los siguientes serían ellos. A lo que Don Arnoldo respondió: Aunque me hagan eso yo no puedo decirles lo que ustedes quieren oir!
A Daniel lo seguían torturando, hasta que Daniel gritó Ya estuvo les voy a decir en donde están las armas! Y Daniel llevo a los federales a darle la vuelta a la casa, y al terminar la vuelta Daniel les dijo: Ya ven no hay nada! Y el federal que lo llevaba le respondió: Que no dijiste que ahí estaban las armas, para que se te quite te va a tocar doble!
Otro federal al ver a Daniel un poco retirado de los federales, dijo, que no se les pele el Gordo (Daniel) porque si no lo cueteo. Nada más no hagan ninguna tontería, porque si matan a uno, tendremos que matar a todos.
A Daniel se lo llevaron hacia fuera y se oyeron vehiculos arrancar.
Paso un rato, hasta que uno de los federales, que no era el anterior mando, dio la orden : Métame esos dos!!, ya en la cocina Xavier y su papá fueron sentados con la cabeza baja, Don Arnoldo seguía con el rostro tapado con su misma playera. Uno de los federales le dijo a Xavier, No te preocupes no te van a hacer nada! Ahí permanecieron mientras alcanzaban a escuchar que a su mama la interrogaban de esta forma:
¿Quién es esta niña hermosa(8 años) que está en la foto? A lo que la madre respondió que era su hermana.
En ese momento la mama pidió ir al baño a lo que el federal cuestionó que si el podía estar presente mientra ella estaba en el baño. A lo que la madre respondió que ella no le estaba faltando al respeto, para que el se lo faltara a ella.
A Xavier y a su papá los llevaron a la sala donde permanecieron aprox. una media hora, los federales se comunicaban con claves, hasta que un federal le dijo al otro, sin clave que ya habían llegado y que en otra casa habían encontrado armas.
Después de un rato entraron los federales con Daniel visiblemente golpeado e hinchado.
El mando preguntó a los federales que se quedaron en la casa, ¡¿Dónde están los otros? A lo que los federales respondieron que en la sala.
Este mando le dijo a Daniel: Súbete! ( a una habitación en la planta de arriba)
Un grupo de 5 de los federales separaron a la mamá de Xavier de sus hermanos menores y la mandaron al cuarto donde estaba Daniel. Ya en el cuarto otro federal le dijo a la mama de Xavier: La tengo que revisar para ver si no tiene armas! El federal manoseo morbosamente a la señora .
Ya con Daniel en el cuarto, este le le dijo a la Señora: No se haga usted sabe donde están las armas. La mamá respondió: de que me esta hablando Daniel? Uno de los federales dijo: Ya ve señora, usted sabe como está el rollo, no me quiera ver la cara de pendejo.
La mamá le respondió a Daniel: Por qué me hace esto Daniel, usted sabe que esto no es cierto, yo no expondría a mi familia de esa forma! NO tenga miedo de decir la verdad, no porque lo hayan torturado, sabe bien que si ellos quieren parar paran, si no no!
Uno de los mandos dijo a los federales señalando a Daniel, Ya súbanlo!
En eso bajo uno de los federales de arriba y le dijo a otro de los que estaban abajo en la sala cuidando a Xavier y a su papá. – Dónde están las esposas que se me hace que me voy a llevar a la señora! El otro federal le respondió, NO traigo!
En eso el mando hablo con la mamá de Xavier, y le dijo que si ellos denunciaban iba a regrezar por Xavier su hijo y por ella y que del hoyo donde los iba a enterrar nadie los iba a sacar.
En eso se retiraron los federales llevando de a Daniel Angel Vazquez Montecinos. Hoy en la mañana casa de la pareja de Daniel fue incendiada!
La familia tiene mucho miedo, pero a decidido denunciar públicamente esta barbaridad, Urge apoyarlos y buscar los apoyos necesarios para garantizarles su integridad.
La familia es conocida en el pueblo por ser gente de bien, y denunican los abusos a los que fueron sometidos, exigen que les devuelvan a Daniel y que paren las amenazas sin sentido
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martes, 9 de noviembre de 2010
¿Hacia el fascismo o la dictadura?
El posicionamiento de la derecha en el país va de la mano con la transición del antiguo régimen de partido de Estado, o “la dictadura perfecta”, como alguna vez se refirió Mario Vargas Llosa al gobierno del PRI, hacia un neoliberalismo multipartidista de empresarios venidos a políticos o viceversa. El resultado está a la vista de todos y todas: polarización social, empobrecimiento, corrupción, atraso del país y una sanguinaria inseguridad pública. Por esta vía, ¿hacia dónde se encamina el país?
Con el advenimiento de la derecha neoliberal en el poder es posible notar cambios políticos en el comportamiento del Estado mexicano. No sólo ha quedado de lado el anhelo por la democracia, sino también han vuelto los antiguos fantasmas del pasado (si es que alguna vez se fueron) como el autoritarismo, la censura, la persecución a críticos del sistema, la concentración del poder político en pocas manos, la imposición política sin consulta ciudadana y así. A mucha gente todavía no le queda muy claro el peligro que implica la consolidación de este tipo de regímenes para la estabilidad y el progreso social.
Autoritarismo. El autoritarismo es una práctica política muy enraizada en la cultura mexicana: está en la familia, en el trabajo, en la escuela y reproduce la actitud de tomar decisiones que no sólo no toman en cuenta a la sociedad, sino que muchas veces va incluso en contra de la sociedad. La persona autoritaria no tolera el consenso, mucho menos la libertad ni la igualdad; cuando este autoritarismo es parte de la forma de gobierno del Estado, estamos hablando de una forma de dictadura o fascismo. La dictadura, el monopolio del poder en una sola persona, es la forma más conocida de autoritarismo; en México tenemos varios ejemplos, los más famosos por su duración son el régimen de Porfirio Díaz y el presidencialismo del PRI.
Totalitarismo. El régimen totalitarista es sinónimo de fascismo, esa forma de gobierno nacida en el siglo XX cuya característica fundamental es hacer del Estado y la sociedad un solo cuerpo, o lo que es lo mismo en la práctica, del sometimiento de la sociedad a los dictámenes del “líder” (guía, caudillo, mesías, etcétera) o del partido. En otras palabras, se trata de una dimensión política orientada a la homologación social bajo una misma ideología o creencia donde no hay cabida para las disidencias. Los ejemplos clásicos son los regímenes de Mussolini en Italia, Hitler en Alemania y Franco en España.
Fascismo a la mexicana. Con la llegada del PAN al poder en el 2000 se abren las puertas para que algunos actores políticos provenientes de organizaciones de extrema derecha como El Yunque, grupo que defiende el catolicismo de manera fanática, o el mismo Clero católico, tengan un protagonismo del que no habían gozado por décadas. El propio actuar de Felipe de Jesús Calderón, quien no acepta ni las mínima crítica a su gobierno, es ciertamente un digno representante de la derecha que parece inspirado en el fascismo a la española, más inclinado a someterse a su muy propia interpretación de La Biblia que a la Constitución.
La cuestión a noviembre del 2010, en el preámbulo del centésimo aniversario de la Revolución, el primer gran movimiento social mexicano del siglo XX y el último en cuanto a sus verdaderos alcances actualmente, es precisamente el daño a la población: no se les brinda cobertura médica, no se le ofrece educación de calidad, no se le enseña democracia, no se le garantiza la autonomía alimenticia, pero en cambio se le trata como a un infante que no sabe y necesita además que se le dirija. El colmo de esta forma de pensar clasista y autoritaria es que además la mete en una “guerra” no consensada donde están muriendo miles para “protegerlos(as)” de una situación de drogas que en realidad no era un problema prioritario de la sociedad mexicana, comparado con otros.
La situación de “guerra contra el narco” que enfrenta el país, especialmente en estados como Chihuahua y Tamaulipas o importantes ciudades como Monterrey y Ciudad Juárez, está acelerando el camino hacia un Estado fascista o una dictadura, basta ver cómo llegaron al poder Hitler o Franco. La militarización, la policía bajo un mando único, la limpieza social, la defensa de los “valores” católicos como la familia, o bien el rechazo a los matrimonios gay o el aborto, más el aferramiento al decadente sistema económico neoliberal no indican otra cosa.
Es preciso encender la alarma de hacia dónde se dirige el sistema político mexicano antes que estimular el optimismo, pues éste estaría dependiendo de las cosas que hagamos para garantizar o por lo menos resistir o no perder aquello por lo que nuestros padres, madres y abuelos(as) pelearon para que nosotros disfrutáramos. En la medida que vamos dejando la política en manos de políticos nos estamos arriesgando a perder algo más que un resultado electoral: la libertad está en peligro, tanto o más que nuestras vidas, no lo permitamos.
lunes, 8 de noviembre de 2010
marcha en el DF contra la violencia en Juárez
¡ Tod@s a marchar contra la violencia estatal!
Lo recientemente ocurrido en Ciudad Juárez, donde un estudiante de sociología fuera gravemente balaceado por la Policía Federal, es completamente inaceptable y reitera, de nueva cuenta, la actitud de un gobierno capaz de desatar un conflicto que hasta ahora ha cobrado la vida de más de 28 000 mexican@s. Lo que revela que el Estado mexicano es capaz de asesinar al pueblo con tal de continuar la militarización del país y la criminalización de la protesta social.
Por lo anterior, hacemos un atento llamado al pueblo de México y a sus organizaciones sociales y políticas para marchar este martes 9 de noviembre, a las 15hrs, del Hemiciclo a Juárez a la Secretaría de Gobernación. Exigiendo castigo a los responsables materiales e intelectuales de este grave hecho así como el regreso del ejército a los cuarteles.
Atte: Asamblea Estudiantil de la Facultad de Filosofía, Estudiantes de Ciencias Políticas, CCH-Sur, Sindicato Mexicano de Electricistas, SUTUACM, PRT, GECR, CEIC, LTS, ContraCorriente,Teoría para la Acción, CEM, Movimiento de Aspirantes Excluidos de la Educación Superior,Tlacaelel(A,C) Frente Democrático Sec. 10 del SNTE, Comité Ejecutivo Nacional Democrático del SNTE, Redes Universitarias, CGH-Ho Chi Minh.
Lo recientemente ocurrido en Ciudad Juárez, donde un estudiante de sociología fuera gravemente balaceado por la Policía Federal, es completamente inaceptable y reitera, de nueva cuenta, la actitud de un gobierno capaz de desatar un conflicto que hasta ahora ha cobrado la vida de más de 28 000 mexican@s. Lo que revela que el Estado mexicano es capaz de asesinar al pueblo con tal de continuar la militarización del país y la criminalización de la protesta social.
Por lo anterior, hacemos un atento llamado al pueblo de México y a sus organizaciones sociales y políticas para marchar este martes 9 de noviembre, a las 15hrs, del Hemiciclo a Juárez a la Secretaría de Gobernación. Exigiendo castigo a los responsables materiales e intelectuales de este grave hecho así como el regreso del ejército a los cuarteles.
Atte: Asamblea Estudiantil de la Facultad de Filosofía, Estudiantes de Ciencias Políticas, CCH-Sur, Sindicato Mexicano de Electricistas, SUTUACM, PRT, GECR, CEIC, LTS, ContraCorriente,Teoría para la Acción, CEM, Movimiento de Aspirantes Excluidos de la Educación Superior,Tlacaelel(A,C) Frente Democrático Sec. 10 del SNTE, Comité Ejecutivo Nacional Democrático del SNTE, Redes Universitarias, CGH-Ho Chi Minh.
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viernes, 5 de noviembre de 2010
MIEDO A LAS Y LOS ESTUDIANTES
(Tomado de El Diario 05/11/10)
¿Con quién hablar cuando no hay interlocutor? Los acontecimientos en los últimos días en contra de la comunidad estudiantil indican que el Estado mexicano no está dispuesto a dialogar con nadie y menos en materia de seguridad. Como en los viejos tiempos del PRI del siglo XX, hoy está de vuelta el Estado autoritario que prefiere el uso de la fuerza al diálogo u otras alternativas pacíficas, como bien lo indican las estadísticas en tres años de “guerra contra el narco”.
El atentado contra Darío Álvarez , estudiante de sociología, el viernes 29 de octubre, cuando participaba en la XI Kaminata contra la muerte para asistir al Foro Internacional contra la militarización y la violencia “Por una cultura diferente” a llevarse a cabo en las instalaciones del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICB) de la UACJ originó una rápida respuesta de las y los universitarios en contra de la violencia, la militarización y en defensa de la autonomía universitaria.
Luego, el martes 2 de noviembre, se convoca a una gran manifestación estudiantil, donde resulta detenida, golpeada y encarcelada la estudiante Alice Arteaga –quien lanzaba consignas contra Felipe Calderón– bajo cargos de ebriedad e insultos a la autoridad. La noche del 3 de noviembre se asesina a un estudiante de odontología de la UACJ junto con otros jóvenes en los departamentos del Fovissste, a unos pasos del ICB.
Desde el inicio de estas nuevas movilizaciones, las y los estudiantes no sólo se han enfrentado al hostigamiento policiaco, sino también al repudio de varios medios informativos que de alguna u otra forma buscan desacreditar la respuesta estudiantil. Asimismo y a pesar de contar con las simpatías de la sociedad juarense, las instituciones públicas han guardado silencio o se han deslindado de las iniciativas estudiantiles. Todo parece indicar una polarización mayúscula entre sociedad y Estado, entre ciudadanía y gobierno; es evidente el reacomodo de las instituciones alrededor del poder y no con la gente. No sólo las y los universitarios se están quedando solos, también la sociedad.
Ciudad Juárez está en una situación de abandono. Conflictuada por nuevas formas de terror, la ciudad experimenta un shock de permanente violencia: militarización, balaceras, noticias amarillistas, desinformación, desempleo, abusos policiacos, violencia intrafamiliar y más en un sinfín de tragedias que se suceden una tras otra sin descanso, obligando a la población a un estrés permanente y adicional al existente, debilitando la moral y exacerbando los ánimos de una sociedad que ya no sabe a dónde voltear para encontrar alivio a esta situación. El genocidio en la ciudad también deja huellas más allá del miedo y la muerte; ahí están las viudas(os) y huérfanos(as) o los sobrevivientes de secuestros, extorsiones, asaltos o atentados, que como Darío, llevarán secuelas en sus cuerpos.
La solución no vendrá de la clase política, la misma que está impidiendo que la sociedad se manifieste en su legítimo derecho y ante una situación insoportable, porque si no, ¿quién gana con silenciar a las y los estudiantes? Si son quienes están llevando la vanguardia en contra de la militarización y además exponiéndose a los hostigamientos policiacos que evidentemente no han cesado. El camino de la violencia no puede llevarnos sino a más violencia, ¿por qué es tan difícil entender esto? Por guardar las apariencias el Estado mexicano está enredándose en un conflicto mayúsculo que no podrá soportar y Ciudad Juárez no es ni aspira a ser Colombia.
Los movimientos estudiantiles han generado cambios en el mundo; ahí están los del 68, por ejemplo. La energía juvenil es un elemento importantísimo para dar nuevos bríos a una ciudad que se desmorona de tristeza y desesperación, presa del terrorismo de Estado que ha desatado los demonios de la violencia. Nos estamos matando por una soberana estupidez: para “proteger” de las drogas al pueblo estadounidense a costa de nuestras vidas. De por medio está una riquísima industria que genera miles de millones de dólares en los mercados negros que la hipócrita sociedad conservadora hace posible al prohibir la decisión personal de consumir estimulantes, volteando la cara hacia otro lado e incentivando el castigo como respuesta para protegernos de nosotros mismos.
El Estado claudica en brindar protección a su ciudadanía y ofrece mano dura contra la población desarmada que le exige sensatez; no hay interlocución. Estamos en peligro cuando el Estado y sus instituciones nos dan la espalda y se perfilan a la cerrazón y la intolerancia a la crítica. El miedo a las y los estudiantes es el miedo de quien no tiene la razón y se justifica detrás de las armas para cubrir sus miserias y complicidades. El miedo a las y los estudiantes significa miedo a la verdad, miedo a la libertad y falta de agallas para cumplirle a la sociedad.
¿Con quién hablar cuando no hay interlocutor? Los acontecimientos en los últimos días en contra de la comunidad estudiantil indican que el Estado mexicano no está dispuesto a dialogar con nadie y menos en materia de seguridad. Como en los viejos tiempos del PRI del siglo XX, hoy está de vuelta el Estado autoritario que prefiere el uso de la fuerza al diálogo u otras alternativas pacíficas, como bien lo indican las estadísticas en tres años de “guerra contra el narco”.
El atentado contra Darío Álvarez , estudiante de sociología, el viernes 29 de octubre, cuando participaba en la XI Kaminata contra la muerte para asistir al Foro Internacional contra la militarización y la violencia “Por una cultura diferente” a llevarse a cabo en las instalaciones del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICB) de la UACJ originó una rápida respuesta de las y los universitarios en contra de la violencia, la militarización y en defensa de la autonomía universitaria.
Luego, el martes 2 de noviembre, se convoca a una gran manifestación estudiantil, donde resulta detenida, golpeada y encarcelada la estudiante Alice Arteaga –quien lanzaba consignas contra Felipe Calderón– bajo cargos de ebriedad e insultos a la autoridad. La noche del 3 de noviembre se asesina a un estudiante de odontología de la UACJ junto con otros jóvenes en los departamentos del Fovissste, a unos pasos del ICB.
Desde el inicio de estas nuevas movilizaciones, las y los estudiantes no sólo se han enfrentado al hostigamiento policiaco, sino también al repudio de varios medios informativos que de alguna u otra forma buscan desacreditar la respuesta estudiantil. Asimismo y a pesar de contar con las simpatías de la sociedad juarense, las instituciones públicas han guardado silencio o se han deslindado de las iniciativas estudiantiles. Todo parece indicar una polarización mayúscula entre sociedad y Estado, entre ciudadanía y gobierno; es evidente el reacomodo de las instituciones alrededor del poder y no con la gente. No sólo las y los universitarios se están quedando solos, también la sociedad.
Ciudad Juárez está en una situación de abandono. Conflictuada por nuevas formas de terror, la ciudad experimenta un shock de permanente violencia: militarización, balaceras, noticias amarillistas, desinformación, desempleo, abusos policiacos, violencia intrafamiliar y más en un sinfín de tragedias que se suceden una tras otra sin descanso, obligando a la población a un estrés permanente y adicional al existente, debilitando la moral y exacerbando los ánimos de una sociedad que ya no sabe a dónde voltear para encontrar alivio a esta situación. El genocidio en la ciudad también deja huellas más allá del miedo y la muerte; ahí están las viudas(os) y huérfanos(as) o los sobrevivientes de secuestros, extorsiones, asaltos o atentados, que como Darío, llevarán secuelas en sus cuerpos.
La solución no vendrá de la clase política, la misma que está impidiendo que la sociedad se manifieste en su legítimo derecho y ante una situación insoportable, porque si no, ¿quién gana con silenciar a las y los estudiantes? Si son quienes están llevando la vanguardia en contra de la militarización y además exponiéndose a los hostigamientos policiacos que evidentemente no han cesado. El camino de la violencia no puede llevarnos sino a más violencia, ¿por qué es tan difícil entender esto? Por guardar las apariencias el Estado mexicano está enredándose en un conflicto mayúsculo que no podrá soportar y Ciudad Juárez no es ni aspira a ser Colombia.
Los movimientos estudiantiles han generado cambios en el mundo; ahí están los del 68, por ejemplo. La energía juvenil es un elemento importantísimo para dar nuevos bríos a una ciudad que se desmorona de tristeza y desesperación, presa del terrorismo de Estado que ha desatado los demonios de la violencia. Nos estamos matando por una soberana estupidez: para “proteger” de las drogas al pueblo estadounidense a costa de nuestras vidas. De por medio está una riquísima industria que genera miles de millones de dólares en los mercados negros que la hipócrita sociedad conservadora hace posible al prohibir la decisión personal de consumir estimulantes, volteando la cara hacia otro lado e incentivando el castigo como respuesta para protegernos de nosotros mismos.
El Estado claudica en brindar protección a su ciudadanía y ofrece mano dura contra la población desarmada que le exige sensatez; no hay interlocución. Estamos en peligro cuando el Estado y sus instituciones nos dan la espalda y se perfilan a la cerrazón y la intolerancia a la crítica. El miedo a las y los estudiantes es el miedo de quien no tiene la razón y se justifica detrás de las armas para cubrir sus miserias y complicidades. El miedo a las y los estudiantes significa miedo a la verdad, miedo a la libertad y falta de agallas para cumplirle a la sociedad.
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jueves, 4 de noviembre de 2010
miércoles, 3 de noviembre de 2010
LOS FEDERALES DEBEN PARTIR
El auténtico poder consiste en sentirse a gusto con la falta de poder
Anthony de Mello
El camino hacia el Estado policiaco inicia en Juárez. Por casi cuatro años en Ciudad Juárez el Frente Nacional Contra la Represión, La Otra Campaña, el Comité Universitario de Izquierda, entre otras organizaciones, se han manifestado de una u otra forma para exigir la salida del ejército y la Policía Federal de la ciudad.
Desde entonces el hostigamiento y el asesinato han estado presentes contra la sociedad civil organizada y los movimientos sociales críticos y contrarios a las decisiones gubernamentales que apuntan hacia la extinción del Estado de derecho, como la actual “guerra contra el narco” incentivada por el gobierno federal. El último eslabón de esta cadena hostil es el atentado contra la IX Kaminata contra la muerte donde José Darío Álvarez, estudiante de sociología de la UACJ resulta herido de bala por la espalda dentro del campus universitario del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICB) por agentes de la Policía Federal. La caminata terminaría en ICB para dar inicio al Foro Internacional contra la Militarización y la Violencia “Por una cultura diferente”.
En Ciudad Juárez se está librando otra guerra más allá de la oficial contra el narco: se trata de la guerra contra la libertad de expresión, los derechos humanos y las garantías individuales, todas víctimas colaterales de esta situación. La ciudad está apuntalada desde la violación constitucional de tener el ejército en las calles, los excesos de las milicias involucradas (oficiales y clandestinas) la ausencia de un sistema de justicia que propicia la anomia y el peligro latente de terminar iniciando una guerra civil o en vías a un golpe militar.
Muchas de las discusiones de por qué es urgente el regreso a los cuarteles de los militares para mantener el Estado de derecho tienen parangón con las discusiones del por qué también debe mantenerse vigente el Estado laico: por el protagonismo en aumento de dos antiguos actores políticos que en ocasiones han sido enemigos de México: la milicia y el Clero católico. El país viene caminando hacia la derecha desde hace más de 25 años, con el fin del modelo paternalista y hacia una nueva edición del fascismo disfrazado hoy de neoliberalismo, pero ahora más letal, pues combina otras formas de enajenación masiva, probablemente inspiradas en los viejos regímenes autoritarios del siglo XX.
La intolerancia a las minorías, la confusión de ideas, la desinformación y la propaganda son los primeros síntomas seguros de un Estado fascista; el aliento a las denuncias anónimas, la aparición de escuadrones de la muerte, los retenes policiaco-militares, el asesinato de activistas sociales, los atentados a los sectores críticos del gobierno son un segundo eslabón que escala hacia ese Estado; un siguiente escalón puede dirigirse al destierro y los campos de concentración o de seguir las masacres, los exterminios masivos de grupos selectos de la sociedad. Todas las sospechas de cuatro años para acá han sido acertadas: la ciudad se ha descompuesto más a raíz de la militarización de la frontera (lo cual incluye también la militarización de la frontera sur de Estados Unidos).
Los estudiantes están solos. En la ciudad hay mucho malestar y queja, pero son pocos quienes se atreven a protestar. También hay quienes protestan por las protestas y quienes por miedo o por pretexto no participan aunque estén de acuerdo con quienes así lo hacen. Lo verdaderamente triste es el desamparo de las instituciones hacia la sociedad: con la capacidad de convocatoria que tienen las religiones o las universidades, por ejemplo, podría hacerse más, mucho más que lo que estos valientes y jóvenes locos hacen al arriesgar su vida para beneficio de la sociedad toda.
Todavía peor es la escala de conciencia en una sociedad individualista como la juarense. No necesariamente hay solidaridad y a la vez se aprenden nuevas formas de ella. Al igual que el chavo o chava que encuentra en la pandilla su modus vivendi y supervivencia desde la cual se rebela ante una sociedad que se ha olvidado de ellos, el o la joven politizado estará decidiendo entre sus viejos vínculos sociales, así tenga que renunciar a su familia o amigos, para entregarse de lleno a sus ideas políticas, al ejercicio de su conciencia y a formar nuevas sociedades junto a otros con quienes coincida en las ideas.
En Ciudad Juárez se están decidiendo muchas cosas. No pretendemos ser ratas de laboratorio para el experimento social de sufrimiento y destrucción que están perpetrando contra la población enemigos invisibles en una guerra que no nos pertenece. El Estado mexicano ha apostado a la guerra en contra de los intereses del pueblo y consulta previa con el pueblo.
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La sucesión política en Chihuahua
(Tomado de Aserto #87, octubre del 2010)
Chihuahua no está para ceremonias. El principal problema del estado, la violencia, no permite la simulación ni las promesas vacías. La fastuosidad y maquillaje de los informes gubernamentales y los cambios de poderes con invitados VIP no dejan mucho optimismo al chihuahuense de la calle. La desconfianza en las autoridades quizá sea el ánimo que marca la sucesión política en Chihuahua.
Las ilusiones perdidas de una sociedad prácticamente dejada a su suerte en materia de seguridad, marcan el contexto del Chihuahua de hoy: desolación, abandono, destrucción, tristeza, desesperanza. Sin orden, sin progreso, empobrecido y con un miedo mayúsculo, asoma el panorama sombrío de un estado que hasta hace unos años se jactaba de ser una de las economías más pujantes del país. En Chihuahua el tiempo se ha detenido: no se distingue el futuro, el pasado se ve lejano y el presente se vive con angustia.
Las elecciones son el juego de unos cuantos, la democracia no existe. La decadencia de la clase política no le permite ver el fango en el que está metida. Hoy los actores políticos(as) no tienen el perfil para enfrentar los retos que la inmediatez requiere; sólo son personajes con aspiraciones de poder sin el menor sentido de la política. Por otro lado la sociedad chihuahuense reacciona a ratos: ayer Creel y los Le Barón, hoy Asención, mañana quién sabe. Las grandes ciudades de la entidad, principalmente Juárez y Chihuahua, alarman los noticieros y periódicos con sus altos costos de muerte, cada día más sanguinarios, mientras en la Sierra Tarahumara o El Valle de Juárez el silencio de los medios acalla desconocidos encuentros fatales que rara vez salen a la luz (sólo cuando alcanzan a los políticos).
La pugna por el territorio. En la lógica de los partidos todo se somete a lo electoral, por eso son contiendas a morir. Los partidos, como los cárteles, pintan su raya y hacen incómoda o imposible la vida del rival. Tenemos un gobierno federal panista, un gobierno estatal panista y en medio, la sociedad chihuahuense. Programas que no funcionan, emergencias que no se activan, divisiones hacia dentro de los partidos, las inevitables corruptelas a todos los niveles y la mediocridad de quienes asumen algún puesto público, son ingredientes de la tragicomedia mal llamada clase política (en realidad funciona como un estrato social) que además funciona por encargo de quienes pagan sus campañas (empresarios) o fundamentan su moral hipócrita (iglesia católica).
Solamente los editorialistas del régimen y los periódicos vendidos celebran las “buenas obras” o el “futuro brillante” de quien entra y sale de ejercer el poder político estatal, ¡claro! Seguirán cobrando por hacer su trabajo y con eso basta. Pero es inevitable que haya un cambio en la forma de hacer política en el estado. Si el conservadurismo y el pensamiento de derecha no permiten el avance social, el progreso y salir de la ignorancia a la mayoría de las y los chihuahuenses, la propia realidad hará reaccionar a más de uno que todavía cree en Santa Claus.
La izquierda chihuahuense, si es que se le puede llamar así a los distintos y pequeños movimientos existentes no partidistas, simplemente existe para no dejarse llevar por la loca vorágine de la sociedad de las apariencias que promueve el estado de Chihuahua. Del “aquí no pasa nada” al “aquí pasa de todo” hace reaccionar a distintos actores (jóvenes, mujeres, campesinos, estudiantes) tocados de alguna u otra forma por la crisis de más de tres años en el estado. Con o sin izquierda el estado (es decir, la gente) tendrá tarde que temprano una reacción que le haga recuperar la dignidad y decir “hasta aquí”.
Cuando las y los políticos son parte del problema, ¿a quién le toca poner orden, recuperar la paz, redireccionar el rumbo? A la sociedad; pero una sociedad no ciudadanizada (es decir, que no asume su calidad ciudadana) difícilmente lo hará de una forma equilibrada. Ahí está un peligro latente: que el caos genere reacciones violentas de la población, sed de venganza (con justa razón) y pequeños núcleos de poder animados sólo a conveniencia. Las crisis son momentos coyunturales, pero no siempre se está preparado para enfrentarlas.
La “guerra contra el narco” nos ha marcado de por vida. La generación actual tendrá mucho que contar, si sobrevive este genocidio, a sus descendientes. Pero más interesante será cuando esas historias estén diciendo de cómo se movilizó la sociedad para impedir el avance de la violencia y acabar con los malos gobiernos (malos por sanguinarios, mentirosos, mediocres y negligentes). Mientras tanto la retórica la tiene el discurso oficialista ante la falta de valientes (anónimos todavía) que no saben del papel que les tocará jugar en la historia para recuperar Chihuahua.
Más vale malo por conocido, que bueno por conocer
Refrán popular mexicano
Chihuahua no está para ceremonias. El principal problema del estado, la violencia, no permite la simulación ni las promesas vacías. La fastuosidad y maquillaje de los informes gubernamentales y los cambios de poderes con invitados VIP no dejan mucho optimismo al chihuahuense de la calle. La desconfianza en las autoridades quizá sea el ánimo que marca la sucesión política en Chihuahua.
Las ilusiones perdidas de una sociedad prácticamente dejada a su suerte en materia de seguridad, marcan el contexto del Chihuahua de hoy: desolación, abandono, destrucción, tristeza, desesperanza. Sin orden, sin progreso, empobrecido y con un miedo mayúsculo, asoma el panorama sombrío de un estado que hasta hace unos años se jactaba de ser una de las economías más pujantes del país. En Chihuahua el tiempo se ha detenido: no se distingue el futuro, el pasado se ve lejano y el presente se vive con angustia.
Las elecciones son el juego de unos cuantos, la democracia no existe. La decadencia de la clase política no le permite ver el fango en el que está metida. Hoy los actores políticos(as) no tienen el perfil para enfrentar los retos que la inmediatez requiere; sólo son personajes con aspiraciones de poder sin el menor sentido de la política. Por otro lado la sociedad chihuahuense reacciona a ratos: ayer Creel y los Le Barón, hoy Asención, mañana quién sabe. Las grandes ciudades de la entidad, principalmente Juárez y Chihuahua, alarman los noticieros y periódicos con sus altos costos de muerte, cada día más sanguinarios, mientras en la Sierra Tarahumara o El Valle de Juárez el silencio de los medios acalla desconocidos encuentros fatales que rara vez salen a la luz (sólo cuando alcanzan a los políticos).
La pugna por el territorio. En la lógica de los partidos todo se somete a lo electoral, por eso son contiendas a morir. Los partidos, como los cárteles, pintan su raya y hacen incómoda o imposible la vida del rival. Tenemos un gobierno federal panista, un gobierno estatal panista y en medio, la sociedad chihuahuense. Programas que no funcionan, emergencias que no se activan, divisiones hacia dentro de los partidos, las inevitables corruptelas a todos los niveles y la mediocridad de quienes asumen algún puesto público, son ingredientes de la tragicomedia mal llamada clase política (en realidad funciona como un estrato social) que además funciona por encargo de quienes pagan sus campañas (empresarios) o fundamentan su moral hipócrita (iglesia católica).
Solamente los editorialistas del régimen y los periódicos vendidos celebran las “buenas obras” o el “futuro brillante” de quien entra y sale de ejercer el poder político estatal, ¡claro! Seguirán cobrando por hacer su trabajo y con eso basta. Pero es inevitable que haya un cambio en la forma de hacer política en el estado. Si el conservadurismo y el pensamiento de derecha no permiten el avance social, el progreso y salir de la ignorancia a la mayoría de las y los chihuahuenses, la propia realidad hará reaccionar a más de uno que todavía cree en Santa Claus.
La izquierda chihuahuense, si es que se le puede llamar así a los distintos y pequeños movimientos existentes no partidistas, simplemente existe para no dejarse llevar por la loca vorágine de la sociedad de las apariencias que promueve el estado de Chihuahua. Del “aquí no pasa nada” al “aquí pasa de todo” hace reaccionar a distintos actores (jóvenes, mujeres, campesinos, estudiantes) tocados de alguna u otra forma por la crisis de más de tres años en el estado. Con o sin izquierda el estado (es decir, la gente) tendrá tarde que temprano una reacción que le haga recuperar la dignidad y decir “hasta aquí”.
Cuando las y los políticos son parte del problema, ¿a quién le toca poner orden, recuperar la paz, redireccionar el rumbo? A la sociedad; pero una sociedad no ciudadanizada (es decir, que no asume su calidad ciudadana) difícilmente lo hará de una forma equilibrada. Ahí está un peligro latente: que el caos genere reacciones violentas de la población, sed de venganza (con justa razón) y pequeños núcleos de poder animados sólo a conveniencia. Las crisis son momentos coyunturales, pero no siempre se está preparado para enfrentarlas.
La “guerra contra el narco” nos ha marcado de por vida. La generación actual tendrá mucho que contar, si sobrevive este genocidio, a sus descendientes. Pero más interesante será cuando esas historias estén diciendo de cómo se movilizó la sociedad para impedir el avance de la violencia y acabar con los malos gobiernos (malos por sanguinarios, mentirosos, mediocres y negligentes). Mientras tanto la retórica la tiene el discurso oficialista ante la falta de valientes (anónimos todavía) que no saben del papel que les tocará jugar en la historia para recuperar Chihuahua.
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