Organizaciones diversas y movimientos sociales de Cuidad Juárez se unen contra la militarización y la violencia en esa frontera e invitan a participar en el Foro Internacional Por una Cultura Diferente a realizarse en Ciudad Juárez los días 29, 30 y 31 de octubre del 2010.
Para mayores informes visita http://www.jzmov.com/porunaculturadiferente/
jueves, 15 de julio de 2010
martes, 6 de julio de 2010
Ni conTetos ni Ferrizes
Lo que se ve no se pregunta
Juan Gabriel
¿Si no votas no te quejes? No tardan en aparecer las quejas del miedo, asco y repulsión que provocan el PRI y su Teto “besaviejitas” Murguía, pero, ¿y luego? Mal hace el ciudadano(a) desahogándose si no pretende ir más allá. Sí, ganó el Teto, y seguirán “ganando” el poder político peores patanes si seguimos manteniendo, acudamos o no a las urnas, el sistema de democracia electoral favorable a los partidos.
¿En qué estriba la tragedia de que haya ganado el Teto?, ¿era mejor que sus oponentes?, claro que no, simplemente ganó por tener mayor voto duro, mayor pandilla alrededor del partido para que la transa siga como debe ser, faltaba más. El abstencionismo simplemente fue, como en todas las elecciones, un elemento aritmético más a considerar para ganar. A los partidos no les interesa la democracia, les interesa la mierda.
Para cuatro quintas partes de la ciudadanía, el sistema de partidos le tiene sin cuidado. Saben que es cuestión de tiempo para que se derrumbe el sistema político-económico, pero más saben de lo difícil que es vivir en las actuales circunstancias existentes en Juárez. Curioso que se jacten los priístas de haber “ganado”, ¿qué ganaron? A menos que sea el trofeo de la desvergüenza y el cinismo, porque lo que es los corazones de la ciudadanía…más bien aumentaron el odio en su contra.
Ahora, ¿qué vamos a esperar del nuevo gobierno municipal? No hace falta ser muy inteligente: desarrollo de San Jerónimo con recursos de Juárez; hostigamiento y represión a ONG´s y movimientos de la sociedad civil; favores a grupos de poder (incluida la jerarquía católica) solapamiento de transas dentro de gobierno; encubrimiento de negligencias fatales de empleados municipales; protección a “distinguidos” priístas, toque de queda para menores; mantenimiento de grupos de choque para enfrentar cualquier oposición y manifestación; más corrupción policiaca...en este sentido nada fuera de lo “normal” a lo que nos tiene acostumbrados el PRI en su faceta populista neoliberal (neopopulismo).
En cuestiones todavía más graves (como si las otras no lo fueran) el panorama para combatir la inseguridad se desvanece (en realidad, ningún candidato traía ideas al respecto). No esperemos que disminuyan los asesinatos, robos, extorsiones y secuestros, este tipo de “líderes” fomentan más que inhiben la delincuencia. En realidad retrocedemos en libertades, seguridad, democracia, equidad y desarrollo. Nos esperan días difíciles. Pero ojo, igual si hubiera ganado el candidato del PAN, seguramente seguiría apoyando la injusta y cruel “guerra” contra el narco del espurio Calderón acosta de nuestras vidas.
La verdadera mala noticia (según como se reciba) es que descansa en la gente, en la ciudadanía, el poner solución al respecto. No esperen a que los políticos y los partidos cambien, por el contrario, las cosas van a empeorar y sin una sociedad que les ponga un alto, créanme, van a saquear y fastidiar a la gente hasta el cansancio. Tampoco hay que esperar a que resucite Pancho Villa para hacer algo, en nosotros está que las cosas cambien. El verdadero enemigo de Juárez no es el Teto, el tan sólo es la cara más visible de los poderes que lo usan, sino a quiénes representa el Teto: el empresariado binacional, las inmobiliarias, el propio PRI con su lumpen- ejército de borregos violentos y, si hacemos caso a los insistentes rumores, el narcotráfico.
Por otro lado, el Teto y su PRI van a encarar a una sociedad que los rechaza, tendrán que ser muy inteligentes (difícil) para poder gobernar a sus anchas. El propio sistema de partidos será víctima de su propio estiércol, comenzando con el PRI. El PRI y los demás partidos están pensando en el 2012, en la sucesión presidencial, considerando que el abstencionismo va a seguir igual y que para entonces, habrá disminuido significativamente la población. Para nada toman en cuenta a la sociedad y ahí está uno de sus dos grandes errores. El otro tiene que ver con dejar avanzar al narcotráfico en la política, lo cual, como hemos visto en estas tierras, Tamaulipas o Nuevo León, no les garantiza su seguridad.
De nada servirá que el Teto amenace a sus detractores y enemigos, que son algo así como cuatro quintas partes de la sociedad, tarde o temprano se le acabará la suerte. De todos modos las cosas caen por su propio peso y los días de la partidocracia están contados. Felicidades PRI, porque cada “victoria” electoral se suma a la del descontento de las mayorías mientras vemos el real tamaño de sus fuerzas (que no dejan de ser un peligro).
El domingo 4 de julio sicarios atacan a patrulla de la Policía federal…ejecutan a dos en tienda de abarrotes…el lunes 5 de julio aparece un hombre esposado y muerto en una casa...grave mujer baleada en Fuentes del Valle…¡Viva la democracia!
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viernes, 2 de julio de 2010
Fraude preelectoral
Brincan los borregos
Gloria Trevi
Votar, ¿por quién, para qué? Parece preguntarse las personas ante la cercanía del 4 de julio que, a diferencia del Día de la Independencia estadounidense, para quienes “celebramos” elecciones en México no significa ni independencia ni mucho menos revolución; en el mejor de los casos, la continuidad del régimen y en el peor, la descomposición acelerada de una idea de democracia rápidamente desdibujada por quienes traicionan cotidianamente la confianza en las instituciones.
La priístización de la vida política. La escuela del PRI alcanza a los partidos; hoy es posible observar las mismas prácticas priístas de siempre en todos los partidos y gobiernos. El PRI ciertamente es una herencia incómoda para la sociedad mexicana, pero sus competidores políticos no se quieren quedar atrás, como podemos comprobar en la conducta del gobierno federal panista y sus repercutores estatales y municipales. Se trata del poder político a cualquier coste: la mentira, el engaño, el asesinato, la compra de votos, la intimidación, el oportunismo…nómbrelo usted y lo encontrará: es la vulgar ausencia de ética, la mezquindad y la coprofagia tan común en los políticos.
Al borde de la anomia. Ciertamente el país requiere de un cambio trascendental frente al reto de vivir en un mundo globalizado y de la enorme distancia entre ricos y pobres del país. Pero el camino de la violencia y la cerrazón del conservadurismo de los hombres y mujeres del poder hacen imposible cualquier alternativa para modificar el rumbo de México. Difícil pensar en la legalización de las drogas, en la rotación de poder, en la autosuficiencia alimenticia, en la justicia rápida y expedita, en el Estado laico; difícil por que quienes lo impiden son precisamente quienes detentan el poder político y económico: políticos, jueces, gobernantes, monopolistas, oligarcas, narcotraficantes y jerarcas religiosos.
Oferta partidista. El sistema político nos quiere hacer creer que vivimos en democracia, pero la realidad es lo contrario: vivimos una partidocracia que además está supeditada por los intereses de los grandes monopolios (Televisa) apoyada por sindicatos charros (SNTE) financiada con dinero ensangrentado (narcotráfico) fortalecida por millones de oportunistas descerebrados (militancia) justificada por merolicos con diploma (“intelectuales”) y claro está: protegida por el monopolio de la violencia policial, militar y de facto. Los partidos muestran el cobre, una mezcla de arrogancia, ignorancia, vicio, insensibilidad y cinismo fácilmente traducible: les vale madres la gente, lo que importa es el poder.
Perfil de los “candidatos”. En teoría, cualquier persona puede aspirar a un puesto de elección popular (los requisitos son mínimos) y democráticamente todos y todas tendríamos alguna vez que ser y hacer gobierno, pero por tradición se espera que quien lo haga, sea alguien destacado, inteligente, valiente, etcétera…la realidad es al revés: compite quien sufre de megalomanía o complejo de inferioridad; compite el más rico, pero no necesariamente el más honesto; compite el más servil a suceder al gobernante actual; compite el más pendejo que se deje mangonear por los poderes fácticos; compite el más mediocre, el que no la hizo en cualquier otra actividad; compite también el monigote que protege a las mafias mientras sigue robando. En pocas palabras a la actual “clase” dirigente se le puede denominar oclocracia (gobierno de las mayorías incultas, o como bien define Alfredo Jalife Rahme, gobierno de los peores).
Pasividad ciudadana. Para lograr todo lo anterior hacía falta también una sociedad plenamente enajenada, mal alimentada, mal educada, miedosa, infantil, atomizada. Vivimos un México sin privilegios, con altos riesgos, mentalmente esclavizados, con una voluntad quebrantada por la televisión, el fútbol, la religión, el optimismo neoliberal. Hay protestas, pero sobre todo quejas llanas y deseos de mejorar habladas al vacío; todavía el enojo ciudadano aguarda por la acción que le llegue al hartazgo o espera ingenuamente a que resucite Zapata o nazca un nuevo Pancho Villa; mientras se acumula más enojo generalizado a través de las nuevas víctimas del régimen, sean mineros, electricistas, campesinos, estudiantes, jóvenes, papás de los niños calcinados en la guardería ABC o 25,000 asesinatos justificados por la “guerra” contra el narco.
Para hacer fraude, no es necesario esperar al día de las elecciones, el fraude ya está ahí, desde antes. México ha sido defraudado por años de gobiernos corruptos, incapaces de cumplir con sus funciones mínimas a favor de la gente, apostando siempre a la desmemoria y pensando que el mexicano siempre será un idiota que se cree todo sin responder a nada. Hoy asistimos a las elecciones del cinismo, del “me vale que me involucren con el narco mientras no me comprueben nada y el partido me apoye” en un México que va cediendo terreno al crimen organizado y donde no existen diferencias entre éste y los partidos. Se critica a las y los abstencionistas por “no participar” electoralmente, pero más bien habría que preguntarse, ¿quiénes son los que votan?
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viernes, 25 de junio de 2010
lunes, 21 de junio de 2010
Ensayo sobre la orfandad
En Memoria de Carlos Montemayor, Bolívar Echevarría, José Saramago y Carlos Monsiváis
A menos de la mitad del 2010 hemos perdido a grandes e irremplazables pensadores quienes por su legado nos acostumbraron a la mejor lectura: aquella que te hace reflexionar, empoderarte y actuar frente a las contradicciones abusivas de los poderosos. Una tragedia para el mundo y principalmente para México en estos momentos de violenta incertidumbre en que seguramente harán falta sus ideas para darle sentido a esta realidad hostil a la que estamos involuntariamente obligados a vivir.
Ya no tendremos la elocuencia novelística de un Montemayor para saber más sobre la guerrilla y la guerra sucia en México; tampoco la elevada abstracción marxista de Echeverría y sus contribuciones a las ciencias sociales; ni el humanismo crítico de Saramago, pesimista ante el optimismo neoliberal; tampoco la escrudiñante mirada observadora de Monsiváis sobre la cotidianidad de las y los mexicanos. A partir de ahora sus obras, de por sí paso obligado para entender y superar la realidad del mundo, Latinoamérica y México, pasan a formar parte del acervo universal de la humanidad.
Su ausencia duele a pesar de sus letras ya inmortalizadas. Duele por las injusticias que dejarán de denunciar; duele por las contribuciones que dejarán de hacer; duele como el amigo o familiar que ya no estará ahí, para consolarnos con sus palabras, así los hayamos conocido anónimamente desde la lectura de un libro, de un ensayo periodístico o de una presentación pública. Hoy pasan a ocupar su lugar en la historia mientras los vivos, si realmente estamos vivos, procuraremos aplicar(nos) sus enseñanzas, a proseguir con la marcha de la emancipación frente a los obstáculos que todavía persisten.
Inmersos como estamos en medio de la barbarie de la guerra, siempre inescrupulosa ante el sufrimiento humano, la decadencia del capitalismo augurando más depredación, pobreza y desesperanza más los intereses mezquinos de las élites políticas-económicas-religiosas, con una izquierda dividida, debilitada o cooptada por la derecha, el panorama se vislumbra difícil y más sin la prosa comprometida, la teoría reforzada, el sentimiento humano y la sagacidad crítica de estos autores, grandes por sí solos, antagonistas per se de las grandes arbitrariedades y enemigos del abuso del poder.
La cultura popular, las mayorías minimizadas, el pueblo olvidado, la sociedad empobrecida y enajenada, la gente sencilla pues, es sin duda quienes dejarán de tener tan invaluables aliados. Ya no protagonizarán la rebelión contra la injusticia en la obra de Montemayor; ya no serán objeto de estudio y emancipación de los aportes marxistas de Echeverría; ya no buscarán la libertad de consciencia ni serán libres de la idea de Dios en las novelas de Saramago; ya no serán los vívidos retratos de las contradicciones cotidianas de lo que es México en los ensayos de Monsiváis.
Pareciera que nos vamos quedando solos. Pareciera que la gente buena muere y los malditos persisten longevos; pero no, no podemos darnos el lujo de derrotarnos del espíritu, de quedarnos pasmados ante a la injusta violencia que persiste y su entrañable ausencia que duele. Frente a la cínica alegría y la tristeza hipócrita de empresarios, políticos y religiosos por igual ante la muerte de estos hombres geniales e incómodos, no podemos sino continuar el camino alumbrado por ellos y persistir, aun con nuestras carencias y limitaciones, a aplicar nuestra inteligencia de la mejor manera posible en el acto de la vida humana y al servicio de la sociedad.
jueves, 17 de junio de 2010
Obispos Electorales
El no votar es una falta grave de responsabilidad
y constituye un pecado de omisión
Obispos católicos de Chihuahua
Por su intromisión en política, los religiosos deben de tomar en cuenta que al hacerlo, se hacen responsables del impacto que tengan sus mensajes y atenerse además a las reacciones generadas por la calidad o veracidad de lo que expresen, pues el mundo no se fundamenta en las pretendidas verdades absolutas de la jerarquía católica. Desafortunadamente los obispos católicos de Chihuahua no han entendido la lección y sorprendentemente, dados los grandes escándalos alrededor de dicha religión, se atreven a dar clases de moral a una sociedad que hace mucho tiempo ha dejado de tomar en serio su doctrina.
En México existe un recelo histórico hacia la Iglesia católica por sus no pocas muestras de intromisión en la vida política del país actuando en beneficio propio. Por la misma razón, la Iglesia católica ha sido considerada como enemiga del desarrollo de las naciones, una institución encargada de esclavizar conciencias que apoya a los poderosos y desprecia a los débiles. Con la reforma constitucional del Artículo 130 de 1992 y sobre todo con la entrada de los gobiernos panistas, el protagonismo de dicha religión aumenta y hasta el momento sólo se ha detenido por los graves escándalos de pederastia sacerdotal que se supone los tiene asustados de hacer declaraciones, por eso ahora sorprende que hagan exhortos electorales.
En una carta pública aparecida como nota en varios medios de comunicación y firmada por los seis obispos de Chihuahua donde expresan el posicionamiento de su religión, se exhorta a los Chihuahuenses (nótese el discurso absolutista, como si todos los chihuahuenses fuéramos católicos o creyentes) a votar el 4 de julio en base a la democracia y otros valores, al grado de categorizar el acto abstencionista como pecado de omisión. Caray, y yo que pensaba que la Edad Media ya estaba superada; pero si los políticos contemporáneos tienen mentalidad del siglo XX, ¿por qué la jerarquía católica habría de cambiar su forma de pensamiento anacrónico? El regaño, sermón o señalamiento de los obispos alcanza también a los medios de comunicación parciales hacia ciertos partidos o candidatos.
Desafortunadamente en Chihuahua los obispos no han sido muy democráticos e imparciales como invitan a ser a la sociedad chihuahuense, con sus dignas y muy honrosas excepciones, como los obispos Manuel Talamás Camandari Adalberto Almeida y José Llaguno quienes en 1986 y aun antes, se pronunciaron contra el fraude electoral priísta y coadyuvaron en el avance de la democracia electoral. Pero esta nueva generación de obispos representa más los intereses del stablishment que el de una sociedad dejada a su suerte a la que no atinan más que a atosigarla con regaños en vez de reconocer la pobre y hasta perjudicial oferta partidista actual y su responsabilidad en la descomposición social del país y el estado.
Los obispos hacen notar o su parcialidad o su ignorancia de la realidad, pues pareciera que no se dan cuenta del grado de descomposición de la llamada clase política. ¿Quién puede creer en estos momentos en promesas de campaña o en la honorabilidad, ya no digamos capacidad, de los deslucidos y contradictorios candidatos(as)? Desafortunadamente estos señores no tienen la inteligencia ni la sagacidad de sus antecesores para ponerse de lado de la sociedad y exigir resultados a los políticos y no al revés, haciendo un deshonroso papel como paladines del régimen.
Ya antes, en el 2009, en otra carta abierta, pero de apoyo al gobernador Reyes Baeza, se vieron muy ligados al PRI, como si fueran otro sector más de dicho partido en rescate de uno de los suyos, carta que les generó roces con el gobierno federal y el panismo, así como críticas desde la sociedad civil. Este tipo de actitudes ni abonan a la democracia que dicen defender, ni abona a su religión, pues más gente de su grey se aleja al notar la parcialidad y deshonestidad de sus jerarcas.
Tibios también en cuanto al actual Estado de excepción que es Chihuahua, mejor las iglesias evangélicas se han visto mucho más movidas promoviendo marchas y otras acciones contra la violencia que un mayoritario catolicismo sumido en la mudez de sus sacerdotes, pese a ser víctimas de extorsiones y otros delitos; el catolicismo simplemente brilla por su ausencia, dejándose ver débil, silenciado o superado por el fenómeno, ¿o por el régimen?
Acusar a las y los abstencionistas de irresponsables es de su parte una irresponsabilidad mayor equivalente a la falta de sensibilidad e interés hacia el prójimo, de falta de voluntad para entender y comprender el abstencionismo o bien, su discurso es parte de la estrategia de cerrazón política de un régimen negado para la democracia y el desarrollo social, contrario a lo que andan promoviendo. La Iglesia católica es la menos habilitada para hablar de tolerancia, democracia o reconciliación, pues precisamente están posicionados en contra cuando nos dejan ver su intolerancia a la homosexualidad, al aborto o los cultos populares; o bien su tolerancia y silencio hacia el narco o sus benefactores, como los grandes empresarios, que parece ser, hacen callar sus crímenes con generosas limosnas a la iglesia.
No se deje engañar, no se puede tapar el sol con un dedo y usted conoce bien a esas pandillas del PRI, el PAN y los demás partidos. Votar por alguna de esas opciones es convertirse en cómplice de la violencia, la anomia y los privilegios de las élites, donde ha de incluirse a la jerarquía católica, siempre tan cercana a los grupos de poder.
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martes, 15 de junio de 2010
Ciudad Juárez, periferia de México
(Tomado de la revista Sapiencia, Sociedad en movimiento, UAM-Azcapotzalco, México, 2010, número 5, pp 22-27)
Las fronteras suelen ser lugares enigmáticos donde se delimita el fin o el inicio de algo. Esta particularidad las convierte en el imaginario colectivo como peligrosas, pero a la vez atractivas y da también pie para mitos y leyendas de todo tipo. Las fronteras políticas además, establecen límites de interacción y se prestan para la representación simbólica de la hegemonía de un pueblo, nación o sociedad. En el caso concreto mexicano las fronteras, tanto del norte como del sur, son delimitaciones periféricas de la nación que marcan también las deficiencias y límites del Estado.
Esta otra cuestión, la frontera comprendida como periferia, tiene una connotación socioeconómica y política que reproduce de manera cruda la realidad de esas mismas condiciones a escala nacional. La frontera periférica concibe bajo el mismo concepto lo más alejado del centro político en la misma manera que una periferia urbana: conforme se avanza hacia los extremos (hacia la periferia) se evidencia el abandono, la marginación, la invisibilización de la sociedad que vive en el límite: se le excluye de las decisiones políticas, de los beneficios económicos; se le condena al ostracismo y se le deja prácticamente a su suerte, a lo que su imaginación, esfuerzo y creatividad le proporcionen para salir adelante.
En el caso de las ciudades de la frontera norte, donde se ubica Ciudad Juárez, se les acusa además, de ser proclives a la cultura estadounidense en detrimento de la cultura mexicana, en lo que algunos llaman la “pérdida de la identidad” percepción por demás falsa, pues pese a que efectivamente existe una influencia estadounidense muy comprensible sobre todo en ciudades hermanas como Juárez-El Paso o Laredo-Nuevo Laredo, unidas por lazos económicos, culturales y hasta familiares, también es cierto que existe una conciencia y defensa de la mexicanidad en ambos lados de la frontera, así como no es muy diferente la población pronorteamericana de Juárez a la de la Ciudad de México, Chiapas o Guadalajara, con la única diferencia y con la cual se señala a los fronterizos como más proclives a, es precisamente por vivir en frontera.
De las ciudades de la frontera norte se destacan algunas peculiaridades que las distinguen como una región común: su economía maquiladora y transfronteriza, su marcado urbanismo (más en cuanto a vivir en ciudades que en la calidad de las mismas) su pronunciada migración constante y su a veces estrecha relación, con todo y conflictos, con sus pares estadounidenses. La frontera norte es sinónimo de progreso económico en cuanto a su dinamismo maquilador, de ahí el doble atractivo para las y los connacionales no fronterizos: como trampolín hacia el otro lado y/o como fuente de empleo en caso de imposibilitarse la primera opción. Pero también es sinónimo de vejaciones, racismo, chovinismo, violencia, narcotráfico y muerte; a pesar de ser ciudades más relajadas en sus relaciones sociales de clase y con posibilidades de prosperidad económica para las y los migrantes, existe una suerte de morbilidad que sopesa la balanza de la justicia y el rostro oculto de la cultura mexicana: aquí no se pueden ocultar la heterogeneidad de lo mexicano, como tampoco se puede ocultar el recelo al recién llegado, que al igual que en las ciudades de la frontera sur norteamericanas, depositan en el/la migrante, todo lo malo de sus infortunios y en tiempos de crisis económicas y sociales, son sus principales sospechosos y víctimas.
Ciudad Juárez es la ciudad fronteriza más grande con su 1.3 millones de habitantes, según datos del II Conteo Rápido del INEGI en el 2005. Es el principal empleador maquilador a nivel nacional, por lo menos hasta el 2007; sede del gobierno liberal en el siglo XIX (de ahí su cambio de nombre en 1880 de Paso del Norte a Ciudad Juárez) cuna de la revolución social de 1910 (la toma de Ciudad Juárez marca el fin del porfiriato) cuna de la lucha por la apertura democrática y el respeto al voto en México en los años ochenta (movimiento que coadyuvó a la creación de un IFE ciudadanizado) pero también es el lugar al que se le debe el mote de la ciudad más perversa, por su gran cantidad de cantinas y bares (alguna vez la ciudad mexicana con mayor cantinas per capita) la que inspira el concepto de feminicidio, por la gran cantidad de mujeres asesinadas en los últimos años; actualmente la ciudad más violenta de México (más de dos mil asesinatos del 2008 a la fecha) debido a la tristemente célebre “guerra contra el narcotráfico“ precisamente por ser uno de los principales corredores de droga hacia Estados Unidos. Además es una de las ciudades más abstencionistas del país (la última elección del 2007 arroja una participación electoral del 28.9%).
Pionera también en la alternancia política del poder, el binomio PRI-PAN se sucede desde la década del ochenta del siglo pasado a la fecha; la ciudad no ha conocido, pese a la apertura democrática, más gobiernos que los de perfil empresarial y de corte neoliberal. Tierra árida y de clima extremoso, hay que aprender a amar al calor y al frío por igual para poder vivir aquí. La violencia, siempre presente desde tiempos de la Conquista y la Colonia, en la actualidad se desprende de la combinación de corrupción gubernamental, narcotráfico, la crisis económica (que particularmente ha azotado a las ciudades globalizadamente maquiladoras como Juárez) en una suerte sociológica de anomia, donde las leyes no se aplican ni respetan, poniendo en evidencia la mediocridad gubernamental, el metapoder de los cárteles de la droga y contradictoriamente también, la resistencia silenciosa y heroica de una sociedad que a pesar de todo sigue trabajando y viviendo en esta frontera, por lo cual el Estado de derecho no ha llegado a desbocarse totalmente.
La ciudad también se destaca por ser campeona nacional en consumo de cerveza, campeona latinoamericana en consumo de coca-cola; destaca en los primeros lugares nacionales en morbilidad de enfermedades como la diabetes, la hipertensión, depresión y cardiovasculares, además de ser, junto con Chihuahua como estado, los primerísimos campeones en obesidad infantil; también como estado, destaca en ser el menos asiduo a la lectura en estudiantes de secundaria a nivel nacional y uno de los de menor cobertura estructural a nivel preescolar. La mitad de su población percibe entre uno y tres salarios mínimos mensuales, pero eso sí, estamos en la media nacional de escolaridad (8.3 años equivalentes a segundo de secundaria).
En la actualidad, o mejor dicho, en los últimos años, la ciudad toma relevancia mundial por los cientos de feminicidios ahora sumados a los asesinatos del hampa, que combinados coinciden por la gran cantidad de casos sin resolver (casi todos) así como por la aparición de otros delitos anteriormente desconocidos en la región, como los secuestros, las “cuotas” de protección a negocios, así como por el gran incremento de delitos de todos los rubros. Según diarios estadounidenses, unos cien mil residentes juarenses han cambiado su residencia a ese país a raíz del incremento de la violencia. La vida nocturna, antes dinámica y emblemática de las y los juarenses, hoy es una nocturnidad desierta y peligrosa, atractiva sólo para los aventureros y para quienes no tiene otra opción. Los pocos centros nocturnos se ven vacíos la mayor parte del tiempo.
Si los acontecimientos históricos son los que marcan a una ciudad, en Juárez los contrastes de su historia la colocan entonces como un lugar dialéctico. Por alguna razón, tal vez por la misma condición de vivir en frontera, esta ciudad se adelanta a lo que luego viene a suceder en el resto de México: como se comentaba anteriormente, los acontecimientos electorales, por ejemplo, incentivan la movilización ciudadana cuando el fraude es evidente, pero mientras no es así, la participación electoral es mínima. La militarización experimentada desde el 2008, por otro lado, hace alusión a un Estado de excepción no declarado, donde los abusos militares se suman a la violencia del narco; los gobiernos locales (municipal y estatal) se distinguen por su debilidad y corrupción; las maquilas huyen hacia la nueva mano de obra barata de China o revientan ante la debacle neoliberal, mientras la sociedad todavía no despierta del letargo, pese a verse acorralada por varios frentes violentos: el del narco, el del Estado y el de la crisis mundial económica, además del permanente recelo de nuestros vecinos paseños, que han sumado una nueva cerca al Río Bravo en el último año. La condición de frontera permite el abuso de la distancia, la nota amarillista, el morbo mundial, pero muy poca solidaridad, ni siquiera de los connacionales.
La enajenación juarense se percibe en su falta de arraigo e identidad con una ciudad que casi toda su vida ha avanzado contra su bien fundamentada mala fama; difícil es la comparación con El Paso y la admiración a todo lo norteamericano, pues siempre sale perdiendo lo local y mexicano; al igual que otras urbes, el fútbol, las bebidas embriagantes, el internet y la televisión son las principales causas de alienación. La despolitización de la sociedad, principalmente de las y los jóvenes, no avizoran un futuro prometedor, sino sumiso. Todo alrededor se observa decadente, sin futuro y sin remedio, según las opiniones de la gente común; de las religiones, la mayoritariamente católica se perfila en mantener una feligresía abandonada a su suerte y en busca de otras opciones religiosas; las religiones protestantes y protocristianas recogen a las y los decepcionados del catolicismo con sus cientos de templos diseminados por toda la ciudad. Las universidades y tecnológicos, públicos y privados, siguen maquilando profesionistas para la maquila, casi totalmente desconectados de las otras realidades y necesidades locales. El obrero maquilador se desconoce como tal, ahora es un orgulloso operador de los cientos y miles que trabajan en esa industria, esperando las navidades para retornar a su lugar de origen en Veracruz, Durango o Centroamérica. La anteriormente bonanza económica de la maquiladora permitía enajenarse sin los contratiempos de la militarización y la guerra contra el narco; ahora sólo queda abandonar la ciudad.
Salir de la ciudad, ya sea de visita, negocios o de retorno al lugar de nacimiento, representa llevar consigo el estigmatismo de vivir o haber vivido en Juárez: si eres hombre, te expones al rechazo, la sospecha, la desconfianza de ser un violador o narco en potencia; si eres mujer, a la conmiseración o el señalamiento de ser víctima o responsable de las violaciones feminicidas. Si antes la expectativa del norteño subyacente en la identidad del fronterizo juarense se consideraba sinónimo de dinero y bonanza, hoy es sinónimo de recelo ¡cuidado con los juarenses! La mala fama disemina en todas las direcciones las leyendas de los últimos años.
Podría seguir describiendo la periferia de México en la realidad de Ciudad Juárez, pero no es posible hacerlo en un solo y sintético ensayo. Para concluir, baste decir que Juárez es un verdadero laboratorio para lo que se guste investigar, los problemas sociales abundan y es una especie de paraíso sociológico para todo aquel o aquella que busque en este campo respuestas a las interrogantes sociológicas, poner a prueba las teorías o simplemente introducirse en una realidad a veces surrealista y antitética, pero casi siempre cruda para quien todo lo conoce en los libros. Les invito colegas a conocer un poco más de esta región, a visitarnos, pero sobre todo, a que estén bien informados de los acontecimientos de este lugar.
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viernes, 11 de junio de 2010
miércoles, 9 de junio de 2010
Violencia transfronteriza y Estado policiaco
La violencia en la frontera norte de México suma una víctima más por parte de la Border Patrol (patrulla fronteriza) en el cuerpo de un adolescente quien murió de un balazo en la cabeza, de lado mexicano y ante decenas de testigos que en esos momentos cruzaban la frontera de Ciudad Juárez a El Paso. Una semana antes, en la frontera de Tijuana-San Diego muere otro connacional a golpes por agentes de Estados Unidos, ¿está es la respuesta estadounidense a las críticas, manifestaciones y boicots contra la ley SB 1070 de Arizona?
Estados Unidos acusa a México de ser algo así como un vecino incómodo: pobre, sucio, corrupto, incapaz de gobernarse (Estado fallido) ignorante y peligroso; por lo menos esa es la imagen común que representamos allá sobre todo para los descendientes de europeos con mentalidad de cowboys. La aparición de la ley SB 1070 viene a destapar la parte más oscura de la cultura estadounidense, aquélla que promueve el odio racista disfrazado de nacionalismo y patriotismo. Se quejan de la delincuencia mexicana, de cómo son afectados por la violencia de la migración ilegal, pero, curiosamente, las agresiones siempre vienen de su parte y las muertes las ponemos nosotros (¿?).
La paranoia nacional-racista del pueblo estadounidense, alimentada por los medios de comunicación y por su política imperial-guerrerista, es manipulable hacia la violencia no encontrando mejor “enemigo” que el peligrosísimo vecino mexicano para depositar su ira y frustraciones aislacionistas. En estos momentos en que Estados Unidos batalla por sobrevivir la crisis económica (y mundial) que ellos mismos generaron, tratando de recuperar empleos, piensan que cerrando sus fronteras y endureciendo las leyes contra la inmigración ilegal van a reparar todo el daño que han ocasionado.
El capitalismo neoliberal actual liderado por Estados Unidos es la suma de los excesos de la ganancia a costa de lo que sea, más la concentración del poder político-económico en pocas manos. Particularmente los estadounidenses han podido disfrutar de las “bonanzas” de su país gracias a la explotación de los recursos naturales de los países más pobres y débiles a los cuales han podido invadir, persuadir y corromper a sus gobernantes o simplemente frustrando o alentando revueltas (según sea el caso) para garantizar los recursos a esas naciones. Muchos de los afectados en esos países por las políticas imperialistas estadounidenses son candidatos a convertirse en migrantes ilegales a Estados Unidos u otras naciones prósperas.
La “democracia” a la estadounidense es el pretexto de dicho país para autoproclamarse como la policía del mundo y ejercer su derecho unilateral de declarar quién es terrorista o enemigo; de reservarse el derecho de crear “guerras preventivas”, a qué países bloquear o invadir, o a quiénes certificar o atacar. La influencia estadounidense global apunta a fortalecer su presencia bélica o policiaca, para mantener un orden geopolítico a su beneficio y agrado, o bien, apoyar regímenes a modo que le garanticen ganancias o privilegios, aun si eso implica el derramamiento de sangre, la destrucción cultural y ecológica o el exterminio racial.
Este tipo de conducta es ya reproducido por los aliados estadounidenses, como España o Italia, quienes han seguido sus pasos en cuanto a la política migratoria, pero también sin éxito, mientras otros como Honduras o Paquistán, simplemente hacen lo que los estadounidenses les dicten; otros más, como Arabia Saudí, reproducen conductas hostiles y represivas contra cualquier tipo de manifestación o bien Inglaterra, que ha seguido a EUA en sus aventuras bélicas a costa de su prestigio internacional. El representante más letal de esta nueva política policiaca mundial es definitivamente Israel. La ideología sionista en el poder político israelí es más parecida al conservadurismo fundamentalista estadounidense: se creen elegidos de Dios, por lo tanto se consideran superiores a los demás pueblos y eso les da la pauta para ejercer el terrorismo de Estado contra quienes considere sus enemigos, como ya nos lo hizo saber al mundo con el ataque a la flota humanitaria de ayuda al pueblo palestino a finales de mayo. ¿Pero quién le pone el alto a los Estados policiacos?
México también se ha dejado persuadir por los intereses estadounidenses. Tan es así que la llamada “guerra contra el narcotráfico” no es más que una más de las líneas políticas estadounidenses para México, como la política de persecución contra migrantes ilegales de Centro y Sudamérica, el desmantelamiento de Pemex, la represión a sindicatos o la posición servil ante el Tratado de Libre Comercio. La violencia en la frontera norte de México no pasará de unas cuantas protestas de parte del gobierno mexicano, que tratará de no molestar a su aliado tratándolo como señor. La militarización de la vida cotidiana en México es parte de ese Estado policiaco mundial que aspira a establecer y fortalecer una industria armamentista, carcelaria, espía y represiva del orden requerido por Estados Unidos para incentivar su economía beneficiando a sus empresas privadas que se encargan de aniquilar al mundo en nombre de la democracia capitalista (sic) vendiendo los servicios antes mencionados.
En cuanto a la relación México-Estados Unidos, la violencia no abona en nada a fortalecer la vecindad. A pesar de que irónicamente EUA sigue siendo el sueño de millones de mexicanos(as) cada vez es mayor el número de connacionales decepcionados o conscientes de lo que en realidad significa Estados Unidos. Seguramente la violencia va a alimentar más violencia y se avecinan conflictos raciales; eso es peligroso porque puede ser pretexto para represalias del vecino del norte, sólo imaginémonos las mismas circunstancias de la escena, pero de lado estadounidense y con una víctima anglo: un adolescente desarmado asesinado en su país por un agente de otro país y ante la mirada de sus compatriotas, ¿no habrían puesto ya el grito en el cielo los gringos?
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lunes, 7 de junio de 2010
Ciudad Juárez, votar y ser cómplice
El abstencionista por definición no puede ser clientelista,
no puede hipotecar su voto por un favor.
Antanas Mockus
A menos de un mes de celebrarse elecciones vuelven las mismas cantaletas de las y los fanáticos de las votaciones contra el abstencionismo (ojo, votar no necesariamente significa democracia) sobre el deber ciudadano y la importancia de votar, ¿pero quiénes son éstos que se atreven a dar lecciones de civismo y desde qué posición lo dicen?, ¿por qué se critica a la sociedad y no a la clase política?
Ciudad Juárez es una de las ciudades más abstencionistas de México y está en el estado más abstencionista de la nación. Cierto que en esta ciudad se luchó cívicamente desde la ciudadanía contra el PRI-gobierno de los ochenta del siglo pasado para obligarlo a respetar resultados electorales y que desde esa época hay una alternancia en el poder, sobre todo PRI-PAN, como también y en mucho menor medida del PRD y el PVEM. Cierto también es que las expectativas ciudadanas de un cambio político-económico-social quedó corto como frustradas las posibilidades de conocer una alternativa real al corrupto sistema político que, apoyado en las elecciones, puede sobrevivirse así mismo sin necesidad de mejorar las condiciones de vida de la sociedad donde surge.
La falta de seriedad en la política para con la ciudadanía favorece el abstencionismo. La realidad de la ciudad, marginada y desgastada durante décadas por la falta de infraestructura y carencia de una política pública-social incorruptible, luego es el suelo fértil primero para el feminicidio y actualmente para la ola de violencia y muerte generalizada que la colombianización del macabro Plan Mérida estadounidense impone a través del gobierno federal ilegítimo de Felipe Caderón. La sociedad civil mexicana (y juarense) sólo cuenta para las elecciones, para seguir manteniendo los privilegios de quienes se aprovechan del poder político haciendo poco o nada a cambio, pero se desvanece fuera de lo electoral, invisibilizada hasta la siguiente contienda que le dé continuidad al régimen.
Luego la oferta partidista de candidatos(as) y alianzas alientan un panorama desolador e insultante para la participación electoral. Sin imaginación, sin propuestas, sin carisma y con una terrible fama de corrupción, mediocridad, cinismo y hasta relaciones con el narco, los principales candidatos de esta contienda llegan con la inercia de sacar una elección adelante, pero sin el interés o inteligencia de generar credibilidad para los locales. El PRI en alianza con el PT, PANAL y PVEM le apuestan al “carisma” populista y neoliberal del “Teto” Murguía, diputado federal con licencia, ex presidente municipal de Juárez en el periodo 2004-2007, cuyo gobierno despótico se caracterizó por imponer intereses particulares (Camino Real) enemistarse con ONG´s, reprimir movimientos ciudadanos, sostener en la jefatura policiaca a un narcoempresario (Saulo Reyes) entre otras muchas más, contra un poco conocido César Jáuregui del PAN, cuyo principal enemigo, más que el Teto, es el actual ocupante de Los Pinos.
La paradoja de la actual contienda radica en que no hay opciones. Sufragar equivale o a la desmemoria o a la ingenuidad cívica, pero sobre todo, a la complicidad con el régimen; a que se está a gusto con los resultados, con la evolución del Estado no importa quien gobierne. Quienes están más interesados en votar son precisamente quienes desean de todo corazón que las cosas no cambien, pues perderían privilegios; por eso también en cada nueva elección se reduce la participación ciudadana, porque cada vez son menos las y los que obtienen algo, a tal grado que las elecciones se están convirtiendo en asunto de los pocos beneficiarios (plutocracia): grupos de interés, clientelares y parásitos.
Aun si no existieran las condiciones de violencia suficientes para cancelar elecciones, las dos opciones con posibilidades de ganar (PRI y PAN) privilegian una política neoliberal de sometimiento político a los grandes empresarios, más las inercias de compadrazgo, nepotismo y corrupción de todos conocidos. Ambos partidos representan el triunfo de la derecha en México, el desmantelamiento de la nación, el sometimiento a Estados Unidos, el aumento de la violencia y el empobrecimiento de las y los mexicanos. A nivel local se auguran más tranzas, más anomia, más negocios lúgubres, o lo que es lo mismo, menos desarrollo social, menos libertades, menos justicia; el neoliberalismo de estos partidos y personas no pueden con la violencia, porque al estar en la lógica de la ganancia y la avaricia proporcionan las condiciones para la desigualdad y por ende, se convierten en parte del problema, la generan.
La contradicción de hacerse cómplice votando sugiere que el sufragio no es meditado, aun si se vota con alevosía y complicidad buscando un beneficio particular egoísta. Esto refiere a entender el abstencionismo como una respuesta ante el ejercicio de simulación en que se han convertido las elecciones: procesos para legitimar tanto a mafias partidistas y sus aliados, como a sistemas corruptos y mediocres o políticos peligrosos por incapaces, idiotas o sanguinarios. El camino de la democracia, si es acaso el que se anda buscando, aunque puede pasar por una boleta depositada en una urna, en estos momentos no representa más que el reforzamiento de aquello que el ciudadano(a) desearía descartar de su vida colectiva, por eso no es posible votar pues significaría que miles de muertes no han significado nada; que no nos importa lo que le suceda a esta ciudad, estado y país; que aunque nos quejemos, estamos complacidos con la clase política. ¡Qué contradicción! Hoy en Ciudad Juárez ser democrático, liberal, revolucionario o simplemente consciente, significa no votar.
NO SOLUCIONES, NO ELECCIONES
Revolución MMX
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