lunes, 3 de agosto de 2015

100 millones da pobres en México

100 millones de pobres en México
Carlos Murillo González



No es una nota relevante comparada con los grandes escándalos tipo el último chisme de Peña Nieto y Angélica Rivera, pero si usted no es parte de los 100 millones de pobres, tampoco tiene nada que festejar, pues, ¿quién cree que ayuda a los pobres de este país?, ¿el Estado?, ¿los ricos? No. La clase media: quienes pagan impuestos.

Hace unos días aparece el último reporte de la Coneval (Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social) donde expone, entre otros aspectos, el incremento de la pobreza alcanzando la cifra de 100 millones de mexicanos y mexicanas. La evaluación operada con aportes metodológicos del prestigiado economista antropólogo Julio Bolvitnik, hace pedazos el espejismo propagandístico del gobierno actual, impotente al esconder tanta pobreza. Cierto es, no sólo es responsabilidad del actual, nocivo y ladrón gobierno priista de todos y todas conocido, sino de 33 años de aplicación del modelo neoliberal en México.

Una generación de mexicanos(as) desconoce la democracia, particularmente la electoral, por falsa; pero desconoce también, por ignorancia, sus derechos y todas las prerrogativas que por ende le han sido negadas: alimentación, salud, educación, trabajo, vivienda; menos aún comprende todavía conceptos más abstractos como justicia, seguridad o laicismo. Esta sociedad despolitizada en búsqueda de una felicidad burbujeante y simplona, no construye nada hacia su libertad o emancipación; no se da cuenta incluso, de su pobreza, aunque la huela. 
 
Peor aún, la capacidad de una sociedad más justa va en detrimento a favor  de una sociedad teledirigida (es decir, donde un pequeño grupo o élite ejerce el poder sobre el resto) los gustos se democratizan en base al poder económico, atomizando a la sociedad hacia un individualismo egoísta extremo, donde precisamente el Leviatán se hace misántropo. La cultura o superestructura en acción sirve igual para liberar o, como en este caso, para enajenar.

Minicracia

El Estado neoliberal es minicrático: hace el trabajo suficiente para “facilitar” el libre mercado (ablanda leyes,  privatiza paraestatales, rescata bancos…) y deja la “mano invisible” smithiana al poder económico, llegando incluso a la violencia para proteger intereses de grandes empresas nacionales y transnacionales.  No hay una política ni visión sociológica o interés por ello, y cuando la hay, se traduce en apoyos altruistas raquíticos, apoyo a empresas “filantrópicas” como Televisa (Teletón) y programas de combate a la pobreza mal armados, maquillados y utilizados vilmente como favores políticos a cambio de votos.

Mercancía-consumidor-consumido

El estado capitalista neoliberal se ha encargado de minar las esperanzas y expectativas de vida de las sociedades donde se establece. En este sentido, no hay diferencia entre una granja de gallinas y las sociedades humanas de economía y cultura neoliberal: en ambos casos se convierten en mercancía, más el valor agregado del perfil consumista humano,  que hace una dialéctica en su contra: ahora vive más tiempo, pero también más enfermo y atado a medicamentos, por ejemplo, entonces el/la humano no deja de ser explotado hasta el último momento de su existencia.

El imán capitalista

La gran ilusión capitalista, la gran meta, es ser rico. Absortos por el gran estímulo psicológico al esfuerzo individual, el héroe neoliberal es emprendedor, masculino, irresistible, exitoso. Para el idealista capitalista, tan común en estas épocas, no hay nada que se le oponga o atraviese, ningún obstáculo capaz de privarlo de su(s) objetivo(s). Claro es, pocos, muy pocos, alcanzan sus objetivos, ¡y qué bueno!

El problema con este tipo de filosofía, esta forma de ver la vida, es que se adueña del mundo literalmente y se concentra en sus objetivos ignorando todo lo demás. Lo mismo le da al burgués capitalista, romántico o pragmático, resolver el problema de la escasez de agua, que rociar cultivos alimenticios con glifosato. Aunque más común el segundo ejemplo, cabe señalar la mentalidad del culto a sí mismo como algo propio de los patriarcados, de reyes y militares, pero democratizado y adaptado para el posmoderno siglo XXI: todos podemos ser reyes, ricos, famosos. Ahí el problema de este pensamiento: es retrógrada.

“El cambio está en uno mismo”

¿Así que estás convencido(a) del cambio de actitud para vencer adversidades; de la pobreza como sinónimo de malos hábitos, etcétera? El espejo de la realidad dice del desprecio hacia la pobreza no por que se tenga que pagar por ella o ello (tanto la caridad como el crimen van y vienen de la mano de la pobreza material y de espíritu) si no por que el propio sistema enseña a odiarlo (y a odiarse) a pesar de ser el encargado de reservar parte de los impuestos (dinero de todos y todas) para evitar el desequilibrio económico y la desigualdad social.

La pobreza no es sólo un asunto personal-individual, es también un asunto de la colectividad. Haber nacido pobre o ser víctima de una crisis económica mundial es un asunto sociológico. Perder el patrimonio por desastres naturales o caer enfermo a tal grado de no poder trabajar, es una situación circunstancial ajena también a la persona, pero atrae lo colectivo. Tomar decisiones equivocadas o ser estafado, son asuntos personales, pero aún así, existen tribunales o formas de resolverlo.

Como quiera que sea, la pobreza es un asunto que nos afecta a todos, pero tiene solución.





martes, 7 de julio de 2015





Las guerras del agua
Carlos Murillo González


Este verano basta de cortes injustos al suministro
 de agua en deudores de casa habitación.



La Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS) de Ciudad Juárez, realiza cortes de suministro de agua en casas habitación. Esta acción es violatoria a derechos humanos y contradice además, la constitución. En pocas palabras, la JMAS está violando la ley. El derecho al agua no se negocia.

El agua es fundamental para la vida y cualquier persona, empresa o institución que atente contra ella, por ejemplo, monopolizando mantos de agua dulce, privando del acceso a determinados grupos y personas, o contaminándola vertiendo desechos y desperdicios, está cometiendo un acto criminal. Sin embargo la realidad del agua es precisamente su rápido deterioro y escasez gracias en gran parte a la humanidad. Como “seres inteligentes” que nos autonombramos como raza superior entre todas las especies animales, es asunto humano tomar consciencia del daño hecho por nuestra intervención en la naturaleza.

El agua y la guerra

Foro sobre minería y contaminación.
Insisten las y los expertos desde mediados del siglo pasado, sobre el aumento de los conflictos por el vital líquido, desencadenantes de protestas y desenlaces bélicos. En la Tierra (cuyo nombre correcto debería ser Agua, dadas las características acuíferas de la superficie de este planeta azul) menos del 3% del total de sus aguas son dulces; es decir, apenas una mínima parte del agua es potable en nuestro hábitat. 

Capitalismo y ecocidio



La rápida tendencia a la privatización del agua en el mundo para fines lucrativos, está acelerando la escasez, provocando transformaciones en el medio ambiente y afectando a miles de especies vegetales y animales, incluyendo al humano. La situación más crítica es en aquellos países donde, por sus características geográficas, demográficas y político-económicas, están siendo vulnerables a ser afectados por los intereses capitalistas adversos a los intereses de la sociedad y de la vida.   

El agua en el Estado neoliberal

Psicóloga Verónica Arnal sobre
contaminación del agua por minas.
 
En las regiones, naciones, estados y ciudades donde la forma de gobierno obedece al modelo neoliberal, se están cometiendo verdaderos atracos a la luz del día: se violan leyes, se pierden derechos o se hacen reformas constitucionales para favorecer la privatización de los recursos naturales. No conforme con esto, además se protege a las empresas privadas, se criminalizan o reprimen protestas sociales, se asesinan ecologistas, se despoja a los pueblos originales de sus territorios y se condena como “terrorismo o terrorista” a todo aquel, aquella y aquello que vaya en pro de la defensa del agua. 



Conflictos en México y el mundo

Desafortunadamente hay muchos ejemplos de conflictos generados por la enajenación del agua: si usted hace una búsqueda por internet, va a encontrar más de 17 millones sobre el tema “conflictos por el agua”  y casi 30 millones si busca “guerras por el agua”. Es tal el nivel del problema, que bien podría organizar búsquedas por continente, región, país, hasta llegar a casos de provincias, ciudades o barrios y en todas va a encontrar mucha información.

Foro sobre apertura minera en Samalayuca y su posibles
efectos ambientales, con Javier Meléndez,
presidente seccional de Samalayuca.
En México, la ruta de los conflictos por el agua es paralela a nuestra forma de organización jerárquica patriarcal autoritaria que causa tantos contratiempos a la sociedad mexicana: la escasez no sólo se debe a fenómenos naturales como la sequía, también hay graves problemas por su disponibilidad (mala repartición, acumulación elitista, sobre explotación de mantos acuíferos…) es decir, son problemas de intereses generados: la minería, el fracking, el agua embotellada,  entre otros, son los más beneficiados y a la vez los menos responsables de la contaminación, la desertificación o la persecución y muerte de ecologistas, en complicidad con políticos sin escrúpulos como el gobernador Moreno Valle (PAN) de Puebla o las y los actuales diputados federales que apoyan la iniciativa de Ley General de Agua y sin los cuales empresarios criminales como Germán Larrea (Grupo México, minería) ya estarían pagando cárcel por envenenar ríos en Sonora.     

Conflictos por el agua en Chihuahua

Todavía están presentes los asesinatos sin resolver de Ismael Solorio y Manuelita Solis, dirigentes de El Barzón en octubre del 2012 y relacionados con el robo de agua por la comunidad menonita. Así como este caso, hay disputas donde están involucradas compañías mineras y poblaciones rarámuris en la Sierra Tarahumara opuestas al uso irracional del agua y, más recientemente, nos enteramos de su falta de suministro en lo que queda del casi extinto “Valle de Juárez” al oriente de Ciudad Juárez. El agua de Chihuahua se está acabando y todavía falta por venir la industria petrolera transnacional con sus técnicas de extracción hidráulicas para gas esquisto, esto último gracias a la reciente reforma energética.





El agua no es una mercancía

El acontecimiento anarquista: ¡CARMUGO en VIVO!