jueves, 22 de abril de 2010

Presentación de la revista Sapiencia




Sapiencia es un esfuerzo de los estudiantes de sociología de la UAM-Azcapotzalco con temas sociológicos, pero en este número con un dossier dedicado a Ciudad Juárez

Jueves 22 de abril del 2010
Aula R. Almada
ICSA/UACJ
18:00 Horas

Nuevos partidos para una sociedad crítica





Son tiempos de actuar. Las actuales circunstancias de vida exigen soluciones ya y los políticos no pueden ni tienen la capacidad, inteligencia ni honorabilidad para hacer frente al problema que ellos mismos han originado. No se crea eso que la sociedad tiene la culpa de la violencia, los violentos están en el gobierno, pues violencia también es negar el acceso a la salud, negar la justicia, concentrar la riqueza en pocas manos o declarar guerras sin consultar a la nación.

La pobre oferta partidista de México y en particular de Chihuahua, hace suscitar un halo desmotivante en la participación electoral de frente al problema mayúsculo de inseguridad, tema al que rehúyen los candidatos, pero que es inevitable resolver antes de celebrar elecciones, pues no podemos jactarnos de vivir en una democracia en estas condiciones ni podemos esperar demasiado de quienes son parte del problema y en su momento no supieron evitar lo que ahora vivimos; no pudieron antes, ¿podrán ahora?

La sociedad es la solución. No basta con quejarse de los políticos, hay que detenerlos. La oferta política de los partidos es pan con lo mismo; en la medida que votamos por ellos estamos refrendando su labor, respaldando sus privilegios y sumando en contra de la sociedad. La opción electoral en Chihuahua es de dos sopas: derecha priista o ultra derecha panista, pero en cuanto a prácticas corruptas, están al mismo nivel.

La participación ciudadana es necesaria e inevitable. No es posible desde la sociedad tomar posiciones cómodas como abstenerse de votar o anular el voto, aunque eso no signifique no hacerlo, pues son nuestras “armas políticas” ciudadanas, pero no es suficiente; estas personas forman parte del círculo mafioso denominado como clase política y requieren algo más que darles la espalda, porque ellos felices si nadie les pone un límite a sus tranzas y excesos.

Nuevos partidos. Haciendo mofa de la democracia electoral, esa que sirve sólo para legitimar gobiernos aunque la gente no vote, pues por lo menos la oferta habría de cambiar para ser más representativa de la realidad mexicana contemporánea. Ojalá sirva de inspiración para quienes se identifiquen, pero no haciendo un partido imitando a los ya conocidos (PRI, PAN, PRD…) sino movimientos y organizaciones lúcidas con capacidad de lograr cambios benéficos para la sociedad toda:

El partido ateo. No se dedicaría a demostrar la inexistencia de dios, sino a defender el Estado laico, la ciencia progresista y la educación no dogmática (en cualquiera de sus formas). La política actual está influida por el carácter cristiano y católico: la idea de un mesías (líder) que viene a resolver todos los problemas, ¿cómo funcionaría un Estado sin dios?

El partido de la marihuana. Diez mil años de historia medicinal, espiritual, económica y alimenticia no fueron suficientes para evitar su prohibición y tabú en el siglo XX cortesía de los puristas racistas e hipócritas estadounidenses; hoy la ausencia de María inhibe el avance científico y la calidad de vida de la sociedad; este partido no sólo lucharía por sus legalización (lo cual de entrada reduciría considerablemente las matanzas y el mercado negro) sino facilitaría el camino para el desarrollo de la industria del cáñamo y sus usos terapéuticos, cosa imposible de tratar con los ignorantes políticos persignados de esta época.

El partido de las mujeres. ¿Por qué no? En las familias donde es jefa de familia se administran mejor los gastos y se reduce considerablemente la violencia hacia la prole. Seguro se trabajaría contra la misoginia y el machismo, buscando la equidad de oportunidades en ambos sexos y hasta instituciones chiquitas como la familia saldrían ganando con la perspectiva de género.

El partido de la juventud. En el sesenta y ocho las y los jóvenes movilizados movieron al mundo. Hoy la juventud brilla por su ausencia y sin embargo, son mayoría. La juventud es un estado del ser, lo que significa estar fresco de ideas, lleno de energía y dispuesto a los cambios, o sea, todo lo contrario de la clase política. Jóvenes de ayer y de hoy, ¿dónde están?

El partido indígena. Quinientos años de exterminio no fueron suficientes, la raza de bronce se levanta de sus heridas y adquiere personalidad jurídica ante el futuro negado, el racismo y la marginación social. La venganza indígena puede ser una bofetada con guante blanco para los “civilizados” criollos y mestizos mexicanos(as): mandar obedeciendo, decisiones consensadas, rotación de poder, amor y armonía con la tierra y la vida.

El partido gay. Sería muy emblemático que de la tierra de Juan Gabriel surgiera una fuerza política de lucha por el reconocimiento de la diversidad sexual. La sexualidad es otro tabú inhibidor de la felicidad y realización social, ¿por qué le tememos a la persona gay?, ¿qué oscuros sentimientos escondemos en ese repudio a esta preferencia sexual?, ¿quiénes son las y los políticos gay de closet? Un partido de estas características podría ayudarnos por lo menos, a perderle el miedo a la sexualidad.

La política es muy importante como para dejarla en manos de los políticos, no lo permitamos.

NO SOLUCIONES, NO ELECCIONES

Revolución MMX

domingo, 18 de abril de 2010

'La Sociedad Anónima': Radiografía estadística y social del abstencionismo, en un libro de Carlos Murillo González

(Tomado de arrobajuarez: http://arrobajuarez.com/notas.php?IDNOTA=16240&IDSECCION=Portada&IDREPORTERO=De la Redacción)

Como un retrato estadístico y socioeconómico del fenómeno del abstencionismo en la entidad, y particularmente en Juárez, fue considerado el libro "La Sociedad Anónima", del autor, sociólogo y Mtro. en Ciencias Sociales por la UACJ, Carlos Murillo González, presentado en su segunda edición este jueves en el Colegio de Chihuahua (ColeCh).

Más allá de reunir con precisión las cifras que demuestran la no participación en las urnas de mas de la mitad de los chihuahuenses en el lapso del '92 al 2004, el texto aporta un ejercicio hasta ahora inédito, el de enlazar la dirección del voto y la abstención respecto a las áreas y estamentos socioeconómicos en Ciudad Juárez, expusieron los presentadores de la obra Dr. Gustavo Córdova, la Dra. Patricia Hernández y el Mtro. Hugo Almada, moderados por el Mtro. Luis Alfonso Herrera.

El concepto creado por Murillo González: los Grupos de Áreas Geoestadísticos Electorales (GAGES), es un método que ha servido para realizar estudios de variables socioeconómicas con resultados electorales: Si los hombres o las mujeres, si los viejos o los jóvenes, si los nativos o foráneos, votan más.

Almada afirma: "Es la paciente tarea, de hacer la homologación de las variables socioeconómicas con las secciones electorales...construye zonas mas grandes -GAGES- (a diferencia de las Áreas Geoestadísticas Básicas, AGEB,s, de INEGI, que no coinciden con las zonas electorales) y a partir de ahí ya es posible, efectivamente, en 25 grandes áreas comparar las variables económicas y las variables electorales...este es un trabajo de infraestructura, de obra negra por decirlo de alguna manera, que puede ser aprovechada por incluso por otro tipo de estudios".

Asevera que "es un libro que tiene varias virtudes, por una parte desarrolla la tendencia del abstencionismo mostrándolo con mucha más claridad que lo que se ha hecho de manera cotidiana, al comparar de manera puntual elección por elección, y mostrar como para cada una de los tipos de elecciones, en todo el periodo que cubre el libro, la baja en la participación electoral es una constante...la participación se derrumba".

La investigación se vierte en otro de sus apartados sobre los orígenes del abstencionismo como estrechamiento del ámbito político; la sensación de la inutilidad de la política que no tiene que ver con ninguno de los problemas de la vida diaria de salario, seguridad, educación, etc.; un tercer concepto que es la desaparición del sentido de comunidad, de las redes sociales; y finalmente un supuesto antagonismo entre la sociedad y la política: la política está tan jodida que no vale la pena participar en ella, reflexiona Almada.

Es, añade, un trabajo académico serio y también es un trabajo de emergencia en el sentido de que llama la atención sobre un problema sensible en nuestra convivencia de ciudad en estos momentos y de alguna manera llama también al quehacer social y político

En su libro, Murillo González, "trata de explicarse con una reflexión profunda, matemática, objetiva pero también subjetiva. En el primer caso, hace un esfuerzo por exponernos mapas y estadísticas que muestran, en efecto, esta fatiga o apatía del electorado; en el segundo caso, da cuenta de que contamos con un ciudadano poco interesado en la cosa pública, tal vez porque ya tiene empleo, y concentra todo su esfuerzo en no perder su puesto en la línea de producción, o ya cuenta con un nivel de vida...se encuentra en la zona de confort, o bien se automargina por ignorante, miedo. o para no comprometerse...", según el Dr. Córdova en sus comentarios presentados vía documento.

Agotada su primera edición impresa en 2006, "La Sociedad Anónima: Los factores socioeconómicos y políticos del abstencionismo en el municipio de Juárez (1992-2004)" permaneció como único en el tema en el país - al margen de capítulos aislados en otros libros y revistas- hasta 2009 cuando apareció otra publicación en Zacatecas., entidad con un problema de abstencionismo menos agudo.

Carlos nos conduce, a través de esta revisión y del análisis que acompaña –dice Patricia Hernández-, a reflexionar si realmente la democracia se está consolidando….a partir de una investigación que se basa en el análisis socioeconómico de Juárez, tomando en cuenta los indicadores más recientes, encuentra interesantes hallazgos que van apareciendo a nuestra mirada a lo largo de la lectura…

El autor toma como estrategia el análisis del abstencionismo del municipio de Juárez a través de algunos de sus factores socioeconómicos más relevantes para tratar de comprender y conocer, geográfica y demográficamente, donde y en que grupos sociales se participa más, y donde y en que grupos menos, además de relacionarlo con su contexto histórico y cultural, añade Hernández.

La publicación que desde su salida al público adelantaba el decrecimiento de la votación en la entidad, la frontera incluida, confirma su tesis al paso de los años, comentaron los presentadores.

El trabajo del sociólogo y Mtro. en Ciencias Sociales por la UACJ, Murillo González, comenta el Dr. Córdova, "explica este fenómeno -del abstencionismo- como el divorcio entre la sociedad y la política, la cual es un asunto grave para el contexto en que vivimos...renuncia a la ciudadanía que implica al menos el derecho de participar en el patrimonio social...la apatía, falta de confianza en el sistema, falta de confianza en sí mismo, falta de información, fatiga electoral, entre otros términos y conceptos a lo largo del texto".

De la Redacción

lunes, 12 de abril de 2010

Presentación de libro La sociedad anónima

Este jueves 15 de abril presento la primera reimpresión de mi libro La sociedad anónima, sobre abstencionismo lectoral en Ciudad Juárez, una de las ciudades más abstencionistas de México.

La abstención, lejos de disminuir, va a la alza en Juárez y el estado de Chihuahua, por razones obvias. Probablemente las elecciones del 2010 serán polémicas, aunque no tanto por la baja participación electoral, sino por la situación insostenible de inseguridad, que no dan lugar para campañas ajenas a la cuestión, ni que decir del perfil de las y los candidatos, su oferta  e intereses que representan; pero seguramente esto será parte de la charla de este jueves. Los esperamos en las instalaciones de El Colegio de Chihuahua.

viernes, 9 de abril de 2010

viernes, 26 de marzo de 2010

La Santa Muerte y los cultos populares en México


La presente entrevista se realizó para el extinto periódico en línea El Espartaco, sólo se alcanzó a publicar la primera parte en febrero; la intención era conocer más sobre este tipo de prácticas populares presentes en muchos sectores de la sociedad mexicana paralelamente con otras religiones oficiales o incluso a pesar de ellas.

Particularmente el interés por el culto a la muerte, tan relacionado en el imaginario colectivo con el narcotráfico y los sicarios, resultaba de vital interés para indagar sobre los mitos y tabús al rededor de la misma. Asimismo la ola de violencia de la "guerra contra el narco" en lugares como Ciudad Juárez invitaba a saber más al respecto.   

Para el caso se contactó a un experto en el tema quien desde la Ciudad de México expresa sus conocimientos y opiniones al respecto de manera muy interesante y clara.

Aquí la entrevista completa.

Entrevista con el maestro Roberto García Zavala*, sobre los cultos populares y la adoración a la Santa Muerte en México.




¿Qué son los cultos populares?

Desde la antropología de la religión los cultos populares o también llamado religiosidad popular son aquellos en donde los miembros adheridos a un sistema de creencias toma símbolos del universo sagrado, los refuncionalizan de acuerdo a las necesidades propias de la comunidad y en donde, el ritual juega un papel fundamental ya que es ahí donde el símbolo cobra importancia además de cohesionar al grupo.

Se debe mencionar que la religiosidad popular no solo toma algunos símbolos del universo sagrado de un sistema de creencias, sino que tiene la característica de que puede erigir como sagrado a personajes, objetos y seres etéreos; como ejemplo de ello tenemos a Jesús Malverde, la Bendita Ánima de Juan Soldado, el Niño Fidencio y la Santa Muerte.

Así que, un culto “popular” no es aquel que sea lo contrario o lo que se opone a lo “oficial” pensado este último como las normas que la institución establece para el culto a lo sagrado.

Desde la antropología, los cultos populares o religiosidad popular tienen que ver con aquello que no es normado por la institución pero que a su vez es normado por el grupo social que utiliza los mismos símbolos sagrados pero en diferentes rituales con códigos propios de su comunidad.

Debemos de dejar de pensar lo “popular” como lo propio de los subalternos, como lo pasional, como lo colorido, como lo propio de los barrios o lo rural. Así como una persona o una comunidad peregrina a un santuario para pedir que cesen o bien que no caigan desgracias; de igual manera una persona o grupo con un poder adquisitivo mayor lo realiza a otros espacios a través de lo que se conoce como turismo religioso.

Los cultos populares o religiosidad popular no son exclusivos del sistema de creencias católico ya que en otros sistemas de creencias se presentan los elementos antes descritos (apropiación simbólica-refuncionalización-rituales de respuesta inmediata), veamos los siguientes ejemplos:

a) Un culto popular del Taoísmo sería la re funcionalización del símbolo Taijitu (conocido como el Yin-Yang), en donde, dentro del sistema de creencias taoísta tiene un sentido diferente al que la corriente New Age le ha “construido” como un símbolo de equilibrio. Si bien aquí estamos hablando de un préstamo cultural, el símbolo conserva sus elementos propios pero el sentido que le otorga el grupo que lo “adopta” es diferente así como los rituales en donde se encuentra el taijitu como símbolo ritual.

b) En lo que respecta al sistema de creencias católico la feligresía “adopta” determinados símbolos del universo sagrado a los cuales les asignan “funciones” diferentes que cumplen en la institución religiosa. Mientras que para la institución religiosa católica los santos cumplen con la “función” primordial de la imitación, es decir, que la feligresía a través de su vida y ministerio sigan su camino para alcanzar la santidad que es el fin último a que todo feligrés católico esta llamado. Pero en la religiosidad popular existe una “especialización” de santos, vírgenes u objetos del universo sagrado del sistema de creencias católico a los que la feligresía les reconoce la capacidad de obrar milagros y a los cuales acude para pedir en situaciones de crisis ya sea individual o comunitario.

¿Hay diferencia entre la religiosidad popular y la religiosidad institucional de una iglesia católica, por ejemplo?

En esencia no existe diferencia, solo que los caminos son paralelos. Para entenderlo tenemos que saber que la religiosidad es la manera en que un individuo, un grupo o una institución establecen el vínculo con lo sagrado. Este tipo de vínculo se efectúa a través de los rituales que gracias a la apologética logran institucionalizarse. Pero tratemos de ver dentro del catolicismo donde no existirían las diferencias y donde existen.

No existen diferencias entre la religiosidad popular y la institución católica cuando los símbolos rituales presentes en lo popular emanan del Universo Sagrado Católico, es decir, mientras sea San Judas Tadeo, Virgen de Guadalupe, San Ramón Nonato, San Francisco de Asís u otros los que han tomado un grupo para celebrar rituales paralelos (el oficial es la liturgia) la institución no se manifestara en contra de ellos, este es un claro ejemplo de lo que llaman cultos tolerados.

Pero la diferencia existe cuando los símbolos rituales no forman parte del Universo Sagrado Católico aunque los rituales que se elaboran en torno a ellos sean netamente católicos ya que son celebrados por los mismos católicos; un claro ejemplo de ello es el culto a la Santa Muerte.

Estos cultos serán condenados por la institución religiosa como movimientos heréticos sobre los cuales lanzaran anatemas y harán un constante llamado para que aquellos feligreses que lo profesan vuelvan al “rebaño”.

La relación entre un sector de la feligresía que rinde culto a los santos, vírgenes, objetos sacramentales u seres etéreos y la institución católica ha sido de constante tensión en todo su historia. Punto de tensión y en ocasiones de ruptura es el hecho de que la institución se reserva el derecho de determinar quién puede o que puede ser santo y con ello ser elevado al culto.

Antonio Rubial García ubica en el siglo XII con la promulgación de la institución religiosa como la única en erigir la santidad como el punto de ruptura entre la feligresía y la institución religiosa, sobre ello refiere:

La canonización fue derecho exclusivo del pontificado, con ello rompía con una tradición que data del siglo V en donde la elevación de un personaje al culto público era realizada por la devoción popular y ratificada con la autorización del obispo de la región y muy rara vez por el Papa. En el siglo XIII los decretos de Gregorio IX postularon, como parte del derecho canónico, que sólo el Sumo Pontífice tenía la potestad para elevar a una persona al culto público y se mencionaban los dos pasos a seguir en el proceso: La beatificación y la canonización. Para el siglo XVI se introdujeron cambios con referencia a llevar a los “Siervos de Dios” al culto público. Debido a la Contrarreforma y el Concilio de Trento, se produjo dentro de la religiosidad del mundo católico una perspectiva novedosa. Por un lado la Iglesia ejerció un mayor control sobre las manifestaciones populares del culto y se atribuyó el derecho de canonizarlas o prohibirlas. Por el otro fomentó en tal forma los elementos rituales externos, que fertilizó el terreno para que se fortaleciera un cristianismo mágico lleno de prácticas paganas. Así, al mismo tiempo que se proponían la veneración de imágenes y reliquias, los nuevos misales postridentinos eliminaban muchos elementos de los antiguos oficios de los santos y el papado imponía una serie de reglas a los procesos de canonización como a la literatura hagiográfica.

Así que, los movimientos y las tensiones que existen entre la feligresía y la institución religiosa no tienen nada de novedoso. Ambas formas de apropiación e interpretación de los símbolos sagrados ha existido desde que se fundó la Iglesia Católica.

Sobre los rituales que se elaboran en torno a estos símbolos se debe mencionar que algunos de ellos se realizan dentro del espacio de la iglesia (como puede ser el “limpiar” a una persona con una veladora) y otros más especializados (las limpias con hierbas) se harán en un espacio particular.

Tanto la institución católica como la feligresía que profesa el culto a diversos símbolos del universo sagrado del catolicismo han sabido delimitar los límites de su religiosidad. Por una parte la institución “tolerara” determinados cultos que después de un tiempo (pueden pasar siglos) puede ser incorporada al calendario de festividades de la institución. Mientras que la feligresía mantendrá una relación de respeto con la institución religiosa mientras no vea atentado contra su religiosidad y si ello sucede, se alejará de la iglesia pero sin romper el vínculo con lo sagrado.

Dentro de los cultos populares en México, ¿cuáles son los más practicados?

Los principales son los cultos marianos, ellos son: Virgen de Guadalupe, Virgen de San Juan de Los Lagos, Virgen de Zapopan y Virgen de Juquila. Le siguen las diversas advocaciones de Jesucristo, ellos son: Nuestro Señor de Chalma y Sagrado Corazón de Jesús, Santo Niño de Atocha, Divino Niño.

El culto a los santos se remite más a una cuestión local. Así tenemos que San Lorenzo es el santo patrono de Ciudad Juárez, San Francisco de Asís es el santo patrón del barrio de Tepito o San Caralampio como santo patrón de Comitán, Chiapas.

Ahora bien, existen santos “populares” que tiene gran demanda por sus comprobadas cualidades taumatúrgicas, ellos son: El Niño Fidencio, el Ánima de Juan Soldado, San Maximón (santo popular guatemalteco que recientemente se ha incorporado al universo sagrado de la religiosidad popular) y otros santos de carácter local.

De que un santo tenga mayor proyección y mayor número de devotos depende directamente del grado de especialización que se le ha conferido. Por ello, existen santos que sobresalen como son: San Judas Tadeo (el patrono de las causas difíciles), Santo Toribio Romo (Mártir cristero que ayuda a las personas en su peregrinar para llegar a los Estados Unidos), el Ánima de Juan Soldado (cumple con la misma función que Santo Toribio Romo pero en la región de Tijuana) el Niño Fidencio (cuya especialización es el devolver la salud) la Santa Muerte (a la que se le puede pedir salud, amor o dinero).

¿Es posible ser “católico” y tener o hacer otro tipo de adoración, de práctica digamos, no oficial o incluso contraria a la de una religión establecida o reconocida por la Ley de cultos?

Si, se puede ser católico y a su vez tener una devoción –más que adoración- a otros simbólicos que no pertenezcan al universo sagrado católico.

¿Cómo puede ser ello? La religiosidad popular tiene su fundamento en lo práctico, es decir, en aquello que está comprobado que funciona y si al símbolo sagrado o ritual que se acude no cumple con esa característica se desecha.

Charles Guignebert plantea que el mismo San Agustín se vio ante el mismo fenómeno que implicaba el deber ser de la iglesia y la manera en que los simples ejercían su religiosidad.

San Agustín no hizo sino fundar teología de Occidente, establecer los temas principales de su especulación, orientar su mística y formular las reglas de su moral pública; nadie trabajó más para fortificar en la Iglesia, quiero decir, en el cuerpo constituido de las autoridades eclesiásticas, el principio de autoridad en materia de fe; nadie contribuyó más que él a hacer aceptar la opinión de una decisión de la Iglesia es una verdad contra la cual la razón humana no tiene calidad para rebelarse y que las propias Sagradas Escrituras valen sólo por la garantía y según la interpretación de la Iglesia…..Esta afirmación hallaba sólido apoyo en la fe popular a la que San Agustín sabía bien que era necesario hacerle algunas concesiones, tales como las de contentarse con su asentimiento sobre los puntos esenciales de la doctrina, cerrar por fuerza los ojos ante sus menudos extravíos y, sobre todo, perdonarle sus involuntarios retornos a costumbres atávicas (invocar a los muertos o realizar sacrificios humanos con fines adivinatorios). Pero no comprendía completamente qué ardiente deseo de fijeza ocultaba la aparente movilidad de aquella fe.

El hecho de que una persona adscrita al catolicismo acuda a símbolos ajenos a su sistema religioso no importando que ese símbolo sagrado o ritual sea antitético a su sistema de creencias tiene su fundamento en las crisis vitales de los hombres (vida-muerte, salud-enfermedad, bonanza-carencia). Esta persona puede acudir prácticas tales como la lectura de cartas, la bahúa, lectura de café, limpias precedidas por un “brujo” y amuletos, Lo que he mencionado no es permitido por la iglesia católica, pero es una práctica recurrente entre su feligresía.

El mismo Charles Guignebert menciona:

Sin duda los simples son accesibles a todas las sugestiones despasado, de las circunstancias y del medio; su sensibilidad religiosa se conmueve tanto más rápidamente y reacciona tanto más profundamente cuanto más colectivamente impresionada sea y de ordinario son incapaces de reglarla, de modo que muy a menudo ponen en aprieto a los teólogos. Por instinto, también, se sienten arrastrados a multiplicar y agrandar los objetos de su fe. De hecho, pues son en la Iglesia un elemento de agitación más o menos sensible según los tiempos, pero activo y constantemente inestable. Y sin embargo, nada los alarma más la idea de un cambio en sus creencias y nada es más lógico que esta alarma.

En mi andar como estudioso del fenómeno religioso y en especial de la religiosidad popular no he encontrado adhesión de individuos a otras prácticas rituales que no estén registradas dentro de las Asociaciones Religiosas y Culto Público. Ello no quiere decir que no puedan existir, pero su característica principal sería el anonimato y solo los iniciados podrían tener acceso a ello.

Contrario a lo que se puede pensar, los estudios sobre la religiosidad popular no son fáciles ya que se trabaja con el principal elemento que dota de sentido a los hombres…su vínculo con lo sagrado.

El culto a la Santa Muerte popularmente se le relaciona con prácticas satánicas, violentas y oscuras y con profesiones como las de narcotraficante o sicario, ¿qué tan cierto es esto?

Primeramente me gustaría mencionar que el antropólogo de la religión no “certifica” o descalifica culto alguno. Su trabajo consiste en describir el fenómeno guiado por categorías de análisis propias de su disciplina como son: el mito, el símbolo y los rituales.

Ahora bien, debemos separar lo que es la opinión de los individuos que comparten características iguales a los devotos a la Santa Muerte. Me refiero a la misma grey católica que también se encuentran insertos en la religiosidad popular y que cuando se le pregunta opinión con respecto a los que profesan devoción a la Santa Muerte manifiestan su desacuerdo, pero también su respeto a esa decisión.

El vínculo entre Santa Muerte- narcotraficante, Santa Muerte-personas en situación de calle, Santa Muerte-prostitución, Santa Muerte-secuestradores y las que se puedan imaginar no son más que una creación de los medios de comunicación masiva.

Todo empezó con la aprehensión de Daniel Arizmendi “el mocha orejas” en donde los reporteros captaron en imágenes el espacio donde se refugiaba y encontraron un altar a la Santa Muerte con sus respectivas ofrendas como son las manzanas y los cigarros. De este evento se da inicio a la asociación del símbolo ritual (como lo puede ser cualquier santo) con actividades delictivas.

Una característica fundamental de la religiosidad popular es que en las peticiones que se elaboran a símbolos rituales solamente se piden dos cosas: que no caiga la desgracia o que cese la desgracia. Luego entonces, una diversidad de personas con oficios o profesiones diferentes puede acudir a una diversidad de símbolos rituales entre los cuales se encuentra la Santa Muerte.

Con respecto al vínculo Santa Muerte-práctica satánica, es una versión que proviene de la iglesia católica la cual no puede ser refutada ya que responde a su posición milenaria de no aceptar estos tipos de cultos por las razones expuestas en las preguntas anteriores.

Ahora bien, de acuerdo a mis estudios sobre el fenómeno del culto a la Santa Muerte en la ciudad de México puedo decir que el tipo de personas que profesan devoción a la Santa Muerte se encuentran personas de diversas edades y diversos oficios. El tipo de ritual que se celebra es el rezo de un rosario; las ofrendas van desde manzanas, dulces y cigarros; en las oraciones que se ofrendan se le pide a la Santa Muerte salud para la familia, que los proteja en cada una de las actividades que realizan, que les permita llegar a casa, ayuda en las actividades escolares, que rinda el dinero, que les permita tener trabajo.

¿Por qué la fascinación con la Santa Muerte en México? Pareciera que nuestra cultura mexicana está muy arraigada o es a fin a comprender la muerte como algo sagrado, tiene algo que ver con nuestra tradición prehispánica, con tradiciones como el día de los muertos en noviembre.

No, no existe una fascinación por la Santa Muerte en México aunque se debe mencionar que existen devotos en todo el país.

Pero quizá la pregunta esté referida a la supuesta fascinación del mexicano hacia la muerte y la famosa frase “los mexicanos nos reímos de la muerte”. Lo digo como antropólogo y tanatólogo que no hay nada más falso que dicha frase.

La muerte es aquello que no queremos que llegue y por más que nos hagamos a la idea de que llegará nunca se está preparado para ello.

Ahora bien, las festividades de “día de muertos” tiene un carácter religioso y su fundamento básico es la de rememorar a los que se han ido. En ese día los muertos no lo son ya que se convierten en elementos dinámicos e integradores.

Ahora bien, sobre el vínculo muerte-mexicano se debe mencionar que también se trata de una “creación” en este caso de la literatura, las artes plásticas y de la cinematografía en especial del llamado “ciclo de oro”.

El supuesto vínculo del mexicano con la muerte proviene de dos películas a saber: Macario y El ahijado de la muerte. En la primera el protagonista establece un convenio con la muerte y por ello se hace acreedor de un brebaje que puede devolver la salud física. En la segunda, el protagonista es protegido de la muerte y por ello su carácter temerario.

Otro argumento que se utiliza para “comprobar” el vínculo del mexicano con la muerte se encuentra en las obras de José Guadalupe Posada. Aquí estamos en presencia de una descontextualización total de la obra del autor ya que su obra tenía un carácter contestatario en el tiempo previo al movimiento revolucionario. Hoy en día es impensable separar su famosa “catrina” de los altares dedicados a los difuntos.

En relación con otros cultos populares como el de Malverde, adorado principalmente en el norte de México y relacionado también con el narcotráfico, ¿estamos frente a una “necesidad” de las personas por encontrar ídolos más afines con su realidad de vida o es una respuesta a lo que otros cultos o religiones no le ofrecen a la gente?

Espero haber logrado que el lector haya repensado la idea de establecer vínculos entre una actividad profesional liminal y un símbolo ritual en específico.

Los individuos y los grupos acuden a símbolos rituales que ofrecen respuestas inmediatas en situaciones de crisis. Ellos acudirán con quién en boga de muchos es el más milagroso no importando si es San Judas Tadeo, San Lázaro, San Charbel Majluf, Malverde, Santa Muerte u otros símbolos rituales Orishas como lo son Eleggúa, Changó o Babalú ayeé.

No importa para ellos si recurren a elementos rituales ajenos a su sistema de creencia como puede ser adquirir un Buda preparado con semillas y monedas o acudir a Maximón. Lo que se necesita es una respuesta inmediata y se acudirá con aquel que pueda aliviar la aflicción.

El hecho que la feligresía acuda o erija símbolos rituales ajenos al universo sagrado católico no debe pensarse como una “falla” de la institución religiosa o que se encuentre lejos de su feligresía. Pensémoslo así: la institución religiosa ofrece una recompensa a futuro (después de la muerte) pide soportar el dolor de manera estoica ya que este purifica y pide no hacer mal al prójimo. Pero la feligresía necesita parar el dolor, necesita dinero, necesita poseer al ser deseado (y no el amado), necesita protegerse de los enemigos, necesita “suerte” en sus ventas. En fin, se acude a los símbolos rituales para alterar de manera súbita los eventos que causan aflicción, mientras que la institución religiosa acepta y busca el sentido en esas aflicciones…. ¿A caso Cristo o los santos renegaron de su situación?

¿Consideras que puede haber un incremento del culto a la Santa Muerte en lugares donde la violencia o el asesinato es una constante, como en Ciudad Juárez, donde en los últimos dos años se contabilizan más de tres mil muertes relacionadas con la “guerra contra el narcotráfico”?

No, no creo que el culto a la Santa Muerte se pueda arraigar en una ciudad como lo es Juárez por el hecho de que su situación en los últimos dos años haya venido a pique con tantas ejecuciones.

Pero si creo que el vínculo de los juarense para con lo sagrado es más estrecho por la necesidad de encontrar una respuesta inmediata a este problema emergente y con ello difiero un mucho sobre tú idea de “la muerte de Dios en ciudad Juárez”.

El culto a la Santa Muerte tiene presencia en ciudad Juárez, pero su uso está referido a los rituales de respuesta inmediata como lo son el amor, la salud y el dinero. Basta con acudir al mercado Cuauhtémoc y observar que la Santa Muerte es el símbolo ritual que más se oferta (ello no quiere decir que es el que más se consume) y preguntar a los encargados de los locales los usos básicos de dicho símbolo ritual.

*El maestro García Zavala es licenciado en Sociología por la UACJ, candidato al grado de Doctor en Antropología Social con especialidad en estudios de religiosidad popular por la ENAH y tanatólogo por la AMTAC, además ex –docente de la UACJ y la UACH.

jueves, 18 de marzo de 2010

Alicia en el país de las elecciones

Siempre se llega a alguna parte si se camina lo bastante.
Lewis Carroll

La última versión cinematográfica de Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll por Tim Burton (Estados Unidos, 2010) tiene, increíblemente, mucha relación con este país surrealista llamado México, donde existen personajes, escenarios y situaciones tan locos o más como los de Alicia, sólo que aquí estamos soñando pesadillas y no sabemos cómo despertarnos.

La historia narra las aventuras de una chica adolescente de clase acomodada en la Inglaterra victoriana, Alicia, quien toda su vida tiene el mismo sueño recurrente: un mundo fantástico habitado por personajes extraordinarios con los que interacciona y la conocen, metiéndose luego en situaciones problemáticas y acertijos a los cuales tiene que enfrentar para luego regresar al estado de vigilia. La realidad cotidiana de Alicia es el de una chava imaginativa, pero conflictuada por una sociedad de las apariencias estirada que no le permite ser ella.

La trama de la película de Burton tiene paralelos entre la vida cotidiana de Alicia y las relaciones de poder del país visitado en sus sueños. Alicia aprenderá a ser ella misma a pesar de lo que opinen los demás, rebelarse ante las contradicciones societales e integrarse a la vida como una persona consciente y necesaria para darle un nuevo sentido a un mundo que no puede rechazar, pero sí cambiar. Las situaciones de poder y los personajes autoritarios, así como las soluciones a los conflictos suscitados en la realidad son reflejos recíprocos en el sueño de Alicia o por lo menos vistos con la misma claridad. En la medida que Alicia aprende a ser Alicia, el mundo empieza a mejorar.

La Alicia de Burton sorprende porque representa la emancipación de la sociedad a través de una mujer, cuya juventud a su vez representa la esperanza; es un rompimiento del orden establecido y corrompido del desquiciado comportamiento abusivo de las élites del poder (la reina de corazones, la sociedad victoriana) pero también íntegramente ligado a la aparente locura de la gente en busca de la felicidad o aferrándose a ella (el Sombrerero, la reina blanca, su padre). En la Alicia de Burton encontramos una metamorfosis de la inocencia infantil a una consciencia para sí creativa adulta para poder enfrentar los retos de un mundo hostil y demente cuya locura enferma a quienes “gobierna”.

Si el país de las maravillas lo cambiamos por México, también encontramos paralelismos con la película de Burton: un país maravilloso, rico y de cultura interesante, pero destrozado por gobiernos banales, sanguinarios, intolerantes y despilfarradores, en una sociedad de las apariencias que finge demencia para sobrevivir, pero en el fondo trama la forma en cómo deshacerse del gobierno corrupto y recuperar la felicidad perdida. Sin duda en México las mujeres dan la cara por el país, pero su esfuerzo no les es reconocido, sino hostilizado, al igual o peor que en la película, vulnerando su autoestima con desprecio misógino y de edad.

Las elecciones también tienen lo suyo en eso de la locura insana. Para empezar porque los mismos políticos están constantemente cambiando de puesto, partido, declaraciones, acusaciones y en general, no hacen su trabajo (gobernar e impulsar la democracia) pero siempre están pensando en su futuro personal, la elección a ganar y así. Alicia representa la resistencia ante este tipo de política tan practicada; busca ser congruente en medio de la megalomanía, la egolatría, la soberbia y la adicción al poder; ayudada por el Sombrerero, puede descubrir a los parásitos y lambiscones que viven alrededor de estos pseudolíderes señalando la falsedad de quienes usurpan puestos que no merecen; crecida ante la adversidad no le teme enfrentarse a la bestia destructiva de la política con tal de liberar a la sociedad.

Las elecciones significan la continuación del régimen tal como lo conocemos en la actualidad, con las mismas prácticas, inercias y políticos; su locura radica en su falsedad, mentiras, pactos, cinismo, insensibilidad, pendejez y peligrosidad de su clase política-empresarial; es un mundo descompuesto y dañino que contagia la salud mental de la población con miedo y violencia. La gente reacciona, pero necesita la fortaleza de la creatividad femenina para encontrar respuestas a la degeneración patriarcal de la clase dirigente.

Pregúntale a Alicia. En esta época de decadencia política nos estamos acostumbrando a rendir pleitesía a una clase política que no la merece y ante la cual, sólo contamos como votos, como súbditos pasivos y miedosos. Las elecciones son las ilusiones, los sueños del país de las maravillas del cual hay que despertar, porque la reina de corazones es una vulgar sanguinaria y la locura por la libertad y la equidad social puede sucumbir ante la locura de la irracionalidad y las apariencias.

¡NO SOLUCIONES, NO ELECCIONES!

Revolución MMX

miércoles, 17 de marzo de 2010

Terror en Juandhó

Sindicato Mexicano de Electricistas

REGISTRO No. 760

Integrado por Trabajadores de la Industria Eléctrica

DOMICILIO SOCIAL: 3a DE ANTONIO CASO No. 45

APARTADO POSTAL 10439

MEXICO , D. F.

CODIGO POSTAL 06470

TEL: 55 46 32 00

Boletín de prensa Urgente



A las organizaciones sindicales, sociales y políticas de México y del Mundo,

A los organismos de derechos humanos nacionales y extranjeros,

Al pueblo mexicano:



Desde la madrugada del día de hoy 17 de marzo, la población de Juandhó está viviendo un

escenario de terror. Sitiados y prácticamente secuestrados por más de 1000 militares

vestidos con los uniformes de la Policía Federal y otros directamente del Ejercito federal,

sus pobladores han visto como decenas de casas fueron cateadas sin orden judicial desde

luego, sustraídos documentos y pertenencias de índole estrictamente personal, detenidos y

golpeados varios compañeros electricistas (Diego Sánchez Mendoza, Sergio Mendoza

Rivera, Adrian Monroy Mejía, entre otros) y del resto de la población civil, así como

decenas de desaparecidos.

Desde altas horas de la noche de ayer, fue suspendido el servicio de energía eléctrica,

comenzaron los patrullajes y el sobrevuelo de helicópteros policiacos y militares,

hostigando a los familiares de nuestros camaradas, en especial, a la familia de nuestro

Secretario General Martin Esparza Flores y en la búsqueda de los camaradas: Pablo

Esparza Flores Subsecretario General de la División de Juandhó y de Gregorio Ernesto

Paredes Gómez, Miembro de nuestra Dirección Sindical.

Los delitos que cometió el pueblo de Juandhó son tener dignidad y haber parido entre sus

hijos, a una buena cantidad de dignos trabajadores miembros del Sindicato Mexicano de

Electricistas, que ayer decidió colocar las banderas rojinegras de Huelga. Ello ha encendido

el enfermizo odio de Felipe Calderón Hinojosa y sus tropas contra los trabajadores, pero

lejos están de amedrentarnos, y menos aún, de hacernos abandonar la lucha digna que

nuestro Sindicato ha decidido encabezar.

A los organismos nacionales e internacionales de derechos humanos, a los dirigentes de las organizaciones sindicales, sociales y políticas, a los intelectuales y pueblo en general, les invitamos a visitar Juandhó, constatar de cerca este secuestro masivo de una población inerme, pero dispuesta a no dejarse intimidar y golpear, para movilizarnos e impedir que continúe esta miserable política fascista de criminalización de la justa lucha social electricista.

Responsabilizamos al gobierno de Calderón de la integridad física de todos nuestros camaradas y especialmente de los familiares de nuestro Secretario General Martín Esparza Flores, así como de las imprevisibles consecuencias que traerá esta política de terror hacia la población de nuestra hermana División de Juandhó, la actuación de Calderón está llegando a límites intolerables.

A las organizaciones internacionales solidarias les invitamos a organizar movilizaciones de protesta frente a las embajadas y consulados de México en sus respectivos países, debemos detener la mano fascista que peligrosamente se enseñorea en México.

Fraternalmente

“Por el derecho y la Justicia del Trabajador”

México D.F. a 17 de marzo de 2010

Fernando Amezcua Castillo

Secretario del Exterior